lunes, enero 11, 2010

La muerte de Eric Rohmer


¿Qué entendemos generalmente por un snob? Alguien que se hace pasar por lo que no es a base de apariencias. Alguien que, por ejemplo, cree que el único cine bueno es el francés o alemán de los años 50, 60 y 70 y el resto -aunque no lo haya visto- es todo una mierda comercial.

Bien, pues yo siempre he sido un snob en el sentido contrario. Un snob anti-nouvelle vague, un snob anti- Hermann Hesse, un snob anti-Martin Heidegger. El asunto era criticar el esnobismo desde el esnobismo, es decir, desde la ignorancia.

Así, hasta Rohmer. Les voy a ser sinceros: este no va a ser un post sobre cine ni sobre directores de cine. Para variar, va a ser un post sobre mí. La primera película que vi de Rohmer fue "Les rendez-vous de Paris". Entretenida. La segunda fue "Cuento de verano", seguramente una obra menor, pero para mí lo más grande del mundo a mis 19 años. Les cuento un poco la historia: un adolescente viaja al norte de Francia -Mont Saint Michel- para encontrarse con una amiga-novia-rollo que veranea allí con su familia.

El chico va solo, un amigo le deja las llaves de su casa y compone canciones con la guitarra. Es un perdedor. Él se cree un perdedor. Un underachiever. Cree que las chicas nunca le harán caso y que su vida será una continua derrota sentimental. Es un romántico pero con posters de Oasis en su cuarto. "Definitely maybe". Mientras espera a la chica conoce a otra chica. A Dios rogando y con el mazo dando. Los perdedores somos muy de hacer esas cosas. La chica trabaja de camarera y empiezan a salir por ahí en sus días libres. Obviamente, él le cuenta cómo las chicas le maltratan y obviamente se acaba liando con ella.

En un momento dado, ella le dice la frase que guiará mi vida desde entonces: "Lo tuyo es un problema de edad. Todas saben que con 30 años serás genial, así que ninguna quiere adelantarse y prefieren pasar estos años con otros tíos que a los 30 serán unos inútiles". Así que había que esperar a los 30 años, eso era todo. Sólo que ahora tengo 32.

No importa. Mi tercera película de Rohmer fue "La rodilla de Clara". Ahí, el director francés tuvo la amabilidad de colocar un protagonista seductor que rozaba los 50 años. Rodeado de un montón de lolitas preadolescentes. Otra esperanza de futuro. Como ven, yo no soy un experto en la obra de Rohmer. No entiendo de nuevas olas y no he visto "Pauline en la playa" ni muchas otras, con lo que a mí su muerte no me debería afectar en absoluto, al fin y al cabo, me quedan demasiadas obras en vida por ver como para angustiarme por el cierre del grifo.

Pero sé de emociones y sutilezas. Sé de miradas y planos aguantados y el abismo de la seducción en cada sonrisa falsa. Lo que te pasa antes de convertirte en Bill Murray en "Lost in translation". Y en lo que a mí respecta, desde mi esnobismo ignorante, Rohmer era un genio.