martes, agosto 02, 2011

Dos errores no hacen un acierto


En este momento, el centro de mi ciudad está acordonado por la Policía. No es la primera vez que lo veo, desgraciadamente, porque mi ciudad ha sufrido suficientes ataques terroristas en los últimos años como para que la imagen me sea desoladoramente familiar... Sólo que esta vez la amenaza no es el terror, no es una bomba, no es un coche con explosivos, no es un pistolero, sino un grupo de ciudadanos que quieren gritar "No nos representan", agitar las manos en el aire y luego irse a casa.

Miren, a mí me encantaría decirles lo que tienen que pensar y me encantaría saberlo yo, para empezar, pero esto es complicado: mes de agosto, Madrid llena de turistas y todo el centro sumido en el caos: miles de personas cortando calles y acercándose al perímetro que la policía defiende con pistolas de bolas de goma. Mientras, el país está al borde de la quiebra, la Bolsa se hunde y el presidente se va a Doñana sabiendo que mañana a estas horas estará de nuevo en La Moncloa porque el teléfono sonará, como siempre suena cuando tienes un pariente enfermo en el hospital.

Dejemos una cosa clara: desalojar Sol era necesario. Creo que ha habido suficiente mano izquierda en ese sentido como para protestar por un desalojo pacífico. Creo también que en el desalojo ha faltado empatía. Esta tarde, en la sobremesa, comentaba el pequeño detalle de la placa al pie del caballo de Carlos III que decía "Dormíamos. Despertamos. Plaza Tomada". Para bien o para mal, de una manera pueril y perrofláutica o rabiosa y desesperada, esa placa nos representaba a muchos y no hacía daño a nadie. No era necesario arrasar con todo y tirarlo a la basura.

Con los símbolos, estemos de acuerdo o no, y mientras sean pacíficos, hay que tener mucho cuidado y mucho respeto.

Es probable que la decisión de determinados integrantes del llamado 15-M de volver a Sol a protestar fuera un error. Muy probable. Puede que Sol también esté pidiendo que la dejen un poco en paz. Si yo pensara que ir ahí era necesario, estaría ahí, no escribiendo esto en mi casa. Ahora bien, la reacción me deja helado, sin respuesta: helicópteros sobrevolando la ciudad todo el día, policía armada hasta los dientes impidiendo la libre circulación de los ciudadanos, el Metro no para en Sol, el Cercanías tampoco. Muchos vecinos no pueden llegar a su casa. Los turistas llamarán a Alemania o Inglaterra con miedo, diciendo "aquí no volváis, esto es Grecia".

Y el problema es que esto no es Grecia. Nunca ha sido Grecia. Esto ha tenido mil errores y torpezas pero lo realmente positivo del movimiento era, precisamente, que no era Grecia: no había huelgas salvajes, contenedores quemados, agresiones, heridos, muertos... Si usted me dice: "Los chicos del 15-M no deberían seguir ocupando de manera constante los lugares comunes de todos los ciudadanos" yo le tengo que decir: "Sí, tiene razón". Si me dice que para conseguir que en esos lugares comunes no haya una manifestación pacífica, lo que hay que hacer es aparentar que el país está en Estado de Sitio le diré: "Es una locura".

El ruido de los helicópteros es una locura, los tuits desde Carretas, desde Atocha, desde Gran Vía son una locura. Dar esta imagen en el exterior es una auténtica locura desproporcionada. Da la sensación de que esta ciudad está al borde del caos cuando lo único que se pretende evitar es que 300 o 400 tipos griten "No nos representan" junto a la estatua de un caballo. Sí, de acuerdo, no es legal. La policía tiene que actuar. Por supuesto. Pero una cosa es actuar y otra es sobreactuar.

Dos errores no hacen un acierto, hacen dos errores. Hemos evitado una manifestación ilegal pero pacífica y hemos conseguido dar a toda Europa la imagen de una ciudad sumida en el desorden y que necesita ser defendida en un estado de excepción. Enhorabuena a todos. A ver si mañana ganamos en el Mundial Sub-20.