martes, abril 21, 2009

Amores locos


Hay películas con una sinopsis y un trailer interesantísimos y que luego se quedan en nada. Es habitual. Parten de una gran idea, de un fogonazo creativo, pero no hay una verdadera perseverancia en el guión ni cuidado en la narración fílmica. Por ejemplo, "Un buen hombre". Sin embargo, hay otras películas cuya idea no es genial, cuyo argumento parece un poco disparatado, pero que acaban enganchando al espectador a base de contar las cosas bien, sin estridencias, con soltura, metiéndote en su universo casi sin darte cuenta. Sin exigirte. Sólo haciendo lo que hay que hacer.

Es el caso de "Amores Locos", de Beda Docampo, una de las grandes sorpresas en una Sección Oficial tirando a mediocre de momento. En principio, tal y como aparece planteada, uno tiende a pensar que será una aburrida y pretenciosa fantasía de época, con mucho traje del siglo XVII y demasiada ensoñación.

En absoluto. La película funciona perfectamente. La idea -las pasiones irracionales en general, sean por putas húngaras, por hombres casados, por personajes de cuadros...- está magistralmente desarrollada y las actuaciones son de lo mejor visto hasta ahora. Una película con Carlos Hipólito y Eduard Fernández es difícil que sea mala, e Irene Viseda cumple notablemente. Además, Eva Pallarés, para variar, está guapísima.

Psiquiatría, amor y neurología se mezclan sin aburrir. Las subtramas tienen sentido, sin solapar la principal. Los planos están cuidados y toda la película desprende un aire de alta artesanía y sofisticación. Quizás le falta un poco de gancho, porque, ya digo, la idea no enamora de entrada, pero sólo diré que la echaban a las 9 de la mañana y salí encantado del cine.

Creo que eso tiene un mérito enorme.