"El País" tranquiliza en su edición de hoy: "Estar bautizado no supone ser católico". La preocupación constante por el "ser" y el olvidarse continuo del "estar". La realidad en el sótano y bajo llave. Esa es una herencia del catolicismo, sin duda, pero para mí, un no-bautizado y por lo tanto no-apóstata y condenado, previsiblemente, a las llamas del infierno cristiano, musulmán y judío, nada me es más molesto que un fanático religioso salvo un fanático anti-clerical.
Dijo Oriana Falliaci, tan excesiva a veces, tan precisa en otras, que en Italia "sólo hay dos clases de fascistas: los fascistas y los antifascistas". En España -quizás Europa, no sé- sólo hay dos clases de fanáticos religiosos: los eclesiásticos y los anticlericales.
El ratón y el gato. Un día podrían pararse a preguntar exactamente qué persiguen. A estas alturas, no creo que nadie piense en el queso.
Otoño tropical
-
Llegué a Río un 21 de marzo, el día en que empezaba el otoño tropical. En
el taxi del aeropuerto de Galeão al hotel de Copacabana la radio hablaba de
"la e...
Hace 5 días

