
Luego vuelvo a Coetzee y lo que me encuentro es más bien oscuro, de interiores y resignación, sufrimiento y pasión, personajes torturados por dentro y por fuera. Lo siento, Coetzee es terriblemente opaco, por lo poco que he leído.
Me gusta. Yo, que quizás un día fui un escritor luminoso -relatos de jóvenes paseando por las calles de nuestra ciudad y ese largo etcétera- estoy tendiendo peligrosamente a lo oscuro, lo psicológico, lo truculento... No quiero decir que eso sea particularmente bueno, digo que es distinto. Y con ese poco me conformo.
Quizás le pega a un libro que se llama "Gente rara".