Cambian los nombres, quizás las miradas. No cambia el esfuerzo, eso es lo que se mantiene. Llamadas a productoras, distribuidoras, peticiones de entrevistas vía email, conversaciones con road-managers, agenda sobrecargada de números a los que quizás nunca llame –o quizás sí-.
No son cantantes –la mayoría-, son cualquier otra cosa. Es, por ejemplo, Dani Mateo apareciendo por sorpresa en La Primera y empiezo a temblar ante la idea de que se convierta en una auténtica estrella –podría serlo, perfectamente, le sobra talento- antes de que consiga entrevistarle y su éxito haga imposible la entrevista.
Son María Ripoll y Tamara Arias, pero aún no sabemos cómo son: si son unas líneas en un correo electrónico, si son una voz al otro lado del hilo telefónico o si son una presencia sólida al otro lado de una mesa y un café o similar. Eso depende de Alta Films y de ellas y supongo que en cierto modo de mí.
En esta cadena, a menudo me siento el eslabón más débil.
Por las mañanas, con el mar de fondo, aquí en Castelldefells, se me ocurren ideas absurdas y las escribo como proyectos de guiones chanantes: Doctor Alce y Señor Cabeza hablando sobre Raquel Meroño. Luego llega B. y me baja los humos, aunque es cierto que no todo el mundo tiene el mismo sentido del humor.
A veces, pienso en las expectativas. Con el verano ya agonizando, empiezan las ansiedades del otoño. Pero el otoño suele pillarme en forma, así que no le tengo demasiado miedo.
Y es bueno notar que, en ocasiones, el entusiasmo sigue ahí.
Otoño tropical
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Llegué a Río un 21 de marzo, el día en que empezaba el otoño tropical. En
el taxi del aeropuerto de Galeão al hotel de Copacabana la radio hablaba de
"la e...
Hace 5 días

