jueves, noviembre 27, 2014

Will McAvoy


Cuanto más se aleja de la figura de Will McAvoy, más irrelevante se convierte The Newsroom. Diré más: cuanto más plano se dibuja el personaje, más aburrida es la serie, convertida en un montón de diálogos ingeniosos pronunciados a toda velocidad. Personajes perdidos que recitan sus teorías de la ética periodística cuando antes teníamos a Will, el fiscal reconvertido, como ejemplo de lo que se podía hacer y lo que no. Muestra, no expliques. A nadie le importa con quién se acuesta Sloan ni quién va a comprar la empresa.

La tercera temporada ha transcurrido durante dos capítulos con McAvoy en un marcado segundo plano. El tercer capítulo, y esto es un spoiler, parece que le va a devolver a donde debe: el protagonismo. La última frase del martes fue: "Quizá no soy una estrella tan grande de la televisión como pensaba" y esa es una frase que debe repetirse todo el mundo cuando le entran ataques de autocompasión. Quizá, después de todo, tenemos lo que merecemos y no lo que creemos merecer. Igual que un ludópata lo que más odia en el mundo es ganar porque eso prolonga su agonía, a un aspirante lo que más le fastidia es que le hagan un poco de caso porque cree que todas las puertas se van a abrir al momento y eso no suele pasar.

Mucho mejor el dinero perdido y el rechazo constante. Al menos en términos de salud. Así uno ya no tiene excusa para no rendirse y, con suerte, empezar cualquier otra cosa en cualquier otro sitio.

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Las medidas de Mariano Rajoy contra la corrupción llegan el día después de que no fuera capaz de echar a Ana Mato de su gabinete. En ese sentido, pierden toda credibilidad. Por supuesto, podríamos retrotraernos a muchos casos anteriores en los que Rajoy se ha puesto de perfil ante flagrantes irregularidades del partido que preside, pero nunca el ejemplo ha sido tan inmediato: ayer mismo, nada más saberse el auto del juez Ruz, que, en sí mismo, no es más que la gota que colma un vaso ya a punto de desbordarse desde hace meses, Rajoy podría haber anunciado el cese inmediato de Ana Mato. Esperó, en cambio, a que las presiones bajo mesa provocaran su dimisión.

Eso no es arbitrario ni casual. Eso es política. Un hombre que se va a presentar al día siguiente como adalid de la regeneración -en Madrid lo es Aguirre, recuerden- debería haber llegado al Congreso dando un golpe de autoridad: "Esto es lo que hago yo cuando en mi gobierno hay gente vinculada con la corrupción". No hacen falta leyes ni consensos: se anuncia el cese y punto. Sin embargo, Rajoy, como Bartleby, prefirió no hacerlo y mandó ese mensaje inquietante de que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Pedro Sánchez, que se perdía constantemente en el discurso, le reprochó que su actuación estaba completamente fuera de la realidad y tenía razón. Todo llega tarde y suena a viejo, a mínimos que ya deberían haberse aprobado hace mucho tiempo.

El problema de Pedro Sánchez es que él mismo huele a viejo, igual que Podemos, igual que Díez, igual que Lara. Alguien que se escandaliza públicamente por lo que votó con la cabeza gacha y el dedo presto a cumplir las órdenes que fueran hace solo tres años es alguien que no merece confianza. Un regeneracionista "de palo". Yo, insisto, le pediría a la política española algo de alegría. Hace poco en Facebook me decía alguien que no me había enterado de nada del 15-M aunque hubiera estado en el 15-M. Es posible. A lo que se ve fue un movimiento indignado, agrio, profundamente de izquierdas y conscientemente antisistema, lleno de caceroladas y pancartas.

A mí me pareció otra cosa completamente distinta: algo nuevo y divertido. Lo dicho, estaría en otro mundo.

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Quizás el libro sobre Estudiantes y Real Madrid debería tener más páginas en torno a la figura de Ignacio Pinedo. Mi generación lo conoció ya pasados los 60, muriéndose en el banquillo del Real Madrid después de toda la bronca de la plantilla con Brabender. Pinedo, en la investigación, resulta fascinante: compañero de Saporta en el Liceo Francés, jugador del Real Madrid de los portorriqueños, ganador desde el banquillo de la dos primeras ligas nacionales y ocho años entrenador del Estudiantes desde 1964 a 1972, con dos subcampeonatos de liga incluidos. Después, un extraño despido, unos años en la selección junior, por la que pasaron casi todas las estrellas de los 80, una etapa en el Inmobanco, por entonces filial del Madrid, y, por último, tras su paso por el Caja de Ronda, las dos semanas en las que clasifica al Madrid para la final de la Korac y acaba sufriendo un infarto en directo en el partido de ida.

Muere cuatro meses después sin llegar a salir del coma. ¿Tiene una historia o no?

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A las 8 de la mañana llevo ya casi una hora despierto, consultando la hemeroteca de El País. El Niño Bonito acaba de despertarse y está algo agitado, peleándose con su ranita y su tortuga, sus pasatiempos habituales. Acabamos los dos viendo Baby TV, ese universo de tranquilidad donde Draco nunca se entera de nada y a Henry siempre le toca buscar la comida porque en el restaurante no quedan ingredientes. Todo el mundo es feliz y quiero pensar que mi hijo también porque se calla y mira atentamente.

También puede ser que todo el mundo sea idiota y mi hijo también, pero si ese es el precio a pagar, igual compensa.

miércoles, noviembre 26, 2014

La ludopatía como una de las bellas artes


Bajando la calle Atocha me cruzo con, como mínimo, diez casas de apuestas y juegos recreativos. Junto a los bares, con sus maquinitas, es de lejos el negocio más próspero de un barrio que convive a menudo con la miseria y los clubes de alterne. Una zona extraña esta de Antón Martín, donde los mendigos se tumban a dormir en los bancos mientras los turistas entran en hoteles de cuatro estrellas. Al final del camino, alrededor del Reina Sofía, hordas de solidarios intentan que te afilies a la ONG de turno y llevarse así su comisión.

Precisamente al lado de uno de estos hoteles está el último casino callejero. Se llama "Rey Midas". Me pregunto cómo debe ser pasear por esta calle, por casi todas las calles de Madrid, aguantando la pulsión de entrar con 50, 100, 200 euros y jugártelo todo a un gol de Cristiano Ronaldo, a un rojo o negro en la ruleta, a una buena carta en el Black Jack. ¿Cuánto dinero se pierde en la desesperación y cuánto se gana aprovechándose de ella? Piénsenlo bien: un mal día, un billete en el bolsillo y el rey Midas que te promete convertirlo en oro.

