lunes, mayo 20, 2019

Isabel Díaz Ayuso ¿contraataca?



Parecía un disparate pero puede que no lo haya sido. Puede, tampoco lo afirmo. De entrada, el PP o su propia candidata han conseguido que la campaña en Madrid gire en torno a ellos. Que hablen, aunque sea mal. Han convertido a una política completamente desconocida en portada de periódicos digitales y en Trending Topic constante en Twitter. Han establecido, por así decirlo, una marca. Una marca de la que muchos se burlan -la mayoría los que de todos modos nunca votarían a un candidato del PP- y por la que otros se han ido interesando como posible alternativa.

Con el tiempo, incluso, a Díaz Ayuso se le está poniendo cara de lideresa; como si una vez pasada la tormenta y aguantado en su puesto, incluso repuntando en las encuestas, ya nada malo pudiera pasarle. Como si, en definitiva, el pánico de las torpezas y la resaca electoral del 28A ya hubieran quedado atrás y tras el fatalismo quedara la ilusión, el "¿y si...?". Volvamos al "efecto Gran Hermano": cuando muchos se unen contra alguien y le hacen el centro de atención del público, ese alguien empieza a ganar adeptos de forma inopinada. Es automático. "Se meten con ella porque es de derechas", "se meten con ella porque es mujer", "lo sacan todo de quicio porque se niega a ser como ellos"...

Este discurso está en la calle y lo estoy oyendo. También está en las redes. Díaz Ayuso tiene la inesperada posibilidad de caer bien, algo que nunca ha estado en sus planes... y hay que reconocer que su campaña ha tenido al menos dos aciertos: primero, la han alejado de la exposición pública propia de todo candidato nuevo y en la que tan mal se manejaba porque ya estamos todos los demás haciéndole publicidad, aunque sea negativa. Segundo, es cierto que ha abandonado -o casi- su discurso de "podemitas okupas, os odio, sois la escoria de este mundo" y se ha lanzado a una serie de propuestas que gustarán o no, que en su mayoría ya existen o han sido ya presentadas en otras convocatorias pero que entroncan su candidatura con los 24 años de gestión del PP madrileño. Hasta ahora, parecían un partido más de la oposición y eso era ridículo.

En definitiva, que muchas risas pero Díaz Ayuso está a uno o dos escaños de gobernar durante cuatro años la Comunidad de Madrid. Uno o dos escaños que pueden marcar la diferencia entre el bloque de izquierdas y el de derechas... y uno o dos escaños que la pueden separar a ella misma de Ignacio Aguado. En ese sentido, habrá que ver cómo afecta al resultado de Ciudadanos la entrada de Rivera y Cañas en campaña, con su "stop okupas" y su discurso demagógico habitual. Puede que, visto lo visto, al final votar a Ayuso sea una muestra de cordura, al menos en comparación.

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Cuarenta años ya de la tía Julia -antes conocida como la prima Julia- celebrados en un bar del barrio de Prosperidad, cerca del Auditorio. Ahí también se habla de política, aunque no demasiado, afortunadamente. Guille Galván, por ejemplo, sí que está interesado y nos tiramos un rato hablando con C. de tácticas y estrategias. Luego pasamos al tema estrella de este fin de semana, al menos en mi cabeza: los adolescentes. Lo jodido que es ser adolescente y lo mucho que tarda uno en darse cuenta. También la posibilidad de que no seamos más que una panda de paternalistas que veamos problemones donde solo hay problemitas y sigamos creyendo que por tener veinte o veinticinco años menos que nosotros no van a poder resolverlos solos.

La sensación de que están siendo continuamente evaluados. Evaluados en sus centros educativos, en sus familias, en las redes sociales. El odio. Lo fácil que es transmitir el odio o al menos la sensación de que alguien no te gusta y lo complicado que es asimilarlo para ese alguien cuando apenas ha dejado de ser un niño. Un odio, un disgusto que ya no queda para la conversación privada, el teléfono o la charla entre amigos sino que se puede expresar de mil maneras distintas, en mil plataformas y ante los ojos de absolutamente todo el mundo. Hay una tendencia en todo adolescente a querer gustar y a no saber cómo. Ahora, esa exigencia se multiplica y hasta cierto punto se transforma: ¿cómo hacer para no molestar?, ¿cómo hacer para esquivar burlas y desprecios? Evaluación, de nuevo. Luego vienen a clase y se echan a llorar al primer contratiempo y uno no sabe qué hacer.

También puede, insisto, que esto no sea sino una construcción de Peter Pan adulto, o de Holden Caulfield, más bien, intentando evitar que estos chicos caigan del campo de centeno. Puede que ellos estén tan panchos como lo estaba yo a su edad, cuando nunca pensé que nadie me exigía más de la cuenta y cuando me sentí tan perdido como me puedo sentir ahora. En palabras de C. -aunque referidas especialmente a adolescentes con éxito- : "A veces me pueden dar mucha pena, pero luego tengo que pasar lista y se me pasa".

C., obviamente, es profesora.

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Volvió el dolor. No hay nada poético en esto. Volvió el dolor físico después de varios meses ausente y con el dolor se disparan de nuevo las alertas frente a toda evidencia médica. Si ya por instinto el dolor es imprescindible como señal de peligro, como grito de ayuda que nos manda el cuerpo para que nos enteremos de que algo va mal, socialmente el dolor cumple una labor parecida. ¿Qué es lo primero que le decimos a un niño tras una caída, un golpe...? "¿Te duele, te has hecho daño?".

El dolor, por tanto, está grabado en nuestras mentes como un motivo de preocupación y del dolor crónico en principio injustificado, ya ni hablamos. Básicamente porque atenta a toda lógica: si el dolor es alerta de algo, ¿cómo puede estar provocado por nada?, ¿cómo vivir con ello veinticuatro horas al día y no acabar un poco loco?

El dolor volvió, decía, y durará un tiempo. El asunto, mientras tanto, es intentar olvidar no sé cuántos siglos de evolución y hacer como el que le pica un eczema. Solo que no es fácil. Ni en términos de concentración ni de disfrute de la vida. El dolor arrasa, esa es su función. Imponerse a las demás sensaciones. Y así, tengo la sensación de que si la cosa se prolonga el único tema del que voy a poder escribir este verano en Fuerteventura va a ser precisamente de ese: de convivir con el dolor, de la vida, cada segundo, visto desde la perspectiva distorsionada de alguien con dolor físico constante.

martes, mayo 14, 2019

El Niño Bonito en el Wanda Metropolitano


La primera vez que fui a un estadio de fútbol tenía ocho años. Estoy casi seguro, aunque me puede fallar la memoria. Todo apunta a un Real Madrid 3- Racing 0 en el Bernabéu con Míchel medio debutando y Pancho y yo riéndonos mucho de él porque el pobre, nervioso perdido, no daba una. A mi hijo, la oportunidad le llegó con cuatro años menos y la aprovechó mejor porque a él le gusta ya el fútbol mucho más de lo que a mí me gustará jamás. Ahí se plantó en el palco del Metropolitano, tarde de sábado, haciendo el caso justo a las tentaciones en forma de patatas, zumos de piña o jamón ibérico y concentrado en cada jugada de Atlético de Madrid y Valladolid.

El partido, por si no lo recuerdan, acabó 1-0 y el gol fue en propia puerta. Es decir, un partidazo impresionante. El tío no nos perdonó ni un minuto de descuento, preocupado como estaba de que a Jan Oblak le metieran algún gol. Lo bueno de todo, además, es que el Niño Bonito no es del Atleti, por mucha camiseta y pantalón que llevara orgulloso por las inmediaciones. El Niño Bonito es del Atleti, del Madrid, del Barcelona, del Rayo, del Getafe, del Leganés, del Eibar y en algún momento ha sido del Valladolid y del Sevilla pero, no sé por qué, se le ha pasado. De seguir este camino, el Niño Bonito conseguiría el milagro de poder disfrutar de cualquier competición sin odios y con la seguridad de que va a poder celebrar cualquier triunfo, del equipo que sea.

Aún más emocionante es que el que nos invitara al Wanda fuera precisamente Pancho, el mismo que me hizo debutar en el Bernabéu pese a todas sus convicciones. Y no solo eso, sino que él también se acordara de aquel partido contra el Racing, incluso del resultado, sin necesidad alguna de confirmarlo en internet (cosa que, en cualquier caso, también hicimos). Porque yo a mi tío le echo mucho de menos y me hizo muy feliz durante aquellos años en los que compartimos casa e incluso después, cuando venía de visita y mi abuela se volvía loca de alegría y había cuarenta duros en cromos o pegatinas para chapas o partidos del Estudiantes en el Magariños. Y como no me atrevo a decírselo en persona a él -los dos tenemos muchos años, somos ya dos señores responsables- lo pongo aquí en confianza de que algún día lo lea o alguien se lo cuente.

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Hablando del Niño Bonito... Mis cuarenta y dos años empiezan en su clase, con unos quince micos de cuatro-cinco años delante escuchándome leer un par de cuentos. "Peppa Pig at the museum" y "The three little pigs" en una versión algo extraña. Los leo en inglés pero se enteran perfectamente, alguno incluso me contesta con una pronunciación perfecta. No solo no es un apuro sino que me quedaría toda la mañana leyéndoles y leyéndoles como le leo por las noches a Álvaro las (a menudo incomprensibles) historias de Winny-the-Pooh, Christopher Robin, Porquete, Conejo y compañía.

Al lado de mi silla, además, han colocado una para él, para que también se sienta un poco protagonista, y de vez en cuando se acerca a mí y me pone la cabeza en el hombro y me intenta abrazar o dar besos incluso en mitad de la lectura, como si quisiera decirles al resto de los niños: "Os lo presto un rato... pero es mío". Y los niños se ríen y se acercan a ver los dibujos y muestran ese agradecimiento exclusivo de los niños felices, siempre contentos, siempre atentos a cualquier tontería que les puedas decir. "El otro día marqué un gol con la pierna así", me dice Hugo, que recuerda alguna conversación que hayamos tenido al respecto mientras Manon me da un beso e Irene se pega a mi pierna cuando leo.

Por supuesto, todos ellos olvidarán este día y estos cuentos. También lo olvidará mi hijo y es muy probable que incluso lo olvide yo. Pero el objetivo, por una vez, no era hacer historia sino estar ahí, solo eso. Instant street. Un montón de chulapos y un tío raro con barba hablando como un presentador de la BBC.

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Sigo con la manía de leer dos libros a al vez. Uno en casa y otro en el autobús a Valdemoro. Leí "El director", pero no tengo mucho que añadir a lo que se viene diciendo. A mí me gustó pero yo tengo una relación muy revanchista con el mundo y especialmente con el periodismo, así que es normal que me gustara. Leí "19 días y 500 noches" y me pareció que Juan Puchades hacía un excelente trabajo y conseguía formar un relato coherente sobre esa época sin caer en tremendismos, cosa que se agradece. Si está ahí toda la verdad o no lo tendrán que decir sus protagonistas, aunque ya les voy adelantando yo que no y que probablemente Puchades no tenga la culpa.

Leí más cosas pero las he olvidado, así que supongo que será por algo. Ahora mismo, estoy con "Todos te quieren cuando estás muerto", de Neil Strauss, publicado hace (muchos) años por Contra y, por refrescar la mente un poco, una biografía de Bernard Hinault en inglés, escrita por William Fotheringham, el hermano de Alastair, otro loco de las bicicletas. Con todo, he tenido tiempo incluso para releerme a mí mismo: el Compendio Deportivo que publiqué en Debate hace cinco años y que fue un fracaso comercial con mayúsculas. Me gustó. Me pareció bastante mejor de lo que me había parecido en su momento. Tanto que me animé a mandarle un mensaje a Miguel Aguilar haciéndoselo saber. Afortunadamente, él pensaba lo mismo.

lunes, mayo 13, 2019

Cómo cumplir cuarenta y dos años



Contra toda superstición, decidí celebrar mi cumpleaños tres días antes. Dicen que da mala suerte, pero total ya... Fue una celebración moderada, como todo a los cuarenta y dos años. Una celebración que hasta cierto punto chocaba con otras, más juveniles, que se vivían en la propia plaza de Olavide. Gente con planes que va y que viene y que te deja algo de cariño de por medio. Algunas raciones y, como mucho, vino.

