
Debería saber que el encanto de Faulkner consiste precisamente en que sus novelas son inexplicables, cambian de dirección en cualquier momento, su perspectiva es infinita, su progresión nunca lineal, sus personajes, una incógnita...
Y que a uno le puedan fastidiar ese misterio -y ese placer- con unas cuantas frases es un riesgo demasiado alto. Es un aviso, simplemente. Para mí, llega demasiado tarde, me temo.