jueves, junio 20, 2019

Greased lightning




Al final, el que acaba llorando soy yo, como siempre. Justo cuando suena el "We will always be together" y los niños se despiden y la canción me remite a la adolescencia, al sentimiento de grupo, a comerse el mundo. Canciones que deberían estar prohibidas a los cuarenta y dos años. Es el baile de fin de curso del Niño Bonito y extiende el dedo hacia adelante señalando a lo John Travolta igual que lo extendía su padre a principios de los noventa, cuando aquel medley revivió una película hasta entonces claramente secundaria.

Blame it on Telecinco.

El caso es que en el colegio se han animado con las tres canciones: con el "Summer nights" -afortunadamente, los niños no saben de qué va, quizá lo intuyan-, con el "Greased lightning" -"Go recycling", en palabras azarosas de mi hijo- y con el "The one that I want", que a los catorce años rebautizamos como "Te huele el ala" porque todo adolescente en el fondo es un poeta. Muy en el fondo.


Lo curioso de mi relación con el Niño Bonito es que él está entrand donde a mí no me queda más remedio que ir saliendo. La pertenencia juvenil. El otro día se quedó embobado viendo una película alemana en Clan donde unos chicos llamados "Los Cocodrilos" intentaban impedir que desahuciaran a una de las familias del vecindario. "Los Goonies", vaya. Sin dibujos ni superhéroes de por medio, a mi hijo le fascinaba lo mismo que echa de menos su padre: la amistad. El juntos contra el mundo. Esa sensación mágica de que el otro siempre va a estar ahí para ti. We are your friends, you´ll never be alone again, que cantábamos allá por 2007.

Tanto le gustó que la tuvimos que ver entera al día siguiente. Se pensó que era verdad, el tío.

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Una de las cosas que le gusta decir a la Chica Diploma es que siempre he sido infeliz, al menos desde que me conoce. Es un matiz importante porque ella me conoció relativamente tarde, pero hay algo cierto en su apreciación: es complicado encontrar un momento de mi vida que pueda recordar sin matices, sin alguna tiniebla acechando, sin algún escrito de queja en la memoria.

Ahora bien, me es imposible incluir el período 2005-2006-2007 en esa ecuación. Imposible. Todos los recuerdos de entonces son recuerdos de felicidad total. Tiempos donde, a los treinta años, TODO era nuevo, todo era amistad, era amor, eran sonrisas, era alegría. La barra del bar del Colonial, los whiskys, las charlas, las ganas, los compañeros vivos... Aquella época está documentada en un libro que se llama "Cuando las cosas dejaron de tener sentido" que es completamente ilegible pero que a la vez es precioso porque nosotros no impedíamos desahucios, pero éramos gente maravillosa.

Todo lo que pasó en ese tiempo, desde que Hache se materializó en una pequeña mesa en un rincón hasta que mi abuela murió en un hospital de la calle Diego de León, fue increíble. Cada día era una fiesta. Cada día. Y no se quedó ahí la cosa, porque el mismo curso 2007/2008 lo recuerdo con cierto cariño. Es cierto que el cariño y la euforia no son lo mismo y que muchas variables cambiaron, pero no estuvo nada mal, en absoluto. Puede que el fin de mi acmé haya que fecharlo en los Juegos Olímpicos de Pekín y una carrera por la Diagonal desde la Razzmatazz para ver a Michael Phelps batir récords de madrugada. Incluso eso fue la leche.

Sí, yo siempre he tendido a la tristeza. Es obvio para cualquiera que lea este blog o que haya hablado más de dos veces conmigo. También he tendido a la nostalgia. Ahora bien, cuando esos años vienen a mi cabeza -Ajito sirviendo copas al ritmo de "Insurrección"-, ya no hay arrepentimiento ni hay pega que poner. Fui feliz. Lo fui de un modo ABSOLUTO, con mayúsculas. Encontremos ahora la manera de que mi hijo consiga serlo también algún día, aunque sean veinte meses.

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Me veo los cuatro capítulos de "Pop", la serie de Movistar Plus de 2017 que no había descubierto hasta ahora. Está bien. Los dos primeros cumplen con la idea de vincular música con televisión y los dos siguientes se encuentran con el muro de la práctica inexistencia de ese vínculo en las dos últimas décadas, así que tiran por otro lado: giras, festivales, piratería... Sorprende, quizá, que se mencionen "Ponte las pilas" o "Leña al mono que es de goma" (Dani Martín y Tony Aguilar son dos de los entrevistados) y no se desarrolle la influencia de la música de discoteca a lo largo de los noventa y cómo se llevó por delante a buena parte de los grupos y cantantes pop de la Movida.

Para quien crea que la música de discoteca no pinta nada en un documental sobre música pop, le remito a la discografía de U2.

No sé si falta algo en la narración o en el espectador cuando se habla de la música contemporánea. Me refiero a toda la pasión, todo el lujo de detalles en torno a los sesenta. los setenta, los ochenta... y ese casi pedir perdón de ahí en adelante, una industria instalada en la (lógica) queja constante. En cualquier caso, lo dicho, el documental está bien y si me pongo a llorar escuchando "Grease" en un colegio de 0 a 6 años, imagínense en casa escuchando a Radio Futura. Un espectáculo.

lunes, junio 17, 2019

Olga Viza en Alcasser


De todas las imágenes que nos deja el documental de Elías León Siminiani sobre "el caso Alcasser" -no confundir, como bien apunta uno de los entrevistados, con "el crimen de Alcasser"- me quedo con la sala aquella repleta de rabia y preparada para el uso y abuso de Nieves Herrero. No ya con las barbaridades de la propia presentadora, que por otro lado le costaron prácticamente la carrera, sino con Olga Viza interrumpiendo aquel chiringuito para anunciar, solemne, que ya eran dos los detenidos por el crimen, con las correspondientes pausas dramáticas para permitir que "el pueblo" aplaudiese y corease su venganza.

Olga Viza. Ese fue el problema de Alcasser. No ya Nieves Herrero o Pepe Navarro. Uno siempre cuenta con una Nieves Herrero o un Pepe Navarro para montar el espectáculo, pero también espera que haya una Olga Viza como muro de contención del sensacionalismo. Aquel día no la hubo. Ni aquel día, ni los siguientes, por otro lado. Lo más importante del documental pasa un poco desapercibido porque no chirría: esas dos reporteras del diario Levante partiéndose la cara "por contar la verdad" frente al histrionismo falaz de Fernando García y Juan Ignacio Blanco; ese ex policía que tenía que lidiar en Canal 9 con toda clase de desconsideraciones solo por no compartir los delirios de las víctimas.

Puede que en la instrucción del crimen de Alcasser hubiera errores y puede que fueran o no intencionados (las prisas no suelen llevar a nada bueno) pero el documental no entra demasiado en eso, es decir, no pretende ser "Making a murderer". Entra en el fenómeno sociológico de ese padre y su consejero áulico expandiendo rumores como locos y los medios haciendo de repetidores insensatos. "El caso Alcasser", en definitiva. Todas las noches que pasamos enganchados a la televisión y soñando con conspiraciones. La adrenalina de los veinte años. Por supuesto, sigue habiendo cosas que no cuadran y ahí sigue esa investigación abierta contra "Antonio Anglés... y otros" porque, si algo destacó del crimen fue su extrema violencia, la disparidad entre lo cutre de los criminales y lo majestuoso de su sanguinario despliegue.

Solo que a veces es así, supongo. A veces, los cutres son los más peligrosos y todo lo demás no es investigación sino estética.

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"Kurt Cobain: montage of heck", así se llama el documental de 2015 que rescata estos días Movistar Plus y que sigue la vida del cantante de Nirvana desde su nacimiento hasta su muerte veintisiete años más tarde. Básicamente, un seguimiento de sus diarios con banda sonora y un abundante archivo audiovisual tanto de su infancia -un adorable niño rubio siempre sonriente- como, sobre todo, de sus años junto a Courtney Love, incluyendo material bastante explícito donado por la propia Love. Al fin y al cabo, la productora del documental es su hija Frances Bean.

Hay partes que no se tratan demasiado, por supuesto: por ejemplo, se insiste en la fragilidad de Cobain y en su incapacidad para lidiar con el éxito pero apenas se menciona -creo que solo una vez, en una de esas entrevistas apáticas que dejaban de vez en cuando en alguna emisora local- lo ambicioso que era. Eso lo sabían perfectamente en Geffen: Cobain quería seguir siendo fiel al punk-rock y a la escena underground del north-west... pero también quería ser número uno, quería la mayor promoción, quería oír sus canciones por todos lados.

Probablemente, sea la figura de los últimos cincuenta años que más se ha parecido a Paul McCartney, y podría haberse tirado todos estos años componiendo canciones pseudo-pop de dos o tres acordes de no haber sido por algún tipo de fallo genético, alguna anomalía. Él era un Paul McCartney sinceramente infeliz, es decir, era Cristo y el Anticristo al mismo tiempo. Quería oírse a sí mismo en todas las emisoras pero a la vez se odiaba a sí mismo, odiaba sus canciones y odiaba esas emisoras. Puede que en algún momento de su vida fuera un tipo encantador pero en la mayoría de ocasiones se muestra como un perfecto gilipollas egomaníaco.

La Chica Diploma, a la que le fascina el personaje probablemente porque el fenómeno la pilló muy joven, sigue creyendo que a mí me da pena que Kurt Cobain se suicidara. No, a mí me da pena, por este orden, que mi adolescencia vaya quedando tan lejos y que se perdiera tanta música por el camino. Ahora bien, el personaje no me dio pena nunca, ni siquiera en 1994. Kurt Cobain no era Amy Winehouse, no era Whitney Houston, no era George Michael. Kurt Cobain no era un suicidófilo, era un suicida. El típico tío al que le duele el estómago y acaba enganchado a la heroína porque es el camino más corto hacia la destrucción.

Un genio, por otro lado, sobre eso no debería haber grandes discusiones.

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Entiendo que todos los que se escandalizan por los amaños de Carlos Aranda y Raúl Bravo no han leído "Juego sucio", de Declan Hill... donde ya se explica cómo se pueden llegar a amañar partidos incluso en una Copa del Mundo y por gente que no te llama por teléfono para amenazarte de nada. No les hace ninguna falta.

martes, junio 11, 2019

Pancho Varona, Guille Galván y Emite Poqito en Galileo



Simón me pregunta: "¿Hace cuánto que no vas al Búho Real o a Libertad o a un sitio de esos?". Estamos en el Destellos, que ni siquiera entra en la categoría "un sitio de esos" salvo que aceptemos en esa lista al Toni 2 o al Leidi Pepa´s y aun así... La respuesta es fácil porque estuve hace un par de semanas viendo a Patricio, pero entiendo la pregunta. Esos sitios ya no son los nuestros y desde luego no son los míos, aunque algún día lo parecieran. Venimos de Galileo, por supuesto, una extraña mezcla de amigos y parejas y conocidos fugaces: está la Chica Diploma -fascinada por la estética del lugar o quizá simplemente buscándole sentido a la estética (y al olor) del lugar-, está Irene, está Julia, está Guille, está Clara... por un momento incluso está Cristina Gallego, pero es un visto y no visto porque el dueño parece enfadado con ella y acaba yéndose a los cinco minutos.

El trayecto Galileo-Destellos es hasta cierto punto inusual. Según mis cuentas, esta es la tercera vez que lo hago: un día con Dani Flaco y Pablo Ager, quizá con Fer Cabezas; otro día, después de dejar a mi padre hospitalizado, con Mariam Hernández, Marian Laorden y Dani Pérez Prada. Venimos de un concierto de altísima calidad. Está claro que Pancho y Guille podrían haber elegido casi cualquier repertorio y equivocarse lo justo pero en este caso, además, han elegido las canciones precisas, culminando con un "No me importa nada" que en cada versión se niega a envejecer con el tiempo... por mucho que el tiempo se mida ya en treinta años.

Llenar un escenario entre dos es complicado, así que quizá por eso llamaron a una tercera, Emite Poqito, que llevaba años sin tocar ("¿Hace cuánto que no vas...?") sin que nadie se lo pueda explicar. Nadie, al menos, que no estuviera durante aquellos años de conciertos para diez personas, de movilizar las redes un poco para nada y de gastar más energía en una promoción hueca que en la propia música. José Antonio Romero, por ejemplo, lo entendería perfectamente, pero José Antonio Romero ya no está con nosotros y todas las lágrimas que se viertan por él me parecerán pocas.

Sin Emite Poqito, Guille y Pancho se habrían conocido igual y habrían abierto el concierto con "Los buenos", habrían seguido con "Peces de ciudad" y habrían recitado los mismos poemas, pero la cosa habría quedado un poco coja... porque el hecho es que el camino más recto entre Pancho y Guille es precisamente Emite Poqito y de los demás nexos ya se ha hablado suficiente.

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Vuelve el dolor. Sordo y constante. No es nada nuevo: cuando tenía cinco o seis años -no puedo acordarme-, me pasé alguna mañana en La Paz entre análisis de sangre y radiografías por culpa de las rodillas. Años más tarde, llegó la ansiedad y se cronificó, como se cronificó un dolor de testículos que resistía cualquier explicación urológica. En 2009, el último año digno de ese nombre, me diagnosticaron una prostatitis -crónica, por supuesto- y desde 2017, tras un supuesto cólico biliar, tengo que lidiar con estas molestias abdominales difusas y cuya causa no aparece en ninguna resonancia magnética.

Puede que todo sea lo mismo. Lo bueno del dolor es que cuando desaparece resulta inconcebible. Lo malo es que, cuando aprieta, puede llegar a ahogar y es como si nunca hubiera estado ausente. Vivir con dolor dos años es complicado, aunque no sea un dolor inhabilitante. Vivir diez con prostatitis es algo a lo que te acabas acostumbrando. Del dolor de testículos hace veinte años ya y no suele dar mucha guerra... mientras que lo de las rodillas vino como se fue, como si mi cuerpo fuera un router con conexión oscilante.

Otra cosa es la ansiedad. La ansiedad no da respiro y puede que esté detrás de todo esto. Como los cirujanos no leen a Barthelme, no entienden que el miedo y la angustia no son lo mismo. El miedo es a algo concreto y la angustia tiene que ver con la incertidumbre. No encuentran nada. Pero sigue doliendo. Cada mañana. Cada noche en el "Destellos". En cada partido de fútbol o baloncesto con el Niño Bonito. Si nadie lo remedia, en cada bar de Alicante o cada playa de Fuerteventura. Y a estas alturas, el único que puede remediarlo soy yo, me da la impresión.