Yo soy un ludópata. Si no juego es precisamente por eso, porque soy peligroso. Puede que la ludopatía esté generando tanto dinero ahora mismo como la drogodependencia en los 80 y los 90. La diferencia es que en vez de campañas de concienciación, las autoridades prefieren proponer Eurovegas. Hay algo terrible en ser pobre pero mucho más terrible ser pobre y enfermo. Nadie abriría un Sportium si no supiera que va a ganar dinero. Nadie abriría un Sportium si le importara lo más mínimo que va a ser a costa de la miseria de los otros. Y con todo, la tentación, ahí, ¿por qué no entrar y probar una vez?

Porque nunca es solo una vez, claro; así Dostoievsky, así la vida.

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Un premio que, pase lo que pase durante el año, gane quien gane eurocopas, mundiales, copas de América... siempre va para los mismos dos jugadores es un premio que tiene la importancia que tiene y es ridículo darle más.

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Hay algo desconcertante en la encuesta de El Mundo para la alcaldía de Madrid. La resumo, para empezar: el PP ganaría con 20-21 escaños, seguido de Podemos con 15-16, PSOE con 12-13, UPyD con 4-5 e IU con 4. Aunque Ciudadanos roza el 5% no conseguiría asiento alguno en el ayuntamiento. Lo que no me cuadra tiene que ver con el sondeo que la misma compañía y el mismo periódico publicaron hace cuatro días y que daba a Podemos como primera fuerza política del país cara a unas posibles generales con un 28% de los votos.

¿Un 28% a nivel nacional y un 24% en Madrid, su principal granero? Algo no cuadra en esos números.

Lo que tampoco cuadra pero no tiene que ver con la demoscopia sino con la decencia es el empeño del periódico en encumbrar a Esperanza Aguirre como candidata a la alcaldía. Aguirre es presidenta del PP en Madrid desde 2003 y lo fue de la Comunidad hasta septiembre de 2012. En ese intervalo, son incontables los casos de corrupción que han ocurrido delante de sus narices: alcaldes, consejeros, vicepresidentes... hasta Francisco Nicolás ha estado medrando por todo Madrid sin que la presidenta del principal partido se diera cuenta de nada.

¿Qué más tendría que hacer Esperanza Aguirre para que El Mundo dejara de darle todo su apoyo? ¿Aparcar en medio de la Gran Vía, fugarse y difamar públicamente al cuerpo de policía de movilidad?  El empeño ha llegado hasta tal punto que en la portada de la web ya no se puede encontrar información del sondeo sino valoraciones de lo bien que le vendría Aguirre al PP. La misma web que abre a todo trapo con la sospechas del juez Ruz en torno a Ana Mato, cuyo ex marido, imputado en la Gürtel, escondía coches de lujo en el garaje mientras presidía el ayuntamiento de Pozuelo en los tiempos de Esperanza.

martes, noviembre 25, 2014

Católicos y cristianos


A eso de las 9,30 un grupo espera a la puerta de la iglesia que queda en Delicias justo a la entrada del Museo del Ferrocarril. No hace falta ser el tío más clasista del mundo para darse cuenta de que son pobres, probablemente sin hogar, y están esperando la primera comida del día en la parroquia. Alguien que salga y reparta algo de fruta, quizá. A esa misma hora, los periódicos y las televisiones se llenan de lógica indignación por los casos de pederastia protagonizados por un grupo de curas, sentenciados al final por el propio papa Francisco.

Yo no fui bautizado. Estamos hablando de finales de los 70, cuando no era lo habitual. En el colegio no daba religión y la cosa era tan extraña que no tenían preparadas ni las correspondientes clases de ética: simplemente, cuando había clase, nos sacaban con unas sillas al pasillo, como si estuviéramos castigados, o nos metían en otro aula, con otro grupo, a hacer los deberes que tuviéramos pendientes. Con los años, conseguimos permiso para irnos a tomar una Coca-Cola al McDonald´s de enfrente.

Desde esa distancia, la iglesia se ve como un monstruo de demasiadas cabezas. Como si el catolicismo estuviera permanentemente luchando con el cristianismo. El orden, la jerarquía, la ostentación, la apariencia, el perverso sentido de "familia" que oculta todo frente a los originarios valores de austeridad, sacrificio, humanidad, compasión, caridad... Por ejemplo, de nuevo, el papa Francisco, que va a la Unión Europea y acaba aplaudido por Pablo Iglesias para escándalo de propios y ajenos. El papa Francisco, un personaje atípico: sin renunciar a lo mejor del catolicismo pregona lo mejor del cristianismo. En ese sentido, es un filón.

A menudo se ha dicho que el marxismo aspiraba en el fondo a convertirse en una religión, en su particular opio del pueblo, aunque fuera a la fuerza. En España no creo que haya habido pugna alguna en ese sentido: los marxistas, la izquierda en el sentido más radical de la palabra, ha sido casi siempre una prolongación, voluntaria o no, del cristianismo.

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Yolanda me escribe contenta porque su hijo Lucas está intentando cumplir sus sueños en Idaho. No nos conocemos mucho, pero acaba su email con un esperanzador "Todos deberíamos intentar cumplir nuestros sueños, ¿no?". Yo, desde luego, le pongo todo el empeño, pero para eso, antes, necesito muchas cosas: que me contesten los emails, que la respuesta sea afirmativa y que la afirmación conlleve un encargo más o menos bien pagado. Sin euros no hay paraíso. Mientras tanto, paseos y paseos por el barrio de Prosperidad y aledaños negociando con propietarios e inmobiliarias un piso que siempre que nos acercamos demasiado acaba volando al momento.

Mi sueño de momento empieza así: una casa nueva, mi hijo por fin con su cuarto y su espacio, mi mujer sin tener que hablar con diez propietarios al día y yo esquivando los ataques de ansiedad, de rabia y de llanto que me entran de vez en cuando. Esta parte pasará, luego queda la más complicada, la fase REM de esta historia: pagar el piso con un sueldo holgado. En esa parte es en la que confío que Yolanda me ayude.

