
Por ejemplo, el email que llega esta mañana a mi bandeja de entrada -sin más dirección que la suya, porque, según comenta "ha conseguido aprender a que no aparezcan las direcciones de los demás", cosa que a mí también me costó tiempo y alguna regañina aprender- y en el que nos pide que vayamos a ver este fin de semana "Va a ser que nadie es perfecto", la historia de un ciego, un sordo y un cojo que él mismo ha guionizado.
No voy a reproducir su correo porque me parece algo grosero, pero sí voy a cumplir con el propósito que nos encarga: no sólo ver la película este fin de semana -"porque es el más importante y si no hay buenos resultados la quitan de cartel"- sino animar a mis amigos a que vayan a verla, no ya vía email -como propone Albert, ilusionado de que "los amigos de mis amigos puedan llegar a ser mis amigos"- sino aquí, un medio supongo que más eficaz, puesto que amigos tengo bastantes, pero desconocidos tengo bastantes más.