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Bárbara se va de Twitter. Me alegro por ella. Twitter ya era en 2011 un bar de borrachos agresivos y ahora encima han invitado a los condescendientes. Me dice que de momento siente más alivio que mono, pero eso pasa con todas las adicciones. Seguramente, algún día vuelva y seguramente sea pronto. De momento, que lo disfrute. Yo he tardado muchos años en tener una relación sana con mi entorno tuitero y aun así me cuesta. Es la ventaja de no ser demasiado conocido. Si fuera actor, de Instagram no me sacaban ni con polea.

miércoles, junio 05, 2019

Si no hay conejo, nadie quiere ver al mago


Dídac se siente culpable porque yo pago los cafés. Es un "bar de viejos" con todas las letras del barrio de Retiro y poco a poco nos han ido apagando las luces hasta dejarnos en penumbra entre miradas de impaciencia. Son las cinco y media de la tarde, no más. el sol aprieta como solo puede apretar durante la Feria del Libro. Como solo aprieta la lluvia, cuando se pone. Hablamos de nuestro libro en común, pero muy poco, nada más horrible que hablar de negocios durante una sobremesa de domingo.

En cambio, hablamos de Luis Costa, de Charly Wegelius o de Paloma Chamorro. De lo maravilloso que es el libro de Neil Strauss y lo que yo entiendo como un defecto de marketing: la portada del libro invita a pensar que el libro es mucho peor de lo que es. Parece que Strauss -desconocido en España, no nos engañemos- es poco más que un "enfant terrible" jugando a escandalizar cuando en realidad no es sino un espejo de todos los famosos a los que entrevista. Un hombre asomado a la decadencia pero con las manos bien prietas en el balcón. De ahí que le encante a Nacho Vegas, claro.

Dídac lo califica como "psicoanalista". Puede ser. Strauss escucha y describe. Se preocupa en quedar bien, por supuesto, como hacemos todos cuando entrevistamos, pero para él "quedar bien" no es "quedar bonito" sino "quedar inteligente" y eso se agradece en tiempos de trivialidad absoluta. La música, de hecho, es nuestro gran tema de conversación, casi más que los libros. De Suede a Elastica y de Brett Anderson a Justine Frischmann. Acabo en su caseta con un libro que se llama "Freak Scene", firmado por Richard King, y que tiene el mismo aire de que me va a gustar que tiene todo lo que publica Contra.

Pago un café y me llevo un libro. No es mal negocio. Al rato, cuando vuelvo con mi mujer y el niño -esquivo, algo aburrido, desconfiado porque cree que este paseo imprevisto le va a costar llegar tarde a la sesión de títeres- me regala otro, de Pier Paolo Passolini. "Sobre el deporte", se llama. "El próximo año, habrá un libro de tu papá aquí", le dice Dídac al Niño Bonito como si al Niño Bonito eso le importara lo más mínimo. Como si su mente estuviera para algo más que las marionetas y el partido de fútbol que le hemos prometido.

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Enfrente y alrededor de la caseta de la editorial Malpaso hay un cierto revuelo. No pagan. A nadie. Ni a traductores, ni a autores ni - es de suponer- a distribuidores, aunque de momento estos no se quejan. Lo de Malpaso viene de lejos. Cuando me hice socio de ACE Traductores, lo primero que me dijeron es que esa editorial estaba en su lista negra. Por entonces, el escándalo no se había hecho público. Yo iba por otra cosa, iba por mi propio escándalo y los 4000 euros que me debía otra editorial que se había negado a pagarme, que había decidido no mencionarme como traductor y que, pese a todos los insultos y críticas hacia mi trabajo, había publicado mi traducción prácticamente entera.

Si estos casos particulares no se convierten en escándalos es por el miedo, claro. Un miedo extraño, algo parecido al mobbing o directamente al bullying. Hay algo pérfido en todo maltrato que se basa en que tú asumas que tienes la culpa de lo que te pasa y por lo tanto te calles (así lo explicitaban en sus amenazas).. Es raro que te maltraten con cuarenta años y la cosa cuele, pero a la editorial y a la editora en cuestión les funcionó y les sigue funcionando dos años después porque sigo sin mencionar su nombre. De alguna manera, sigo sintiéndome sucio, que es en lo que consiste. Devastado y sucio. Enhorabuena.

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Facebook me recuerda una frase que escribí en mi muro hace ocho años: "Si no hay conejo, nadie quiere ver al mago". Me parece una buena frase y al entrar en los comentarios resulta que es mía y que la he utilizado en una de mis novelas, entiendo que en la segunda. Sin embargo, no la recuerdo. No recuerdo siquiera haber tenido la idea o con qué sensación estaba relacionada. Supongo que el mago era yo, pero entonces, ¿quién o qué era el conejo?

Da igual. Le explico a Víctor Alfaro la anécdota y le explico que me voy a Fuerteventura tres semanas para escribir cosas que pueda olvidar con los años. El problema es que conforme se acerca la fecha, el bloqueo crece. "Quizá ya he contado todo lo que necesitaba contar", le digo a Víctor, que no sabe bien qué decirme. Quizá, efectivamente, estos veinte años de escritura ya han sido suficientes y lo que quede sea un continuo repetirse a uno mismo. "¿Quieres escribir sobre Guille Ortiz?", me dice, y yo contesto que no, que lo último que quiero hacer es seguir escribiendo sobre Guille Ortiz, Nirvana y Elastica... pero al final acabo colgado de una conversación de horas con Ignacio Benedetti que va desde los Pixies al batería de R.E.M. y aquel día que José Ramón Pardo locutó para Antena 3 la gala de los MTV Video Music Awards y se maravillaba porque los americanos pronunciaban el nombre "Arem" ("o algo así", en sus palabras).

Luego está la horrible sensación de última bala en demasiados sentidos. Pienso en escribir letras para canciones, pequeños poemas, algún relato... algo que me desbloquee. Pienso en tramas de gente que se autosabotea pero a Aída le parece mala idea. Pienso en novelas de misterio a lo Patricia Highsmith pero no sé si eso no sería un subterfugio, otro escondite. De momento, trabajo con dos títulos que esconden la vaga idea de alguien que quiere empezar de cero -o terminar, aún no lo tengo claro- en una isla de las Canarias. Uno es "The lost weekend" y remite a John Lennon. El otro es "Segundo acto" y remite a Scott Fitzgerald. En algún punto medio, espero poder encontrarme.

jueves, mayo 30, 2019

Patricio Barandiarán y el rayo que no cesa



Mientras todos se empeñaban en ser Sabina, Lichis, Ismael Serrano o incluso Radiohead, Patricio solo pretendía parecerse a Serge Gainsbourg. Precisamente él, el más guapo de todos, el más seductor, el que tenía como otro referente estético a Julio Iglesias. Escuchar aquellas primeras canciones de Patricio casi diez años después nos confirman lo que ya sabíamos: eran maravillosas. Cinematográficas. Divertidas. Agudas. Su gusto por las letras excéntricas y la acomodación posterior de la música al capricho no solo le vincula a Gainsbourg sino vía Brassens al mismísimo Javier Krahe, incluso en la gestualidad.

Lo único que, a diferencia de Krahe, Patricio era optimista, fardón, dibujaba escenas imposibles con dos o tres palabras y unas cuantas onomatopeyas. Patricio nos hacía felices en cada concierto y no sé si él es del todo consciente de eso, de hasta qué punto todos nos aprendimos sus canciones y las vivimos como una esperanza de lo que quizá estuviera por venir. Ese punto de dandy abatido que gastaba en ocasiones -"no te logro olvidar y creo que es injusto... y lo que es peor, mi amor, es que al amarte traicioné mis gustos"- para a continuación hablar de una Chica Caramelo o de putas japonesas en Nueva York o de rayas que aparecen inopinadamente en mitad de la noche.

Látex y hoteles. Bourbon y fresas. La decadencia contada desde la perspectiva opuesta al canallita. Gainsbourg, de nuevo.

Patricio era maravilloso pero era disperso. Excesivo, en ocasiones. Dio el paso a un personaje llamado "Patricio B." que rozaba la caricatura. Probablemente fuera un error, aunque nadie fue nunca más feliz equivocándose. Un poco perdido en Madrid y con la pretensión de volver "a las esencias", publicó un segundo disco en dos partes, con una presentación algo estrambótica en Galileo. Las canciones seguían siendo buenas, pero el envoltorio no acababa de encajar. No sé explicarlo y quizá nadie sepa. Fue ahí más o menos cuando perdimos el contacto. Sé que quedamos para tomar café en Malasaña un día de verano de 2012 en el que España rozaba la bancarrota y ya no se volvió a saber.

Al poco, él se fue a sentar la cabeza a Bruselas. Yo me casé y tuve un hijo. Estando ahí, le "atravesó un rayo", como él mismo cuenta. Serios problemas neurológicos y sentimentales. No me enteré de nada. Pensé que Bélgica era un buen sitio para alguien como él, porque Bélgica es una Francia aún más decadente y un lugar donde los pillos tienen barra libre para hacer carrera. Pensé que era feliz y que todo le iba bien porque realmente uno no puede pensar en Patricio de otra manera.

Me equivocaba.

Todo eso lo descubrí hace poco, a principios de año. Me quedé tan en shock que ni siquiera reaccioné como debía: un mensaje, un correo, algo. Fracasado como amigo, pensé que al menos aún podía servir como admirador, porque al fin y al cabo yo le descubrí así: en un concierto al que asistí por curiosidad y que me dejó impactado durante días. Cuando vi que tocaba en Libertad, 8 hice lo que no hago nunca (solo quizá si tocan Lichis o los Troublemakers) y dejé a mi familia en casa y me fui yo solo a reencontrarme con el pasado y conseguí un sitio en una mesa, algo arrinconado, para no molestar, sino disfrutar tan solo y disfruté de un concierto precioso, como todos. El concierto de alguien atravesado por un rayo pero que sigue adelante con un enorme agujero en el pecho.

Las canciones antiguas, ya quedó dicho, son mejores cada día, y las nuevas, lógicamente más tristes, siguen teniendo hallazgos descomunales como ese "Reímos y bailamos, mas cuando llega el ocaso... ella se pone a llorar, yo no la sé consolar y llamo a payasos" o toda la canción "Sexy Esther" de pe a pa, con su crueldad irónica marca de la casa culminando en el verso "Hice bien en no tocarte... por no mancharme, Sexy Esther". Da la sensación de que ha encontrado buenos compañeros de viaje en Iñaki García y Paco Salazar y desde luego la producción resulta mucho más atractiva y refuerza la valentía y el morrazo que no ha perdido Patricio en ningún momento sin caer en el tópico "Soy un truhán, soy un señor".

Cuando acaba el concierto, todos aplaudimos y nos ponemos de pie y la ovación no parece emocionarle demasiado, como si a estas alturas, total... pero es una ovación sincera, una ovación que no es de amigos sino de fans. De admiradores irredentos que estuvieron ahí, que están y que estarán hasta que él quiera o pueda. No sé si es el mejor músico de su generación -Luis Ramiro podría ocupar ese lugar perfectamente- pero desde luego es el más original y el más valiente. Talento puro, vaya. Y al talento no hay tormenta que se lo lleve por delante.

martes, mayo 28, 2019

When we was fab



Si el tema de los cuarenta es la nostalgia, imaginen la nostalgia de un Beatle. Mañanas enteras escuchando el "When we was fab" de George Harrison en bucle como si al escucharle de alguna manera se le pudiera devolver al mundo o aparecieran por sorpresa otras doscientas canciones suyas. La complicidad con Ringo en la batería, el traje de Sgt. Pepper´s, la contraportada del "Imagine" de John Lennon bajo el brazo de un hombre que pasa delante de la cámara como si nada, los violines tan George Martin del inicio de la canción.

Todos soñamos con ser "fab" y probablemente todos lo consiguiéramos en algún momento pero nadie más se dio cuenta. A algunos, el sueño se les fue de las manos. Precisamente el otro día leía una entrevista con George justo de 1970, con los anuncios de separación ya anunciados y el litigio de Paul McCartney en los tribunales. Él aún optaba entonces por seguir, por dedicar dos o tres meses al año a grabar juntos, solo por complacer al mundo. Reconozco que me cuesta entender a Harrison y siempre me ha costado. No sé cuándo habla en serio y cuándo habla en broma. Si alguien odiaba a Yoko -o la presencia de Yoko, más bien- era George, si alguien disfrutó abiertamente del fin de los Beatles fue George y si alguien se negó siempre a un regreso fue el propio George.

Y sin embargo...

En fin, YouTube de fondo mientras suena el estribillo. Un estribillo que una mañana fantaseé con adaptar al español después de que me saliera algo así como "Tan... tan fácil somos de olvidar. Tan... tan imposibles de contentar". Y después, suena "He thought of cars" (and where to drive them and who to drive them with).

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En mi muro de Facebook aparece esta maravilla, compartida por Antonio Ferrer:

Es todo tan perfecto, que parece imposible que la canción no sea de esa chica o que esa chica no sea ya una estrella de algún país vecino. Ese "Tienes cara de que me vas a joder la vida" y ese ambiente de madrugada tardía, principio de mañana en un piso que solo puede ser del centro de alguna ciudad decadente. Y sin embargo, ni la canción es suya ni la chica es una estrella. El original pertenece a un grupo llamado Baco Exu do Blues y deja bastante que desear. En una especie de tecno chill-out se pierden todos los matices de la rima, incluso la genialidad de añadirle una "i" final a "Woodstock" y "Van Gogh".

La chica tampoco es ninguna celebridad. Tiene un canal de YouTube y hace versiones, eso es todo. No recuerdo un impacto igual desde aquel lip-sync del "Hey" de los Pixies que anegó nuestros blogs de TwentySix. El "Toxic" de Britney Spears le sale bastante peor, todo sea dicho.

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De un padre se suele valorar su "amor incondicional", pero ese amor no es ni de lejos es el más bonito. El amor de verdad es el que se siente siendo perfectamente consciente, el momento en el que tu hijo deja de ser una responsabilidad, un peso, una carga, una amenaza a tu vida tal y como la entendías y se convierte en un compañero más. Cuando por fin sois tres sin problemas y él te cuenta y tú le cuentas y no es exactamente que seáis amigos porque tú eres su padre y él es tu hijo pero digamos que ya no estáis ahí porque no quede más remedio o por alguna especie de obligación moral sino porque queréis estar ahí; porque, inopinadamente, resulta que os caéis bien y "el niño" se convierte en un "compañero vivo" más.

lunes, mayo 27, 2019

No, no son gilipollas


Que Carmena no iba a retener la alcaldía lo sabíamos todos a las seis de la tarde, cuando salieron los datos de participación distrito por distrito. Las casualidades demoscópicas no existen o, al menos, son escasas. En qué demonios estaban pensando los de Sigma Dos cuando publicaron los sondeos que publicaron es imposible saberlo, pero la realidad estaba ahí en forma de porcentaje y ante la realidad poco puede hacerse.