Conviene decir que no siempre mis cumpleaños fueron así. De entrada, mis cumpleaños casi siempre fueron Las Vistillas y San Isidro por aquello de cumplir justo el día catorce, víspera de festivo en la ciudad donde nací. Aquellos cumpleaños eran algo... tardes larguísimas en Casa Tere, donde siempre acabábamos encontrando una mesa en la terraza, no sé muy bien cómo, y copeo con minis en La Champañería. En 2004, se nos murió Jesús Gil. En 2008, acabé con la chica más guapa del mundo desayunando churros en San Ginés. Hubo un año, incluso, justo al cumplir los treinta, en el que me dio por organizar una fiesta a lo Jay Gatsby que acabó en división de opiniones. Como celebración con los amigos, bien. Como concurso de popularidad, mejorable.

Era precisamente la época en la que decidí convertir mi vida en un continuo espectáculo ante el profundo desagrado de mi psicóloga. Conocía a demasiada gente y en vez de presumir de mí, me empeñé en presumir de ellos. Vaya error adolescente a una edad impropia. Reservé "El Naranja", un bar en Noviciado, y compré de antemano muchas más copas de las que pudimos consumir los que al final fuimos allí. En pocas palabras, no disfruté. Para los cuarenta -lección aprendida- quedamos en el barrio y limitamos la cosa a los más fieles, a los que de verdad importan.

Con todo, durante años, mi cumpleaños significó que iba a ver a mi padre. Creo que nunca faltó a la cita. Recuerdo que en 1989 lo celebramos con Mercedes en el Parque de Atracciones. Hay que decir que a mi padre lo del Parque de Atracciones no le hacía especial ilusión, pero lo hacía por mí y yo sabía que lo hacía por mí y así todos nos sentíamos bien. Me suena que era un sábado. Comimos fuera y vimos la penúltima etapa de la Vuelta a España y Fabio Parra atacó en Navacerrada y Perico Delgado casi pierde la carrera y a mí me entró un dolor de cabeza horrible que me acompañó después durante toda la tarde.

Aun así, lo intentamos, los dos. Tengo el recuerdo de que él se empezó a desesperar en algún momento porque yo no tenía ganas de subirme a ningún sitio, pero también es posible que ese recuerdo sea inventado o al menos exagerado. En cualquier caso, yo me sentía culpable y me he venido sintiendo culpable durante todos estos años y, sin duda, si tuviera la oportunidad de repetir un cumpleaños no sería el de la chica más guapa del mundo ni el del concurso de popularidad ni aquel en el que acabé en la cama de la Chica Langosta -sin la Chica Langosta- tarareando una cancioncita preciosa de los Cranberries que decía "21, today". Sería aquel en el que mi padre y yo vamos al Parque de Atracciones y nos lo pasamos de puta madre o al menos yo me lo paso de puta madre y él sonríe satisfecho, con el orgullo del deber cumplido.

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Por cierto, esta anécdota al final se ha quedado fuera del libro que he escrito para la Editorial Contra y que se llama "El chico que quería ser Gianni Bugno". Dicen que da mala suerte -todo da mala suerte, qué manía- anunciar estas cosas antes de que pasen pero en principio saldrá en 2020 y supondrá la vuelta a las librerías después de cinco años. Justo los que tiene mi hijo.

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No hay consenso acerca de qué pasará en las elecciones municipales y autonómicas. No en Madrid, al menos, que es donde vivo. Empiezo a pensar que el mismo "efecto Gran Hermano" que creo que benefició a Pedro Sánchez puede acabar beneficiando a Isa Díaz Ayuso. Ya saben: cuánto más se mete la gente con alguien, más probabilidades tiene ese alguien de ganarse la simpatía del público más o menos neutral. Es cierto que en este caso al menos sus contrincantes no han participado del escarnio sino que la cosa se ha quedado más bien en los periódicos y, sobre todo, en las redes sociales, pero puede influir.

En contra de Isa juegan su nula capacidad de comunicación pública y su escasa preparación para el cargo. A su favor, juega la historia, como cuando el Real Madrid se presenta en una final de Champions y, nadie sabe cómo, la gana. El PP lleva ganando elecciones en Madrid desde 1991 y gobernando desde 1995, concediendo que el "tamayazo" tuvo mucho que ver en esa continuidad. No voy a hacer pronóstico alguno porque ya ha quedado claro que yo no sé pronosticar nada y que si me encontrara con Carlos Sobera en la calle me diría "Juega, juega, juega" con los ojos fuera de las órbitas porque sabría lo que está haciendo, pero digamos que me cuesta ver a la izquierda ganar en Madrid comunidad y mucho más en Madrid capital.

Me cuesta porque los números de las generales no daban y porque, ya digo, los números de los últimos 24 años solo han dado dos veces y las dos con Aguirre como representante popular. Nadie moviliza a la izquierda como ella. Me cuesta, además, por una cuestión meramente estadística: contar con una candidatura -Madrid En Pie- que no va a llegar al 5% con lo que no tendrá representación... pero sí va a arrastrar a un 1-2% de posibles votantes de izquierdas hace que la derecha no solo tenga que perder sino perder por goleada. Y eso, sinceramente, como con el Madrid, me resulta casi impensable.

miércoles, mayo 08, 2019

Liverpool 4- Barcelona 0. Habrá que volver a saber por qué corremos


 Siempre vi en el Barcelona de Guardiola más cosas de Van Gaal que de Cruyff. En eso he sido y sigo siendo un excéntrico, aunque concedo que aquel Ajax de Van Gaal de 1993-1997 ya era de por sí una evolución del método de Johan. La clave, para mí, estaba en la diferencia entre el "tiene que correr el balón, no el jugador" de Cruyff y "el esfuerzo es innegociable" de Guardiola, traducida en una presión constante, agobiante, que permitía recuperar el balón a los pocos segundos y acababa embotellando al rival en su campo.

¿Cómo convenció Guardiola a gente como Xavi, Iniesta, Henry o el propio Piqué de dar el máximo físico en cada partido, en cada entrenamiento...? Estableciendo unos límites sensatos y acorde a sus propias condiciones. Durante la época Guardiola, como el Ajax durante la época Van Gaal, todos los jugadores corrían como locos pero no corrían necesariamente rápido ni en cualquier dirección. El orden posicional era la clave para que en pequeños sprints, en pequeñas ayudas de cinco-diez segundos el rival ya quedara sin salida. No eran carreras de área a área, no era un ir y venir constante a lo Arturo Vidal detrás de balón, jugadores y lo que se ponga por delante. Eran pequeños esfuerzos de una importancia clave si todos lo hacían en el momento justo y con la misma intensidad.

Todo lo demás viene de ahí y parte de ese punto. Cuando hablamos de "el Barcelona debe tener el balón" no hay que dar por hecho que el balón va a aparecer mágicamente en tus piernas. Cuando eso pasa, suele ser mala señal: eso es porque el rival te lo ha regalado a cambio de alguna cesión táctica. No, especialmente en la élite, "tener" el balón consiste en "recuperar" el balón. No interceptarlo ni interrumpir la posesión contraria con un despeje o un "tackle", como bien apunta Ignacio Benedetti. Recuperarlo, esto es, robarlo... y jugarlo.

Las superioridades surgen a partir de ahí: el rival pierde el balón en la salida, queda descolocado y tú puedes guardártelo o puedes ser vertical y tirar un contraataque... pero desde el campo contrario y ante una defensa atemorizada.

Porque ese mito de que el Barcelona no puede jugar al contraataque o que el sistema de Cruyff no permite el contraataque no es más que eso: un mito. El Barcelona de Cruyff empezó a funcionar a toda máquina cuando incorporó a Stoichkov, que era una bala y un contragolpeador excelso. El de Guardiola contaba con Pedro y con Villa, dos tipos que no van a recibir de espaldas y aguantar la pelota sino que necesitan ser verticales, necesitan tener espacio donde buscar desmarques y superioridades. El asunto es desde dónde tiras ese contraataque. Si te tiras atrás y esperas a que el balón lo despeje Sergi Roberto de cabeza para meter un patadón adelante y confiar en que Luis Suárez o Messi corran en un dos contra el mundo o si lo haces desde una posición natural de ventaja, ya instalado en el campo contrario.

Por supuesto, el "dos contra el mundo" -tres si contamos a Ter Stegen, a veces cuatro con Piqué- puede funcionar. Para la competición española basta porque la competición española no existe como tal o no existirá mientras el Madrid se sienta más cómodo centrándose en Europa que peleando en los campos de los Alavés de turno. Ahora bien, es complicado que funcione a alto nivel, en la Champions, y sobre todo tiene el problema de que si el partido se tuerce no se tuerce en plan 2-1, se tuerce en plan 4-0 en París, 3-0 en Turín, 2-0 en el Calderón, 3-0 en Roma y 4-0 en Liverpool.

La llegada de Luis Enrique -quien como jugador era precisamente un hombre que destacaba en el arriba y abajo, la llegada, la aparición fugaz sin relación apenas con el balón o con los demás compañeros- en 2014 inició un cambio de paradigma. Poco a poco fue desapareciendo el fútbol de posición y los fichajes de Neymar y Suárez acabó de confirmar el nuevo estilo. El Barcelona seguía ganando porque incluso con el Tata Martino estuvo a un gol de ganar liga y copa, pero el juego cada vez era peor. Sobre todo porque, sí, el equipo seguía corriendo y seguía teniendo el balón... pero nadie sabía muy bien por qué corría ni qué hacer exactamente con esa cosa redonda, problema que se agravó con la marcha de Xavi, jugador ya residual en aquella temporada del triplete.

El asunto no ha ido a mejor, precisamente. El Barcelona se sostiene ahora mismo por la increíble calidad de sus dos hombres de arriba y su portero. Ahora bien, cuando se hunde, se hunde con todo porque no sabe a lo que juega. El entrenador sigue poniendo a los Piqué, Busquets, Lenglet y compañía pero la pelota va de un lado a otro a una velocidad que hace que sea imposible dominar el juego. Contra el Liverpool se vio lo mismo que se había visto en las debacles anteriores: un equipo que no se impone, que no junta jugadores sino que los separa, que no utiliza el pase para organizar el ataque sino para ganar tiempo y que no puede defender las acometidas contrarias porque no tiene jugadores que puedan hacerlo.

Valverde no cree en el juego de posición y no cree en la presión alta. No son cosas que se entrenen normalmente y así cada uno acaba haciendo la guerra por su cuenta. Todas las críticas recaen en Busquets y, sí, es posible que a sus 31 años, Busquets ya no esté para el juego de más alto nivel, pero es que poner a Busquets a dirigir esta orquesta es como poner a Stephen Curry a jugar de pívot. No tiene ningún sentido. Busquets no puede mandar y no puede recuperar en un partido loco. Busquets necesita que todo el mundo esté colocado y que de esa manera él pueda anticipar la jugada rival. Su mejor versión se daba ya instalado en el campo contrario, pasando a una banda, moviendo a la contraria, mareando, en definitiva, al equipo rival. Ahora, a Busquets le criticamos que no sea Casemiro sin ningún rubor y por eso mismo decimos que está acabado... cuando con lo que han acabado es con el modelo del Barcelona.

