sábado, abril 18, 2009

Fuga de cerebros



Entiéndanme. Piénsenlo por un momento. Yo estoy aquí y me conocen. Eso no es lo peor, lo peor es que en ocasiones yo les conozco a ellos y además me caen bien. ¿Qué puedo decir de sus películas? Por otro lado, tengo un prestigio. O intento tenerlo. Si yo digo aquí que "Fuga de cerebros" o "Bullying" son dos películas sensacionales, ¿qué harán ustedes conmigo cuando las vean? No volverme a leer, supongo.

Así que, bueno, esto no va a ser fácil.

Arriba a las 8, pelea con la ducha del Petit Palace -estoy convencido de que no soy el único al que le pasa eso en estos hoteles High Tech-, café con croissant viendo la Q2 de China, peregrinación aún resbaladiza hasta el Teatro Cervantes y pase de "Fuga de Cerebros". Vamos a ver, no es la película más inteligente del mundo. No pretende serlo. Pretende que te rías y te ríes. Tiene demasiadas cosas estilo "American Pie", que supongo que funcionarán bien en taquilla y eso está bien. Los chistes son en ocasiones groseros. En otras, están logrados. Las actuaciones, aceptables. En concreto la de Alberto Amarilla, formidable. Me gustó también Blanca Suárez. Todo muy televisivo, ya saben.

Yo no quiero engañarles pero tampoco quiero ser injusto. Es una comedia adolescente en ocasiones zafia y con un desarrollo absolutamente disparatado. ¿Te ríes? Pues sí, te ríes. Varias veces. Yo tengo una risa muy fácil a las 9 de la mañana.

Después, una cierta locura en el photocall. Estaba Loles León, estaba Amaia Salamanca -por cierto, hay escena de sexo, por si esto les ayuda a tomar una decisión-, Mario Casas, el propio Alberto... y las chicas enloquecen y chillan y se llevan las manos a la cara y uno lo ve de cerca como lo ve de lejos, con las misma indiferencia. Como si las actrices fueran ellas, de tanto verlo por televisión.

A las 12, pasan "Bullying". Ya les digo, yo no quiero decir nada malo sobre nadie. Más que nada, porque igual esta noche conozco al director y es un tipo admirable y simpatiquísimo y yo me sentiré un mezquino si le pongo ahora verde, pero reconozcámoslo: la película es muy floja. Pocos medios, es cierto. Bienintencionada, por supuesto... pero muy floja. El hecho de que la pasaran doblada del catalán tampoco ayudó, quedaba todo muy impostado, no sé por qué no pueden poner subtítulos y punto. Un buen actor no tiene por qué ser buen doblador ni viceversa, el otro día lo hablaba con Sara Polo.

La propia palabra "bullying" se nombra como diez veces a lo largo de la película. Eso no es lo peor. Lo peor es que se explica unas diez veces. Muchas son. Demasiada pedagogía. Como diría la Chica Portada -¡ah, menuda es ella!-: "Vale, ya sabemos que el acoso escolar es un problema, ahora escribe un guión y haz una película, gracias".

Pero algo me dice que se va a llevar unas críticas fantásticas.

Porque siempre me pasa lo mismo.

Así que nadie se enfade, que probablemente sea culpa mía.