Quedaba aún la Comunidad y ahí quizá había más motivos para ser optimistas porque al fin y al cabo Ayuso es tonta, ¿no habíamos quedado en eso? ¿Quién iba a votar a Ayuso después de tantas barbaridades y tantas risas? Es imposible, hombre. Llevamos ya cuarenta años de democracia y me sigue maravillando la incapacidad de los distintos bandos ideológicos para empatizar con el contrario. Sí, la gente de izquierdas que de todos modos no habría votado jamás a ningún candidato del PP, se reía mucho de Ayuso, pero Ayuso no les hablaba a ellos sino a los propios, que son muchos. Sobre su torpeza comunicativa se ha hablado mucho en este blog así que no voy a insistir, pero junto a la torpeza estaba un conocimiento tremendo de la Comunidad y una seguridad creciente en sí misma a la hora de explicarse, como si una vez sorteado el abismo solo cupiera subir y subir la montaña.

Ayuso y Almeida se beneficiaron de un perfil cada vez más bajo en la campaña electoral -cosa que Ciudadanos, como siempre, obvió, lo que le llevó, una vez más, al tercer puesto, muy lejos de los dos primeros-, de una trama de apoyos y contactos dentro del PP que les permiten controlar los problemas y posibles soluciones de cada rincón de Madrid... y de una tradición histórica inapelable: la derecha gobernó la alcaldía de Madrid de 1989 a 2015 de forma ininterrumpida. Llovió, tronó, entró gente en la cárcel, salió... y siguieron gobernando. En la Asamblea -tamayazo mediante- llevan desde 1995 sin pestañear. Ganar a la derecha en Madrid es una anomalía que sucede una vez cada veinticuatro años, como una liga del Atleti o algo incluso más improbable.

Eso, la izquierda no supo verlo porque la izquierda estaba en sus batallas internas y estaba a las risas y los memes. El convencimiento de que el otro es gilipollas hasta que te das cuenta de que igual no, igual no son gilipollas. Igual no les votarías en la vida pero otra gente sí y para eso se hacen elecciones, para decidir. En la resaca de la derrota madrileña -luego hablaremos del resto de España- los votantes progresistas siguen maravillándose de lo ocurrido y buscando culpables, echándose los perros unos a otros. Seamos claros: la división de Madrid en Pie y Más Madrid fue un error estratégico. Ahora bien, habría dado igual. Ni aunque todos los votantes de Madrid en Pie hubieran votado a Carmena habrían salido las cuentas para la izquierda.

Otra crítica es a los abstencionistas. De acuerdo, hubo más abstención y en más lugares clave. En eso tuvo mucho que ver precisamente el hartazgo por tanta división interna, pero es que tú  no le puedes pedir a un socialdemócrata que sea anticapitalista ni a un anticapitalista que sea socialdemócrata. Ahora bien, hace un mes hubo unas elecciones generales en Madrid, votó casi el 80% de los ciudadanos... y los resultados de la derecha fueron incluso mejores. Madrid es Madrid, punto, y así hay que tomarlo.

¿Las consecuencias? Nada que no hayamos visto de manera casi ininterrumpida durante casi tres décadas... salvo por la presencia de Vox. Y no es poca salvedad, desde luego. No sé qué exigirán para la investidura ni hasta qué punto se pondrán farrucos. No sé cuáles serán sus mínimos ni sus plazos. No sé qué medidas sociales se verán afectadas por sus presiones. Intuyo, en cualquier caso, quizá porque soy pesimista en la incertidumbre pero relativamente optimista en la desgracia, que PP y Ciudadanos podrán gobernar por su cuenta como hacen en Andalucía y sacar sus medidas a veces con la abstención del PSOE y a veces con el apoyo de Vox.

A nivel estatal, está claro que Almeida y Ayuso le han salvado la vida a Casado. En el resto del país, el PP se desangra tanto como lo hizo hace cuatro semanas: de hecho, de no haber logrado la presidencia de la Junta de Andalucía el año pasado, los populares estarían en mínimos históricos desde los tiempos de Fraga: pierden La Rioja después de 24 años, no recuperan Valencia ni Sevilla, aguantan en Málaga por los pelos, desaparecen prácticamente en las capitales vascas (aguanta solo Sémper, que no es casualidad) y en Barcelona entran con un 5,01% y una presencia completamente residual. Para la situación que se presentaba tras el 28 de abril, no está tan mal. Si tenemos en cuenta el poder que tuvo ese partido de 2011 a 2015, el resultado es horrible y la tendencia sigue siendo a la baja.

En cuanto al PSOE, los resultados son buenos. En Barcelona, excelentes. En Madrid, decepcionantes, pero ya hemos dicho que Madrid es Madrid y de todos modos ellos no han perdido nada ahí y mantienen posiciones fuertes en el Cinturón Rojo de la ciudad. Ganan en Baleares por primera vez en 24 años y tienen un resultado espectacular en Canarias. En Asturias, Castilla La Mancha y Extremadura directamente arrasan. En Murcia y Castilla León habrá que ver qué pasa con las derechas, en Navarra ocupan un papel bisagra hasta cierto punto interesante si luego quieren los votos del PNV para investiduras e historias y solo tienen el problema de Aragón y de Zaragoza, donde las cosas se les han complicado mucho.

Es una situación parecida a la del PP pero al revés: si se compara con las expectativas del CIS enloquecido de Tezanos, el resultado provoca insatisfacción... pero si la referencia es la situación de hace dos años, con aquellas primarias desmadradas y la guerra abierta entre unos y otros, esto es el paraíso.

En medio quedan Unidas Podemos y Ciudadanos. Son dos situaciones distintas en muchos sentidos. Para empezar, la debacle de Unidas Podemos no es la de Ciudadanos. Podemos prácticamente ha sido aniquilado del mapa salvo en aquellos lugares donde Pablo Iglesias no tiene plaza en mando: Zamora, donde Izquierda Unida seguirá gobernando cuatro años más, y Cádiz, donde el gran rival de Iglesias seguirá también de alcalde. Todo lo demás, arrasado. En Madrid, ridículo histórico, hasta el punto de que Isa Serra se quedó a décimas de ni siquiera entrar en la Asamblea. En Barcelona, la coalición con Colau, derrotada in extremis por el independentismo. En Valencia, hace tiempo que Compromís prefirió desligarse de su compañía. Desaparece de casi todas las autonomías y queda en una función parecida a la de Izquierda Unida en los noventa o en la época de Zapatero: un apoyo, un bastón del PSOE, poco más.

El cabreo con Iglesias de buena parte de su electorado potencial -mitigado en las generales, donde el resultado fue malo, pero mucho mejor del esperado- le coloca en una situación personal complicada. Él ya ha dicho que quiere ser vicepresidente del gobierno o como mínimo ministro, que es "de sentido común" -ya habla como Rajoy-, pero, ¿con qué va a amenazar?, ¿con una repetición de elecciones?, ¿en serio? Si se repiten las elecciones generales por culpa de Podemos, no sé qué pasaría con Sánchez pero Iglesias se va al paro de cabeza. Poco margen de maniobra, en definitiva.

Y acabemos con Ciudadanos. Los resultados son muy buenos y está todo el mundo muy contento y con la chulería habitual de los últimos cuatro meses. Se han gastado un pastizal en publicidad, en cuñas en radios, en sábanas gigantes cubriendo edificios... todo para acabar terceros en todos lados, pegarse un batacazo en Cataluña y el País Vasco, superar por los pelos a Unidas Podemos en las europeas y no conseguir ni un solo ayuntamiento. Ni adelantan al peor PP de los últimos treinta y cinco años ni por supuesto adelantan al PSOE. ¿Hacía falta tanto dinero, tanta exageración, tanta crispación, tanta tierra quemada para conseguir unos resultados tan asépticos? Ellos tendrán que juzgarlo.

El papel de Ciudadanos, en el fondo, será el mismo que ha sido desde 2015: un apoyo al PP allá donde el PP lo necesite. Rivera insiste en que "esto no hay quien lo pare y las siguientes elecciones serán nuestras"... pero las siguientes elecciones quedan a cuatro años vista porque todo se ha jugado ya en un mes. Si son listos y para centrar al partido un poco a ojos de todo el electorado potencial que se han dejado por el camino en esta deriva, llegarán a algún acuerdo sorprendente con el PSOE en alguna alcaldía o alguna autonomía relativamente menor (no hablo de Madrid, por supuesto). No parece que estén en ello o no a corto plazo. El tiempo dirá. Y Vox. Porque si gobernar con los anticapitalistas cuatro años ya es complicado, gobernar con ex falangistas, ya ni te digo. Mucha suerte a todos porque la necesitaremos.

viernes, mayo 24, 2019

Todos te quieren cuando estás muerto



A veces me gustaría recordar todo lo que hice en los años 2000. A veces. El único problema es que de algunas cosas han pasado veinte años y lo único que queda, de fondo, es la música, una especie de banda sonora de la juventud. Sobre los hechos reales, mejor no pronunciarse: algunos han quedado demasido documentados y otros directamente los he olvidado, que es algo muy veinteañero.

La música: el coche de la Chica Diploma atascado en Arturo Soria mientras suena "Lady", de Modjo y ella se asombra de que me acuerde de que era un grupo francés porque no sabe que "Lady" y aquel vídeo maravilloso en el que tres chavales desafiaban al mundo y se desafiaban a sí mismos formó parte de esa sucesión de canciones que echaban en bucle en Quiero TV o después en la MTV -años anteriores a las Kardashian- y que estaban siempre ahí, a lo lejos, mientras yo escribía algo en mi ordenador.

Canciones como "Rock DJ", como "Hey Ya!", como "One more time"... canciones que en rigor se entienden por sí mismas y sin contexto porque no pertenecen a ningún contexto (no así "Feel", que es claramente L. o, más tarde, "Young folks", que remite automáticamente a la Chica Indefinible). Canciones que no son de desamor sino que simplemente son compañía. Compañeros vivos, que diría Zaratustra, pero compañeros, ¿de quién? ¿Quién era yo? ¿Qué hacía? ¿Es verdad que cogía aviones de madrugada para entrevistar estrellas de rock y reservaba en preferente para observar el mar abrirse a mi derecha cuando llegábamos a la altura de Sitges? Puede.

*

Hablando de canciones de los 2000 y entrevistas a estrellas del rock: "Todos te quieren cuando estás muerto", de Neil Strauss. Comprado por sugerencia de Nacho Vegas en una revista o un libro, no recuerdo, y empezado a leer con todos los prejuicios del mundo ante el "name dropping" y el aire "enfant terrible" del personaje. Y, sin embargo, la cosa funciona. Strauss sabe echarse a un lado y no caer en topicazos y aunque es la realidad la que se empeña en repetirse una y otra vez, lo cierto es que el narrador siempre mantiene la distancia, que es esencialmente su trabajo.

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El último clavo sobre el ataúd de un Joe McCarthy ya avejentado y con claros problemas de alcoholismo y drogodependencia lo puso, el 9 de junio de 1954, Joseph N. Welch, a la sazón abogado jefe del Ejército de Estados Unidos, uno de cuyos generales, Ike Eisenhower, ocupaba la presidencia del país en ese momento. El ataque de McCarthy contra el ejército estadounidense, un ejército victorioso y dominante, fue un error estratégico similar a la pulsión de algunos dictadores por invadir Rusia en pleno invierno y lo pagó con una frase que supondría el final de su carrera, ese "Have you no sense of decency, sir? At long last, have you left no sense of decency?" que resume perfectamente el papel de McCarthy en la historia política de postguerra.

La decencia es algo importante y que está por encima de las cuestiones ideológicas. También es algo subjetivo y peligroso, por supuesto, pero esto es como lo de San Agustín y el tiempo, incluso lo que no sabemos definir es fácil de reconocer. Yo no tengo problema con que la gente que no piensa como yo ocupe puestos de poder. Solo faltaría. Votamos para eso. Si todos estuviéramos de acuerdo -esto es Aristóteles- no haría falta votar nada ni elegir a nadie como representante. Vivo en una Comunidad donde la derecha ha gobernado durante los últimos 24 años y me gustará más o menos pero es lo que hay, ningún escándalo al respecto.

Mi problema, por tanto, con los populismos y en este caso mencionaré en concreto el populismo agresivo, barato, procurador solo de odio y enfrentamiento al que se ha entregado Ciudadanos, no es ideológico. No creo que la izquierda ni los políticos que representan a la izquierda tengan intrínsecamente una ventaja moral con respecto a los políticos de derecha. Mucho menos sus votantes. Sí me gustaría que el debate quedara dentro de los límites de la decencia y no los de la mentira, el espectáculo y la degradación de la democracia y la sociedad. Ni fotos de Lenin ni sábanas de quince metros cubriendo el edificio Iberia alertando de la formación de una "Comuna" presidida por... Ángel Gabilondo.

Mi miedo de cara a las elecciones del domingo no es que gane la derecha o la izquierda sino que gane el odio. Que el odio, la mentira, la demagogia, la manipulación, el populismo en definitiva, dé réditos y alcaldías o gobiernos autónomos. Como he dicho antes, esos defectos no son patrimonio de ninguna ideología y han sido ampliamente utilizados por todas ellas en algún momento. En una época en la que todo parece una constante caza de brujas por parte de hombres eternamente indignados, hay límites que no se pueden cruzar. El respeto al adversario es uno de ellos.

lunes, mayo 20, 2019

Isabel Díaz Ayuso ¿contraataca?



Parecía un disparate pero puede que no lo haya sido. Puede, tampoco lo afirmo. De entrada, el PP o su propia candidata han conseguido que la campaña en Madrid gire en torno a ellos. Que hablen, aunque sea mal. Han convertido a una política completamente desconocida en portada de periódicos digitales y en Trending Topic constante en Twitter. Han establecido, por así decirlo, una marca. Una marca de la que muchos se burlan -la mayoría los que de todos modos nunca votarían a un candidato del PP- y por la que otros se han ido interesando como posible alternativa.