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Por cierto, Idaho. Estuve allí hace cinco años y en su momento me pareció un error pero ahora veo que tuvo sentido: no mucha gente puede decir que pasó una noche en Boise y otra en Blackfoot, que pisó el monumento nacional de los cráteres de la luna, esa especie de Lanzarote en miniatura, o que acabó comiendo en una taberna vasca después de ver "Inglorious Bastards" en un multicine al lado del ayuntamiento.

De aquel viaje enloquecido entre Nueva York y Seattle, con el Ford Festiva amarillo del 90 que conducía todo el día Inés, quedó constancia escrita en su momento por mi penoso afán de llevar las cuentas de cada minuto. Hacer historia. Complejo de Julio César en las Galias. La verdad es que fue la hostia. Estados Unidos, con todo lo que quieran, es la hostia. Los bosques de Minnesota y Pennsylvania, el río Missisipi, los vaqueros que pasean por Wyoming aún en sus caballos, los bisontes de Yellowstone, los enormes montes que rodean al lago de Grand Teton, los desiertos de Badlands y por supuesto la decadencia de los moteles a las afueras de Portland o Seattle.

El Monte Rushmore. La Montaña del Diablo. 

Viajar por Estados Unidos de esa manera tan suicida, tan "born to be wild", es algo que probablemente solo se pueda hacer una vez en la vida porque es una película sin secuela, pero mereció la pena contra todo pronóstico: estaba enfermo y agotado y cuando llegué a Nueva York la idea de pisar Ohio me daba pánico. "Al final todo irá bien y si no va bien no es el final", me dijo Amy y a mí me pareció la frase más genial del mundo. Años después, la escuché en una película, tal cual, en inglés, y el efecto en el protagonista fue más o menos el mismo.

lunes, noviembre 24, 2014

Rosa Díez en el Frente Popular de Judea



Rosa Díez utiliza su cuenta personal en Facebook para acusar a Ciudadanos de nutrirse en Aragón de "tránsfugas y disidentes de UPyD". La parte de los disidentes me encanta. Rosa Díez, que ha tenido que lidiar durante los últimos siete años precisamente con ese adjetivo, coge y se lo suelta ahora a los demás. Es increíble lo rápido que envejecemos. UPyD nació en 2007 con la intención de proponer una regeneración no solo moral sino intelectual, con Savater y Pombo a la cabeza; cuando vio que la cosa iba bien empezó a lanzarse contra el bipartidismo y enumerar todos los males de PP y PSOE, luego se dio cuenta de que la crisis del bipartidismo en realidad beneficiaba a Pablo Iglesias y desató toda su ira contra Podemos... hasta que. bajando, bajando, ha acabado en una guerra contra Ciudadanos que, por lo que veo, lidera la propia cabeza de partido.

A mí me parece una pena porque yo les he votado mucho y nunca me he avergonzado de decirlo aquí y donde fuera, pero la deriva es completamente enloquecida. Es probable que todo partido lejos del poder acabe irremediablemente en una especie de Frente Popular de Judea, pero votar a alguien que se empeña en convertirse en un sketch de Monty Python me va a resultar complicado. El problema es la alternativa, esto es, la falta de alternativa, así que quedan unos cuantos meses para pensar si mejor votar nulo o en blanco. A día de hoy, me decantaría por lo primero.

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La encuesta de El Mundo da por fin a Podemos como primera fuerza política del país. Es un fenómeno para estudiar, en eso estaremos de acuerdo, aunque sin distribución de escaños es complicado hacer cálculos fiables al respecto. Yo tiendo a no creerme que Pablo Iglesias vaya a conseguir un 28% de los votos y los cinco millones de papeletas que eso implica, igual que no me parece probable que PP y PSOE se queden en un 46% conjunto por mucho que en las europeas estuvieran ya en esas cifras. Otra cosa es hasta qué punto pueden equivocarse las encuestas: sí, hay un voto oculto del PP y hay un voto excesivamente voceado de Podemos, pero si te dan un 28% es complicado que te quedes en un 15% y con una expectativa del 26% tener una mayoría suficiente es una quimera.

En cualquier caso, las generales quedan lejos y dependen de muchos factores. Otra cosa son las municipales y las autonómicas, donde aún no sabemos si Podemos se presentará o se limitará a apoyar candidaturas afines. Puede que mucha gente se piense dos veces que Monedero sea vicepresidente del gobierno pero no le importe tanto que el equivalente en cuestión sea alcalde de su ciudad, aunque sea por echar al que lleva 20 años ahí. Las proyecciones de El Periódico le dan a Podemos, que supongo que se aliará con Guanyem, unos resultados espectaculares en Cataluña, demostrando que hay muchos votantes muy hasta las narices de algunos debates y no solo de la corrupción.

En Madrid, la cosa puede ser realmente espectacular. Nunca pensé que el PP podría perder unas elecciones en la capital, pero empiezo a contemplar la posibilidad. No solo que Podemos adelante al PSOE de Carmona sino que se atreva con la todopoderosa maquinaria dirigida por Aguirre. Lo mismo pasará en otras capitales y puede que en alguna autonomía. Queda un año para las generales y preveo un cierto cansancio en el electorado potencial de Pablo Iglesias pero las municipales, insisto, están a la vuelta de la primavera, coincidiendo casi con el 15-M. Será una buena piedra de toque en un país donde el poder local es tremendo.

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De empezar una biografía sobre Federer, muchos elegirían su primer Wimbledon o el último o incluso la Copa Davis que acaba de ganar en Francia. Yo comenzaría el libro por la final del US Open de 2004. Por supuesto, ya le conocía de antes y ya le admiraba, a una cierta distancia. Aquella final la jugó contra Lleyton Hewitt, que había acabado 2001 y 2002 como número uno del mundo y llegaba al último partido del torneo sin ceder un solo set y jugando solo un "tie-break". Muy sobrado, vaya.

Lo de aquel día fue algo más que una exhibición. Llevaba viendo tenis desde los siete u ocho años, cuando mi tío Pancho ponía en casa partidos de Lendl contra McEnroe o el Sergio Casal de turno destacaba en la Copa Davis, pero nunca, jamás, había visto a nadie jugar así. Era algo más que dominio, era belleza. Hewitt se comió dos roscos y Roger ganó en tres sets. Aquel fue su cuarto trofeo de Grand Slam y luego vendrían otros trece, casi cuatro años seguidos como número uno del mundo y exhibiciones del estilo.

