sábado, octubre 10, 2009

La selección de Almería en Corto



Cosas que molan:

- Todo el rollo del tratamiento VIP que había visto desde fuera pero no recuerdo haber vivido nunca, es decir, los billetes de avión, las preocupaciones porque todo te vaya bien, los taxis, el hotel maravilloso con terraza exterior (a las siete y media de la tarde, quizás un poco más adelante, un Kit Kat y una botella de agua y los pies sobre la mesa y leer mientras anochece en Almería). Los restaurantes más o menos caros y los diputados preguntando qué tal va todo. La gente del festival es realmente espléndida, empezando, cómo no, por su director, Óscar de Julián.

- Las compañeras de selección: Lola y Sonia. El acuerdo en pensar las cosas varias veces hasta que estuviéramos seguros. No dar nada por hecho ni por descartado por una cuestión de prisas. Dar vueltas y vueltas y volver a ver cortos sólo para estar seguros... Yo ahora podría decir una frase muy bonita, una frase zapatero, en plan "lo único que se puede pedir a un comité de selección es entusiasmo", pero es mentira, a un comité de selección se le pide criterio. Puede que nos equivocáramos, porque obviamente ahí había tres criterios, pero se hizo lo que se pudo.

- Los elementos seleccionados, es decir, los cortos. Durante cuatro semanas he tenido que ver los 254 que se han enviado a concurso. No ha sido fácil. Sin embargo, el nivel me ha impresionado. Después de elegir 24 tengo la sensación de que hay otros 24 que se podrían haber proyectado perfectamente. Una de las versiones apunta a que, con la crisis, mucha gente ha preferido pasar sus proyectos del cine al vídeo, quitándole ese polvillo amateur que siempre ha impregnado algunas obras del formato y convirtiéndolo en algo tremendamente profesional casi en la totalidad de los productos.

- El mar. Tengo algo especial con el mar de Almería. Me parece precioso y cercano. No sé si es la estructura del puerto y la playa o si es que siempre lo pillo con la marea alta, pero el mar se me muestra enorme y profundo y a la vez accesible. No como un mar de niños y surferos y turistas alemanes. No, otra cosa. Como un mar que te dijera: "Venga, vamos a vivir una aventura", igual que Fer Cabezas te llama una noche y te dice: "¿Y si vamos al Independance?"

Ese tipo de mar.