
En principio, se supone que, dando él mismo la noticia, evita el revuelo. ¿Bastará con la repetición de sus declaraciones para informar a los ávidos lectores y telespectadores?, ¿veremos un denodado intento por relatar cada una de sus infidelidades, persecuciones a familiares, búsqueda incesante del niño en cuestión, acoso y derribo a la desconocida madre?
Una de las dos opciones es la correcta. Ahora, a los periodistas, les queda rellenar el espacio. Veremos cuál de las dos escogen. Yo tengo mi predicción al respecto. Es la misma que la que tienen ustedes.