jueves, junio 16, 2011

Algunos datos para entender el problema de Barcelona


Barcelona es una ciudad de algo más de un millón y medio de habitantes. En el censo electoral de las pasadas municipales había 1.200.000 electores. Los partidos representados en el ayuntamiento solo sumaron 508.939 votos, es decir, dos de cada tres barceloneses, casi un millón, no tiene representación en el ayuntamiento, bien por no tener la edad, por no creer en el sistema, por vago o porque ha votado en blanco, en nulo o a sextas y séptimas opciones.

No es una justificación de ninguna violencia, sé lo que es un sistema de democracia representativa, lo acepto. Solo quiero dar algunos datos que ayuden a entender que en Barcelona hay un problema entre la ciudadanía y sus partidos y la distancia entre ambos cada vez es mayor. Estoy dando datos de las elecciones más importantes de la historia democrática de la ciudad, en las que por primera vez en 32 años el PSC podía perder el poder, como así fue.

Vayamos al Parlament. En las elecciones de 2010 había censados 5.230.866 votantes. Los partidos representados sumaron 2.702.618, poco más de la mitad. Mas arrasó en las elecciones... consiguiendo poco más del 20% de los votos potenciales. No quiero llegar a ningún lado, o al menos aún no sé dónde quiero llegar, pero quería dar estos datos, me resultan especialmente relevantes para entender la desconfianza de algunos ciudadanos barceloneses y catalanes con sus políticos y la necesidad, quizá, de nuevo, de plantearse que algo se está haciendo mal.

Sin que hacer algo mal implique que te tengan que tirar pintura ni agua ni robar al perro-guía, etc., etc., eso ya ha quedado dicho.

4 comentarios:

Pepe Albert de Paco dijo...

Exactamente, Guille, ya ha quedado dicho.
Dicho lo cual,
un gran abrazo

Horrach dijo...

Un elemento específico de BCN, y que podría permitir entender porqué ha sido allí y no en otra parte que se han producido las algaradas, es la consolidación de violentos movimientos de extrema izquierda (okupas, antiglobalización, etc) estos últimos tiempos, sobre todo durante la etapa del Tripartito. Colectivos que han vivido en un ambiente de evidente impunidad o amplia tolerancia por parte de los poderes públicos, y que no son muy dados a respetar al adversario cuando lo tienen delante. En Madrid se insinuó algo similar a lo de hoy en el Congreso de los Diputados, pero afortunadamente se echaron atrás con criterio. En BCN han ido a tumba abierta, y eso también está en el ADN reciente de la ciudad.

Anónimo dijo...

Ayer vi la imagen de una diputada caminando entre la gente que la insultaba con la espalda de la chaqueta pintada con un aerosol. Me recordó a una foto de una judía, con la estrella de David cosida en el pecho pasando entre un grupo de nazis. Creo que ella me representa mucho más que los energúmenos que la increpaban. No sé si hablar de movimientos pacíficos o de izquierda sigue siendo razonable.
Jorge

elchicoquequeriaserbreteastonellis dijo...

Es innegable que la representación del pueblo, para mí, en una democracia, reside en el parlamento. No discuto eso en ningún momento. Hay gente que lo discute, lo sé: yo no.

La diferencia entre los nazis y gente que tira pintura también me parece bastante obvia, pero ya digo que cada uno puede interpretar lo que quiera.

Simplemente, intentaba dar datos para entender por qué esto ha estallado de manera tan violenta en Barcelona y no en otros sitios: por la enorme cantidad de gente que se mueve "al margen" de los partidos representados en ayuntamiento y Parlament.

Son millones de personas que no sabemos lo que quieren. Principalmente, porque no nos lo cuentan. Pero que no voten no quiere decir que no existan ni se les vaya a tragar la tierra. Están ahí, y pueden suponer un serio problema como parece que está sucediendo.

No puedo decir mucho más, que cada uno interprete lo que quiera, probablemente me muevo en algo intermedio entre "esto es una revolución del pueblo frente al poder" y el "son una panda de nazis que tratan a los políticos como si fueran Ana Frank".

Abrazos,

Guille