Lamentablemente, nos veníamos haciendo una idea de en qué estaba empezando a convertirse Barcelona. Sin embargo, no sabíamos nada de Martorell.
¿Quizás sea momento de tomárselo en serio? No sé, por probar, digo...
Y, para los que se sientan tentados, reafirmar que adoro Cataluña, que, cuando puedo, veraneo en Cataluña y que, hasta hace muy poco, el odio, en Cataluña, no era moneda de cambio aceptable. "Seny", lo llamaban.
Se puede ser catalán de muchas maneras y una de ellas es haber nacido en Madrid.
Los jueces en nuestro mundo: el arancel
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*por Yaiza Santos*
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