Con el tiempo, incluso, a Díaz Ayuso se le está poniendo cara de lideresa; como si una vez pasada la tormenta y aguantado en su puesto, incluso repuntando en las encuestas, ya nada malo pudiera pasarle. Como si, en definitiva, el pánico de las torpezas y la resaca electoral del 28A ya hubieran quedado atrás y tras el fatalismo quedara la ilusión, el "¿y si...?". Volvamos al "efecto Gran Hermano": cuando muchos se unen contra alguien y le hacen el centro de atención del público, ese alguien empieza a ganar adeptos de forma inopinada. Es automático. "Se meten con ella porque es de derechas", "se meten con ella porque es mujer", "lo sacan todo de quicio porque se niega a ser como ellos"...

Este discurso está en la calle y lo estoy oyendo. También está en las redes. Díaz Ayuso tiene la inesperada posibilidad de caer bien, algo que nunca ha estado en sus planes... y hay que reconocer que su campaña ha tenido al menos dos aciertos: primero, la han alejado de la exposición pública propia de todo candidato nuevo y en la que tan mal se manejaba porque ya estamos todos los demás haciéndole publicidad, aunque sea negativa. Segundo, es cierto que ha abandonado -o casi- su discurso de "podemitas okupas, os odio, sois la escoria de este mundo" y se ha lanzado a una serie de propuestas que gustarán o no, que en su mayoría ya existen o han sido ya presentadas en otras convocatorias pero que entroncan su candidatura con los 24 años de gestión del PP madrileño. Hasta ahora, parecían un partido más de la oposición y eso era ridículo.

En definitiva, que muchas risas pero Díaz Ayuso está a uno o dos escaños de gobernar durante cuatro años la Comunidad de Madrid. Uno o dos escaños que pueden marcar la diferencia entre el bloque de izquierdas y el de derechas... y uno o dos escaños que la pueden separar a ella misma de Ignacio Aguado. En ese sentido, habrá que ver cómo afecta al resultado de Ciudadanos la entrada de Rivera y Cañas en campaña, con su "stop okupas" y su discurso demagógico habitual. Puede que, visto lo visto, al final votar a Ayuso sea una muestra de cordura, al menos en comparación.

*

Cuarenta años ya de la tía Julia -antes conocida como la prima Julia- celebrados en un bar del barrio de Prosperidad, cerca del Auditorio. Ahí también se habla de política, aunque no demasiado, afortunadamente. Guille Galván, por ejemplo, sí que está interesado y nos tiramos un rato hablando con C. de tácticas y estrategias. Luego pasamos al tema estrella de este fin de semana, al menos en mi cabeza: los adolescentes. Lo jodido que es ser adolescente y lo mucho que tarda uno en darse cuenta. También la posibilidad de que no seamos más que una panda de paternalistas que veamos problemones donde solo hay problemitas y sigamos creyendo que por tener veinte o veinticinco años menos que nosotros no van a poder resolverlos solos.

La sensación de que están siendo continuamente evaluados. Evaluados en sus centros educativos, en sus familias, en las redes sociales. El odio. Lo fácil que es transmitir el odio o al menos la sensación de que alguien no te gusta y lo complicado que es asimilarlo para ese alguien cuando apenas ha dejado de ser un niño. Un odio, un disgusto que ya no queda para la conversación privada, el teléfono o la charla entre amigos sino que se puede expresar de mil maneras distintas, en mil plataformas y ante los ojos de absolutamente todo el mundo. Hay una tendencia en todo adolescente a querer gustar y a no saber cómo. Ahora, esa exigencia se multiplica y hasta cierto punto se transforma: ¿cómo hacer para no molestar?, ¿cómo hacer para esquivar burlas y desprecios? Evaluación, de nuevo. Luego vienen a clase y se echan a llorar al primer contratiempo y uno no sabe qué hacer.

También puede, insisto, que esto no sea sino una construcción de Peter Pan adulto, o de Holden Caulfield, más bien, intentando evitar que estos chicos caigan del campo de centeno. Puede que ellos estén tan panchos como lo estaba yo a su edad, cuando nunca pensé que nadie me exigía más de la cuenta y cuando me sentí tan perdido como me puedo sentir ahora. En palabras de C. -aunque referidas especialmente a adolescentes con éxito- : "A veces me pueden dar mucha pena, pero luego tengo que pasar lista y se me pasa".

C., obviamente, es profesora.

*

Volvió el dolor. No hay nada poético en esto. Volvió el dolor físico después de varios meses ausente y con el dolor se disparan de nuevo las alertas frente a toda evidencia médica. Si ya por instinto el dolor es imprescindible como señal de peligro, como grito de ayuda que nos manda el cuerpo para que nos enteremos de que algo va mal, socialmente el dolor cumple una labor parecida. ¿Qué es lo primero que le decimos a un niño tras una caída, un golpe...? "¿Te duele, te has hecho daño?".

El dolor, por tanto, está grabado en nuestras mentes como un motivo de preocupación y del dolor crónico en principio injustificado, ya ni hablamos. Básicamente porque atenta a toda lógica: si el dolor es alerta de algo, ¿cómo puede estar provocado por nada?, ¿cómo vivir con ello veinticuatro horas al día y no acabar un poco loco?

El dolor volvió, decía, y durará un tiempo. El asunto, mientras tanto, es intentar olvidar no sé cuántos siglos de evolución y hacer como el que le pica un eczema. Solo que no es fácil. Ni en términos de concentración ni de disfrute de la vida. El dolor arrasa, esa es su función. Imponerse a las demás sensaciones. Y así, tengo la sensación de que si la cosa se prolonga el único tema del que voy a poder escribir este verano en Fuerteventura va a ser precisamente de ese: de convivir con el dolor, de la vida, cada segundo, visto desde la perspectiva distorsionada de alguien con dolor físico constante.

martes, mayo 14, 2019

El Niño Bonito en el Wanda Metropolitano


La primera vez que fui a un estadio de fútbol tenía ocho años. Estoy casi seguro, aunque me puede fallar la memoria. Todo apunta a un Real Madrid 3- Racing 0 en el Bernabéu con Míchel medio debutando y Pancho y yo riéndonos mucho de él porque el pobre, nervioso perdido, no daba una. A mi hijo, la oportunidad le llegó con cuatro años menos y la aprovechó mejor porque a él le gusta ya el fútbol mucho más de lo que a mí me gustará jamás. Ahí se plantó en el palco del Metropolitano, tarde de sábado, haciendo el caso justo a las tentaciones en forma de patatas, zumos de piña o jamón ibérico y concentrado en cada jugada de Atlético de Madrid y Valladolid.

El partido, por si no lo recuerdan, acabó 1-0 y el gol fue en propia puerta. Es decir, un partidazo impresionante. El tío no nos perdonó ni un minuto de descuento, preocupado como estaba de que a Jan Oblak le metieran algún gol. Lo bueno de todo, además, es que el Niño Bonito no es del Atleti, por mucha camiseta y pantalón que llevara orgulloso por las inmediaciones. El Niño Bonito es del Atleti, del Madrid, del Barcelona, del Rayo, del Getafe, del Leganés, del Eibar y en algún momento ha sido del Valladolid y del Sevilla pero, no sé por qué, se le ha pasado. De seguir este camino, el Niño Bonito conseguiría el milagro de poder disfrutar de cualquier competición sin odios y con la seguridad de que va a poder celebrar cualquier triunfo, del equipo que sea.

Aún más emocionante es que el que nos invitara al Wanda fuera precisamente Pancho, el mismo que me hizo debutar en el Bernabéu pese a todas sus convicciones. Y no solo eso, sino que él también se acordara de aquel partido contra el Racing, incluso del resultado, sin necesidad alguna de confirmarlo en internet (cosa que, en cualquier caso, también hicimos). Porque yo a mi tío le echo mucho de menos y me hizo muy feliz durante aquellos años en los que compartimos casa e incluso después, cuando venía de visita y mi abuela se volvía loca de alegría y había cuarenta duros en cromos o pegatinas para chapas o partidos del Estudiantes en el Magariños. Y como no me atrevo a decírselo en persona a él -los dos tenemos muchos años, somos ya dos señores responsables- lo pongo aquí en confianza de que algún día lo lea o alguien se lo cuente.

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Hablando del Niño Bonito... Mis cuarenta y dos años empiezan en su clase, con unos quince micos de cuatro-cinco años delante escuchándome leer un par de cuentos. "Peppa Pig at the museum" y "The three little pigs" en una versión algo extraña. Los leo en inglés pero se enteran perfectamente, alguno incluso me contesta con una pronunciación perfecta. No solo no es un apuro sino que me quedaría toda la mañana leyéndoles y leyéndoles como le leo por las noches a Álvaro las (a menudo incomprensibles) historias de Winny-the-Pooh, Christopher Robin, Porquete, Conejo y compañía.

Al lado de mi silla, además, han colocado una para él, para que también se sienta un poco protagonista, y de vez en cuando se acerca a mí y me pone la cabeza en el hombro y me intenta abrazar o dar besos incluso en mitad de la lectura, como si quisiera decirles al resto de los niños: "Os lo presto un rato... pero es mío". Y los niños se ríen y se acercan a ver los dibujos y muestran ese agradecimiento exclusivo de los niños felices, siempre contentos, siempre atentos a cualquier tontería que les puedas decir. "El otro día marqué un gol con la pierna así", me dice Hugo, que recuerda alguna conversación que hayamos tenido al respecto mientras Manon me da un beso e Irene se pega a mi pierna cuando leo.

Por supuesto, todos ellos olvidarán este día y estos cuentos. También lo olvidará mi hijo y es muy probable que incluso lo olvide yo. Pero el objetivo, por una vez, no era hacer historia sino estar ahí, solo eso. Instant street. Un montón de chulapos y un tío raro con barba hablando como un presentador de la BBC.

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Sigo con la manía de leer dos libros a al vez. Uno en casa y otro en el autobús a Valdemoro. Leí "El director", pero no tengo mucho que añadir a lo que se viene diciendo. A mí me gustó pero yo tengo una relación muy revanchista con el mundo y especialmente con el periodismo, así que es normal que me gustara. Leí "19 días y 500 noches" y me pareció que Juan Puchades hacía un excelente trabajo y conseguía formar un relato coherente sobre esa época sin caer en tremendismos, cosa que se agradece. Si está ahí toda la verdad o no lo tendrán que decir sus protagonistas, aunque ya les voy adelantando yo que no y que probablemente Puchades no tenga la culpa.

Leí más cosas pero las he olvidado, así que supongo que será por algo. Ahora mismo, estoy con "Todos te quieren cuando estás muerto", de Neil Strauss, publicado hace (muchos) años por Contra y, por refrescar la mente un poco, una biografía de Bernard Hinault en inglés, escrita por William Fotheringham, el hermano de Alastair, otro loco de las bicicletas. Con todo, he tenido tiempo incluso para releerme a mí mismo: el Compendio Deportivo que publiqué en Debate hace cinco años y que fue un fracaso comercial con mayúsculas. Me gustó. Me pareció bastante mejor de lo que me había parecido en su momento. Tanto que me animé a mandarle un mensaje a Miguel Aguilar haciéndoselo saber. Afortunadamente, él pensaba lo mismo.

lunes, mayo 13, 2019

Cómo cumplir cuarenta y dos años



Contra toda superstición, decidí celebrar mi cumpleaños tres días antes. Dicen que da mala suerte, pero total ya... Fue una celebración moderada, como todo a los cuarenta y dos años. Una celebración que hasta cierto punto chocaba con otras, más juveniles, que se vivían en la propia plaza de Olavide. Gente con planes que va y que viene y que te deja algo de cariño de por medio. Algunas raciones y, como mucho, vino.

Conviene decir que no siempre mis cumpleaños fueron así. De entrada, mis cumpleaños casi siempre fueron Las Vistillas y San Isidro por aquello de cumplir justo el día catorce, víspera de festivo en la ciudad donde nací. Aquellos cumpleaños eran algo... tardes larguísimas en Casa Tere, donde siempre acabábamos encontrando una mesa en la terraza, no sé muy bien cómo, y copeo con minis en La Champañería. En 2004, se nos murió Jesús Gil. En 2008, acabé con la chica más guapa del mundo desayunando churros en San Ginés. Hubo un año, incluso, justo al cumplir los treinta, en el que me dio por organizar una fiesta a lo Jay Gatsby que acabó en división de opiniones. Como celebración con los amigos, bien. Como concurso de popularidad, mejorable.

Era precisamente la época en la que decidí convertir mi vida en un continuo espectáculo ante el profundo desagrado de mi psicóloga. Conocía a demasiada gente y en vez de presumir de mí, me empeñé en presumir de ellos. Vaya error adolescente a una edad impropia. Reservé "El Naranja", un bar en Noviciado, y compré de antemano muchas más copas de las que pudimos consumir los que al final fuimos allí. En pocas palabras, no disfruté. Para los cuarenta -lección aprendida- quedamos en el barrio y limitamos la cosa a los más fieles, a los que de verdad importan.

Con todo, durante años, mi cumpleaños significó que iba a ver a mi padre. Creo que nunca faltó a la cita. Recuerdo que en 1989 lo celebramos con Mercedes en el Parque de Atracciones. Hay que decir que a mi padre lo del Parque de Atracciones no le hacía especial ilusión, pero lo hacía por mí y yo sabía que lo hacía por mí y así todos nos sentíamos bien. Me suena que era un sábado. Comimos fuera y vimos la penúltima etapa de la Vuelta a España y Fabio Parra atacó en Navacerrada y Perico Delgado casi pierde la carrera y a mí me entró un dolor de cabeza horrible que me acompañó después durante toda la tarde.

Aun así, lo intentamos, los dos. Tengo el recuerdo de que él se empezó a desesperar en algún momento porque yo no tenía ganas de subirme a ningún sitio, pero también es posible que ese recuerdo sea inventado o al menos exagerado. En cualquier caso, yo me sentía culpable y me he venido sintiendo culpable durante todos estos años y, sin duda, si tuviera la oportunidad de repetir un cumpleaños no sería el de la chica más guapa del mundo ni el del concurso de popularidad ni aquel en el que acabé en la cama de la Chica Langosta -sin la Chica Langosta- tarareando una cancioncita preciosa de los Cranberries que decía "21, today". Sería aquel en el que mi padre y yo vamos al Parque de Atracciones y nos lo pasamos de puta madre o al menos yo me lo paso de puta madre y él sonríe satisfecho, con el orgullo del deber cumplido.

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Por cierto, esta anécdota al final se ha quedado fuera del libro que he escrito para la Editorial Contra y que se llama "El chico que quería ser Gianni Bugno". Dicen que da mala suerte -todo da mala suerte, qué manía- anunciar estas cosas antes de que pasen pero en principio saldrá en 2020 y supondrá la vuelta a las librerías después de cinco años. Justo los que tiene mi hijo.

