martes, enero 01, 2008

Feliz año nuevo

Supongo que en breve saldrá el recuento de golpeados, navajeados y contusionados en Nochevieja. Porque la Nochevieja da para todo. Yo me quedo con las calles de Madrid, no más llenas que de costumbre, solamente un poco más elegantes -dependiendo de lo que cada uno entienda por elegancia-, la gente de los bares cantando al unísono cuando encienden las luces, los choques de manos e incluso los abrazos por medio de la calle Huertas, todo para celebrar que ha venido el año nuevo, que por fin ha venido el año nuevo, ahí, como una esperanza enorme que todos queremos agarrar y que, de momento, nos limitamos a tratar con mimo y cariño.

Como a un bebé recién nacido.

Un bebé con aires, eso sí. En realidad, podría pedirnos lo que quisiera y aún así se lo daríamos, claro que sí. Nos tiene entregados.

lunes, diciembre 31, 2007

Sabiduría Mantra

"Yo estoy convencida, entonces, de que tiene que haber una piscina que es la mía, la mejor, la piscina en donde yo nado como nunca y en la que debajo de su agua, se esconden todas las explicaciones a todos los misterios y los olvidos. Tal vez sea esa piscina que hay en Casablanca, en Marruecos. La más grande del mundo, me dijeron. El equivalente a ochenta y cinco piscinas olímpicas juntas. O tal vez no. Tal vez la piscina que busco sea una piscina del tamaño de una bañera. No importa. Yo la voy a encontrar".

RODRIGO FRESÁN. Mantra.

Fito y Quique González cierran el año


A las nueve, el Palacio de los Deportes aún está a medio llenar. Fuera, una banda con trompetas toca "Por la boca vive el pez" y la gente aplaude. Se están acabando los bocatas y los kalimotxos antes de entrar al concierto. Pancho, la Chica Portada y yo buscamos nuestro sitio con las invitaciones en la mano, cuando lo encontramos, decidimos cambiarnos a primera fila.

Pancho está preocupado. Tiene la sensación de que la gente no está escuchando a Quique, que está a otra cosa. Está preocupado porque, para Pancho, Quique es como un hijo, o como un sobrino, si se quiere, y por eso se abraza de esa manera al "padre del maestro" cuando se lo encuentra unas filas más arriba.

A mí, Quique me ha gustado. Quizás una hora sea mucho tiempo para un telonero, pero el concierto ha estado bien. Demasiadas canciones del último disco, quizás. Pero bien. Y un magnífico cierre, además: "Vidas cruzadas".

Luego, breve paso por la Sala VIP, intento frustrado de acceso a los camerinos, Pancho se tiene que ir y nos quedamos la Chica Portada y yo comiendo perritos calientes. El mío, sólo salchicha y pan. El suyo, una mezcla insospechada de colores que le van cayendo por la boca.

El concierto de Fito empieza puntual, igual que Quique, a las 22.30. Cantan todas las canciones que yo conozco, las mismas que cantaron hace un año. Entonces, escribí una crónica sobre el antes y el después de esos conciertos para la banda, sin saber que antes de haber un después volverían al mismo sitio. Un año entero de gira: en solitario, con Calamaro y ahora con Quique González. Y la misma energía.

Una cosa buena de Fito es que no se distrae. No se distrae nunca: ni en entrevistas ni en actos sociales. Están sus amigos y su música y eso es lo que cuenta. Sale Nitrato a hacer volteretas, canta "Rojitas", repite "Que viene y va" con los Zodiacs y acaba con "Acabo de llegar" en la segunda ronda de bises. Sale todo el equipo al escenario. Fito se emociona. Llora. Se le ve llorar por cuatro pantallas gigantes que rodean el complejo. El público grita "Fito se hace pajas" mientras sigue bailando. Un tipo que se está convirtiendo en una leyenda.

Y, por no distraerse, no va ni a la fiesta post-concierto. Una fiesta que a la Chica Portada y yo nos pilla un poco tarde, cansados, así que empezamos con una Coca-Cola, amagamos con irnos, vemos a Mumbrú y poco más y de repente nos damos cuenta de que la gente sigue entrando y aquello tiene pinta de fiestaca y nadie se va de una fiestaca a la que le han invitado por casualidad. Hay que aprovechar el momento.

Así que nos colocamos en el ángulo perfecto para ver a Cristina Teva, hablamos de las cosas que a la Chica Portada no le gusta hablar, saludamos a Quique, aunque nos lo raptan inmediatamente, pedimos un par de copas no demasiado cargadas, fantaseamos con la Nochevieja, vemos vaciarse el sitio, caminamos hasta Alcalá y cerramos el año con un beso en la mejilla. Probablemente, el último.

El último del año. Bien sur.

domingo, diciembre 30, 2007

Cortesías

Enough is enough

Yo no digo que haya que bajar la guardia. Todo lo contrario. Entro cada mañana en la ducha con cierto estremecimiento. Lo único que digo es que cada vez queda menos: un día y tres cuartos, eso es todo. Y que, entonces, 2007 habrá acabado y lo acabo de escribir en un email y me ha gustado: "supongo que en eso reside el encanto de 2008, que nadie sabe cómo va a empezar, ni a seguir ni a terminar, pero en ningún caso será peor que 2007".

El resto del email es top secret, pero está relacionado.

Así que, en vez de recordar lo pasado en 2007 -eso lo haré en otro lado, probablemente mañana, Justin Case- vamos a concentrarnos y pedir a los brujos africanos que 2008 siga teniendo ese punto salvador, imprevisto, de nudo en el estómago ante lo que no se sabe qué cara tiene. Incertidumbre.

Porque la incertidumbre es una forma de esperanza, claro que sí.

Eso sí, antes, por favor, cuídense estos dos días. Cuídense ustedes y cuiden a los suyos. Ya hemos tenido más que suficiente.