Conocí a María Ángeles Vázquez igual que conocí a Pedro Martínez: por un ataque de valentía. Ella co-dirigía por entonces la revista Babab y colaboré con una serie de reportajes sobre Bret Easton Ellis, Ray Loriga y José Ángel Mañas, una trilogía asequible. Un par de esos artículos incluso llegaron a ser nombrados como bibliografía recomendada en Babelia.
El caso es que, aunque ella se fue a la revista Omni-bus y yo dejé de colaborar -pereza intelectual-, la relación profesional la seguimos manteniendo. El año pasado, Ómni-bus fue de las pocas en incluir una reseña de "Vampiros, ángeles, viajeros y suicidas" y este año han tenido la gentileza de incluir la primera reseña crítica -aunque tremendamente amable- de "Pequeños Objetivos".
Gracias a María Ángeles y gracias a Óscar Godoy, ese desconocido obligado a seguir la carrera de otro desconocido.
Otoño tropical
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Llegué a Río un 21 de marzo, el día en que empezaba el otoño tropical. En
el taxi del aeropuerto de Galeão al hotel de Copacabana la radio hablaba de
"la e...
Hace 5 días