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No hay consenso acerca de qué pasará en las elecciones municipales y autonómicas. No en Madrid, al menos, que es donde vivo. Empiezo a pensar que el mismo "efecto Gran Hermano" que creo que benefició a Pedro Sánchez puede acabar beneficiando a Isa Díaz Ayuso. Ya saben: cuánto más se mete la gente con alguien, más probabilidades tiene ese alguien de ganarse la simpatía del público más o menos neutral. Es cierto que en este caso al menos sus contrincantes no han participado del escarnio sino que la cosa se ha quedado más bien en los periódicos y, sobre todo, en las redes sociales, pero puede influir.

En contra de Isa juegan su nula capacidad de comunicación pública y su escasa preparación para el cargo. A su favor, juega la historia, como cuando el Real Madrid se presenta en una final de Champions y, nadie sabe cómo, la gana. El PP lleva ganando elecciones en Madrid desde 1991 y gobernando desde 1995, concediendo que el "tamayazo" tuvo mucho que ver en esa continuidad. No voy a hacer pronóstico alguno porque ya ha quedado claro que yo no sé pronosticar nada y que si me encontrara con Carlos Sobera en la calle me diría "Juega, juega, juega" con los ojos fuera de las órbitas porque sabría lo que está haciendo, pero digamos que me cuesta ver a la izquierda ganar en Madrid comunidad y mucho más en Madrid capital.

Me cuesta porque los números de las generales no daban y porque, ya digo, los números de los últimos 24 años solo han dado dos veces y las dos con Aguirre como representante popular. Nadie moviliza a la izquierda como ella. Me cuesta, además, por una cuestión meramente estadística: contar con una candidatura -Madrid En Pie- que no va a llegar al 5% con lo que no tendrá representación... pero sí va a arrastrar a un 1-2% de posibles votantes de izquierdas hace que la derecha no solo tenga que perder sino perder por goleada. Y eso, sinceramente, como con el Madrid, me resulta casi impensable.

miércoles, mayo 08, 2019

Liverpool 4- Barcelona 0. Habrá que volver a saber por qué corremos


 Siempre vi en el Barcelona de Guardiola más cosas de Van Gaal que de Cruyff. En eso he sido y sigo siendo un excéntrico, aunque concedo que aquel Ajax de Van Gaal de 1993-1997 ya era de por sí una evolución del método de Johan. La clave, para mí, estaba en la diferencia entre el "tiene que correr el balón, no el jugador" de Cruyff y "el esfuerzo es innegociable" de Guardiola, traducida en una presión constante, agobiante, que permitía recuperar el balón a los pocos segundos y acababa embotellando al rival en su campo.

¿Cómo convenció Guardiola a gente como Xavi, Iniesta, Henry o el propio Piqué de dar el máximo físico en cada partido, en cada entrenamiento...? Estableciendo unos límites sensatos y acorde a sus propias condiciones. Durante la época Guardiola, como el Ajax durante la época Van Gaal, todos los jugadores corrían como locos pero no corrían necesariamente rápido ni en cualquier dirección. El orden posicional era la clave para que en pequeños sprints, en pequeñas ayudas de cinco-diez segundos el rival ya quedara sin salida. No eran carreras de área a área, no era un ir y venir constante a lo Arturo Vidal detrás de balón, jugadores y lo que se ponga por delante. Eran pequeños esfuerzos de una importancia clave si todos lo hacían en el momento justo y con la misma intensidad.

Todo lo demás viene de ahí y parte de ese punto. Cuando hablamos de "el Barcelona debe tener el balón" no hay que dar por hecho que el balón va a aparecer mágicamente en tus piernas. Cuando eso pasa, suele ser mala señal: eso es porque el rival te lo ha regalado a cambio de alguna cesión táctica. No, especialmente en la élite, "tener" el balón consiste en "recuperar" el balón. No interceptarlo ni interrumpir la posesión contraria con un despeje o un "tackle", como bien apunta Ignacio Benedetti. Recuperarlo, esto es, robarlo... y jugarlo.

Las superioridades surgen a partir de ahí: el rival pierde el balón en la salida, queda descolocado y tú puedes guardártelo o puedes ser vertical y tirar un contraataque... pero desde el campo contrario y ante una defensa atemorizada.

Porque ese mito de que el Barcelona no puede jugar al contraataque o que el sistema de Cruyff no permite el contraataque no es más que eso: un mito. El Barcelona de Cruyff empezó a funcionar a toda máquina cuando incorporó a Stoichkov, que era una bala y un contragolpeador excelso. El de Guardiola contaba con Pedro y con Villa, dos tipos que no van a recibir de espaldas y aguantar la pelota sino que necesitan ser verticales, necesitan tener espacio donde buscar desmarques y superioridades. El asunto es desde dónde tiras ese contraataque. Si te tiras atrás y esperas a que el balón lo despeje Sergi Roberto de cabeza para meter un patadón adelante y confiar en que Luis Suárez o Messi corran en un dos contra el mundo o si lo haces desde una posición natural de ventaja, ya instalado en el campo contrario.

Por supuesto, el "dos contra el mundo" -tres si contamos a Ter Stegen, a veces cuatro con Piqué- puede funcionar. Para la competición española basta porque la competición española no existe como tal o no existirá mientras el Madrid se sienta más cómodo centrándose en Europa que peleando en los campos de los Alavés de turno. Ahora bien, es complicado que funcione a alto nivel, en la Champions, y sobre todo tiene el problema de que si el partido se tuerce no se tuerce en plan 2-1, se tuerce en plan 4-0 en París, 3-0 en Turín, 2-0 en el Calderón, 3-0 en Roma y 4-0 en Liverpool.

La llegada de Luis Enrique -quien como jugador era precisamente un hombre que destacaba en el arriba y abajo, la llegada, la aparición fugaz sin relación apenas con el balón o con los demás compañeros- en 2014 inició un cambio de paradigma. Poco a poco fue desapareciendo el fútbol de posición y los fichajes de Neymar y Suárez acabó de confirmar el nuevo estilo. El Barcelona seguía ganando porque incluso con el Tata Martino estuvo a un gol de ganar liga y copa, pero el juego cada vez era peor. Sobre todo porque, sí, el equipo seguía corriendo y seguía teniendo el balón... pero nadie sabía muy bien por qué corría ni qué hacer exactamente con esa cosa redonda, problema que se agravó con la marcha de Xavi, jugador ya residual en aquella temporada del triplete.

El asunto no ha ido a mejor, precisamente. El Barcelona se sostiene ahora mismo por la increíble calidad de sus dos hombres de arriba y su portero. Ahora bien, cuando se hunde, se hunde con todo porque no sabe a lo que juega. El entrenador sigue poniendo a los Piqué, Busquets, Lenglet y compañía pero la pelota va de un lado a otro a una velocidad que hace que sea imposible dominar el juego. Contra el Liverpool se vio lo mismo que se había visto en las debacles anteriores: un equipo que no se impone, que no junta jugadores sino que los separa, que no utiliza el pase para organizar el ataque sino para ganar tiempo y que no puede defender las acometidas contrarias porque no tiene jugadores que puedan hacerlo.

Valverde no cree en el juego de posición y no cree en la presión alta. No son cosas que se entrenen normalmente y así cada uno acaba haciendo la guerra por su cuenta. Todas las críticas recaen en Busquets y, sí, es posible que a sus 31 años, Busquets ya no esté para el juego de más alto nivel, pero es que poner a Busquets a dirigir esta orquesta es como poner a Stephen Curry a jugar de pívot. No tiene ningún sentido. Busquets no puede mandar y no puede recuperar en un partido loco. Busquets necesita que todo el mundo esté colocado y que de esa manera él pueda anticipar la jugada rival. Su mejor versión se daba ya instalado en el campo contrario, pasando a una banda, moviendo a la contraria, mareando, en definitiva, al equipo rival. Ahora, a Busquets le criticamos que no sea Casemiro sin ningún rubor y por eso mismo decimos que está acabado... cuando con lo que han acabado es con el modelo del Barcelona.

¿Y qué es ese modelo? ¿El tiki-taka? No, Guardiola ha dicho mil veces que odia el tiki-taka y en verdad que es odioso. El pase ha de generar superioridades y espacios. Te tiene que dar lo que difícilmente te da el regate salvo que seas Messi. Te permite saltar líneas y te permite evitar contraataques furiosos si sabes agruparte y colocar al rival donde tú quieres. El pase te permite dormir a los once jugadores del Liverpool y a los 50.000 aficionados de Anfield, hipnotizados ante la velocidad y la precisión con la que se mueve el balón. El pase, en definitiva, imponía una jerarquía en España y en Europa y es precisamente ese pase -que no se mide en porcentajes de posesión- lo que ha desaparecido del equipo de Valverde.

¿Cuánta culpa tiene el entrenador en esto? Toda y ninguna. Esto no lo empezó él, lo empezó Luis Enrique en connivencia con una directiva que solo piensa en el corto plazo y que sigue pensando que el corto plazo requiere de urgencia, tanto en las decisiones de los despachos como en el campo. Fichar de ciento cincuenta millones en ciento cincuenta millones con la esperanza de que los jugadores fichados te ganen los títulos ellos solos. Irónico cuando ya tienes al mejor jugador del mundo y los partidos los podría resolver él si estuviera rodeado de amigos y no de enemigos.

Por otro lado, Valverde no solo no ha hecho nada para evitar la deriva sino que se ha dejado arrastrar por ella. Ha preferido no molestar y a la vez mantenerse en su propia zona de comfort. El actual Barcelona no tiene el balón porque no es capaz de arrebatárselo al rival, no tiene las armas tácticas necesarias para hacerlo. ¿Cómo era posible que Xavi e Iniesta, dos enclenques, acabaran rebañando todos los balones? Colocándose bien y beneficiándose de la buena colocación de sus compañeros. Eso ya no existe. Existen once tíos que en las buenas parecen imparables y en las malas no son capaces de ayudarse, de centrarse, de jugar como un equipo. Once tíos que al segundo gol entran en pánico y directamente desconectan del partido, incluyendo la pantomima del córner que originó el 4-0.

Cuando se habla de qué necesita el Barcelona, parece que hay cierto consenso -al menos cuando no se gana al Leganés de turno- en que sería conveniente volver a la posesión del balón, pero hay un paso previo a todo eso: el Barcelona necesita volver a correr y correr organizadamente. Necesita el balón pero para generar superioridades y necesita alguien que dé un golpe sobre la mesa y moleste a los jugadores como los molestó Guardiola en 2008 o incluso el primer Luis Enrique en 2014. Y molestar no significa gritar mucho, hacer muchos aspavientos y llevarte la mano a los cojones cuando tu equipo marca un gol. "Molestar" consiste en convencer a tus jugadores de que tu idea tiene sentido. Aunque sea distinta, aunque sea arriesgada, aunque haya días en los que las cosas no van a salir y vas a perder. Convencerles de que, haciendo lo que tú dices, todos se van a ver beneficiados y que no estás pidiendo imposibles.

En el cortoplacismo actual, es difícil encontrar un técnico así. Valverde, desde luego, no lo es. Klopp lo podría ser pero Klopp tampoco cree en el juego de posición. Ya que se han gastado trescientos millones en sustituir a Neymar sin éxito alguno, igual podían reservar una partida para formar entrenadores capaces de transmitir una idea que pueda dominar Europa. No digo ganar TODAS las Champions, porque no hay idea en el mundo que supere el propio azar del juego, la propia belleza de su indeterminación. Digo dominar, imponerse, hacer que todos olviden remontadas imposibles incluso con un primer gol a los primeros minutos. Coger el balón y no soltarlo. Y cada vez que te lo quiten, luchar como si te fuera la vida para recuperarlo.

En definitiva, un técnico que no negocie los esfuerzos.

lunes, mayo 06, 2019

Loro (Silvio y los otros)



Llegamos el sábado y en vez de ir al cine -estamos cansados, pero, ¿de qué?- decidimos quedarnos en casa y buscar una película en la tele. Encontramos "Loro", de Paolo Sorrentino, bajo el nombre español de "Silvio y los otros" porque ya se sabe que los distribuidores tienden a pensar que los espectadores españoles somos idiotas y tal vez estén en lo cierto. Sorrentino se atrevió a llamar a su película "Ellos" y el título era poderosísimo, porque, efectivamente, la película va sobre "ellos" y Silvio Berlusconi no es sino uno más, un hombre decadente perdido en un oasis de poder y belleza.

El tema, de nuevo, como siempre en Sorrentino, es precisamente la decadencia. La decadencia y el aburrimiento. En casi todas las películas del italiano, los protagonistas se aburren y todas las excentricidades, todas las fiestas, todas las drogas no son sino paliativos de ese tedio vital, ese tedio Gambardella, ese "no sé quién soy, no sé quién fui" que también está en las canciones de Lichis. Silvio sabe sus limitaciones y sabe lo que es un fuego de artificio y lo que no. El volcán que erupciona al apretar un botón de un mando. Los demás no lo tienen tan claro. Esto, en Sorrentino, es clave: no ya la apariencia sino la reacción ante la apariencia.

En este caso, "Loro" es un juego de poderes. El poder casi  metafísico de Silvio, al que se conoce como "LUI" durante buena parte de la película y el poder físico, carnal, evidente, deslumbrante de las modelos y prostitutas. Todos son conscientes de ese poder y de sus consecuencias y todos tienen sus inseguridades. Dejar de ser la elegida, por ejemplo. Que la jovencita de veinte años te diga a la cara: "Usted tiene aliento de viejo". Se agradece un relato de Berlusconi no moralista. Un relato de Mediaset no moralista, por mucho que se cuele algún diálogo disonante. Fiestas, belleza y aburrimiento. El propio gobierno como forma de escapar de Villa Morena, casi como unas vacaciones de adrenalina.

Por lo demás, el preciosismo. La primera media hora, como sucede siempre con Sorrentino, es de un preciosismo descomunal. Cada plano vale toda una película. No tiene ni cincuenta años y no soy capaz de contar la cantidad de escenas que ha ido dejando en su filmografía y que le valdrían pasar a la historia del cine. Sorrentino sigue a la búsqueda de la gran belleza y sigue sin encontrarla, lo que supongo que es una buena noticia. De momento, a lo Stendhal, se rinde ante la belleza circunstancial, normalmente, insisto, decadente. En ocasiones, incluso, bucólica. Triste, siempre. Bellezas lánguidas y aburridas. "La alegría a tu edad debería ser una obligación", le dice un sonriente Silvio a una de sus presas. Pero la chica ya se ha dado cuenta en la adolescencia de que eso no es alegría, solo un simulacro.

