Luego llegaron los halagos, las nominaciones, los premios... y el gusanillo de ver si había algo más aparte de la soberbia interpretación de Helen Mirren.
Así que ayer me fui a los Princesa con B. para salir de dudas y la cosa resultó quedarse en un punto medio. Cuando una película de una hora y media justa se te hace larga es que algo no funciona bien. Tiene algo de telefilme y tiene alguna reflexión realmente interesante sobre la relación poder-prensa-masa.
Mirren está fantástica, pero su personaje no deja de ser la Reina de Inglaterra y sus reacciones, previsibles.
No es que sea un desastre, pero no me hubiera importado gastar mis seis euros y medio en alguna otra cosa.