¿Y qué es ese modelo? ¿El tiki-taka? No, Guardiola ha dicho mil veces que odia el tiki-taka y en verdad que es odioso. El pase ha de generar superioridades y espacios. Te tiene que dar lo que difícilmente te da el regate salvo que seas Messi. Te permite saltar líneas y te permite evitar contraataques furiosos si sabes agruparte y colocar al rival donde tú quieres. El pase te permite dormir a los once jugadores del Liverpool y a los 50.000 aficionados de Anfield, hipnotizados ante la velocidad y la precisión con la que se mueve el balón. El pase, en definitiva, imponía una jerarquía en España y en Europa y es precisamente ese pase -que no se mide en porcentajes de posesión- lo que ha desaparecido del equipo de Valverde.

¿Cuánta culpa tiene el entrenador en esto? Toda y ninguna. Esto no lo empezó él, lo empezó Luis Enrique en connivencia con una directiva que solo piensa en el corto plazo y que sigue pensando que el corto plazo requiere de urgencia, tanto en las decisiones de los despachos como en el campo. Fichar de ciento cincuenta millones en ciento cincuenta millones con la esperanza de que los jugadores fichados te ganen los títulos ellos solos. Irónico cuando ya tienes al mejor jugador del mundo y los partidos los podría resolver él si estuviera rodeado de amigos y no de enemigos.

Por otro lado, Valverde no solo no ha hecho nada para evitar la deriva sino que se ha dejado arrastrar por ella. Ha preferido no molestar y a la vez mantenerse en su propia zona de comfort. El actual Barcelona no tiene el balón porque no es capaz de arrebatárselo al rival, no tiene las armas tácticas necesarias para hacerlo. ¿Cómo era posible que Xavi e Iniesta, dos enclenques, acabaran rebañando todos los balones? Colocándose bien y beneficiándose de la buena colocación de sus compañeros. Eso ya no existe. Existen once tíos que en las buenas parecen imparables y en las malas no son capaces de ayudarse, de centrarse, de jugar como un equipo. Once tíos que al segundo gol entran en pánico y directamente desconectan del partido, incluyendo la pantomima del córner que originó el 4-0.

Cuando se habla de qué necesita el Barcelona, parece que hay cierto consenso -al menos cuando no se gana al Leganés de turno- en que sería conveniente volver a la posesión del balón, pero hay un paso previo a todo eso: el Barcelona necesita volver a correr y correr organizadamente. Necesita el balón pero para generar superioridades y necesita alguien que dé un golpe sobre la mesa y moleste a los jugadores como los molestó Guardiola en 2008 o incluso el primer Luis Enrique en 2014. Y molestar no significa gritar mucho, hacer muchos aspavientos y llevarte la mano a los cojones cuando tu equipo marca un gol. "Molestar" consiste en convencer a tus jugadores de que tu idea tiene sentido. Aunque sea distinta, aunque sea arriesgada, aunque haya días en los que las cosas no van a salir y vas a perder. Convencerles de que, haciendo lo que tú dices, todos se van a ver beneficiados y que no estás pidiendo imposibles.

En el cortoplacismo actual, es difícil encontrar un técnico así. Valverde, desde luego, no lo es. Klopp lo podría ser pero Klopp tampoco cree en el juego de posición. Ya que se han gastado trescientos millones en sustituir a Neymar sin éxito alguno, igual podían reservar una partida para formar entrenadores capaces de transmitir una idea que pueda dominar Europa. No digo ganar TODAS las Champions, porque no hay idea en el mundo que supere el propio azar del juego, la propia belleza de su indeterminación. Digo dominar, imponerse, hacer que todos olviden remontadas imposibles incluso con un primer gol a los primeros minutos. Coger el balón y no soltarlo. Y cada vez que te lo quiten, luchar como si te fuera la vida para recuperarlo.

En definitiva, un técnico que no negocie los esfuerzos.

lunes, mayo 06, 2019

Loro (Silvio y los otros)



Llegamos el sábado y en vez de ir al cine -estamos cansados, pero, ¿de qué?- decidimos quedarnos en casa y buscar una película en la tele. Encontramos "Loro", de Paolo Sorrentino, bajo el nombre español de "Silvio y los otros" porque ya se sabe que los distribuidores tienden a pensar que los espectadores españoles somos idiotas y tal vez estén en lo cierto. Sorrentino se atrevió a llamar a su película "Ellos" y el título era poderosísimo, porque, efectivamente, la película va sobre "ellos" y Silvio Berlusconi no es sino uno más, un hombre decadente perdido en un oasis de poder y belleza.

El tema, de nuevo, como siempre en Sorrentino, es precisamente la decadencia. La decadencia y el aburrimiento. En casi todas las películas del italiano, los protagonistas se aburren y todas las excentricidades, todas las fiestas, todas las drogas no son sino paliativos de ese tedio vital, ese tedio Gambardella, ese "no sé quién soy, no sé quién fui" que también está en las canciones de Lichis. Silvio sabe sus limitaciones y sabe lo que es un fuego de artificio y lo que no. El volcán que erupciona al apretar un botón de un mando. Los demás no lo tienen tan claro. Esto, en Sorrentino, es clave: no ya la apariencia sino la reacción ante la apariencia.

En este caso, "Loro" es un juego de poderes. El poder casi  metafísico de Silvio, al que se conoce como "LUI" durante buena parte de la película y el poder físico, carnal, evidente, deslumbrante de las modelos y prostitutas. Todos son conscientes de ese poder y de sus consecuencias y todos tienen sus inseguridades. Dejar de ser la elegida, por ejemplo. Que la jovencita de veinte años te diga a la cara: "Usted tiene aliento de viejo". Se agradece un relato de Berlusconi no moralista. Un relato de Mediaset no moralista, por mucho que se cuele algún diálogo disonante. Fiestas, belleza y aburrimiento. El propio gobierno como forma de escapar de Villa Morena, casi como unas vacaciones de adrenalina.

Por lo demás, el preciosismo. La primera media hora, como sucede siempre con Sorrentino, es de un preciosismo descomunal. Cada plano vale toda una película. No tiene ni cincuenta años y no soy capaz de contar la cantidad de escenas que ha ido dejando en su filmografía y que le valdrían pasar a la historia del cine. Sorrentino sigue a la búsqueda de la gran belleza y sigue sin encontrarla, lo que supongo que es una buena noticia. De momento, a lo Stendhal, se rinde ante la belleza circunstancial, normalmente, insisto, decadente. En ocasiones, incluso, bucólica. Triste, siempre. Bellezas lánguidas y aburridas. "La alegría a tu edad debería ser una obligación", le dice un sonriente Silvio a una de sus presas. Pero la chica ya se ha dado cuenta en la adolescencia de que eso no es alegría, solo un simulacro.

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El domingo toca acabar la tercera temporada de "Merlí". Mucho mejor que la segunda, casi al nivel de la primera. Volvemos a la filosofía, volvemos a los Hegel y compañía, a la dialéctica del amo y el esclavo. ¡Lo que he escrito yo sobre la dialéctica del amo y el esclavo en las relaciones personales y todo sin leer una página de la "Fenomenología"! Como la noche que me quedé en vela hasta la mañana dándole vueltas a si el principio de identidad (A=A) era realmente indiscutible o si el A sujeto nunca puede ser igual que el A objeto. Dialéctica.

Por lo demás, choca de "Merlí" el trato hacia las mujeres. Mientras las tramas de los chicos son siempre complejos -crisis de identidad sexual, crisis de madurez, problemas con las drogas, peleas familiares...- las chicas no son sino objetos de deseo correspondido o no correspondido. Parece que no fueran capaces de pasar de la frase "Me gusta fulanito" o "Qué rollo me está dando este tío". Creas un personaje como Oksana, adoptada de niña de un país extranjero, madre a los diecisiete años, y no gastas ni un plano en hablar de sus problemas, solo de cómo sus problemas afectan a los demás chicos de clase, incluso a sus profesores.

Las mujeres son invisibles en "Merlí" o por lo menos son mucho más objeto que sujeto. Hay madres y hay amantes, eso es todo. En ocasiones, las dos cosas. En las tres temporadas solo he encontrado dos personajes femeninos que realmente se sostengan por sí mismos, con personalidad, que no dependen de ningún hombre para justificar su presencia: Silvana, la profesora de Historia, y Coralina, la directora. Una es una traidora que va siempre por la espalda y la otra es directamente una bruja maléfica cuya muerte no llora nadie.

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Mientras caminamos hacia Malasaña y desde Malasaña -veinticuatro horas sin niño dan para muchísimo- se me viene a la cabeza constantemente Isa, la niña perdida ahora conocida como "Díaz Ayuso". La casa de los padres de Isa en General Martínez Campos; la casa compartida de Isa en la calle Viriato, donde seguíamos la "última hora" del día para publicarla en El Semanal Digital. Un restaurante gallego al que me llevaba siempre y la plaza donde me dejaba a la vuelta de las reuniones en Pozuelo. Conducía ella y me suena que llegábamos siempre tarde.

A veces, le digo a la Chica Diploma, me gustaría mandarle un mensaje y decirle algo así como "tienes 41 años, no puedes tirar tu carrera a la basura de esta manera". Solo que sería paternalista y además probablemente se perdiera entre otros cuatrocientos mensajes más que debe recibir al minuto. Los resultados del 28A y las últimas encuestas ya dan a Ciudadanos por delante del PP así que es posible -aún no digo probable- que Isa consiga ser la primera en perder unas elecciones para el Partido Popular en Madrid desde 1987, cuando ni siquiera tenía ese nombre. Incluso Gallardón en 1991 y Esperanza Aguirre en 2003 ganaron sus elecciones, aunque uno no pudo gobernar y la otra tuvo que "encontrarse" con dos tránsfugas para conseguir repetir comicios.

Si eso pasa, adiós a "Díaz Ayuso". Adiós por completo a los años de preparación y de ilusiones. Tal vez no debería haber intentado llegar tan alto, tal vez debería haber sido más consciente de sus limitaciones. Tal vez podría haber hecho política y política relevante sin tanto circo y sin tanta ambición. Por otro lado, siendo positivos, a los 41 años te queda toda una vida por delante para darte cuenta de qué has hecho mal y no repetirlo. Decirte a ti misma: "Qué cojones, fui candidata a la presidencia de la comunidad de Madrid y lo fui por el partido que yo quería" y con eso detrás, ponerte a cualquier otra cosa. Al periodismo, por ejemplo.

lunes, abril 29, 2019

Y el centro volvió a ganar las elecciones



Al final, resultó que no nos odiábamos tanto. Un poco, tan solo. Hablar del centro vende poco porque con la moderación es difícil ocupar portadas y redes sociales. Un tío tras una mesa leyendo el Marca. Sin embargo, al final, convocatoria tras convocatoria, todos nos encontramos en el centro porque, quiero creer, buscamos un modelo de convivencia que no parta de la consideración del otro como un enemigo de España, un felón, un traidor con manos manchadas de sangre o un amigo de los terroristas y los pederastas. Buscamos un escenario en el que el discrepante no sea sin más "un fascista" por pensar distinto a nosotros y castigamos los excesos en busca de algo parecido al diálogo sin que acabemos de saber en qué consiste dicho diálogo ni para qué sirve exactamente.

La lucha por el centro parte del origen mismo de la Transición y se ve que sigue siendo la lucha más interesante. En un escenario propicio a los extremismos, los votantes eligieron a Pedro Sánchez como presidente tras una campaña en la que casi ni le hemos visto y dentro de la derecha premiaron a Ciudadanos, la opción -pese al histrionismo de Rivera- más centrada de las tres disponibles, la que no sacó el tema del aborto en toda la campaña, defendió determinadas medidas sociales y no llamó feminazi ni kinki a nadie.