A Pablo Martínez Arroyo le gusta mucho discutir sobre quién es el mejor jugador de la historia y trae siempre a colación el cara a cara tan negativo que tiene Federer con Nadal. Tiene su punto de razón: podemos no estar de acuerdo en quién es el mejor jugador de tenis de todos los tiempos pero no hay duda en que Nadal es de largo el mejor de la historia sobre tierra batida. Eso. lógicamente, te fastidia cualquier registro personal. Lo que yo intento explicarle es que hay algo más allá de las 302 semanas como número uno, los 17 Grand Slams, los 6 Masters, el oro olímpico en dobles y la plata en individuales. La Copa Davis a los 33 años y con cuatro hijos a cuestas. Hay algo que se llama convencimiento y no puede apoyarse en cifras: yo nunca disfruté tanto viendo jugar a un deportista. Si a eso le sumamos la longevidad y los títulos, el debate para mí no tiene más vuelta de hoja que la que le quiera dar Rod Laver.                                                                                                                                                                

domingo, noviembre 23, 2014

Festival Eñe 2014. II. Manuel Jabois y Manuel Rivas



Uno de los mejores momentos de cada festival Eñe, desde su primera edición en 2009, es cuando aparecen Pedro y Sonia y me dejan un asiento a su lado para ver la charla o conferencia que corresponda. El turno este año es para Manuel Jabois y Manuel Rivas, que conversan con la familiaridad que da la tierra compartida, igual que sucedía ayer con Pron y Fresán. Es más que nada un recuento de vivencias personales y profesionales con Galicia de fondo. Recuerdos de secciones de local.

El titular de la charla para Sonia lo da Manuel Rivas: "Nos pasamos la vida buscando un epitafio". Yo no estoy muy de acuerdo con la frase así que me quedo con una reflexión en apariencia inocente de Jabois: cuando estaba en Pontevedra, dice él, con su punto de exageración habitual, tenía 14 lectores y los conocía a todos. Ahora que está en Madrid no sabe quién es lector y quién no. La frase me recuerda a lo que escribió en su día Arcadi Espada sobre los columnistas que están demasiado preocupados por los comentarios al pie de internet o las redes sociales. No saber quién te lee es una bendición en demasiadas ocasiones, te da mucha más libertad. Cuando tienes a alguien dispuesto a gritarte o abrazarte en cuanto acabas la última frase empiezas a tener un verdadero problema.

En cualquier caso, lo que queda es un intenso dolor de cabeza producto de la falta de sueño y cierta sensación de hambre. Nos sentamos con Ana y el pequeño Manu, completamente cambiado en el último año, y Jabois me invita a una botella de agua para tragar el paracetamol. Rivas está encantador, más aún cuando saco Malpica de Bergantiños a colación . "Tuve una novia que era de allí" le explico, recordando cómo T. tenía el "¿Qué me queres, amor?", en gallego como libro de cabecera. "Era un pueblo precioso", insisto, "pero como me dejó ella no he vuelto a pisarlo, por no molestar". Rivas me mira con cara de ternura, ojos claros y sonrisa siempre en la boca. Don de gentes. Intento regalarle un libro pero los del puesto de Lapsus se han ido a comer. Ana, Manuel y Manu se vuelven a casa, supongo que a ver el fútbol. Yo vagabundeo por Huertas hasta que me doy cuenta de que lo mejor es volver a casa y echarme una siesta.

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Debió de ser hace cinco años, puede que seis. Irene y yo habíamos quedado para tomar algo y paseábamos por la plaza de España. Tiempos de Trovadicta y Libertad y Búho Real y lo que cayera. Caminando, caminando nos encontramos con Marwan. Yo estaba agobiado por algo, vayan ustedes a saber el qué y Maru me pilló por banda y me estuvo explicando que esto era muy largo, que teníamos que currárnoslo nosotros todo, que no había que darse por vencido y que lo único que valía era trabajar.

Cuando nos encontramos en el festival, ya en 2014, me acerco para recordarle la anécdota y resulta que se acuerda perfectamente. "Te metí una charla de cojones", dice, y me pregunta si sirvió para algo. "Me acuerdo seis años después así que supongo que sí". A Marwan le sirvió, desde luego: no solo ha ido creciendo como músico sino que como poeta acaba de vender 17.000 ejemplares de su primer libro. Para los que no sepan de lo que hablo, es una puta barbaridad.

La editorial que ha montado al efecto incluye libros de Luis Ramiro y Rafa Pons. Los dos están también por ahí, Luis más reservado, como siempre; Rafa, más efusivo. Acaba de tener él también un niño, cinco días más pequeño que el mío. Es curioso porque Rafa y yo cumplimos años con dos días de diferencia así que sí, puede que haya algo de esotérico en todo aquello. Ya he dicho alguna vez que los conciertos de Luis eran magníficos pero los de Rafa tenían un punto especial. Nunca me he divertido tanto viendo a alguien. Saber que todos seguimos ahí y que nos va bien me da una cierta sensación de tranquilidad.

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También anda por el Círculo, Javier Gutiérrez, autor de "Un buen chico" entre otras novelas. Hablamos de la paternidad y de lo imprescindible que es tener hijos con la persona correcta. "Sé que parece una obviedad, pero no te haces una idea de hasta qué punto es importante", le insisto yo mientras espero que Elena Medel me confirme que han llegado Borja Casani y Jorge Diezma y podemos empezar la conferencia sobre el auge de las revistas impresas. De Elena me asombra su tranquilidad: como redactora jefe de la revista Eñe está encargada de casi todo, lo poco que no tiene que hacer Camino Brasa. Sin embargo, lo lleva con una serenidad pasmosa y sin ninguna prisa. Justo a las 8, cuando estamos, nos conduce al pequeño estrado en la sala chill-out y nos va presentando.

Hay bastante gente pero no se oye nada. Nosotros no oímos nada, aunque los espectadores sí. Peor sería al revés, pero cuesta mucho concentrarse. Borja lo menciona desde el principio y la verdad es que cuando coges el micrófono tienes esa sensación de estar hablando en mitad de una plaza llena. Muy difícil concentrarse. La charla, pese a todo, avanza. Yo menciono lo de Jabois de la mañana para reafirmar la necesidad de jerarquía en una publicación y que esa jerarquía empiece por el editor y no por el lector, por impopular que eso parezca; Borja explica el largo proceso hacia la creación de El Estado Mental y Jorge -en una intervención le llamo Javier pero no dice nada por educación; minutos antes había llamado Rodrigo a Patricio Pron- nos habla del fanzine "El burro".

