Mai decide quedar conmigo en Provença con Passeig de Gracia, "del lado de Tarragona". Llego a la esquina, pero no encuentro el lado, así que llamo a Sandra, mi compañera por excelencia en este viaje. Me explica: generalmente se utilizan los términos "mar o montaña" para definir cada margen del Paseo, pero Mai no está de acuerdo, le resulta más intuitivo colocarse sobre un mapa virtual imaginario en el que a su derecha queda Tarragona y a su izquierda, Girona.
No hay palabras para expresar lo maravillosa que es Mai en las distancias cortas, lubina y dorada a la plancha en bar vasco después de que yo estuviera rechazando uno por uno todos los restaurantes "extraños" por los que pasábamos.
Conversaciones pendientes y temas que salen porque los compartimos. La extrañeza que supongo nos invade a los dos por coincidir en tantas cosas, por ser capaces de pasar de una entrevista a una comida o a una presentación. Mai es Mai y no es ninguna de sus imágenes. Es Mai, sin más, generalmente, un nombre en un buzón de correo electrónico, otras veces, las mejores, una presencia de carne y hueso.
Una de esas chicas menudas que sabes que no tienen nada de débil. Quizás de frágil, sí, pero ya habíamos quedado en que no quiere decir exactamente lo mismo.
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a la ultraderecha
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El juez Juan Carlos Peinado, titular del Juzgado de Instrucción número 41
de Madrid, se jubiló el pasado domingo y decidió empezar la primera semana
de su ...
Hace 16 horas