Castigaron en extremo al PP, que ha pasado de los más de 180 escaños de Rajoy a los 66 de Casado en solo siete años. Hubo un momento allá por 2014, cuando irrumpió Podemos, en el que se puso muy de moda decir que el PSOE iba a acabar como el PASOK. No se sabe muy bien cómo va a acabar lo del PP pero buena pinta no tiene. Hablamos de un partido que incluso en los tiempos de Aznar -"a mí nadie me llama en la cara derechita cobarde"- hizo todos los esfuerzos del mundo para convencer a la sociedad de que eran un partido de centro. Ni siquiera de "centro-derecha". De centro. Y la sociedad le dio una mayoría absoluta.

La marcha de Casado se convierte ahora mismo en una necesidad imperiosa. Y con Casado, todo lo que Casado ha traído: los Suárez Illana, los Díaz Ayuso, los Juan José Cortés, los Teodoro García  Egea... De lo contrario, Ciudadanos le va a pasar por encima y ahí están, acechantes, las municipales, autonómicas y europeas en menos de un mes. El votante del PP no es un votante de "trending topic" ni de Forocoches. Deberían saberlo ya y cuidarlo un poco más.

En cuanto a "los extremos", el análisis debe de ir en sentidos opuestos: Unidas Podemos baja muchísimos votos y muchísimos escaños. Ahora bien, sigue vivo, ha quedado rozando el 15% si unimos a los Comunes y tendrá un papel decisivo en la siguiente legislatura. Hace dos semanas, el partido se desangraba dividido en mil facciones y con un líder que más parecía un César. Precisamente el perfil bajo de Iglesias en esta campaña, su falta de aspavientos, su imagen de sensatez y sentido común en los debates frente a la algarabía generalizada, le ha ayudado mucho a su partido. En otras palabras, Pablo Iglesias decidió disfrazarse de Íñigo Errejón y la cosa no le fue nada mal. Otra lección a aprender para el futuro: al asalto se consiguen pocas cosas.

Vox vive la sensación contraria: de la nada consigue dos millones y medio de votos y una presencia nutrida en el Congreso (24 diputados). Ahora bien, como esperaban 50, 60, 70... la decepción es enorme. Su discurso da para lo que da. Agitar banderas de España e insultar a todo el mundo desde la pose de bandarra de gimnasio tiene un alcance electoral limitado. Es cierto que durante al menos una semana consiguieron convencernos a los demás de lo contrario. Durante al menos una semana, viendo llenarse mitin tras mitin volvimos a confundir la cantidad con la calidad y pensamos que el exabrupto triunfaría. No lo hizo.

Vayamos con el análisis detallado de los resultados y perspectivas de cada partido:

PSOE.- Con 123 escaños (podrían ser 122 si el voto extranjero le da el de Zaragoza a Ciudadanos, el empate es absoluto), Pedro Sánchez ha vuelto a hacer lo que tan bien se le da: sobrevivir. Hace tres años y medio estaba pronunciando un discurso fallido de investidura con el apoyo de Rivera, hace dos y pico estaba recorriéndose pueblos tras ser desalojado de Ferraz y hace unos meses se proclamaba presidente del gobierno tras una moción de censura con el apoyo de Iglesias y los independentistas.

El problema de Pedro Sánchez es que es un hombre en continua campaña electoral. Debe de ser agotador. No ha tenido un momento para pararse y hacer política. En ese sentido, la situación no mejora. Pese a ganar las elecciones con más de diez puntos de ventaja, el arreón final de Unidas Podemos le ha privado de muchos restos en muchas circunscripciones donde UP ni siquiera ha conseguido escaño. Es una victoria que permite tirar adelante pero no permite tener un proyecto. De entrada, Carmen Calvo ya ha dicho que no van a gobernar con UP, pero Carmen Calvo acostumbra a decir cosas muy raras.

Lo que parece claro es que hasta las municipales no se van a mover. Tienen la sartén por el mango. Tantearán y tantearán y lo retrasarán todo como lo retrasó Rajoy en su momento y cuando ya, por fin, todas las elecciones queden a cuatro años vista, intentarán tomar alguna decisión que seguro que no le gusta a nadie porque la gente es así. Pueden optar por un apoyo de Iglesias y un buen montón de abstenciones o añadir al PNV al pacto de investidura y que las abstenciones se reduzcan a Bildu. La victoria de Ximo Puig en la Comunidad Valenciana fue la guinda al pastel, aunque fuera mucho más por los pelos de lo que indica el número de escaños.

PP.-  No se pueden hacer peor las cosas. Desde al principio al final. Desde "las manos manchadas de sangre" al "no nos pisemos las mangueras". No hay capital personal ni político para algo mejor, por otro lado. En su empeño por cargarse el sorayismo, el PP ha caído en una mediocridad asombrosa. La "gran salvadora" Cayetana Álvarez de Toledo y su supuesta movilización sin complejos del voto constitucionalista se ha quedado a un solo escaño de la desaparición del Partido Popular en Cataluña, con solo 50.000 votos más que Vox. Tiene un mérito asombroso. En el País Vasco ya no existen, ni siquiera en la Álava de Javier Maroto, uno de los que peor parados salen de todo esto y que bien haría en reflexionar qué está haciendo con su vida y con su carrera.

No es solo cuestión de periferia: pierden la segunda plaza en Madrid, detrás de Ciudadanos, pierden Ceuta y a punto quedan de perder Melilla. En Andalucía, se van casi a la mitad de votos y escaños. Todo esto pese a tener buena parte de los medios a su favor, incluidas portadas pidiendo voto en los quioscos el mismo día de reflexión. En Murcia, empatan con Vox y solo resisten en Galicia, donde el partido no tiene nada que ver con el de Madrid y se ha ganado una cierta autonomía. Pese a perder también con el PSOE -de hecho, el PP solo ha sido el más votado en Navarra y Melilla-, ha limitado a la mínima expresión la irrupción de Ciudadanos y ha dejado a Vox sin escaño alguno. Probablemente, tras las elecciones autonómicas, la vía Feijoo sea la vía a seguir.

Ciudadanos.- La aritmética es caprichosa. Hace tres años se pegaron una torta tremenda con un porcentaje bastante aceptable de votos y este año se han ido a los 57 con menos de un 3% más de votos. Ciudadanos decidió optar por un discurso escorado a la derecha y de momento le ha salido bien porque se ha llevado a muchos votantes del PP. Lo que ha perdido por el camino es la capacidad de organizar un discurso propio que vaya más allá de la repetición de "Torra, Puigdemont, Otegi" en bucle y que acepte que sus enemigos políticos no son bestias antionstitucionales con los que no se puede discutir nada. Menos adrenalina, vaya.

El voto urbano ha sido decisivo: han adelantado al PP en Madrid y se han quedado a punto de hacerlo en Valencia y en Andalucía. En Cataluña han aguantado y solo se les ha atragando el País Vasco y Galicia, como era de esperar. Con todo, la clave ha estado en el aguante que han tenido en pequeñas provincias, donde han rascado casi siempre ese último escaño que transforma una subida de unos cientos de miles de votos en una victoria apoteósica. Queda la duda de qué habría pasado con un perfil más moderado, como el que presentaban cuando las encuestas le daban favorito por encima del 20%. De eso hace solo un año. Ahora, un 15% largo parece un éxito rotundo.

Unidas Podemos.- Sale muy reforzado por varias cuestiones, algunas ya comentadas: se ponga Calvo como se ponga, no habrá gobierno Sánchez sin Iglesias. Aparte, hablamos de un partido agonizante tras la marcha de Errejón y Espinar, la escisión anticapitalista, las dudas de sus pactos con IU y las críticas al excesivo personalismo del líder. Un partido que podía convertirse en la propia Izquierda Unida de los tiempos de Anguita o Llamazares y poco más. Han resistido en Cataluña y País Vasco y su resultado en Madrid es más que aceptable. Estarán en el gobierno de la Comunidad Valenciana o al menos le darán apoyo. Tendrán relevancia institucional, que es más de lo que se preveía hace dos semanas, y además la tendrán con un Pablo Iglesias que por primera vez desde que irrumpió en política parece haber hallado un punto de calma y sosiego, como si enfrentarse a la vida -la paternidad- le haya ayudado a relativizar todo lo demás. Aun así, los problemas internos y externos son enormes y sus perspectivas para las autonómicas y municipales, pavorosas.

Vox.- El matonismo llega hasta donde llega y a Vox le ha llegado hasta los 24 escaños y más de un 10% de voto, que en un escenario de cinco partidos tampoco es que sea un desastre. El problema hemos sido los analistas, que deberíamos hacérnoslo mirar. Llega Ciudadanos y todos caemos a los pies de Ciudadanos y su retórica de ESADE. Llega Podemos y todos caemos a los pies de Podemos con su punto de Caliclés y su soberbia antisistema. Llega Vox, llena cinco mítines y todos extrapolamos a la avalancha que viene. De momento, el discurso del odio extremo no funciona del todo en España. Puede que llegue el día en que lo haga porque el odio relativo sí que da réditos y no parece que la cosa vaya a ir a mejor. Tienen que ir más allá de "defendamos a nuestras familias de los kinkis y pongamos en su sitio a las feminazis" pero no se ve qué hay más allá. Si lo encuentran, que nos avisen.

Nacionalismo catalán.- Demostró que si Torra y Puigdemont mandan en Cataluña es porque les votan una mayoría de catalanes. A veces, entre tantas hipérboles por ambos lados, nos olvidamos de algo tan sencillo. El independentismo se movilizó y consiguió una participación descomunal en Cataluña, lo que sirvió para prácticamente borrar al PP del mapa, impedir una representación significativa de Vox y frenar en parte la ascensión del PSC. Con todo, en principio, su papel queda muy limitado en la política estatal si no rebajan su programa de máximos. Aritméticamente, a Sánchez le da lo mismo pactar con ERC que con PNV y Bildu. Aunque nadie lo diría hace diez años, parece que lo segundo le va a ser mucho más fácil y las cesiones, menos polémicas.

Nacionalismo vasco.- Los resultados fueron muy buenos. Seis escaños para el PNV, ganador cómodo en Vizcaya y Guipúzcoa y hasta cuatro -que bien pudieron ser cinco- para Bildu. Su importancia, además, es extrema. El PSOE les necesita y aunque lo de negociar con Bildu siempre va a despertar la clásica indignación mediática, lo cierto es que lo han hecho varias veces en esta legislatura y no les ha ido mal.

Por lo demás, los partidos regionales también han tenido un gran resultado: sorprende lo del PRC en Cantabria cuando todos dábamos por hecho que ese escaño era de Vox y sorprende que CC siga resistiendo con tanta solvencia en Tenerife. Por un lado, queda la sensación de alivio de haber pasado vivos por todo esto sin pegarnos tiros en la calle... por otro lado, la presencia inmediata de las siguientes elecciones y la negativa a bajar el tono por parte de la derecha incluso tras haberse quedado en 147 escaños y un 44% de voto promete al menos otro mes intensito. Probablemente, más.

domingo, abril 28, 2019

Sondeos, israelitas y resultados elecciones generales 2019


01.05 En las elecciones autonómicas de la Comunidad Valenciana se estrechan las cosas a un 51-48 y queda mucho por escrutar. Aun así, es complicado que haya cambio: tendrían que bailar dos escaños y los dos en el mismo sentido. No es fácil, pero la web de la Generalitat no da demasiadas facilidades para averiguar de cuántos votos depende la cosa. Lo vamos a dejar aquí. Ha sido un placer compartir un día de elecciones con vosotros después de bastante tiempo. Si me animo, nos vemos en las municipales y las autonómicas.

00.25 Me gusta ser prudente, pero lo de Valencia pinta muy bien también para el PSOE. En Alicante gana la derecha, en Castellón gana por poco la izquierda pero es que en la provincia de Valencia arrasan PSOE y Compromís. Ahora mismo, al 33% escrutado, el resultado es 52-47, el Pacto el Botànic solo pierde tres escaños de desgaste en casi cuatro años.

