martes, marzo 16, 2010

Interino en Barajas

Suena el timbre y a las ocho décimas se abre la puerta y se oye el griterío. Tras la ventana, dos chicos con equipación verde y negra juegan a algo parecido al baloncesto. Esto es el IES Alameda de Osuna, donde se aloja la extensión de la EOI Ciudad Lineal. Es divertido, volver al instituto y que la gente se cuele en el aula a "buscar su estuche". Los chicos de secundaria tienen Junta de Evaluación, se acercan las vacaciones.

Sucesión de coincidencias: nos llamaron a ocho para todo Madrid y dos de ellos éramos M. y yo. M. fue mi novia un tiempo. Nosotros nos llamábamos novios aunque visto desde una distancia los dos estábamos de acuerdo en que tampoco fue para tanto. Nuestro último encuentro romántico tuvo lugar a unos metros de aquí, en casa de sus padres. Paso por delante con el 115 cada ida y cada vuelta. El video-club donde alquilamos "El club de la lucha" sigue ahí, indemne.

Sustituyo a una chica que se llama igual que la Chica Langosta. Mismo nombre, mismo apellido. No tiene ningún mérito. Mérito tendría llamarse exactamente igual que M., por ejemplo, pero las langostas es lo que tienen, que están por todas partes.

Mi aula tiene un ordenador personal y un cañón para poner vídeos de Nadal hablando inglés. Nadal es mi mayor activo pedagógico, una fuente sin fin de errores en inglés. Lo ideal para la autoestima de un estudiante. Nadal está reflejado en la pizarra y fuera se juega un partido entre chicos de verde -sospecho que son los locales- y chicos de naranja. El entrenador de los chicos de naranja se desespera y esgrime una pizarra con rotulador. Los niños tienen 11 años, aproximadamente. No lo hacen mal. De hecho, el equipo de verde mete su primera canasta avanzado el tercer cuarto.

Pero el entrenador... ah, el entrenador sigue pidiendo tiempos muertos y agitando su pizarra. No sé si le hacen caso. Los alumnos son encantadores, como casi siempre. Me gusta dar clase a gente así, lo reconozco. Hablan y bromean entre ellos y me miran como se mira al nuevo hasta que se les pasa y ya me miran como se mira a un profesor que te cae bien. O eso quiero pensar.

Luego, a las 9 pasadas, cojo el 115 de nuevo y atravieso un barrio y una carretera nacional y una infinita nostalgia. En Sol, cantan Pablo Ager y VaiVencida, la chica que se parece a Russian Red y canta como Zahara. Si cierras los ojos, es Zahara, y esto pretende ser un piropo. Algunos reencuentros y un gran cansancio, como es lógico. La mañana la pasé, casi entera, en la oficina del INEM, recopilando papeles de la letra A y la C, por si acaso.

INEM + Portal del Escritor + Reseña de Jordi Carrión + Barajas + Nostalgias y Casualidades + Chica que se parece a Zahara + Excelentes Noticias = Cansancio Extremo, entiéndanme.

Y al día siguiente, como suele suceder, la cosa no ha mejorado.

El día siguiente, como suele suceder, es hoy.

"Do not disturb", seleccionado en Medina del Campo

Si lo que pone aquí no resulta ser una errata -y rezo por que no lo sea-, mi primer corto, co-dirigido junto a Pedro Rodrigo estará en Medina del Campo en la sección de vídeo dentro de los proyectos de Castilla y León -Pedro es salmantino y la productora está ubicada también en Salamanca-. No tengo muchas fuerzas para elaborar al respecto pero me parece casi un sueño, trabajar tanto y que al menos esté ahí, proyectado, junto a tantos nombres enormes del mundo del cortometraje... Una gran responsabilidad pero una gran alegría, la verdad. Gracias a todos los que lo hicisteis posible.

sábado, marzo 13, 2010

Dani Flaco y Sarita


No siempre tengo tiempo para ser brillante y entretenido, eso ya lo saben. A veces, uno se conforma con poder informar un poco y sugerir cosas. Por ejemplo, aquí va este par de recomendaciones:

- Dani Flaco ha sacado su tercer disco.- Hace tiempo que no se habla de Dani aquí, al menos no como músico. Si no me equivoco, ha tardado aproximadamente dos años en sacar disco y tampoco iba a estar haciendo una crónica de cada concierto suyo en el Búho Real. Sería agotador. El tercer disco se llama "Secretos de sumario" y por lo que he oído tiene una pinta estupenda. Dani, desde luego, está eufórico, convencido de que es algo completamente distinto a lo que ha hecho antes.

Bueno, "completamente distinto" es exagerar, digamos que es más "heterogéneo".