Es un poco complicado tener una conversación en el sentido estricto porque solo hay dos micrófonos para los cuatro y el ruido dificulta incluso oír a los contertulios pero queda una cosa moderadamente chula. Entre los asistentes, aparte de mis padres y mi mujer y el entrañable Toño Angulo, están Sofía y Ana. Las dos se han perdido en un principio y solo una de ellas ha sabido encontrar el sitio después de un rato. Para compensar, Ana se viene a tomar una cerveza con nosotros. De repente, en medio de un bar de la plaza de Sevilla me doy cuenta de que va a hacer 30 años que nos conocemos. 30 años y sigue ahí. ¿No les parece formidable?

viernes, noviembre 21, 2014

Festival Eñe 2014. I. Rodrigo Fresán y Patricio Pron


Se me hace raro charlar con Rodrigo Fresán. A él también se le hace raro y por eso, supongo, evita el contacto visual y da vueltas a mi alrededor mientras me habla de Stephen King y de traumas infantiles. Fresán como icono de una época muy concreta. La época de LC y la época de Hache, cada una a su manera. Ella me llamaba Guille Kai y yo la llamaba Laura-Laure. Éramos hermosamente pedantes.

Una vez, cuando Fresán publicó "El fondo del cielo", conseguí una entrevista bastante larga y me llevé a Hache de fotógrafa igual que me la había llevado tres años cuando entrevisté a Nacho Vegas. Fue una entrevista divertida, un hombre de una conversación prodigiosa y una inteligencia envidiable. Hache parecía muy ilusionada, tanto que no abrió la boca en toda la mañana, su manera de demostrar que así todo estaba bien. Yo creo que, si se hace recuento, no fui tan cabrón como ella cree, más bien al contrario, pero hacer recuento de una amistad perdida es una cosa penosísima.

Por lo demás, poca actividad en el Festival Eñe. Los chicos de Lapsus Calami en su rincón de editores, la zona Chill-Out con mejor acústica, mis tres libros a la venta y una chica de la radio del Círculo que se me acerca y me pide que le responda a unas preguntas. Cuando estoy en medio de la segunda me doy cuenta de que no sé ni lo que estoy diciendo y que voy a caerme rendido de sueño ahí mismo, en la planta segunda.

Dice Jorge que está tomando una medicación que hace que su cerebro funcione a la mitad de velocidad. A mí me bastó con tener un hijo.

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Por cierto, Fresán está ahí para charlar con Patricio Pron sobre la figura del escritor como tema de narrativa. Es una charla prodigiosa porque son dos hábiles conversadores, y saben mezclar ironía con erudición sin mayor problema. Citan varios ejemplos de novelas sobre escritores y a mí se me vienen dos a la cabeza que no aparecen en su lista: las dos escritas por autores "malditos" y con el lumpen de fondo, pero con intenciones muy distintas: Henry Miller y Roberto Bolaño.

Una de las agonías de "Trópico de Cáncer" era precisamente el empeño del protagonista en convertirse en escritor y la diferenciación que hacía entre su vida y su vocación. Estar en la fiesta pensando en que tendrías que escribir el libro y estar escribiendo el libro bloqueado porque querrías estar en el tranvía ovárico. La dicotomía narrador-personaje que me obsesionó durante años, el grito que Miller repetía cada diez páginas: "Soy escritor, soy escritor, soy escritor"...

Bolaño, que no se tomaba las cosas menos en serio y ahí está su biografía, mostró mucho más sentido del humor en "Los detectives salvajes". Si en Miller, ser escritor era apartarse de los focos, renunciar a la vida, en Bolaño teníamos lo contrario: el poeta García Madero y toda su panda de pirados realvisceralistas que solo entienden el hecho de ser escritor como una manera de ser protagonista. Estética. Narrativa de uno mismo.

Me choca tanto su ausencia que me decido a comentárselo en las preguntas al final de la charla pero, mientras formulo mentalmente lo que voy a decir porque se me acaba de ocurrir y tampoco quiero parecer pueril, la conferencia se acaba y nadie ofrece un micrófono al público.

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Noche magnífica en Madrid. Por fin un otoño digno de ese nombre, con la gente en la calle y los museos iluminados, dos agentes de seguridad bromeando a la entrada del Thyssen.

Un lugar fascinante, el Thyssen. Una vez fui de noche con la Chica Langosta. Era 2001 y estaba de moda. Había una exhibición de Canaletto y ella devoraba Venecia con su tradicional apetito. Fue una velada preciosa, casi madrugada, los dos juntos paseando por el jardín, tomando una copa en la terraza, paseando nuestra juventud por el Paseo del Prado, las luces del Ritz y el Palace a lo lejos. Yo ya lo había dejado con T. y ella había vuelto ese verano de Iowa City.

Tan bonito fue aquello que cuando llegué a casa le escribí un email de dos folios explicándole por qué la quería y por qué la había querido siempre. No lo mandé. Mi hermano me dijo que me dejara de historias y a mí también me pareció lo más sensato. Probablemente no la quisiera y desde luego no la había querido siempre. Eso sí, no he vuelto a la Thyssen, por si acaso.

jueves, noviembre 20, 2014

La alegría ya viene



A mitad de concierto, Lichis comienza una versión de "Lo mejor de nuestra vida" que la Joy Eslava recibe con cierto escepticismo. Muchos piensan que es una canción nueva y a otros les suena de algo sin saber muy bien de qué. Yo, que pasé media adolescencia tarareando esa canción, incluyendo aquel "superamistad" que Antonio Vega coló con todo el morro del mundo. disfruto como un enano; en parte, porque la versión es buena y me gusta; en parte, ya digo, porque siento que soy de los pocos que comparten la sensibilidad de Lichis para elegir esa canción y no cualquier otra más obvia.

En general, el concierto es bueno, correcto. Algo corto y frío, pero es algo que me pasa siempre con la Joy, así que igual es un problema de la sala o igual es un problema mío, que cuando dormía por las noches disfrutaba más de los eventos sociales. "Modo avión" va desgranándose canción a canción incluyendo las excelentes "Tinky Winky", "Tal vez, buenos aires" y, como no, "Horas de vuelo". En medio, alguna concesión a la nostalgia en forma de "Felicidad", "Antihéroe", "Carne de canción" o "Valientes". Si el público de Zahara tiene que acostumbrarse a que su ídolo vaya a más revoluciones de las que les gustaría, el de Lichis tendrá que hacerse a la idea de que se acabaron los conciertos gamberros de peroratas alcoholizadas.