00.18 0,06% por escrutar en Zaragoza... pero es que el escaño está en 33 votos, así que hará falta esperar incluso al voto extranjero para dilucidarlo.


00.05 Baleares va para el PSOE y Huelva (salvo milagro) para Podemos. En cuanto a Navarra y sobre todo Zaragoza, imposible mojarse.Y esos dos escaños son muy importantes. No creo que sepamos hoy qué puede pasar.

Si el PSOE consigue los dos, las cosas cambian mucho. Sumaría 166 con sus socios naturales de Podemos y Compromís. Le bastaría con los dos de CC, el de PRC y los seis del PNV para lograr 175. Necesita uno más. Una abstención. De alguien. De hecho, con que CC, PRC y PNV se abstuvieran también le valdría siempre que no le voten en contra PP, Ciudadanos, Vox, JxC, ERC y Bildu a la vez (175 escaños)

23.51 En lo que se resuelve lo de las generales, vamos un poco con la Comunidad Valenciana, que va progresando el recuento. Ahora mismo, con un 17,42% escrutado, los resultados son similares a los de las Generales:


PSOE 29

PP 20

Ciudadanos 17

Compromís 15

Vox 10

UP 8

De momento, la decisión -totalmente electoralista- de Ximo Puig de hacer coincidir las generales con las autonómicas parece que se ha llevado por delante a su socio de gobierno, Compromís. Queda aún mucho recuento, pero de momento los partidos del Pacto del Botànic tienen 52 escaños por 47 el tripartito de derechas. Tres escaños, lo sabemos, pueden bailar en cualquier momento.


23.43 PSOE afianza Navarra y recupera brevemente Zaragoza. No puede cantar victoria en Baleares y lo de Podemos y VOX en Huelva no se puede dar por acabado. En cualquier caso, revisemos


PSOE 120-123

PP 66

Ciudadanos 58-59

UP 41-42

Vox 24-25

23.35 Ojo, que Navarra vuelve a cambiar hacia el PSOE y Zaragoza está muy en el aire. Baleares, de momento, socialista. El destino de esos tres escaños va a ser clave si se los queda los tres el PSOE y queda en 123 escaños...

23.16 Esto se va acabando: el PSOE sigue luchando por dos escaños en Navarra y Zaragoza. Probablemente los pierda y quede en 121, a beneficio de Ciudadanos (58) y Bildu (5). En Baleares, Huelva, Palencia y Girona puede haber cambios pero muy improbables. Parece que el PP se va a llevar Melilla, acabando en 66. Lo más probable es que la cosa termine así:


PSOE 121

PP 66

Ciudadanos 58

UP 42

Vox 24

De lo demás, pues el escaño que gana Bildu (5) y el que pierde Coalición por Melilla (0).

La nueva cuenta queda: PSOE + Podemos + Compromís 164 / PP + Ciudadanos + Vox + Navarra Suma = 150. Sigue siendo un desastre para la derecha. ¿Cómo puede la coalición de izquierdas conseguir los otros doce escaños para investir a Sánchez? Pues convencer al PRC, a CC y al PNV les daría nueve. Aún quedarían tres y esos son más complicados. Podría valerle una abstención de Bildu, ERC o JxC, pero está complicado conseguir eso. En cualquier caso, parece que los independentistas catalanes quedan un poco fuera de juego y entran en el mismo los vascos.


23.04 Hay varios escaños en juego y pinta a que Ciudadanos le va a levantar uno al PSOE en Zaragoza, alterando de nuevo la aritmética.

22.50 Resultados en grandes ciudades. El PSOE gana en Madrid, Valencia, Alicante, Málaga, Sevilla, Zaragoza, Santiago, Vigo  y A Coruña. En Barcelona, empata con ERC. En Bilbao, arrasa el PNV, como era de esperar. En cuanto al PP... en Málaga, Zaragoza y Vigo no ha quedado ni en segunda plaza. En Madrid, está muy amenazado por Ciudadanos.

22.47 En breve, empieza el festival en Valencia. De momento, al 88% en las generales:


PSOE 123 (-1)

PP 65 (=)

Ciudadanos 57 (=)

UP 42 (=)

Vox 24 (+1)

El resto, absolutamente igual. No quiero hacer hipótesis de pactos hasta que no se cierre el recuento. Ahora mismo, la derecha suma 146 escaños mientras PSOE y Podemos suman 165. Si sumamos a PRC, CC y Compromís se van a 169. Los seis escaños del PNV valdrían para llegar a 175. PERO ESTO NO TIENE POR QUÉ QUEDAR ASÍ Y YO NO SOY FERRERAS.


22.39 Senado: como era de esperar, mayoría absoluta del PSOE. Ahora mismo, al 12% escrutado, tiene 116 de los 203 escaños que se reparten en estas elecciones. A ellos habrá que añadirles los que se designen en las autonómicas de mayo...

22.36 Parece que el PACMA va a tener resultados muy similares a los de 2016. En torno al 1,2%. Por supuesto, ni un escaño. No le habría venido mal a la izquierda ese 1,2% ni el 0,3% de Recortes Cero y Actúa. Hablamos de unos 400.000 voto que van a ningún lado. Es la vida.

22.23 145 escaños la derecha y un 42,1% de votos. Las encuestas antes de Colón le daban mayoría absoluta y por encima del 50%. Vaya campañita se han marcado, vaya desastre. La izquierda, ahora mismo, 164 escaños y un 44% de votos.
 
22.20 Si la suma PSOE + Podemos + PNV + Compromís + PRC no da, la gobernabilidad quedará en manos de Ciudadanos, a quien se pedirá que se abstenga. Viendo estos resultados, sería un suicidio hacerlo. Le conviene incluso una repetición de elecciones

22.17 Bildu le quita un escaño a PSOE en Navarra y se queda con CINCO escaños. El mejor resultado de su historia. PSOE queda en 123 y va a perder más, al menos en Madrid, o esa impresión tengo. Si quedan entre 115-120, tan contentos. Ingobernabilidad, me temo :-(

22.10 Al 66% escrutado:


PSOE 124 (-2)

PP 65 (-1)

Ciudadanos 57 (+2)

UP 42 (=)

VOX 23 (=)

El resto sigue igual, el PP pierde también Melilla a manos de Coalición por Melilla.

22.06 Aviso gordo de Ciudadanos al PP de cara a las autonómicas en Madrid: con el 49% escrutado, le sacan un escaño y 2,5% de porcentaje de voto... y en las autonómicas, el PP ha decidido fiar su suerte a Díaz-Ayuso (facepalm)

22.04 Un 16,7% el PP... un 16,7% el PP... madre mía. Solo un 1,6% por encima de Ciudadanos y a doce puntos del PSOE... pero la culpa era de Tezanos

22.01 Once escaños ha perdido el PP en Andalucía. La mitad de los que tenía. Impresionante bienvenida a Moreno Bonilla.

21.55 Al 55% escrutado:
 

PSOE 126 (-3)

PP 66 (-1)

Ciudadanos 55 (+2)

UP 42 (+3)

Vox 23 (=)

ERC 15 (=)

JxC 7 (=)

PNV 6 (=)

Bildu 4 (=)

Navarra Suma 2 (=)

CC 2 (=)

Compromís 1 (=)

PRC 1 (=)

21.50 Entre el País Vasco y Cataluña, el PP ha sumado un escaño. Un solo escaño. Impresionante el "efecto Cayetana" pero a la inversa. Y ni siquiera ha cedido ante Vox, que se está pegando una hostia descomunal...

21.48 Al 39% escrutado:


PSOE 129

PP 67

Ciudadanos 53

UP 39

Vox 23

ERC 15

JxC 7

PNV 6

EH Bildu 4

Navarra Suma 2

CC 2

Compromís 1

PRC 1

Coalición por Melilla 1

21.46 Efectivamente, Bildu le ha quitado el escaño a Maroto (de momento). Está muy igualado pero la tendencia es favorable a Bildu. Espectaculares los resultados de Ciudadanos, que rentabiliza al máximo su 14,17% de votos y aún podría ganar escaños más que perderlos. De locos.
 
21.43 Con el 12% escrutado en Madrid, el resultado de Vox es lamentable y el PSOE va a ganar fácil. El PP quedará segundo, supongo, pero ver a VOX con solo un 12,4% es una auténtica sorpresa

21.29 Ojo, que el escaño del PRC en Cantabria igual va en serio. Ahora mismo, distancia a Vox en un 4%. Veamos cuando sume Santander.

21.27 Zonas calientes: en Galicia todo decidido (parece) menos Pontevedra, donde PP puede perder escaño con Cs. En cuanto a Andalucía, en Almería, el PSOE podría remontar al PP y en Huelva, es VOX el que amenaza el escaño de Podemos 
 
21.22 Bildu está a 100 votos de quitarle el escaño a Maroto en Álava. Eso sería una auténtica catástrofe, bastante indicativa del día. Pero el PP subirá en otros lados.
 
21.19 Al doce por ciento escrutado


PSOE 128

PP 64

Ciudadanos 47

Podemos 37

Vox 22

ERC 15

JxC 7

PNV 6

EH Bildu 4

Navarra Suma 2

PRC 1

Compromís 1

21.15 La supervivencia de Ciudadanos pasaba por no hundirse en las Castillas. Yo creía que lo iba a hacer, pero de momento aguanta: en Salamanca, con el 22% ya escrutado, aguanta ese cuarto escaño con uñas y dientes aventajando a Vox en un 5%.

21.11 Al 7%, VOX sigue con 21 escaños. Es presumible que subirá, pero y si todo esto ha sido una enorme burbuja? De momento, en el País Vasco, ni olerla.

21.08 En Vizcaya, con casi el 30%, PNV tiene tres escaños, PSOE tiene dos, igual que Podemos, por uno de Bildu.

21.02 Empieza el conteo. Con el 4% de votos, el PSOE se va a 130 escaños. Recuerden que siempre empieza ganando la izquierda y luego la derecha tiende a remontar...

20.55 Entre el 16-17% le da GAD3 a Unidas Podemos. Qué locura cuando el partido estaba en la ruina hace solo dos semanas. Me sigue pareciendo una exageración, como me sigue pareciendo una exageración que Ciudadanos esté en 45-50 escaños con un 14,5% de los votos. En cualquier caso, tendría su punto irónico que Iglesias consiguiera salvar a su partido aplicando el tono de Errejón a su campaña.

20.30 Un apunte antes de la locura: o las encuestadoras se han equivocado muchísimo o el Senado va a ser para el PSOE con cierta facilidad. Para determinadas reformas o propuestas y en caso de que, por lo que fuera, diera para una mayoría de derechas en el Congreso podría servir de contrapoder. Se me ocurre la implantación permanente del artículo 155, una promesa común de Vox y PP que Ciudadanos 

20.10 Conclusiones de las encuestas, aunque no sé si tiene mucho sentido comentar algo en lo que no se cree...

- El PSOE gana cómodamente, pero UP le habría recortado bastante y Ciudadanos habría parado la hemorragia hacia su izquierda. Tendré que ver ambas cosas, me parece raro que se den a la vez. El gobierno lo tiene complicado porque no da ninguna combinación que no incluya a ERC.

- El PP se hunde. Puede hundirse con 79 escaños (El Español) o con 70 (RTVE y COPE). No sería lo mismo. Mantiene al menos la primera plaza en la derecha.

- Ciudadanos y UP aguantan contra todo pronóstico. Ciudadanos porque tomó una serie de decisiones muy discutibles que limitaban su electorado y UP porque estaba muerto, completamente muerto, hace dos semanas. Para cualquiera de los dos, llegar a 50 escaños sería una barbaridad.

