Un comentario sobre Trujillo: nadie debería permitir que se pusieran villancicos durante todo el día por la megafonía pública, de manera que, en el centro, estés donde estés, tienes que tragarte "Ande, ande, ande..." una vez cada veinte minutos porque, al fin y al cabo, no hay tantos villancicos grabados.
Por lo demás, una ciudad impresionante, un hotel maravilloso, un montón de laberintos perfectamente colocados y la lástima de que el castillo árabe estuviera cerrado. Me pareció una ciudad muy borgiana. Deformación personal.
Cuando vayan a una ciudad y crean reconocerme, yo soy el despeinado.