Querer a la gente como es o no quererla en absoluto. El debate de siempre. Algunos lo llevamos mejor que otros.

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Hablando de "Valientes", Lichis la elige como última canción y la presenta como un alegato de resistencia a los tiempos que corren. Quizás hace falta algo así: que en vez de Lluis Llach y "l´Estaca", los revolucionarios salgan con un "volveremos a ser valientes" a todo trapo por megafonía. Menos abracitos y puños en alto y más comerse el mundo o al menos intentarlo. Ganaremos un ratito hasta que bailen los de siempre. Alegría, no melancolía. Siglo XXI, no lucha contra el franquismo.

La idea me recuerda a esa maravillosa película-documental sobre el referéndum de Pinochet llamada "No". Me cuesta creer que la gente de Podemos no tenga esa campaña en mente y sigan sintiéndose obligados a acabar sus mítines como si estuviéramos en una reunión clandestina de la facultad rodeada por los grises. Los partidarios del "no" a la reelección de Pinochet tenían un señor papelón entre manos: ilusionar a la gente para votar algo negativo. Decir "sí" siempre es más motivador que decir "no". La cosa la solucionó un publicista. Dos publicistas, en realidad, aunque el documental se salte pasos. El eslogan tenía que ser alegre, la música divertida, la imagen juvenil, y había que incluir risas, esperanzas de futuro... Los abusos y el horror aparecían, por supuesto: Allende y el estadio nacional y los desaparecidos, pero lo importante era ganar y para ganar tenías que enganchar más allá de la rabia.

No sé yo si la melancolía mueve muchos votos. Alguno moverá, no lo niego, pero Lluis Llach a mí me da la sensación de "más de lo mismo" y estas campañas de "compañeros y compañeras" me suenan a rancias. Otra cosa sería una canción con su guitarreo y su mensaje optimista de "vamos a demostrarles a esta panda que lo podemos hacer mejor". Eso, en este momento, movería masas. Lo otro se acerca una vez más a la religión. Y si Podemos no quiere hacerlo, pues que lo hagan otros.

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A mí siempre me gustó rendirme a la belleza hasta que directamente entregué las armas hace tres años. Una de las frases más contundentes que he encontrado a ese respecto es el "You´re filthy cute and baby you know it" de Prince en "Cream", su época de follarín compulsivo. "Eres asquerosamente guapa y lo sabes", traduciría, pero incluso "asquerosamente" se me queda corto. Creo que la belleza habría que tratarla con mayor naturalidad, sin que presuponga un ataque o una agresión. Lichis lo hace varias veces, por ejemplo, con esos "eres tan bonita que no te lo van a perdonar" o el "eres preciosa, ¿quién te juzgaría suya?" que yo luego repetí tantas veces entre veinteañeras que lo merecían.

En la vida real, el arrebato más sincero que he escuchado nunca fue en una fiesta allá por 2000 o 2001. Una de las chicas de comunicación audiovisual -en realidad era de periodismo, pero para qué andar con matices a estas alturas- bailaba sensual en medio de la pista cuando alguien se le acercó y le dijo, totalmente derrotado, sin esperanza alguna, ni siquiera con la intención de ofender: "Qué buena estás, hija de puta", suficientemente alto como para que lo oyera, suficientemente bajo como para que no resultara violento. Luego se fue, borracho y melancólico, como el que se pone a buscar la belleza en una bolsa de plástico volando frente a la cámara de un adolescente perdido.

La chica siguió bailando. Trece años después, y no pasa nada por reconocerlo, seguía siendo igual de espectacular.

miércoles, noviembre 19, 2014

Tal vez Buenos Aires



Dice el tópico que en política no te matan los enemigos, te matan los amigos. No estoy del todo seguro de que el tópico sea cierto pero supongo que hay casos que lo prueban. Podemos lleva tanto tiempo peleándose con Inda, Marhuenda y Aguirre que quizás ha infravalorado el poder de su verdadero rival, esto es, el PSOE. Con el PP instalado en las encuestas entre el 25 y el 30%, nadie puede pensar que los socialistas van a dejar pasar esta oportunidad en aras de una beatífica refundación de la izquierda. Nadie hace eso y ellos no serán los primeros.

En ese sentido, la línea editorial del periódico socialdemócrata de cabecera, El País, siempre ha sido clara y crítica con el partido de Pablo Iglesias, pero las dos piezas de hoy en portada de la edición digital -recuerden, mil veces más leída que la de papel- dejan claro que esto es la guerra. Un artículo que parece pertenecer a un blog rescata las loas de Monedero a Chávez. Son ridículas pero eso no es lo que me preocupa porque la relación de amor de Iglesias y Monedero con Chávez no es algo nuevo y nada de lo que vayan a arrepentirse.

Lo que me preocupa es que es una venganza. En el artículo se dice claramente: "A ti no te gustan nuestros editoriales, nosotros sacamos tus elegías de cuando creías que no eras nadie". La otra noticia en cuestión es la de la beca de Íñigo Errejón, que ha sido ampliamente celebrada en redes sociales. Al parecer, Errejón está becado y no está claro que vaya a cumplir con sus compromisos universitarios. Chico malo. Estoy dispuesto a aceptar que, en unos estándares alemanes de cumplimiento moral de las responsabilidades, Errejón tuviera que apartarse de la política en el caso de que, efectivamente, esa beca no acabe en el trabajo deseado. El problema es que el plazo aún no ha terminado y no veo en Errejón ningún privilegio: te becan para una investigación, te dan un plazo, si no cumples con lo acordado, te piden el dinero de vuelta. No hay nada escandaloso de momento, si acaso la presunción ajena de que ni piensa acabar la investigación ni querrá devolver el dinero.

Creo que he dejado claro muchas veces que a mí no me gusta Podemos. No pasa nada, tampoco me gustan muchos otros partidos políticos. Eso no quiere decir que esté de acuerdo con este linchamiento a Errejón que pasa incluso por sacar a su padre a paseo. Si yo tuviera que presentar la biografía de mi padre antes de tener una vida pública igual me iba retirando ya a una cueva. Sin embargo, el mensaje cala y cala precisamente porque no lo dicen Inda, Marhuenda ni Aguirre sino El País y Ana Pastor. Solo falta Jordi Évole para que Pedro Sánchez roce la mayoría absoluta.