Las canciones tienen un punto más duro, más rockero, más valiente. Ahí se nota la producción de Pepo López, el huracán de Gavá, que acompañó a Dani en la presentación de Madrid del pasado jueves, conjuntivitis incluida, y que aparte de ser un fabuloso guitarrista y productor, tiene también su propio disco en el mercado, grabado, cómo no, en el mítico Hotel Lichis. De hecho, hubo tiempo para que cantara una de sus canciones con Conchita. En directo, el disco sonó muy bien, con dos guitarras y percusión; el Búho estaba bastante lleno -en torno a las 75 personas, diría- y supuso una excelente oportunidad para volver a ver a Mai después de mucho tiempo. Es muy complicado ser más mona que Mai Meneses. Muy complicado. Inténtenlo, jóvenes, supérense.

También estuvo Hanna. Madrid y sus contrastes, ya saben.

- "Strange Days" presenta "Sarita" el próximo miércoles.- Fíjense si soy cultureta y bohemio -¡que no podría yo ser menos bohemio!- que hasta me sé la programación de los grupos universitarios de teatro. A veces, me detesto, y lo digo en serio. El caso es que la compañía Strange Days, formada por alumnos y miembros del Departamento de Literatura Inglesa de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid (vaya hartada de mayúsculas), estrenará por fin el próximo miércoles a las 6 de la tarde en el Paraninfo de la citada facultad la obra "Sarita", de Maria Irene Fornès.

Ayer estuve en el ensayo general porque el estreno me pillará currando y la verdad es que me encantó. Me parece increíble que la gente pueda dejarse los nervios y el tiempo libre en proyectos tan apasionantes y a la vez tan aparentemente futiles como una obra de teatro. Dirigida por Ana Fernández-Caparrós y David Yagüe, "Sarita" nos cuenta los problemas y caprichos de una adolescente latina en el Bronx. Los actores, especialmente Natalie Gómez, están soberbios y la puesta en escena no deja nada que desear a las de compañías con intención profesional.

De hecho, me quedé sorprendido. Como tampoco me parece justo engañar a nadie, diré que la obra está en inglés. En cualquier caso, es un excelente plan si les gusta el teatro o si quieren impresionar a ese chico/chica al que quedaron en "llamar si eso" cuando hicieran algo interesante. Aquí tienen algo interesante, aprovéchenlo.

viernes, marzo 12, 2010

You only get what you give



Además de las canciones rencorosas, me gustaban las canciones entusiastas. Como decía en el anterior post, los finales de los 90 se llenaron de canciones entusiastas y presidentes de los Estados Unidos bailando en las gradas. Don´t give up, you´ve got the music in you cantaban los New Radicals, y yo, con mi tendencia a rendirme e inmediatamente decir "No, para adelante" me veía perfectamente reflejado y buscaba ese ritmo que estaba dentro de mí e imaginaba en qué podía consistir el cambio de edad, de situación.

Los post-adolescentes, ya universitarios, tiraban hacia Huertas o La Latina. A mí, sinceramente, no me gustaban esos sitios porque me hacían sentir demasiado mayor. Incluso con 21 años, uno se podía sentir demasiado mayor bailando pachanga en Huertas. Normalmente, me quedaba en casa con T. o íbamos a cenar y al cine. No era divertido. Para ninguno de los dos. Yo, por ejemplo, fantaseaba con noches de fiesta y baile y copas y nuevos amigos y universitarias y charlas sobre Hegel y el principio de identidad, y vagaba por Cantoblanco con Dani y Agustín, escribiendo pequeños relatos sobre chicas con ojos verdes.

Pero, luego, cena y cine, o ni siquiera eso. Queríamos pensar que nos valía.

El problema era la música, como siempre. Si lo piensan bien, se darán cuenta de que el problema siempre es la música. El infinito abanico de posibilidades de cuatro minutos que te abren las canciones y desbarata cualquier conformismo rutinario. Don´t give up, you´ve got the music in you. Esa era la promesa, entonces. Nosotros, con 16 años, ya cerrábamos bares en Malasaña, ¿qué nos quedaba ahora? Volver a ser los tipos que algún día fuimos.

La canción era contagiosa, rítmica, llena de energía. Por casa ya paseaban las cintas de Sebadoh y Guided by Voices. A mí me gustaban una que decía "Sometimes I get the feeling that you don´t want me around" y otra llamada "As we go up, we go down" y que, con una alegría casi McCartneyana, empezaba: I can terrorise, I see terror in your eyes. Para mí, todo eso era la voluntad de poder. Perdonen que me ponga pedante, pero yo por entonces estudiaba a Nietzsche y a Schopenhauer en largos seminarios de tarde. La posibilidad de aterrorizar, igual que la posibilidad de seguir adelante, no rendirse, sentir el ritmo, eran embriagadoras.