- Por último, lo de VOX sigue sin quedar claro. Y el problema con estos tres partidos es que en voto total se mueven en cifras muy similares, de manera que un punto arriba o un punto abajo hace que uno pase de quinto a tercero o de tercero a quinto. 

En cualquier caso, no salimos de demasiadas dudas.
 
20.05 Sondeos... no les doy demasiada importancia porque el escenario a cinco se maneja mal con una encuesta y mucho peor con una participación tan alta. En cualquier caso, repasemos algunas de las más importantes


EL ESPAÑOL

PSOE 114-120

PP  74-79

VOX  29-33

Cs  49-55

UP  44-50

COPE

PSOE 105-120

PP  67-77

VOX  35-50

Cs  40-50

UP  45-60

RTVE

PSOE  116-121

PP  69-73

VOX  36-38

Cs  48-49

UP  42-45

FORTA

PSOE 116-121

PP 71-75

VOX 36-38

Cs  48-49

UP  42-45

18.51  La cifra del segundo avance de participación va a quedar en torno al 60,75%, es decir, justo por debajo de 2008. Sigo pensando que no se pueden sacar conclusiones con respecto a otros escenarios puesto que aquí hay cinco partidos compitiendo y en los demás casos eran solo dos. La izquierda intenta ver en esta alta participación un signo a favor: de las otras cinco veces que la cifra superó el 60% a esta hora, en cuatro ganó el PSOE. La derecha arrima el ascua a su sardina: de esas cinco veces, tres derivaron en cambio de gobierno.

Ahora bien, incluso esta última argumentación es difusa: el gobierno es del PSOE con apoyos de Podemos... pero ambos partidos están en minoría con respecto a PP y Ciudadanos (razón por la cual, básicamente, estamos de elecciones hoy). En ese caso, ¿contra qué tendencia se haría dicho cambio? ¿Contra la ejecutiva o contra la legislativa? Porque viendo los resultados de Girona y Lleida cuesta pensar en un hundimiento de los nacionalistas, al menos los catalanes.


18.30 Analizando por provincias, solo Valencia y Álava suben por debajo del 4,5% (me he podido saltar alguna, soy un hombre solo enfrente a multitud de datos). Córdoba y Jaén ya están en cifras normales tras las romerías e historias. La participación sube sobre todo en:


Lleida + 19,4%
Girona + 18,5%
Barcelona + 17,6%
Tarragona + 17,6%
Huesca +13,5%
Zaragoza +11,6%
Albacete +10,9%
Teruel +10,4%
Segovia +9,9%
Valladolid +9,7%
Ciudad Real +9,6%
Navarra +9,2%
Cuenca +9,1%



18.11 Primer avance de resultados de las 18.00. Puede subir o bajar, aunque a estas alturas suele subir unas décimas. Está en 60,46%... más de nueve puntos por encima de 2016. Sería, si se confirma, la sexta vez en la historia que se supera el 60% de participación en la historia:

1996 -  63,45%
2004-   63,02%
1982-   62,81%
1993-   61,57%
2008-   60,95%

Con todo, es difícil sacar conclusiones porque aquellos eran escenarios de bipartidismo y aquí estamos en batallas a cinco, seis o incluso siete en algunas circunscripciones.

Por autonomías:

- Lo de Cataluña es una auténtica locura: un 18% de subida en la participación. ¿Salen de independentistas que no suelen votar en las generales? ¿Salen de la Tabarnia movilizada para las pasadas autonómicas? Ni idea.

- Aragón, Ceuta y Melilla suben por encima del 11%. Lo roza Madrid. Tampoco puedo sacar conclusiones. No me atrevo.

- Andalucía ya está en un 7% más que en 2016 y casi un 11% con respecto al año pasado. El segundo dato es prácticamente igual que el de las 14h

- Curiosamente, donde menos sube la participación es en la Comunidad Valenciana (+5,1%). Justo donde se están celebrando a la vez elecciones autonómicas y eso debería suponer una mayor afluencia a las urnas.
- Curiosamente, donde menos sube la participación

17.20 Me pasan una filtración fiable. Fiable la fuente y fiable la intención... lo que no implica en absoluto que se parezca a la realidad porque NADIE sabe cómo va a acabar esto a base de sondeos:

PSOE 135-140
PP 70-75
VOX 40-45
Podemos 32-37
Ciudadanos 28-32
ERC 12-15
PNV 6
JxC 4-5
Otros 3-7

14.45 Salvo sorpresa en forma de filtración -suelen ser interesadas-, no volveremos a leernos hasta el avance de las 18h. Dejo las provincias donde más ha subido la participación. Impresionante lo de Cataluña y llamativo lo de Aragón:

Lleida + 12,9%
Girona + 12,2%
Tarragona + 11,8%
Barcelona + 10,8%
Huesca + 7,3%
Teruel + 7,1%
Burgos +6,2%

14.14 Parece que se va estabilizando la participación a las 14.00 en torno al 41%, no cae mucho más. Sería un 4,45% más que en 2016, un dato que se explica porque mucho voto de Vox va a venir de la abstención y porque probablemente esté habiendo una movilización del voto de izquierdas para contrarrestar. En cualquier caso, contábamos con ello. Cosas que llaman la atención:


- En Andalucía, la participación está en el 38%, solo un punto por encima de 2016... pero ocho puntos por encima del voto en las autonómicas a estas horas. De las 51 provincias, solo en Jaén y en Córdoba se está votando menos que en la anterior convocatoria, puede que haya factores locales que lo expliquen.

-  En Cataluña, la subida es de un 11%, es decir, Cayetana Álvarez de Toledo parece que ha conseguido movilizar el voto, no se sabe en qué sentido. Ahora bien, para los partidos independentistas no suele ser una buena señal tanta participación.

- En Ceuta y en Melilla la subida es de un 6%, y eso solo se explica por la irrupción de Vox

- Si Aragón es nuestro Ohio, en nuestro Ohio están votando un 7% más que en 2016 cuando ganó cómodamente el PP.


14.10 El primer dato de participación es del 44,86% pero es solo orientativo, una pequeña muestra del 1% de los votos. De hecho, ya ha bajado al 41,06%.

14.00 Alvarito fue ayer a su primer partido de fútbol (un infame 1-0 con gol en propia puerta entre el Atleti y el Valladolid) y hoy ha ido a su primera "fiesta de la democracia". Le hemos tenido que prometer un SuperZing si nos acompañaba. El colegio electoral -Madrid, barrio de Prosperidad- estaba hasta arriba, como no lo había visto nunca. También es verdad que no suelo ir a votar justo antes de comer, a la hora del vermú, con las terrazas llenas y un sol de escándalo. Esperando los avances de participación, que llegarán pronto.

12.17 Como se ve, no he incluido a Pacma, Actúa, BNG, Front ni En Marea en las previsiones de escaños. Eso no quiere decir que lo tengan imposible, de hecho El País lleva toda la campaña insinuando un escaño para el Pacma en Barcelona y quizá otro en Madrid. De todos modos, que no obtengan escaños no quiere decir que no existan y desde luego podrían ser decisivos porque todas estas fuerzas se autodenominan de izquierdas y pueden rascar suficiente porcentaje como para perjudicar a Podemos o a PSOE. En un escenario previsible de décimas de diferencia en muchas circunscripciones, la apelación al "voto útil" parece tener sentido estadístico en la izquierda. No así en la derecha, donde los tres partidos tendrán representación sin saber muy bien ni quién será el más votado. De todo se oye.

Por cierto, ¿quién está pagando la insistente campaña de carteles de Llamazares por toda la Comunidad de Madrid? Un misterio.

10.00 Trincheras. Esa es la palabra de moda en la política española. Trincheras en los partidos y trincheras en los medios afines a esos partidos, aunque, curiosamente, ninguna trinchera en la calle, ningún incidente, ninguna familia rota. Hoy estamos todos un poco confusos porque parecemos obligados a votar como si nos odiáramos pero en realidad no nos odiamos. Votaremos, pues, por si acaso, que es una cosa terrible. Por si acaso el otro desenfunda primero, aunque acabemos de tomar una cerveza en la barra. Por si acaso la historia se repite aunque no la conozcamos del todo.

Supongo que todo esto se podría haber arreglado de otra manera pero no ha sido posible. El PSOE se metió en una aventura junto a socios poco fiables -por decir algo- que ha derivado en unas elecciones en las que sus antiguos socios circunstanciales -Ciudadanos- han decidido entregarse al PP, quienes, a su vez, andan ofreciendo ministerios a la extrema derecha bajo el sugerente lema de "no nos pisemos la manguera". Así pues, lo que han conseguido es convertirse en caricaturas. Unas caricaturas, además, que probablemente tengan que reforzar desde mañana mismo porque después de tanto odio y tanto histrionismo, resulta que ninguno de los dos bloques tiene una perspectiva de gobierno por delante.

Las posibilidades de que PSOE y Podemos consigan una mayoría suficiente, en torno a los 170 escaños, que les permita gobernar con algunas abstenciones, son mínimas. En principio, aun ganando las elecciones, Sánchez va a necesitar como mínimo al PNV y a Compromís y probablemente apoyos puntuales de ERC. En cuanto al tripartito de derechas, no tienen cuarto socio posible más allá de Coalición Canaria, cuya presencia en el Congreso esta legislatura está comprometida y que en ningún caso es previsible que vaya más allá de un solo escaño. Es decir, o suman 175 escaños entre Casado, Rivera y Abascal o nada... y aunque ese escenario me parece más probable que el de la izquierda, desde luego no apostaría un duro por que acabe dándose.

En mi opinión, y no hay que verlo más que como eso, hay un flujo de votos que debe ser decisivo: el que va de Ciudadanos al PSOE. Hablo de ex votantes del PSOE que se habían pasado convencidos a Ciudadanos y que viendo a Rivera tender manos a Casado y por vía interpuesta a Abascal y el antieuropeísmo se están planteando volver al PSOE o directamente votar en blanco. El resultado de este intercambio es el más importante porque determina la hegemonía de los bloques izquierda-derecha, pero no es el único a tener en cuenta:

- Creo que Podemos ha hecho una buena campaña. De perfil bajo, pero buena, lo suficiente como para recuperar a muchos votantes que se iban a ir a la abstención o que iban a optar por partidos extraparlamentarios o nacionalistas. Lo que no sé es si eso va a reflejarse en escaños. Lo dudo mucho porque la implantación de Podemos en el mundo de las pequeñas provincias sigue siendo casi nulo.

- Da la sensación de que Vox le está comiendo la tostada al PP en el mundo rural y las pequeñas capitales... y a Ciudadanos en las grandes ciudades. Puede ser una sensación exagerada fruto del absurdo menosprecio que ha sufrido el partido en las encuestas pre-electorales, pero desde luego Casado se la ha creído y de ahí el pánico y las mangueras.

- Hay unos 30 escaños en la franja de "otros" que igual cambian en el último momento. No todos, por supuesto, pero no es descartable que un votante nacionalista, incluso independentista, catalán o vasco, prefiera tirar al "voto útil" del PSOE en vez de engordar una representación propia que igual queda en nada si gana la derecha.

Aunque nadie sepa exactamente cómo está la situación ahora mismo hay varios indicadores que nos pueden ayudar. Según Electocracia, la interpretación de los sondeos publicados antes de la fecha límite da el siguiente resultado como el más probable:

PSOE 123-127 escaños
PP 76-80 escaños
VOX 42-46 escaños
Ciudadanos 38-42 escaños
UP 32-36 escaños

El panel de Electomanía va en un sentido similar, aunque, como es habitual, es muy generoso con Podemos y Ciudadanos y castiga sobre todo al PSOE:

PSOE 105
PP 76
Ciudadanos 53
UP 47
Vox 35

De los escenarios que plantea Kiko Llaneras en su interesantísimo artículo de ayer en El País, me parece más probable el que da voto oculto a Vox, aunque me parece que el método que utiliza tiende a colocar al PSOE demasiado alto en todas las simulaciones y eso me hace desconfiar, aunque a mí me sale algo muy similar...