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Una de mis exageraciones favoritas es nombrar a Roger Federer y Lichis como los dos únicos genios que conozco. Me gusta decirlo mucho porque confío en que Miguel lo oiga alguna vez y se sienta bien, más que nada porque supongo que Roger lo tiene más presente. A Lichis le conocí en 2005, en su casa de Terrassa, con su primera mujer, Sonia. Acababa de publicar "Hotel Lichis", uno de los mejores discos en castellano que se han publicado en lo que va de siglo y que acabó en algo parecido al olvido.

Lichis lo llevó mal y eso, junto a otra serie de circunstancias, le trajo a Madrid a replantearse qué era eso de La Cabra Mecánica, qué sentido tenía y qué camino debía seguir. Ha tardado demasiado tiempo en contestarse a esas preguntas, demasiado al menos para sus fans, pero ya está de vuelta: esta noche, en la Joy, presentando "Modo avión". No sé cómo le irán las cosas pero supongo que mal, como a todo el mundo. Anoche, Alberto Olmos mencionaba una entrevista con Pedro Maestre en la que explicaba cómo era pasar de vender 80.000 libros a que nadie quiera ni siquiera publicarte.

Lichis vendió 80.000 discos y si no los vendió, desde luego pareció que los vendía. Hoy todo es distinto y lo que queda es el prestigio y el respeto. Que Leiva acepte ser el batería de tu banda y te ceda todos los focos. Yo sigo pensando que es un genio y que hay algo en sus canciones que no está en nadie más, ni siquiera en el manido Joaquín Sabina. En lo que no tengo confianza alguna es en que haya ahora mismo 80.000 personas dispuestas a reconocérselo, ojalá me equivoque.

Una noche le dijo "bonita" a Laura Cuello y otra aguantó que una fan de Fito le llamara "Richie" durante horas hasta que acabó llorando a la salida de una discoteca de la calle Barquillo. A Lichis le quiero tanto, le admiro tanto que cuando me llama tardo cinco tonos en cogerle el teléfono, desmontando una de las canciones de su último disco. También es cierto que ya no me llama a menudo, quiero pensar que eso es porque es feliz.

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No sé cómo reaccionaría si mi madre se estuviera muriendo y un montón de periodistas se agolparan a mi alrededor buscando un primer plano de mis lágrimas. Supongo que mal pero también puede ser lo contrario, puede que la miseria del momento, la sensación de irrealidad que produce el hecho de que toda esa gente sepa que se está muriendo tu madre y aun así quieran exprimir la última gota del morbo a tu costa te aleje por un momento de la habitación de hospital, las noticias del médico, la respiración forzosa y las despedidas.

La Duquesa de Alba morirá pronto o eso parecen estar deseando todos los medios de comunicación. Para mí es un personaje fascinante. Cualquiera que se case con un filósofo es fascinante, si lo piensan. Luego si quieren podemos entrar en la lucha de clases y en los nobles oprimiendo al pueblo con la ostentación de su riqueza y todo el rollo, pero el título iba a estar ahí independientemente de la persona y la persona, al menos, se ha esforzado en conseguir ese punto de respeto que en España no regalan.

Una mujer consciente de su herencia y su legado. A ver si a Isabel la Católica le vamos a dedicar una serie de tres temporadas y a Cayetana Fitz-James Stuart, del linaje de los Estuardo, vamos a despacharla con un "mueran los ricos". En "Mis almuerzos con gente inquietante", Montalbán entrevistaba a Jesús Aguirre y de nuevo erraba el tiro. La fascinante era su mujer. Puede que el periodista no lo supiera o pensara que las cosas no podían ser tan obvias: rica, famosa y además inquietante, eso es mucho para una sola persona. Su marido, en cambio, parecía convencido.

martes, noviembre 18, 2014

Peter Pan



A mí el tema Ana Pastor me interesa mucho más que el tema Pablo Iglesias. Me interesa porque Iglesias está por demostrar y Pastor tiene un aire demostrado que en ocasiones me irrita. Desmontar a Ana Pastor es un reto mucho mayor que desmontar a alguien que aún no tiene programa o no sabe explicarlo, aunque también puede tener algo de injusto: hay pocas periodistas con el potencial de Ana Pastor, en eso estamos de acuerdo, y es más, periodistas como Ana Pastor son necesarias dentro de la abulia general de la profesión. Eso no quiere decir que sea oro todo lo que reluce, como ya expliqué en su momento incluso cuando viajaba a Teherán para entrevistar a Ahmedineyad y se enredaba en su propio discurso.

Con Ana Pastor el problema es el "hype", todo ese rollo de lo minuciosa que es en la entrevista. Lo es, pero sus charlas no avanzan nunca precisamente porque esa minuciosidad de entrada no tiene continuidad: esos constantes "no me ha contestado a la pregunta", que vienen a decir "no me ha contestado lo que yo quería" o, más a menudo, "yo ya había decidido de antemano que usted no me iba a contestar esta pregunta y diga lo que diga, yo suelto que no me ha contestado y me gano el aplauso".

A Pablo Iglesias, a estas alturas, es absurdo andar preguntándole "cómo, cómo, cómo...". En serio, es absurdo. Él mismo no lo sabe y cualquiera perspicaz se ha dado cuenta de que no lo sabe. Matizo: que él no lo sepa no quiere decir que no se pueda hacer, quiere decir que hay mucho trabajo por delante. Lo que sí sería "derribar un discurso" sería preguntarle por el qué: "qué es para usted la gente", "qué es para usted el pueblo", "qué es para usted la ciudadanía" porque igual que el discurso del sistema se basa en la "legalidad" y "la constitución" como tótems, el de Iglesias se basa en abstracciones que requieren de definición. ¿Ni una pregunta por ese lado? En ese sentido, resultó decepcionante.

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¿Qué fue del peterpanismo? En serio lo digo. Todos esos chicos nacidos en los 60 y en los 70 que decidieron negarse a crecer en los 90. El peterpanismo era autocompasivo y en ocasiones aburridísimo, eso puedo concederlo, pero tenía un punto humano. Ahora todo el mundo quiere ser cínico, cada columna es un cotilleo o el elogio de una resaca. Un "qué bien la pasemos" que a veces acaba con un brindis, una canción y una llorera a lo Manquiña en "Airbag".