*

El domingo toca acabar la tercera temporada de "Merlí". Mucho mejor que la segunda, casi al nivel de la primera. Volvemos a la filosofía, volvemos a los Hegel y compañía, a la dialéctica del amo y el esclavo. ¡Lo que he escrito yo sobre la dialéctica del amo y el esclavo en las relaciones personales y todo sin leer una página de la "Fenomenología"! Como la noche que me quedé en vela hasta la mañana dándole vueltas a si el principio de identidad (A=A) era realmente indiscutible o si el A sujeto nunca puede ser igual que el A objeto. Dialéctica.

Por lo demás, choca de "Merlí" el trato hacia las mujeres. Mientras las tramas de los chicos son siempre complejos -crisis de identidad sexual, crisis de madurez, problemas con las drogas, peleas familiares...- las chicas no son sino objetos de deseo correspondido o no correspondido. Parece que no fueran capaces de pasar de la frase "Me gusta fulanito" o "Qué rollo me está dando este tío". Creas un personaje como Oksana, adoptada de niña de un país extranjero, madre a los diecisiete años, y no gastas ni un plano en hablar de sus problemas, solo de cómo sus problemas afectan a los demás chicos de clase, incluso a sus profesores.

Las mujeres son invisibles en "Merlí" o por lo menos son mucho más objeto que sujeto. Hay madres y hay amantes, eso es todo. En ocasiones, las dos cosas. En las tres temporadas solo he encontrado dos personajes femeninos que realmente se sostengan por sí mismos, con personalidad, que no dependen de ningún hombre para justificar su presencia: Silvana, la profesora de Historia, y Coralina, la directora. Una es una traidora que va siempre por la espalda y la otra es directamente una bruja maléfica cuya muerte no llora nadie.

*

Mientras caminamos hacia Malasaña y desde Malasaña -veinticuatro horas sin niño dan para muchísimo- se me viene a la cabeza constantemente Isa, la niña perdida ahora conocida como "Díaz Ayuso". La casa de los padres de Isa en General Martínez Campos; la casa compartida de Isa en la calle Viriato, donde seguíamos la "última hora" del día para publicarla en El Semanal Digital. Un restaurante gallego al que me llevaba siempre y la plaza donde me dejaba a la vuelta de las reuniones en Pozuelo. Conducía ella y me suena que llegábamos siempre tarde.

A veces, le digo a la Chica Diploma, me gustaría mandarle un mensaje y decirle algo así como "tienes 41 años, no puedes tirar tu carrera a la basura de esta manera". Solo que sería paternalista y además probablemente se perdiera entre otros cuatrocientos mensajes más que debe recibir al minuto. Los resultados del 28A y las últimas encuestas ya dan a Ciudadanos por delante del PP así que es posible -aún no digo probable- que Isa consiga ser la primera en perder unas elecciones para el Partido Popular en Madrid desde 1987, cuando ni siquiera tenía ese nombre. Incluso Gallardón en 1991 y Esperanza Aguirre en 2003 ganaron sus elecciones, aunque uno no pudo gobernar y la otra tuvo que "encontrarse" con dos tránsfugas para conseguir repetir comicios.

Si eso pasa, adiós a "Díaz Ayuso". Adiós por completo a los años de preparación y de ilusiones. Tal vez no debería haber intentado llegar tan alto, tal vez debería haber sido más consciente de sus limitaciones. Tal vez podría haber hecho política y política relevante sin tanto circo y sin tanta ambición. Por otro lado, siendo positivos, a los 41 años te queda toda una vida por delante para darte cuenta de qué has hecho mal y no repetirlo. Decirte a ti misma: "Qué cojones, fui candidata a la presidencia de la comunidad de Madrid y lo fui por el partido que yo quería" y con eso detrás, ponerte a cualquier otra cosa. Al periodismo, por ejemplo.

lunes, abril 29, 2019

Y el centro volvió a ganar las elecciones



Al final, resultó que no nos odiábamos tanto. Un poco, tan solo. Hablar del centro vende poco porque con la moderación es difícil ocupar portadas y redes sociales. Un tío tras una mesa leyendo el Marca. Sin embargo, al final, convocatoria tras convocatoria, todos nos encontramos en el centro porque, quiero creer, buscamos un modelo de convivencia que no parta de la consideración del otro como un enemigo de España, un felón, un traidor con manos manchadas de sangre o un amigo de los terroristas y los pederastas. Buscamos un escenario en el que el discrepante no sea sin más "un fascista" por pensar distinto a nosotros y castigamos los excesos en busca de algo parecido al diálogo sin que acabemos de saber en qué consiste dicho diálogo ni para qué sirve exactamente.

La lucha por el centro parte del origen mismo de la Transición y se ve que sigue siendo la lucha más interesante. En un escenario propicio a los extremismos, los votantes eligieron a Pedro Sánchez como presidente tras una campaña en la que casi ni le hemos visto y dentro de la derecha premiaron a Ciudadanos, la opción -pese al histrionismo de Rivera- más centrada de las tres disponibles, la que no sacó el tema del aborto en toda la campaña, defendió determinadas medidas sociales y no llamó feminazi ni kinki a nadie.

Castigaron en extremo al PP, que ha pasado de los más de 180 escaños de Rajoy a los 66 de Casado en solo siete años. Hubo un momento allá por 2014, cuando irrumpió Podemos, en el que se puso muy de moda decir que el PSOE iba a acabar como el PASOK. No se sabe muy bien cómo va a acabar lo del PP pero buena pinta no tiene. Hablamos de un partido que incluso en los tiempos de Aznar -"a mí nadie me llama en la cara derechita cobarde"- hizo todos los esfuerzos del mundo para convencer a la sociedad de que eran un partido de centro. Ni siquiera de "centro-derecha". De centro. Y la sociedad le dio una mayoría absoluta.

La marcha de Casado se convierte ahora mismo en una necesidad imperiosa. Y con Casado, todo lo que Casado ha traído: los Suárez Illana, los Díaz Ayuso, los Juan José Cortés, los Teodoro García  Egea... De lo contrario, Ciudadanos le va a pasar por encima y ahí están, acechantes, las municipales, autonómicas y europeas en menos de un mes. El votante del PP no es un votante de "trending topic" ni de Forocoches. Deberían saberlo ya y cuidarlo un poco más.

En cuanto a "los extremos", el análisis debe de ir en sentidos opuestos: Unidas Podemos baja muchísimos votos y muchísimos escaños. Ahora bien, sigue vivo, ha quedado rozando el 15% si unimos a los Comunes y tendrá un papel decisivo en la siguiente legislatura. Hace dos semanas, el partido se desangraba dividido en mil facciones y con un líder que más parecía un César. Precisamente el perfil bajo de Iglesias en esta campaña, su falta de aspavientos, su imagen de sensatez y sentido común en los debates frente a la algarabía generalizada, le ha ayudado mucho a su partido. En otras palabras, Pablo Iglesias decidió disfrazarse de Íñigo Errejón y la cosa no le fue nada mal. Otra lección a aprender para el futuro: al asalto se consiguen pocas cosas.

Vox vive la sensación contraria: de la nada consigue dos millones y medio de votos y una presencia nutrida en el Congreso (24 diputados). Ahora bien, como esperaban 50, 60, 70... la decepción es enorme. Su discurso da para lo que da. Agitar banderas de España e insultar a todo el mundo desde la pose de bandarra de gimnasio tiene un alcance electoral limitado. Es cierto que durante al menos una semana consiguieron convencernos a los demás de lo contrario. Durante al menos una semana, viendo llenarse mitin tras mitin volvimos a confundir la cantidad con la calidad y pensamos que el exabrupto triunfaría. No lo hizo.

Vayamos con el análisis detallado de los resultados y perspectivas de cada partido:

PSOE.- Con 123 escaños (podrían ser 122 si el voto extranjero le da el de Zaragoza a Ciudadanos, el empate es absoluto), Pedro Sánchez ha vuelto a hacer lo que tan bien se le da: sobrevivir. Hace tres años y medio estaba pronunciando un discurso fallido de investidura con el apoyo de Rivera, hace dos y pico estaba recorriéndose pueblos tras ser desalojado de Ferraz y hace unos meses se proclamaba presidente del gobierno tras una moción de censura con el apoyo de Iglesias y los independentistas.

El problema de Pedro Sánchez es que es un hombre en continua campaña electoral. Debe de ser agotador. No ha tenido un momento para pararse y hacer política. En ese sentido, la situación no mejora. Pese a ganar las elecciones con más de diez puntos de ventaja, el arreón final de Unidas Podemos le ha privado de muchos restos en muchas circunscripciones donde UP ni siquiera ha conseguido escaño. Es una victoria que permite tirar adelante pero no permite tener un proyecto. De entrada, Carmen Calvo ya ha dicho que no van a gobernar con UP, pero Carmen Calvo acostumbra a decir cosas muy raras.

Lo que parece claro es que hasta las municipales no se van a mover. Tienen la sartén por el mango. Tantearán y tantearán y lo retrasarán todo como lo retrasó Rajoy en su momento y cuando ya, por fin, todas las elecciones queden a cuatro años vista, intentarán tomar alguna decisión que seguro que no le gusta a nadie porque la gente es así. Pueden optar por un apoyo de Iglesias y un buen montón de abstenciones o añadir al PNV al pacto de investidura y que las abstenciones se reduzcan a Bildu. La victoria de Ximo Puig en la Comunidad Valenciana fue la guinda al pastel, aunque fuera mucho más por los pelos de lo que indica el número de escaños.

PP.-  No se pueden hacer peor las cosas. Desde al principio al final. Desde "las manos manchadas de sangre" al "no nos pisemos las mangueras". No hay capital personal ni político para algo mejor, por otro lado. En su empeño por cargarse el sorayismo, el PP ha caído en una mediocridad asombrosa. La "gran salvadora" Cayetana Álvarez de Toledo y su supuesta movilización sin complejos del voto constitucionalista se ha quedado a un solo escaño de la desaparición del Partido Popular en Cataluña, con solo 50.000 votos más que Vox. Tiene un mérito asombroso. En el País Vasco ya no existen, ni siquiera en la Álava de Javier Maroto, uno de los que peor parados salen de todo esto y que bien haría en reflexionar qué está haciendo con su vida y con su carrera.

No es solo cuestión de periferia: pierden la segunda plaza en Madrid, detrás de Ciudadanos, pierden Ceuta y a punto quedan de perder Melilla. En Andalucía, se van casi a la mitad de votos y escaños. Todo esto pese a tener buena parte de los medios a su favor, incluidas portadas pidiendo voto en los quioscos el mismo día de reflexión. En Murcia, empatan con Vox y solo resisten en Galicia, donde el partido no tiene nada que ver con el de Madrid y se ha ganado una cierta autonomía. Pese a perder también con el PSOE -de hecho, el PP solo ha sido el más votado en Navarra y Melilla-, ha limitado a la mínima expresión la irrupción de Ciudadanos y ha dejado a Vox sin escaño alguno. Probablemente, tras las elecciones autonómicas, la vía Feijoo sea la vía a seguir.

Ciudadanos.- La aritmética es caprichosa. Hace tres años se pegaron una torta tremenda con un porcentaje bastante aceptable de votos y este año se han ido a los 57 con menos de un 3% más de votos. Ciudadanos decidió optar por un discurso escorado a la derecha y de momento le ha salido bien porque se ha llevado a muchos votantes del PP. Lo que ha perdido por el camino es la capacidad de organizar un discurso propio que vaya más allá de la repetición de "Torra, Puigdemont, Otegi" en bucle y que acepte que sus enemigos políticos no son bestias antionstitucionales con los que no se puede discutir nada. Menos adrenalina, vaya.

El voto urbano ha sido decisivo: han adelantado al PP en Madrid y se han quedado a punto de hacerlo en Valencia y en Andalucía. En Cataluña han aguantado y solo se les ha atragando el País Vasco y Galicia, como era de esperar. Con todo, la clave ha estado en el aguante que han tenido en pequeñas provincias, donde han rascado casi siempre ese último escaño que transforma una subida de unos cientos de miles de votos en una victoria apoteósica. Queda la duda de qué habría pasado con un perfil más moderado, como el que presentaban cuando las encuestas le daban favorito por encima del 20%. De eso hace solo un año. Ahora, un 15% largo parece un éxito rotundo.

Unidas Podemos.- Sale muy reforzado por varias cuestiones, algunas ya comentadas: se ponga Calvo como se ponga, no habrá gobierno Sánchez sin Iglesias. Aparte, hablamos de un partido agonizante tras la marcha de Errejón y Espinar, la escisión anticapitalista, las dudas de sus pactos con IU y las críticas al excesivo personalismo del líder. Un partido que podía convertirse en la propia Izquierda Unida de los tiempos de Anguita o Llamazares y poco más. Han resistido en Cataluña y País Vasco y su resultado en Madrid es más que aceptable. Estarán en el gobierno de la Comunidad Valenciana o al menos le darán apoyo. Tendrán relevancia institucional, que es más de lo que se preveía hace dos semanas, y además la tendrán con un Pablo Iglesias que por primera vez desde que irrumpió en política parece haber hallado un punto de calma y sosiego, como si enfrentarse a la vida -la paternidad- le haya ayudado a relativizar todo lo demás. Aun así, los problemas internos y externos son enormes y sus perspectivas para las autonómicas y municipales, pavorosas.

Vox.- El matonismo llega hasta donde llega y a Vox le ha llegado hasta los 24 escaños y más de un 10% de voto, que en un escenario de cinco partidos tampoco es que sea un desastre. El problema hemos sido los analistas, que deberíamos hacérnoslo mirar. Llega Ciudadanos y todos caemos a los pies de Ciudadanos y su retórica de ESADE. Llega Podemos y todos caemos a los pies de Podemos con su punto de Caliclés y su soberbia antisistema. Llega Vox, llena cinco mítines y todos extrapolamos a la avalancha que viene. De momento, el discurso del odio extremo no funciona del todo en España. Puede que llegue el día en que lo haga porque el odio relativo sí que da réditos y no parece que la cosa vaya a ir a mejor. Tienen que ir más allá de "defendamos a nuestras familias de los kinkis y pongamos en su sitio a las feminazis" pero no se ve qué hay más allá. Si lo encuentran, que nos avisen.

