La reciente tendencia de las academias española y americana de cine de premiar a actores que interpretan a personajes reales no hace sino mostrar su tremenda pereza intelectual. Apreciar que un actor interpreta con maestría un personaje de ficción significa hacer el esfuerzo por comprender a ese personaje, algo que no todos están dispuestos a hacer.
Mucho más fácil darle el premio al que hace de Capote, al que hace de Camarón... Todo masticadito y fácil de tragar.
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