El socio madridista enfocó en el Ser Superior toda su ira y decidió acabar con todos los residuos de su política megalómana. El nuevo presidente -directivo de la misma junta que adoraba al tal Pérez- decidió recurrir a la demagogia y captar el espíritu del tiempo: se presentó como un trabajador que se limitaría a cumplir órdenes y nunca darlas.
Como resultado, el madridismo no sólo no ha eliminado el problema -el entrenador se ha convertido en un nuevo Ser Superior infalible- sino que además ha perdido su propia capacidad de decisión, pues ¿cómo culpar a un presidente que reconoce que no toma decisiones?
Las entradas del CSIC para el eclipse de 2026 se agotan en 30 minutos
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Desde el propio CSIC admiten que ha sido «una locura» que nadie había
previsto. Nada más lanzar las entradas para el próximo eclipse solar del 12
de agosto...
Hace 13 horas

