La frustración tiene mucho que ver con las expectativas. Durante algún tiempo, la eliminación -o reducción, al menos- de las expectativas evitó muchas frustraciones y me sumió en algo parecido a la felicidad. Una felicidad sin estridencias, quizás algo cínica, quizás algo conformista... pero que aceptaba las cosas como venían y no como uno se empeñaba en que vinieran.
Si alguien me conoce de verdad -y en este blog no es fácil- sabrá perfectamente de mi distinción entre francotiradores y soñadores.
Quizás por eso, por mi ausencia total de expectativas con respecto al examen de mañana (Oposiciones a la Escuela Oficial de Idiomas), no me siento tan angustiado ni tan ansioso ni tan temeroso como los días anteriores. Es el día antes y el suspenso es algo demasiado obvio.
Necesario, quizás, para un Chico Escritor. Sin seguridad, a la vez, hay más urgencia. Sin expectativa, inmediatamente, hay más instinto. Y el instinto y la urgencia, de momento, me han ido funcionando muy bien. De hecho, sin ellos, seguro, hoy no estaría aquí.
Las entradas del CSIC para el eclipse de 2026 se agotan en 30 minutos
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Desde el propio CSIC admiten que ha sido «una locura» que nadie había
previsto. Nada más lanzar las entradas para el próximo eclipse solar del 12
de agosto...
Hace 16 horas