PSOE 130
PP 70
Vox 52
Ciudadanos 38
UP 29

En cuanto a los mercados de apuestas, que algo suelen saber de lo que pagan, ahora mismo, Betfair -y de repente se me está poniendo voz de Carlos Sobera- ofrece las siguientes líneas de escaños

PSOE 119 (dan por hecho que serán menos)
PP 79-80
Ciudadanos 54 (aunque dan por hecho también que serán menos)
Vox 39 (tirando a que serán bastantes más)
UP 30 (también con perspectivas positivas)

Todo ello, más el análisis que ya publiqué hace unos días sobre los sondeos del CIS y de Gad3 circunscripción a circunscripción me hace partir con la siguiente predicción:

PSOE 127 (126-129)
PP 82 (81-82)
Vox 50 (48-53) 
Ciudadanos 31 (28-37)
UP 29 (26-29)
ERC 13
JxC 6
PNV 6
Compromís 3 (2-3)
EH 2
CC 1

Doy por hecho que el PSOE congrega el voto de izquierdas en pequeñas circunscripciones y que Ciudadanos se queda cojo ante el repunte de Vox mientras que el PP aguanta en sus bastiones tradicionales. A Podemos me cuesta subirle la cifra de escaños (aunque creo que en votos andará en resultados muy similares a Ciudadanos e incluso a Vox) porque en un escenario de cinco partidos, el quinto se queda fuera en casi todos lados.

También cuento con una alta participación. Si se ve, con estos resultados, ninguno de los bloques suma. La derecha se quedaría en 163 (ya he incluído a Navarra Suma en los retultados de PP y Ciudadanos) y la izquierda en 161. Ahora bien, si la participación se disparara, es decir, subiera del 75%, las posibilidades de un gran resultado de Podemos sin afectar al PSOE, subirían... y si la participación no llegara al 70%, las posibilidades de un gran resultado del PP podrían dar la mayoría absoluta a la derecha.

En cualquier caso, tampoco quiero caer en el topicazo de "solo se abstienen los de izquierdas". Creo que gran parte del éxito de Vox y lo que va a colocar a la derecha españolista muy cerca del 55-60% de los votos fuera de Cataluña y el País Vasco es su capacidad para movilizar a nuevos votantes. Vox tiene un filón entre los jóvenes urbanos -y no tan urbanos- y entre la gente muy tradicionalista, no necesariamente de ultraderecha ni "fascista" pero que dejó de ver hace años en el PP una opción que les representara y llevan tiempo absteniéndose. Por eso, hay que contar con una participación en torno al 72-73% como estimación más probable y a partir de ahí sacar consecuencias.

En fin, que llevo años sin hacer esto y no sé cómo saldrá pero lo intentaremos. Aquí iré actualizando los datos que me vayan llegando y aquellas reflexiones que me parezcan interesantes. A partir de las ocho, sondeos, que suelen ser poco fiables, y de las nueve en adelante un escrutinio que promete ser frenético. Gracias por estar ahí.

jueves, abril 25, 2019

Rivera gana debates, Abascal gana votos


Leo un gráfico en Twitter que recoge las veces que cada candidato ha visitado tal o cual provincia. Eso, en Estados Unidos, es tremendamente significativo de qué estados están en juego (sería absurdo que un candidato republicano hiciera campaña en California o que un demócrata se centrara en Texas), pero en España indica más bien cuáles son las zonas de confort de cada partido. En el caso de Albert Rivera, el mapa destaca por el color blanco del vacío. Se ha movido muy poco de Madrid y Ciudadanos nunca ha tenido problemas en Madrid sino más bien en los alrededores, es decir, en toda la zona que Vox se está peleando cada día con su matonismo falangista.

El artículo de El Confidencial de hoy sobre el lleno absoluto de Abascal en Sevilla confirma la sensación que se está teniendo en muchas capitales de provincia: el voto movilizado es el voto de VOX. El resto estamos todos dándole vueltas a lo que debemos o podemos hacer, pero ellos no parecen tener dudas. Mientras Rivera y sus asesores consiguen que todo el mundo les dé ganadores de los debates, como si se pudiera llamar un debate a cuatro profetas en una plaza, cada uno gritando desde su esquina, Abascal se baña en las masas y lleva la retórica Forocoches a cada pueblo de España, con su mismo vocabulario: progres, feminazis, kinkis...

Una vez que la campaña se ha convertido en un "cualquiera menos Sánchez", hay pocas razones para no elegir al que más contundentemente puede hacer frente no ya a Sánchez sino a todos los demonios que le endosan: los comunistas, los independentistas, los chavistas, Torra, Puigdemont y Otegi. Está la gente que se queda en casa a ver un debate y la gente que se molesta en ir a un mitin en medio de la lluvia a las ocho de la tarde. Si además el mitin no acepta prensa o se controla al extremo lo que dice dicha prensa, entonces, les puedes contar cualquier cosa que no pasa nada. Dirigirse a los primeros como si formaran parte del segundo grupo es un acto vacío e innecesario. Te garantiza portadas y minutos de telediario, pero pocos votos.

Con tantísimo voto indeciso -se palpa incluso en los círculos más cerrados- parece que estos tres días hasta las elecciones servirán para aclarar tres cosas:

- Cuántos votantes de Ciudadanos seguirán yéndose al PSOE asustados por la deriva hacia la derecha.

- Cuántos votantes del PSOE y Podemos acabarán en la abstención o en partidos minoritarios, rollo Actúa o Pacma.

- Exactamente cuál va a ser la distribución de fuerzas en el centro-derecha.

No hay nada que me haga pensar que el tripartito PP- Vox- Ciudadanos no esté muy cerca de la mayoría absoluta. Sobre todo teniendo en cuenta que la izquierda pide tantas veces por favor que votemos que da la impresión de que en cuanto lo hagamos nos va a pedir perdón. Lo único que no sé es qué pasaría si Vox realmente se llevara por delante a Rivera, sobre todo con unas autonómicas y municipales a la vista. ¿Le interesa a Ciudadanos pactar un gobierno como tercera fuerza con una gente que desprecia la Unión Europea y sus valores? Habrá que verlo.

*

Dice Juan Tamariz en El País que duerme por el día y vive por la noche a sus más de setenta años. Entre las ventajas de la noche, enumera una que me parece clave: nadie te llama. Eso tiene que ser la gloria, lo más parecido a la desaparición. Y pensar que hace veinticinco años era posible...

*

Estoy con el último libro de Pablo Gutiérrez, "Cabezas cortadas". Es increíble lo bien que escribe. Uno no puede sino inclinarse ante su prosa, su estilo y su ritmo. También su protagonista es un poco increíble, todo hay que decirlo: la chica que se enamora a los catorce años de Toni Kukoc y Ray Loriga se parece demasiado a mí. Probablemente, a quien realmente se parezca sea al propio Pablo Gutiérrez y por alguna razón no ha querido caer en el rollo autobiográfico. Le entiendo. Lo que queda es una mezcla de los personajes voluntariamente lumpen de sus otras novelas con un regusto de frustración y odio que es muy generacional.

Me gusta.

martes, abril 23, 2019

Proyección de resultados elecciones generales 2019



Por razones de salud mental -que no me sobra- ayer no vi el primer debate de cuatro de los candidatos a la presidencia del gobierno. Tampoco veré el segundo esta noche. Sí que lo seguí por Twitter, sin embargo, porque al menos uno en Twitter puede reírse sin necesidad de comulgar con un credo o meterse en una "trinchera" a odiar al contrario, que es de lo que va toda esta campaña electoral. Parecía que había cierto consenso en que Albert Rivera estaba echando a perder sus pocas esperanzas de un resultado digno a base de exageraciones, interrupciones y un uso abusivo de la demagogia incluso gráfica hasta que, de repente, las primeras encuestas empezaron a dar al propio Rivera como "ganador" del debate. Entonces, el acuerdo pasó a ser el inverso: soberbio Rivera, como puso en su sitio a todo el mundo.

En cualquier caso, ya digo, esto es hablar por hablar porque no vi el debate y solo comento de oídas. En tiempos de exageración, considerar ganador al más exagerado no es ninguna sorpresa, pero también puede que Rivera realmente estuviera brillante, y si no lo estuvo al menos ha conseguido que hoy barajemos todos esa posibilidad, lo que ya hará a mucha gente reconsiderar su voto. Estuve pensando si cambiar mis estimaciones de resultados subiendo un poco a Ciudadanos, pero luego decidí que si esto iba a ser un juego tampoco había que poner demasiado empeño en ganar y que al fin y al cabo las corrientes de opinión de veinticuatro horas tienen un alcance limitado. Esta noche puede haber otro "ganador" y puede que  ese ganador también haya pasado antes por ridículo para buena parte de sus posibles votantes.

La siguiente estimación de resultados -que no es en ningún caso un sondeo sino un simple análisis de los ya publicados, especialmente los del CIS y Gad3, que incluyen resultados por provincia- parte de dos presupuestos que pueden ser erróneos, pero que sigo contemplando:

- El PSOE está sobrerrepresentado en ambas muestras. Buena parte de su posible voto acabará en la abstención o volverá a Ciudadanos.

- A su vez, Ciudadanos no encontrará hueco en su nuevo espacio elegido a la derecha y se verá superado por Vox en las Castillas, Andalucía y Extremadura, donde se juegan las mayorías en las elecciones.

Vamos a ir partido por partido para contemplar sus diversas opciones y sus posibles resultados. No recojo a la coalición Navarra Suma, cuyos dos escaños los reparto entre PP y Ciudadanos:

PSOE.- Cuenta con varios puntos a favor: de entrada, es el partido en el gobierno y es muy difícil que un partido en el gobierno pierda unas elecciones. De hecho, Felipe González sigue siendo el único presidente que, optando a la reelección, no consiguió gobernar. Le faltaron unas décimas de porcentaje en medio de algunos de los peores escándalos políticos y económicos de la democracia. Aparte, hay que tener en cuenta el factor "Gran Hermano": cuando un grupo de gente -o partidos, en este caso- se empeña en atacar continuamente a alguien, a menudo exagerando el ataque o faltando directamente a los hechos, el "público" tiende a reaccionar protegiendo al atacado. Eso se está viendo en las encuestas.

Por otro lado, tiene una desventaja enorme: mucha gente, tanto de centro como de izquierda, se prometió a sí misma no volver a votar al PSOE nunca. Se lo prometió después de los lamentables últimos meses de Zapatero, se lo prometió cuando Sánchez pactó con Rivera en vez de con Iglesias, se lo prometió cuando Sánchez pactó con Iglesias en vez de con Rivera y se lo prometió cuando el espectáculo aquel de Ferraz del todos contra todos, del que apenas han pasado dos años y parecen dos siglos. Es muy complicado que toda esa gente vuelva a la vez al PSOE. Puede que, efectivamente, las opciones alternativas -básicamente Ciudadanos y Podemos, dependiendo del caso- les hayan decepcionado, pero siempre está la abstención o el voto en blanco. En un escenario de cinco partidos compitiendo en todas las circunscripciones y de siete u ocho compitiendo en País Vasco, Galicia  o Cataluña, los resultados en escaños del PSOE que le dan los sondeos solo se justifican por encima del 31% de los votos. Y no van a conseguir el 31% de los votos o al menos no me parece el escenario más probable.

Incluso con muy buenos resultados en Cataluña y en Andalucía, y beneficiándose de ser el partido más votado en pequeñas circunscripciones por la división de la derecha, me cuesta verle por encima de los 130 escaños.

