Christina Rosenvinge me escribe el día 9 de mayo para disculparse: "No podré ir a la presentación. Te deseo toda la suerte del mundo. C.R."
Dos semanas después de la citada presentación.
Me parece terriblemente encantadora y cada vez más. Por no mencionar el hecho de que "he recibido un email de Christina Rosenvinge" es una de esas cosas que a uno le hacen botar de la silla por principio.
Sí, Hache, me gusta fardar, que le vamos a hacer... llegará un día en el que incluso eso sea aburrido.
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