Eso y Ricky Martin. No sé por qué no he hablado aquí antes de Ricky Martin, sus vídeos eróticos y sus bailes de cadera, coros de fondo casi tribales y gritos de "Allez, allez, allez".

Si se fijan, todo es parecido: entusiasmo de fin de siglo. Llámenlo "vida loca" o como quieran. Cuando recuerdo esos años, aparte de sentir una profunda melancolía insatisfecha y seguramente injustificable, me viene a la mente la canción de The New Radicals. Un "one-hit wonder", sin duda. No he vuelto a saber nada de ellos.

Lo dijo Prince quince años antes: "Tonight we´re gonna party like it´s 1999". Y eso era, 1999. Solo quedaba saber si estaríamos a la altura.

jueves, marzo 11, 2010

Cuando la derrota se convierte en una vergüenza



Por supuesto, la eliminación del Real Madrid ante el Olympique de Lyon es un fracaso. Eso sería imposible obviarlo. Uno no hace una revolución para perder ante el tercer equipo de Francia, un club en reconstrucción, a las primeras de cambio. Otra cosa es que algunas reacciones sean un poco exageradas, a mi entender.

La más clásica: el "vergonzoso" de los titulares. Yo vi el partido y no me pareció ninguna vergüenza. Vi limitaciones, por supuesto. Inaceptables, si quieren, pero inevitables también en el deporte: dos juegan y los dos no pueden ganar. Hay ratos que domina uno y ratos que domina otro. El Madrid tuvo un 66% de posesión y oportunidades claras. El Lyon cambió la táctica en la segunda parte y ahogó por completo a los centrocampistas del Madrid. Explotó todas las debilidades de Lass y Granero y maniató a Guti, que nunca pudo darse la vuelta con comodidad y planear el pase.

Si a eso le unimos el autismo de Kaká, la ansiedad de Higuain y la incapacidad de Cristiano Ronaldo de hacerlo absolutamente todo -aunque lo intentó y estuvo cerca de conseguirlo- nos encontramos con un empate, es decir, una decepción, una desilusión, un fracaso, lo que quieran.

Pero, ¿por qué esa necesidad de apelar a "la vergüenza? No sé si es algo solamente madridista o pasa en todos los equipos. Recientemente, el Barcelona cayó eliminado de la Copa del Rey y no creo que ningún culé lo celebrara pero... ¿vergüenza? El hecho de que el madridismo perciba la derrota como algo vergonzoso, humillante, una afrenta de jugadores y entrenador a sus aficionados me parece preocupante. Es imposible trabajar así. Cualquiera que haya visto el partido, sabrá que los jugadores fueron incapaces, especialmente en la segunda mitad, pero no indolentes.

A mí me gusta como juega el Real Madrid. Me gusta como juega a pesar de que la plantilla es un desastre, muy fácil de ahogar en el medio del campo. Que Pellegrini haya conseguido encontrar una fórmula de combinaciones y juego de ataque sin limitarse a las contras con los jugadores que tiene me parece asombroso. Sus resultados en Liga -una Liga, insisto, muy devaluada- así lo atestiguan.

Otra cosa es que esté de acuerdo con el concepto de equipo que tienen Florentino y Valdano. Los dos. La idea de fichar cracks de los demás equipos en vez de crearlos es absurdo y genera un bucle sin fin: el Manchester "crea" a Beckham y el Madrid lo ficha por una millonada, inmediatamente se sacan de la chistera a Cristiano Ronaldo y el Madrid vuelve a gastarse otra millonada. Ahora están Valencia, Rooney y Nani, ¿qué va a hacer el Madrid, volver a llegar tarde?

Hay muchos jugadores muy buenos en el mundo, más de lo que se cree. La diferencia entre un crack "mediático" y otro menos conocido es su capacidad de conexión con el público, es decir, no solo su carisma y abdominales, sino su juego y sus títulos. ¿Cuánto se devalúan las marcas CR9, Kaká o Benzema con la eliminación del Madrid? Incalculable. ¿Cuánto se promociona la marca Rooney por el hecho de tener un buen equipo alrededor? Lo mismo.

El problema del Madrid es que no tiene equipo ni voluntad de tenerlo. El entrenador lo intenta pero no le dejan. Ni desde dentro ni desde fuera. Es un espectáculo que roza el bochorno. Mientras se parta de que la victoria es obligatoria, una cuestión de honor, orgullo y Juanito, y la derrota algo inconcebible, humillante y personal, el sufrimiento está garantizado.

Y no creo que merezca la pena, honestamente.