Nacionalismo catalán.- Demostró que si Torra y Puigdemont mandan en Cataluña es porque les votan una mayoría de catalanes. A veces, entre tantas hipérboles por ambos lados, nos olvidamos de algo tan sencillo. El independentismo se movilizó y consiguió una participación descomunal en Cataluña, lo que sirvió para prácticamente borrar al PP del mapa, impedir una representación significativa de Vox y frenar en parte la ascensión del PSC. Con todo, en principio, su papel queda muy limitado en la política estatal si no rebajan su programa de máximos. Aritméticamente, a Sánchez le da lo mismo pactar con ERC que con PNV y Bildu. Aunque nadie lo diría hace diez años, parece que lo segundo le va a ser mucho más fácil y las cesiones, menos polémicas.

Nacionalismo vasco.- Los resultados fueron muy buenos. Seis escaños para el PNV, ganador cómodo en Vizcaya y Guipúzcoa y hasta cuatro -que bien pudieron ser cinco- para Bildu. Su importancia, además, es extrema. El PSOE les necesita y aunque lo de negociar con Bildu siempre va a despertar la clásica indignación mediática, lo cierto es que lo han hecho varias veces en esta legislatura y no les ha ido mal.

Por lo demás, los partidos regionales también han tenido un gran resultado: sorprende lo del PRC en Cantabria cuando todos dábamos por hecho que ese escaño era de Vox y sorprende que CC siga resistiendo con tanta solvencia en Tenerife. Por un lado, queda la sensación de alivio de haber pasado vivos por todo esto sin pegarnos tiros en la calle... por otro lado, la presencia inmediata de las siguientes elecciones y la negativa a bajar el tono por parte de la derecha incluso tras haberse quedado en 147 escaños y un 44% de voto promete al menos otro mes intensito. Probablemente, más.

domingo, abril 28, 2019

Sondeos, israelitas y resultados elecciones generales 2019


01.05 En las elecciones autonómicas de la Comunidad Valenciana se estrechan las cosas a un 51-48 y queda mucho por escrutar. Aun así, es complicado que haya cambio: tendrían que bailar dos escaños y los dos en el mismo sentido. No es fácil, pero la web de la Generalitat no da demasiadas facilidades para averiguar de cuántos votos depende la cosa. Lo vamos a dejar aquí. Ha sido un placer compartir un día de elecciones con vosotros después de bastante tiempo. Si me animo, nos vemos en las municipales y las autonómicas.

00.25 Me gusta ser prudente, pero lo de Valencia pinta muy bien también para el PSOE. En Alicante gana la derecha, en Castellón gana por poco la izquierda pero es que en la provincia de Valencia arrasan PSOE y Compromís. Ahora mismo, al 33% escrutado, el resultado es 52-47, el Pacto el Botànic solo pierde tres escaños de desgaste en casi cuatro años.

00.18 0,06% por escrutar en Zaragoza... pero es que el escaño está en 33 votos, así que hará falta esperar incluso al voto extranjero para dilucidarlo.


00.05 Baleares va para el PSOE y Huelva (salvo milagro) para Podemos. En cuanto a Navarra y sobre todo Zaragoza, imposible mojarse.Y esos dos escaños son muy importantes. No creo que sepamos hoy qué puede pasar.

Si el PSOE consigue los dos, las cosas cambian mucho. Sumaría 166 con sus socios naturales de Podemos y Compromís. Le bastaría con los dos de CC, el de PRC y los seis del PNV para lograr 175. Necesita uno más. Una abstención. De alguien. De hecho, con que CC, PRC y PNV se abstuvieran también le valdría siempre que no le voten en contra PP, Ciudadanos, Vox, JxC, ERC y Bildu a la vez (175 escaños)

23.51 En lo que se resuelve lo de las generales, vamos un poco con la Comunidad Valenciana, que va progresando el recuento. Ahora mismo, con un 17,42% escrutado, los resultados son similares a los de las Generales:


PSOE 29

PP 20

Ciudadanos 17

Compromís 15

Vox 10

UP 8

De momento, la decisión -totalmente electoralista- de Ximo Puig de hacer coincidir las generales con las autonómicas parece que se ha llevado por delante a su socio de gobierno, Compromís. Queda aún mucho recuento, pero de momento los partidos del Pacto del Botànic tienen 52 escaños por 47 el tripartito de derechas. Tres escaños, lo sabemos, pueden bailar en cualquier momento.


23.43 PSOE afianza Navarra y recupera brevemente Zaragoza. No puede cantar victoria en Baleares y lo de Podemos y VOX en Huelva no se puede dar por acabado. En cualquier caso, revisemos


PSOE 120-123

PP 66

Ciudadanos 58-59

UP 41-42

Vox 24-25

23.35 Ojo, que Navarra vuelve a cambiar hacia el PSOE y Zaragoza está muy en el aire. Baleares, de momento, socialista. El destino de esos tres escaños va a ser clave si se los queda los tres el PSOE y queda en 123 escaños...

23.16 Esto se va acabando: el PSOE sigue luchando por dos escaños en Navarra y Zaragoza. Probablemente los pierda y quede en 121, a beneficio de Ciudadanos (58) y Bildu (5). En Baleares, Huelva, Palencia y Girona puede haber cambios pero muy improbables. Parece que el PP se va a llevar Melilla, acabando en 66. Lo más probable es que la cosa termine así:


PSOE 121

PP 66

Ciudadanos 58

UP 42

Vox 24

De lo demás, pues el escaño que gana Bildu (5) y el que pierde Coalición por Melilla (0).

La nueva cuenta queda: PSOE + Podemos + Compromís 164 / PP + Ciudadanos + Vox + Navarra Suma = 150. Sigue siendo un desastre para la derecha. ¿Cómo puede la coalición de izquierdas conseguir los otros doce escaños para investir a Sánchez? Pues convencer al PRC, a CC y al PNV les daría nueve. Aún quedarían tres y esos son más complicados. Podría valerle una abstención de Bildu, ERC o JxC, pero está complicado conseguir eso. En cualquier caso, parece que los independentistas catalanes quedan un poco fuera de juego y entran en el mismo los vascos.


23.04 Hay varios escaños en juego y pinta a que Ciudadanos le va a levantar uno al PSOE en Zaragoza, alterando de nuevo la aritmética.

22.50 Resultados en grandes ciudades. El PSOE gana en Madrid, Valencia, Alicante, Málaga, Sevilla, Zaragoza, Santiago, Vigo  y A Coruña. En Barcelona, empata con ERC. En Bilbao, arrasa el PNV, como era de esperar. En cuanto al PP... en Málaga, Zaragoza y Vigo no ha quedado ni en segunda plaza. En Madrid, está muy amenazado por Ciudadanos.

22.47 En breve, empieza el festival en Valencia. De momento, al 88% en las generales:


PSOE 123 (-1)

PP 65 (=)

Ciudadanos 57 (=)

UP 42 (=)

Vox 24 (+1)

El resto, absolutamente igual. No quiero hacer hipótesis de pactos hasta que no se cierre el recuento. Ahora mismo, la derecha suma 146 escaños mientras PSOE y Podemos suman 165. Si sumamos a PRC, CC y Compromís se van a 169. Los seis escaños del PNV valdrían para llegar a 175. PERO ESTO NO TIENE POR QUÉ QUEDAR ASÍ Y YO NO SOY FERRERAS.


22.39 Senado: como era de esperar, mayoría absoluta del PSOE. Ahora mismo, al 12% escrutado, tiene 116 de los 203 escaños que se reparten en estas elecciones. A ellos habrá que añadirles los que se designen en las autonómicas de mayo...

22.36 Parece que el PACMA va a tener resultados muy similares a los de 2016. En torno al 1,2%. Por supuesto, ni un escaño. No le habría venido mal a la izquierda ese 1,2% ni el 0,3% de Recortes Cero y Actúa. Hablamos de unos 400.000 voto que van a ningún lado. Es la vida.

22.23 145 escaños la derecha y un 42,1% de votos. Las encuestas antes de Colón le daban mayoría absoluta y por encima del 50%. Vaya campañita se han marcado, vaya desastre. La izquierda, ahora mismo, 164 escaños y un 44% de votos.
 
22.20 Si la suma PSOE + Podemos + PNV + Compromís + PRC no da, la gobernabilidad quedará en manos de Ciudadanos, a quien se pedirá que se abstenga. Viendo estos resultados, sería un suicidio hacerlo. Le conviene incluso una repetición de elecciones

22.17 Bildu le quita un escaño a PSOE en Navarra y se queda con CINCO escaños. El mejor resultado de su historia. PSOE queda en 123 y va a perder más, al menos en Madrid, o esa impresión tengo. Si quedan entre 115-120, tan contentos. Ingobernabilidad, me temo :-(

22.10 Al 66% escrutado:


PSOE 124 (-2)

PP 65 (-1)

Ciudadanos 57 (+2)

UP 42 (=)

VOX 23 (=)

El resto sigue igual, el PP pierde también Melilla a manos de Coalición por Melilla.

22.06 Aviso gordo de Ciudadanos al PP de cara a las autonómicas en Madrid: con el 49% escrutado, le sacan un escaño y 2,5% de porcentaje de voto... y en las autonómicas, el PP ha decidido fiar su suerte a Díaz-Ayuso (facepalm)

22.04 Un 16,7% el PP... un 16,7% el PP... madre mía. Solo un 1,6% por encima de Ciudadanos y a doce puntos del PSOE... pero la culpa era de Tezanos

22.01 Once escaños ha perdido el PP en Andalucía. La mitad de los que tenía. Impresionante bienvenida a Moreno Bonilla.

21.55 Al 55% escrutado:
 

PSOE 126 (-3)

PP 66 (-1)

Ciudadanos 55 (+2)

UP 42 (+3)

Vox 23 (=)

ERC 15 (=)

JxC 7 (=)

PNV 6 (=)

Bildu 4 (=)

Navarra Suma 2 (=)

CC 2 (=)

Compromís 1 (=)

PRC 1 (=)

21.50 Entre el País Vasco y Cataluña, el PP ha sumado un escaño. Un solo escaño. Impresionante el "efecto Cayetana" pero a la inversa. Y ni siquiera ha cedido ante Vox, que se está pegando una hostia descomunal...

21.48 Al 39% escrutado:


PSOE 129

PP 67

Ciudadanos 53

UP 39

Vox 23

ERC 15

JxC 7

PNV 6

EH Bildu 4

Navarra Suma 2

CC 2

Compromís 1

PRC 1

Coalición por Melilla 1

21.46 Efectivamente, Bildu le ha quitado el escaño a Maroto (de momento). Está muy igualado pero la tendencia es favorable a Bildu. Espectaculares los resultados de Ciudadanos, que rentabiliza al máximo su 14,17% de votos y aún podría ganar escaños más que perderlos. De locos.
 
21.43 Con el 12% escrutado en Madrid, el resultado de Vox es lamentable y el PSOE va a ganar fácil. El PP quedará segundo, supongo, pero ver a VOX con solo un 12,4% es una auténtica sorpresa

21.29 Ojo, que el escaño del PRC en Cantabria igual va en serio. Ahora mismo, distancia a Vox en un 4%. Veamos cuando sume Santander.

21.27 Zonas calientes: en Galicia todo decidido (parece) menos Pontevedra, donde PP puede perder escaño con Cs. En cuanto a Andalucía, en Almería, el PSOE podría remontar al PP y en Huelva, es VOX el que amenaza el escaño de Podemos 
 
21.22 Bildu está a 100 votos de quitarle el escaño a Maroto en Álava. Eso sería una auténtica catástrofe, bastante indicativa del día. Pero el PP subirá en otros lados.
 
21.19 Al doce por ciento escrutado


PSOE 128

PP 64

Ciudadanos 47

Podemos 37

Vox 22

ERC 15

JxC 7

PNV 6

EH Bildu 4

Navarra Suma 2

PRC 1

Compromís 1

21.15 La supervivencia de Ciudadanos pasaba por no hundirse en las Castillas. Yo creía que lo iba a hacer, pero de momento aguanta: en Salamanca, con el 22% ya escrutado, aguanta ese cuarto escaño con uñas y dientes aventajando a Vox en un 5%.

21.11 Al 7%, VOX sigue con 21 escaños. Es presumible que subirá, pero y si todo esto ha sido una enorme burbuja? De momento, en el País Vasco, ni olerla.

21.08 En Vizcaya, con casi el 30%, PNV tiene tres escaños, PSOE tiene dos, igual que Podemos, por uno de Bildu.

21.02 Empieza el conteo. Con el 4% de votos, el PSOE se va a 130 escaños. Recuerden que siempre empieza ganando la izquierda y luego la derecha tiende a remontar...

20.55 Entre el 16-17% le da GAD3 a Unidas Podemos. Qué locura cuando el partido estaba en la ruina hace solo dos semanas. Me sigue pareciendo una exageración, como me sigue pareciendo una exageración que Ciudadanos esté en 45-50 escaños con un 14,5% de los votos. En cualquier caso, tendría su punto irónico que Iglesias consiguiera salvar a su partido aplicando el tono de Errejón a su campaña.

20.30 Un apunte antes de la locura: o las encuestadoras se han equivocado muchísimo o el Senado va a ser para el PSOE con cierta facilidad. Para determinadas reformas o propuestas y en caso de que, por lo que fuera, diera para una mayoría de derechas en el Congreso podría servir de contrapoder. Se me ocurre la implantación permanente del artículo 155, una promesa común de Vox y PP que Ciudadanos 

20.10 Conclusiones de las encuestas, aunque no sé si tiene mucho sentido comentar algo en lo que no se cree...

- El PSOE gana cómodamente, pero UP le habría recortado bastante y Ciudadanos habría parado la hemorragia hacia su izquierda. Tendré que ver ambas cosas, me parece raro que se den a la vez. El gobierno lo tiene complicado porque no da ninguna combinación que no incluya a ERC.

- El PP se hunde. Puede hundirse con 79 escaños (El Español) o con 70 (RTVE y COPE). No sería lo mismo. Mantiene al menos la primera plaza en la derecha.

- Ciudadanos y UP aguantan contra todo pronóstico. Ciudadanos porque tomó una serie de decisiones muy discutibles que limitaban su electorado y UP porque estaba muerto, completamente muerto, hace dos semanas. Para cualquiera de los dos, llegar a 50 escaños sería una barbaridad.

- Por último, lo de VOX sigue sin quedar claro. Y el problema con estos tres partidos es que en voto total se mueven en cifras muy similares, de manera que un punto arriba o un punto abajo hace que uno pase de quinto a tercero o de tercero a quinto. 

En cualquier caso, no salimos de demasiadas dudas.
 
