
Además, me gustaba su perfil bajo. A veces, aburrido, sí, pero sin la pretensión de colocarse por encima de la noticia. Todo lo contrario que Sánchez Dragó que ha llegado a Telemadrid no para contar historias sino para hacer Historia. No me gustaría nada formar parte de esa redacción.
No hay más que ver el intento de hagiografía que le dedica hoy elmundo.es -a cambio, Dragó invitó al subdirector del periódico como analista- y el vídeo adjunto para echarse a temblar.
Hemos perdido un telediario más, ¿qué hemos ganado a cambio? El tiempo lo dirá. De entrada, a Jodorowsky. Algo es algo.