Por supuesto que a mí me gustaría ser un maldito y además tener la prosa de Pla o de Camba, pero que todo el mundo intente serlo me llega a resultar agotador. Y quien no quiere ser Pla quiere ser Arcadi Espada, cosa peligrosísima salvo que se sea Arcadi Espada y sigamos en 2004. Hay un exceso de seriedad y un exceso de frivolidad y muy poco término medio. Cualquier tema como excusa adornada de juegos florales. Incluso yo he cambiado el tono de este blog para darle más "entidad".

Puedo entenderlo en los que, por mucho que nos resistiéramos, hemos acabado creciendo, pero los veinteañeros... ¿por qué demonios aceptar sin más lo que ordena el Capitán Garfio?

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Unas mesas delante de mí, a la izquierda, hay un hombre que se parece a Miguel Cereceda, mi profesor de Estética en tercero y cuarto de carrera. Puede que no sea él pero hay muchas cosas que cuadran: el rostro quince años envejecido, el gesto autosuficiente y el contexto, es decir, la biblioteca del Reina Sofía, adonde él nos mandaba para documentar nuestros trabajos sobre Marcel Duchamp o John Cage. Cereceda era un buen profesor, exigente, pero algo desencantado. Una vez dijo en clase que la utopía había muerto con el fracaso del socialismo real y que el mundo ya solo iba a ir a peor.

Como opinión puede estar bien. La melancolía es gratis. Otra cosa es que la diga un profesor universitario en su clase. En ese caso, requiere al menos de fundamento, es todo lo que pido. Discutimos un rato, incluso acabamos continuando la charla en su despacho y lo más que conseguí como respuesta fue un contundente: "Yo de este burro no me bajo". Hay que tener en cuenta que yo era un impresionable e idealista estudiante de filosofía de apenas 20 años para entender que la frase se me haya quedado marcada como ejemplo de mediocridad.

Una tesis, una plaza universitaria, años de docencia para que la justificación filosófica de una opinión sea la propia de un taxista. Poco me parece.

lunes, noviembre 17, 2014

Ana Pastor y Pablo Iglesias ; Manuel Jabois y la revista Unfollow


La entrevista de Ana Pastor a Pablo Iglesias: muchos la consideran devastadora para el politólogo y reveladora de sus carencias. Puede ser, ya saben que a mí Iglesias me parece un tipo del que uno puede esperar muy pocas sorpresas. Efectivamente, la videoteca le pone en apuros y aún más la realidad, o más que la realidad, el futuro. Podemos es un proyecto de presente y su gran esperanza es que el presente se prolongue el mayor tiempo posible. Como dije hace un par de semanas, su principal diferencia con el 15-M es que no se vuelven locos anunciando propuestas detalladas de cada cosa sino que se mueven en el "vamos a intentarlo con todas nuestras fuerzas", "escucharemos a la ciudadanía" y ese largo y calculado etcétera.

Por otro lado, esa entrevista la podría haber hecho cualquiera. Es más, se la ha hecho mucha gente antes y a esa gente se le ha mirado de soslayo, como si hubiera un sobre pendiendo de su cabeza. Otra cosa es Ana Pastor, claro, la mítica Ana Pastor. En esto yo no soy sospechoso: no me gusta cómo entrevista Ana Pastor y lo decía incluso cuando estaba en TVE. Me parece tramposa, tergiversadora y con poca voluntad de que la entrevista avance sin que se le acaben dando la razón. En muchas de las respuestas de Iglesias se daba por aludida como si la cosa fuera con ella y no faltó el tono auto-exculpatorio en demasiadas ocasiones. 

Todo esto no estaría tan mal si el programa no se llamara "El objetivo".

Mucho más serio me parece el tiro en el pie de esta mañana en la SER con Pepa Bueno. Ese "trataré de sacar a España de la OTAN". Iglesias ha criticado numerosas veces que determinada izquierda intente devolver el país a 1936 y de repente va y lo lleva a 1985. Si por algo ha destacado "la casta" en estos últimos años es por avivar debates que la ciudadanía consideraba superados. Al parecer, para Iglesias esto de la OTAN nos sigue atormentando. Es curioso teniendo en cuenta que es prácticamente la única decisión política que se ha sometido a voto popular directo.

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Manuel Jabois me cita hoy en su columna sobre Roger Federer. Reconozco que me hace ilusión, claro, aunque casi habría sido un agravio escribir sobre Federer y no citarme con la guerra que doy aquí, en Twitter y donde me dejen. Quizá lo haya hecho precisamente para que me vaya callando. Lo bonito del asunto es que el artículo que cita lo publiqué hace casi dos años en la revista que fundamos Ana Boyero y yo: Unfollow Magazine. Ahora hablando en serio, yo creo que Manuel sabía que me haría especial ilusión esa cita y no cualquier otra -lo primero que hago cuando me contrata un medio es obligarles por escrito a que me publiquen algo sobre Federer- por lo importante que fue para mí la revista y la desilusión que supuso el adiós al proyecto.

De hecho, y esto no lo sabe nadie porque no tenía sentido ir fardando, Jabois fue uno de nuestros mayores mecenas. Convencidos de que un proyecto como Unfollow tenía sentido y que la gente se daría cuenta en seguida pusimos una cuenta de PayPal a disposición de los lectores. Si no me equivoco, mi madre puso algo, mi compañera del colegio Susana también nos pasó algo de dinero y Jabois de repente metió 50 euros de un tirón, para nosotros una fortuna.

Con ese dinero y el nuestro, que fue la mayor parte, conseguimos una revista donde escribían Miguel Noguera y Castelo, Hughes y Albert de Paco, Xavi Puig y Bárbara Alpuente... Una revista con excelentes reportajes de Carlos Camino o Jacobo Rivero o Aída Prados o Elena Sansigre. Súmenle a eso relatos inéditos de Andrés Barba, Lara Moreno y Pablo Gutiérrez y una buena batería de cortos de Oriol Puig y Nacho Sánchez-Quevedo. Todos cobrando. ¿Por qué no salió bien la cosa? Porque para que las cosas salgan bien hacen falta mucho tiempo o mucho dinero y Ana y yo no teníamos nada de eso.