Predicción con horquilla: 115/124 escaños

Resultado más probable: 119 escaños

PP.- El PP tiene un problemón. Uno serio. Está jugando a un juego al que no sabe jugar y cuyas reglas marcan otros. Han puesto a un candidato joven y sonriente, pero que no puede vender "modernidad" como vende Rivera porque está al mando de una estructura vetusta de poder que tiene más de cuarenta años de funcionamiento. Están utilizando una agresividad en el discurso propio y la crítica ajena basándose en el "sin complejos" que no le funcionó a Fraga ni le funcionó a Aznar y que tira por la basura la imagen de "partido de gente de orden, gente de bien, gente normal que lee el Marca" que impuso Rajoy y le llevó a dominar municipios, autonomías y el propio gobierno de la nación incluso en medio de ochocientos casos de corrupción y rescates económicos.

Por otro lado, no es suficientemente tradicionalista. Juega a serlo, ya digo, pero le sale regular, impostado, como el GIF aquel del señor Burns con un gorro de skater. Si de verdad el PP fuera un partido ultranacionalista, ultracatólico y ultraconservador, no habría hecho falta que Abascal fundara Vox. A su lado, y hasta que tengan las santas narices de empezar sus mítines con el himno de la legión y creérselo, siguen siendo "derechita cobarde" y ya puede venir Aznar y su catalán en la intimidad a decir lo contrario.

El abandono del centro, además, limita mucho su electorado potencial. Durante años, el PP ha vivido del "voto cabreado", no necesariamente ideológico, que venía del PSOE... igual que el PSOE ha vivido del "voto cabreado", no necesariamente ideológico, del PP. Plantear una campaña en términos tan a la contra cuando tienes otros dos "rivales" que están haciendo lo mismo no te diferencia demasiado. Aparte, la propia fragmentación del voto de derecha, hace que en lugares donde antes arrasaba, ahora corra el riesgo de ser segunda fuerza, con la pérdida correspondiente de escaños.

Se sostendrá, porque es el PP y tiene una estructura formidable hasta en el pueblo más diminuto de la "España vacía", pero habrá daños. También creo que algunas predicciones son exageradas: Cayetana Álvarez de Toledo sostendrá al partido en Cataluña o al menos minimizará las fugas a Vox, no creo que en el País Vasco desaparezcan y Feijoo tiene Galicia bastante controlada. Todo eso le debería bastar a Casado para apuntalar sin problemas la segunda posición y, con un posible baile de escaños, incluso optar a la presidencia. No me parece un disparate.

Predicción con horquilla:  82/89 escaños

Resultado más probable: 87 escaños

Vox.- Entramos en el terreno más complejo, que es el de ese último escaño en cada circunscripción que puede ir hasta a cuatro partidos distintos. Atribuir gran parte de esos escaños a Vox es puro voluntarismo, pero así lo he hecho. Explico por qué: para empezar, la ausencia en los debates, bien gestionada, puede ser una ventaja. A nadie le gusta estar apartado de los medios durante los días cruciales de la campaña, pero igual los medios ya no son tan importantes. Mientras sus cuatro rivales estaban debatiendo con frases mil veces estudiadas y los mejores asesores del país mirando entre bambalinas, probablemente Abascal siguiera pateándose el país con el "Que viva España" de fondo. Mientras los sesudos analistas dedicamos horas de nuestro tiempo a comentar tal frase o tal movimiento de un candidato, los de Vox están trabajándose Forocoches, Twitter y todas las plataformas de Internet que han tenido que crear durante los años de anonimato mediático.

Aparte, el hecho de no tener que explicar un programa que no existe, que se basa en una especie de "España y punto" que suena al "America First" de Trump pero sin una sola medida económica de peso, es un alivio para ellos. Por supuesto, Vox es un partido de extrema derecha, pero han conseguido que tanto Ciudadanos como PP blanqueen su imagen en aras del poder de manera que los matices se pierden... y si, como decía al principio, en tiempos de exageración gana siempre el más exagerado, es legítimo pensar que el mensaje de Vox vaya a calar hondo como caló el de Podemos en 2015 y 2016.

Predicción con horquilla: 40/58 escaños

Resultado más probable: 47 escaños

Ciudadanos.- En su contra juega el poco músculo electoral que ha demostrado en las dos últimas convocatorias de generales, con resultados claramente por debajo de lo que marcaban las encuestas, no tanto en porcentaje como en escaños. A Ciudadanos le cuesta mucho enganchar con el votante rural de derechas y sin embargo lo ha fiado todo al votante rural de derechas considerando que ya contaba con el votante urbano de centro y no necesitaba cuidarlo. En tres años han pasado de "la España moderna y constructiva" a los carteles con la bandera por todas partes y abrazar pactos con fuerzas claramente antieuropeístas, que era la mayor línea roja de su programa.

¿Le funcionará? Dependerá mucho de la capacidad de convicción de Rivera pero incluso dando por hecho que Rivera esté ganando debates, el terreno perdido es mucho: hace un año, Ciudadanos ganaba en las encuestas con un 22% de media. Al ver que, tras las elecciones andaluzas, bajaban al 18%, decidieron escorar el barco y evitar todo lo que no sea el "Sánchez, Sánchez, Sánchez" de manera machacona, obviando incluso sus propias medidas sociales, que podrían ser realmente interesantes. A banderas, creo que les va a ganar Vox de calle. Quizá por eso, ese 18% se ha convertido en tres meses -desde la manifestación de Colón aún no se sabe en nombre de qué- en un 14% y bajando. Teniendo en cuenta que Ciudadanos funciona bastante bien en grandes núcleos de población como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga, ese 14% implica que en pequeñas circunscripciones estará por debajo del 10%. Y así es imposible pillar algo.

Predicción con horquilla: 31/45 escaños

Resultado más probable: 37 escaños

Podemos.- El gran rival de Pablo Iglesias, como lo era para todos los candidatos de Izquierda Unida, es la abstención. El voto del descontento lo tiene que compartir con Vox, el voto de la novedad ha desaparecido y el voto "de izquierda" puede convertirse en un "voto útil" que vaya al PSOE. ¿Qué queda? Poca cosa. Los convencidos. Podemos está llamado a desaparecer prácticamente de la España rural, incluyendo gran parte de Galicia, y a ceder la hegemonía en Cataluña y País Vasco. No se sabe qué pasará en Madrid, donde buena parte de sus posibles votantes se están reservando para municipales y autonómicas, o en Valencia, donde el hecho de que las elecciones generales coincidan con las autonómicas puede beneficiar a Compromís.

Hubo un momento, hace cinco años, en el que a Podemos le gustaba hablar de transversalidad, pero esa transversalidad ha desaparecido y con ella buena parte de su electorado potencial. El exceso de culto al líder y las distintas escisiones que ha sufrido la formación en los últimos meses no ayuda a motivar a nadie a salir de casa para votarles. Me cuesta aceptar a pies juntillas lo de que solo los de izquierdas se abstienen, pero es cierto que hay gente que solo quiere su unicornio y que esa gente suele definirse de izquierdas, aún no sé muy bien por qué. Si Iglesias recupera su tono más antisistema y consigue convencer a los unicornistas de que es una víctima de las "malvadas cloacas" salvará los muebles. Si no, se puede venir una tremenda.

Predicción con horquilla: 24/35 escaños

Resultado más probable: 30 escaños

ERC.- Hay encuestas que le dan hasta dieciocho escaños. Es una barbaridad. ERC tiende a estar sobrevalorada en los sondeos y no me creo que la antigua Convergéncia se venga completamente abajo ni que el voto independentista vaya a alcanzar unas cifras en las generales que no alcanza ni en las catalanas. Todo ello, más una posible fuga de votos a la extrema izquierda independentista, hace que me cueste darles más de trece escaños, que ya sería un exitazo.

Resultado más probable: 13 escaños

Junts per Catalunya.- Lo dicho, es un partido con suficiente base en todas las provincias catalanas como para ir rascando aunque sea poco a poco. Perderá la hegemonía del independentismo y por bastante, pero no desaparecerá del mapa así por las buenas.

Predicción con horquilla: 5/6 escaños

Resultado más probable: 5 escaños

PNV.- Aquí debo de estar equivocado, porque todas las encuestas le dan de seis para arriba. Supongo que será porque creo que Maroto conseguirá su escaño por Álava. Me cuesta mucho pensar que el PP se vaya a quedar fuera de Álava, la verdad.


Resultado más probable: 5 escaños

Compromís.- Y aquí debo de estar equivocado a lo alto, pero me la juego porque creo que se está dando por hecho que el votante de Compromís para las autonómicas luego meterá la papeleta de Podemos o el PSOE para las generales y eso está por ver. Ya que vas, pues votas lo que te gusta. Supongo que sacarán dos por Valencia y uno por Alicante. El cuarto por Castellón es un poco exagerado, pero es lo que me sale...


Resultado más probable: 4 escaños

EH Bildu.- Sus resultados en generales siempre son inferiores a los de autonómicas y el País Vasco reparte relativamente pocos escaños. No descarto un tercer escaño por Álava, pero de momento se lo doy al PP.


Predicción con horquilla: 2-3 escaños

Resultado más probable: 2 escaños

Coalición Canaria.- Estarán muy al límite en las dos circunscripciones, pero yo creo que el de Tenerife sí que lo saca (como casi siempre).

Resultado más probable: 1 escaño

En Marea.- La izquierda en Galicia es tal lío que es imposible saber por dónde van a tirar los votantes: En Marea, BNG y Podemos luchan por un mismo electorado y no es un electorado demasiado grande, la verdad. Creo que en Pontevedra y en  A Coruña tienen opciones pero limitadas.

Predicción con horquilla: 0-2 escaños

Resultado más probable: 0 escaños

PACMA.- Para mí, puede ser el partido decisivo. Si consigue movilizar un 1-2% del electorado de izquierdas y no convierte ese porcentaje en escaños (que es lo más probable), puede desnivelar la balanza del gobierno a favor de la derecha. Por supuesto, no será culpa suya, solo faltaba. El que quiera votar al PACMA debe votar al PACMA sin sentirse culpable, en eso consiste la democracia. Esto es solo un apunte estadístico. Igual que a la derecha le perjudicó la irrelevancia de Vox en el pasado, a la izquierda le puede perjudicar un porcentaje alto de una fuerza no parlamentaria. Es ley de vida.

RESUMEN

PSOE 119 (115-124)

PP  87 (82-89)

VOX  47  (40-58)

Ciudadanos 37  (31-45)

Podemos 30  (24-35)

ERC  13

JxC  5 (5-6)

PNV 5 

Compromís 4

EH Bildu 2 (2-3)

CC 1

En Marea 0 (0-2)

COALICIONES 

PSOE + Podemos + Compromís: 153 escaños 

PSOE + Podemos + Compromís + PNV + ERC: 171 escaños 

Si el PSOE quiere gobernar mirando a su izquierda, necesitará los cinco diputados de Junts Per Catalunya, cuyo candidato ya ha dicho que solo los cederá si se acepta un referéndum de autodeterminación. No sale ninguna otra combinación. Probablemente, hubiera que repetir elecciones.


PSOE + Ciudadanos: 156 escaños

Rivera ha jurado por lo más sagrado que "never, never, never", pero es que ni dando la vuelta salen los números.

PP + Vox : 134 escaños

PP + Vox + Ciudadanos: 171 escaños

Con todo, este gobierno tiene la posibilidad más alta, siempre que:

- La izquierda se desmovilice o divida demasiado su voto

- Ciudadanos recupere voto del PSOE

- PP y Ciudadanos acepten las condiciones de Abascal, que para algo sería la tercera fuerza política del país.

En cualquier caso, recuerden, esto es solo un juego. La realidad, la veremos el domingo.