No creo que Inés esté siendo seria cuando dice que le entusiasmó el primer acto de la ópera que le envié la semana pasada. En general, no creo en la seriedad de Inés en todo este proyecto ni mucho menos en el proyecto en sí, pero tiene 26 años, vive en Nueva York, ha acabado la carrera de composición y la de piano, colabora con distintos músicos y ha sido la gran estrella de la Universidad de Berklee durante tres años, componiendo la música del acto de graduación.
Así que, lo que ella diga, va a misa.
Es bueno el refuerzo positivo, aunque uno sepa que es habitual en los amigos. La conclusión podría ser: "es bueno tener amigos". Escribir puede que no tenga métodos pero tiene humores. Es difícil oír a un escritor hablar sobre lo mucho que está disfrutando escribiendo su última obra. Crear es cansado, extenuante, casi, y provoca todo tipo de inseguridades y malhumores.
Además, no sé por qué me ha dado por ponerme a escribir en tercera persona todo el rato, lo cual se suele interpretar como un rasgo de madurez, pero también de pérdida de frescura. A la madurez, la Chica Portada lo llama "vejez". Es una amiga algo díscola.
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