20.05 Sondeos... no les doy demasiada importancia porque el escenario a cinco se maneja mal con una encuesta y mucho peor con una participación tan alta. En cualquier caso, repasemos algunas de las más importantes


EL ESPAÑOL

PSOE 114-120

PP  74-79

VOX  29-33

Cs  49-55

UP  44-50

COPE

PSOE 105-120

PP  67-77

VOX  35-50

Cs  40-50

UP  45-60

RTVE

PSOE  116-121

PP  69-73

VOX  36-38

Cs  48-49

UP  42-45

FORTA

PSOE 116-121

PP 71-75

VOX 36-38

Cs  48-49

UP  42-45

18.51  La cifra del segundo avance de participación va a quedar en torno al 60,75%, es decir, justo por debajo de 2008. Sigo pensando que no se pueden sacar conclusiones con respecto a otros escenarios puesto que aquí hay cinco partidos compitiendo y en los demás casos eran solo dos. La izquierda intenta ver en esta alta participación un signo a favor: de las otras cinco veces que la cifra superó el 60% a esta hora, en cuatro ganó el PSOE. La derecha arrima el ascua a su sardina: de esas cinco veces, tres derivaron en cambio de gobierno.

Ahora bien, incluso esta última argumentación es difusa: el gobierno es del PSOE con apoyos de Podemos... pero ambos partidos están en minoría con respecto a PP y Ciudadanos (razón por la cual, básicamente, estamos de elecciones hoy). En ese caso, ¿contra qué tendencia se haría dicho cambio? ¿Contra la ejecutiva o contra la legislativa? Porque viendo los resultados de Girona y Lleida cuesta pensar en un hundimiento de los nacionalistas, al menos los catalanes.


18.30 Analizando por provincias, solo Valencia y Álava suben por debajo del 4,5% (me he podido saltar alguna, soy un hombre solo enfrente a multitud de datos). Córdoba y Jaén ya están en cifras normales tras las romerías e historias. La participación sube sobre todo en:


Lleida + 19,4%
Girona + 18,5%
Barcelona + 17,6%
Tarragona + 17,6%
Huesca +13,5%
Zaragoza +11,6%
Albacete +10,9%
Teruel +10,4%
Segovia +9,9%
Valladolid +9,7%
Ciudad Real +9,6%
Navarra +9,2%
Cuenca +9,1%



18.11 Primer avance de resultados de las 18.00. Puede subir o bajar, aunque a estas alturas suele subir unas décimas. Está en 60,46%... más de nueve puntos por encima de 2016. Sería, si se confirma, la sexta vez en la historia que se supera el 60% de participación en la historia:

1996 -  63,45%
2004-   63,02%
1982-   62,81%
1993-   61,57%
2008-   60,95%

Con todo, es difícil sacar conclusiones porque aquellos eran escenarios de bipartidismo y aquí estamos en batallas a cinco, seis o incluso siete en algunas circunscripciones.

Por autonomías:

- Lo de Cataluña es una auténtica locura: un 18% de subida en la participación. ¿Salen de independentistas que no suelen votar en las generales? ¿Salen de la Tabarnia movilizada para las pasadas autonómicas? Ni idea.

- Aragón, Ceuta y Melilla suben por encima del 11%. Lo roza Madrid. Tampoco puedo sacar conclusiones. No me atrevo.

- Andalucía ya está en un 7% más que en 2016 y casi un 11% con respecto al año pasado. El segundo dato es prácticamente igual que el de las 14h

- Curiosamente, donde menos sube la participación es en la Comunidad Valenciana (+5,1%). Justo donde se están celebrando a la vez elecciones autonómicas y eso debería suponer una mayor afluencia a las urnas.
- Curiosamente, donde menos sube la participación

17.20 Me pasan una filtración fiable. Fiable la fuente y fiable la intención... lo que no implica en absoluto que se parezca a la realidad porque NADIE sabe cómo va a acabar esto a base de sondeos:

PSOE 135-140
PP 70-75
VOX 40-45
Podemos 32-37
Ciudadanos 28-32
ERC 12-15
PNV 6
JxC 4-5
Otros 3-7

14.45 Salvo sorpresa en forma de filtración -suelen ser interesadas-, no volveremos a leernos hasta el avance de las 18h. Dejo las provincias donde más ha subido la participación. Impresionante lo de Cataluña y llamativo lo de Aragón:

Lleida + 12,9%
Girona + 12,2%
Tarragona + 11,8%
Barcelona + 10,8%
Huesca + 7,3%
Teruel + 7,1%
Burgos +6,2%

14.14 Parece que se va estabilizando la participación a las 14.00 en torno al 41%, no cae mucho más. Sería un 4,45% más que en 2016, un dato que se explica porque mucho voto de Vox va a venir de la abstención y porque probablemente esté habiendo una movilización del voto de izquierdas para contrarrestar. En cualquier caso, contábamos con ello. Cosas que llaman la atención:


- En Andalucía, la participación está en el 38%, solo un punto por encima de 2016... pero ocho puntos por encima del voto en las autonómicas a estas horas. De las 51 provincias, solo en Jaén y en Córdoba se está votando menos que en la anterior convocatoria, puede que haya factores locales que lo expliquen.

-  En Cataluña, la subida es de un 11%, es decir, Cayetana Álvarez de Toledo parece que ha conseguido movilizar el voto, no se sabe en qué sentido. Ahora bien, para los partidos independentistas no suele ser una buena señal tanta participación.

- En Ceuta y en Melilla la subida es de un 6%, y eso solo se explica por la irrupción de Vox

- Si Aragón es nuestro Ohio, en nuestro Ohio están votando un 7% más que en 2016 cuando ganó cómodamente el PP.


14.10 El primer dato de participación es del 44,86% pero es solo orientativo, una pequeña muestra del 1% de los votos. De hecho, ya ha bajado al 41,06%.

14.00 Alvarito fue ayer a su primer partido de fútbol (un infame 1-0 con gol en propia puerta entre el Atleti y el Valladolid) y hoy ha ido a su primera "fiesta de la democracia". Le hemos tenido que prometer un SuperZing si nos acompañaba. El colegio electoral -Madrid, barrio de Prosperidad- estaba hasta arriba, como no lo había visto nunca. También es verdad que no suelo ir a votar justo antes de comer, a la hora del vermú, con las terrazas llenas y un sol de escándalo. Esperando los avances de participación, que llegarán pronto.

12.17 Como se ve, no he incluido a Pacma, Actúa, BNG, Front ni En Marea en las previsiones de escaños. Eso no quiere decir que lo tengan imposible, de hecho El País lleva toda la campaña insinuando un escaño para el Pacma en Barcelona y quizá otro en Madrid. De todos modos, que no obtengan escaños no quiere decir que no existan y desde luego podrían ser decisivos porque todas estas fuerzas se autodenominan de izquierdas y pueden rascar suficiente porcentaje como para perjudicar a Podemos o a PSOE. En un escenario previsible de décimas de diferencia en muchas circunscripciones, la apelación al "voto útil" parece tener sentido estadístico en la izquierda. No así en la derecha, donde los tres partidos tendrán representación sin saber muy bien ni quién será el más votado. De todo se oye.

Por cierto, ¿quién está pagando la insistente campaña de carteles de Llamazares por toda la Comunidad de Madrid? Un misterio.

10.00 Trincheras. Esa es la palabra de moda en la política española. Trincheras en los partidos y trincheras en los medios afines a esos partidos, aunque, curiosamente, ninguna trinchera en la calle, ningún incidente, ninguna familia rota. Hoy estamos todos un poco confusos porque parecemos obligados a votar como si nos odiáramos pero en realidad no nos odiamos. Votaremos, pues, por si acaso, que es una cosa terrible. Por si acaso el otro desenfunda primero, aunque acabemos de tomar una cerveza en la barra. Por si acaso la historia se repite aunque no la conozcamos del todo.

Supongo que todo esto se podría haber arreglado de otra manera pero no ha sido posible. El PSOE se metió en una aventura junto a socios poco fiables -por decir algo- que ha derivado en unas elecciones en las que sus antiguos socios circunstanciales -Ciudadanos- han decidido entregarse al PP, quienes, a su vez, andan ofreciendo ministerios a la extrema derecha bajo el sugerente lema de "no nos pisemos la manguera". Así pues, lo que han conseguido es convertirse en caricaturas. Unas caricaturas, además, que probablemente tengan que reforzar desde mañana mismo porque después de tanto odio y tanto histrionismo, resulta que ninguno de los dos bloques tiene una perspectiva de gobierno por delante.

Las posibilidades de que PSOE y Podemos consigan una mayoría suficiente, en torno a los 170 escaños, que les permita gobernar con algunas abstenciones, son mínimas. En principio, aun ganando las elecciones, Sánchez va a necesitar como mínimo al PNV y a Compromís y probablemente apoyos puntuales de ERC. En cuanto al tripartito de derechas, no tienen cuarto socio posible más allá de Coalición Canaria, cuya presencia en el Congreso esta legislatura está comprometida y que en ningún caso es previsible que vaya más allá de un solo escaño. Es decir, o suman 175 escaños entre Casado, Rivera y Abascal o nada... y aunque ese escenario me parece más probable que el de la izquierda, desde luego no apostaría un duro por que acabe dándose.

En mi opinión, y no hay que verlo más que como eso, hay un flujo de votos que debe ser decisivo: el que va de Ciudadanos al PSOE. Hablo de ex votantes del PSOE que se habían pasado convencidos a Ciudadanos y que viendo a Rivera tender manos a Casado y por vía interpuesta a Abascal y el antieuropeísmo se están planteando volver al PSOE o directamente votar en blanco. El resultado de este intercambio es el más importante porque determina la hegemonía de los bloques izquierda-derecha, pero no es el único a tener en cuenta:

- Creo que Podemos ha hecho una buena campaña. De perfil bajo, pero buena, lo suficiente como para recuperar a muchos votantes que se iban a ir a la abstención o que iban a optar por partidos extraparlamentarios o nacionalistas. Lo que no sé es si eso va a reflejarse en escaños. Lo dudo mucho porque la implantación de Podemos en el mundo de las pequeñas provincias sigue siendo casi nulo.

- Da la sensación de que Vox le está comiendo la tostada al PP en el mundo rural y las pequeñas capitales... y a Ciudadanos en las grandes ciudades. Puede ser una sensación exagerada fruto del absurdo menosprecio que ha sufrido el partido en las encuestas pre-electorales, pero desde luego Casado se la ha creído y de ahí el pánico y las mangueras.

- Hay unos 30 escaños en la franja de "otros" que igual cambian en el último momento. No todos, por supuesto, pero no es descartable que un votante nacionalista, incluso independentista, catalán o vasco, prefiera tirar al "voto útil" del PSOE en vez de engordar una representación propia que igual queda en nada si gana la derecha.

Aunque nadie sepa exactamente cómo está la situación ahora mismo hay varios indicadores que nos pueden ayudar. Según Electocracia, la interpretación de los sondeos publicados antes de la fecha límite da el siguiente resultado como el más probable:

PSOE 123-127 escaños
PP 76-80 escaños
VOX 42-46 escaños
Ciudadanos 38-42 escaños
UP 32-36 escaños

El panel de Electomanía va en un sentido similar, aunque, como es habitual, es muy generoso con Podemos y Ciudadanos y castiga sobre todo al PSOE:

PSOE 105
PP 76
Ciudadanos 53
UP 47
Vox 35

De los escenarios que plantea Kiko Llaneras en su interesantísimo artículo de ayer en El País, me parece más probable el que da voto oculto a Vox, aunque me parece que el método que utiliza tiende a colocar al PSOE demasiado alto en todas las simulaciones y eso me hace desconfiar, aunque a mí me sale algo muy similar...

PSOE 130
PP 70
Vox 52
Ciudadanos 38
UP 29

En cuanto a los mercados de apuestas, que algo suelen saber de lo que pagan, ahora mismo, Betfair -y de repente se me está poniendo voz de Carlos Sobera- ofrece las siguientes líneas de escaños

PSOE 119 (dan por hecho que serán menos)
PP 79-80
Ciudadanos 54 (aunque dan por hecho también que serán menos)
Vox 39 (tirando a que serán bastantes más)
UP 30 (también con perspectivas positivas)

Todo ello, más el análisis que ya publiqué hace unos días sobre los sondeos del CIS y de Gad3 circunscripción a circunscripción me hace partir con la siguiente predicción:

PSOE 127 (126-129)
PP 82 (81-82)
Vox 50 (48-53) 
Ciudadanos 31 (28-37)
UP 29 (26-29)
ERC 13
JxC 6
PNV 6
Compromís 3 (2-3)
EH 2
CC 1

Doy por hecho que el PSOE congrega el voto de izquierdas en pequeñas circunscripciones y que Ciudadanos se queda cojo ante el repunte de Vox mientras que el PP aguanta en sus bastiones tradicionales. A Podemos me cuesta subirle la cifra de escaños (aunque creo que en votos andará en resultados muy similares a Ciudadanos e incluso a Vox) porque en un escenario de cinco partidos, el quinto se queda fuera en casi todos lados.

También cuento con una alta participación. Si se ve, con estos resultados, ninguno de los bloques suma. La derecha se quedaría en 163 (ya he incluído a Navarra Suma en los retultados de PP y Ciudadanos) y la izquierda en 161. Ahora bien, si la participación se disparara, es decir, subiera del 75%, las posibilidades de un gran resultado de Podemos sin afectar al PSOE, subirían... y si la participación no llegara al 70%, las posibilidades de un gran resultado del PP podrían dar la mayoría absoluta a la derecha.

En cualquier caso, tampoco quiero caer en el topicazo de "solo se abstienen los de izquierdas". Creo que gran parte del éxito de Vox y lo que va a colocar a la derecha españolista muy cerca del 55-60% de los votos fuera de Cataluña y el País Vasco es su capacidad para movilizar a nuevos votantes. Vox tiene un filón entre los jóvenes urbanos -y no tan urbanos- y entre la gente muy tradicionalista, no necesariamente de ultraderecha ni "fascista" pero que dejó de ver hace años en el PP una opción que les representara y llevan tiempo absteniéndose. Por eso, hay que contar con una participación en torno al 72-73% como estimación más probable y a partir de ahí sacar consecuencias.

En fin, que llevo años sin hacer esto y no sé cómo saldrá pero lo intentaremos. Aquí iré actualizando los datos que me vayan llegando y aquellas reflexiones que me parezcan interesantes. A partir de las ocho, sondeos, que suelen ser poco fiables, y de las nueve en adelante un escrutinio que promete ser frenético. Gracias por estar ahí.