Soberbio.
Hace unos años -debió de ser 2003, guerra de Irak- le dieron el Premio Donostia a Sean Penn y toda la rueda de prensa estuvo dedicada a Bush. Ya lo he dicho mil veces: si el cine y sus alrededores se preocuparan menos de Bush, el mundo sería mucho mejor. Es un personaje que no se merece tanta atención y desde luego los espectadores no merecemos tanta cantinela. Suficiente tenemos con sufrirle en los periódicos y la realidad.
A lo que iba, cuarenta minutos de rueda de prensa con un tipo al que le daban un premio a toda su carrera como actor... y su carrera como actor pasó completamente desapercibida. El cine no puede quejarse de que no llama la atención del público, cuando sus propios protagonistas -y alrededores, es decir, medios de comunicación- se empeñan en llamar la atención sobre otras cosas.
Que esto no quiere decir que un actor no pueda tener una opinión política y decirla y defenderla. Como un panadero. Pero démosle a cada cosa la importancia que tiene. Un excelente actor no tiene por qué saber más de política que un excelente barrendero. Entiendo que eso es lo que piensa John Malkovich, y estoy de acuerdo.