miércoles, diciembre 23, 2009

Mi legado en Torrejón



El asunto no es volver a la adolescencia, eso está muy trillado. Cuantos más años, más ganas de volver a la infancia. Fiesta de fin de curso en la Escuela Oficial de Idiomas de Torrejón con panchitos, patatas, tortilla, gusanitos, música de Navidad, concursos literarios, gastronómicos... y combate a muerte entre departamentos en la competición de villancicos.

A alguien todo esto le puede parecer trivial y yo le entenderé, pero esperen que les ponga en antecedentes: inglés era un departamento vencido, arrasado, que venía de un tercer puesto indigno el año anterior (en Torrejón hay tres idiomas, sólo) y con un gran handicap: muchos profesores, muchos alumnos, difícil compenetración musical.

Sin embargo, ayer todos fuimos uno sobre la tarima del Salón de Actos. Sylvie escogió la canción; Pablo, María José y yo dirigimos los ensayos; Yolanda y Mai pusieron su entonación al servicio del grupo y para rematar Yoni, un alumno mío de Intermedio 1 (NI1, en la jerga) se trajo la guitarra y nos echó una mano rítmica importante. El resultado fue inmejorable. Una masacre en toda regla. Triunfo absoluto.

Ese será mi legado en Torrejón, ahora que parece claro que no volveré después de Navidades o que volveré a poco más que firmar mi cese: llevar a inglés a lo más alto del concurso de villancicos. Lo explicaré en mis Oposiciones: "Yo, fonética, poca, pero villancicos..." y pasaré una fotocopia de "Rudolph, the red-nosed reindeer" a todos los miembros del tribunal.

Por lo demás, las clásicas angustias: ¿Cuál será el siguiente destino? ¿Qué compañeros, alumnos, niveles, directores...? Torrejón ha sido una experiencia maravillosa en muchos aspectos. En general, casi todas las experiencias vienen siendo maravillosas y ya van seis. Todo eso después de las vacaciones, es decir -perdonen el exhibicionismo- a partir del 11 de enero. Antes, viajes a Barcelona y San Sebastián, cuatro capítulos para acabar una novela y los clásicos compromisos familiares.

Nada que les resulte extraño a ninguno de ustedes.

Pásenlo lo mejor que puedan.

lunes, diciembre 21, 2009

Herman Tertsch y El Intermedio


La facilidad de alguna gente para hacer el ridículo es asombrosa y cuando se juntan Tertsch y la gente del Intermedio aquello ya es una juerga del disparate, con nuevo capítulo que paso a contarles.

Antes, un breve repaso a los hechos: Herman Tertsch, ex columnista de "El País" reconvertido a articulista de "ABC" y presentador del telediario nocturno de Telemadrid, ingresa en el hospital hace casi ya dos semanas con varias costillas rotas y un pulmón encharcado debido a un golpe tremendo. La agresión coincide con un montaje de "El Intermedio" en el que se tergiversan unas declaraciones suyas sobre la lucha antiterrorista, lo que aprovecha Esperanza Aguirre para vincular montaje y agresión y culpar de la misma a los partidarios del Gobierno.

El montaje fue desafortunado, pero de La Sexta no se puede esperar mucho más. Agit prop.

El caso es que Tertsch está en el hospital como víctima de una brutal agresión partidista cuando se descubre que dicha agresión tuvo lugar a las 7 de la mañana en el Toni 2. Los que conocemos la noche madrileña y el garito en cuestión sabemos que es muy complicado que te peguen sin más en ese sitio. Y desde luego, por facha, no va a ser. También sabemos cómo es el cliente habitual del local a esa hora de la madrugada, pero puede que Tertsch sea simplemente un amante de la música tocada a piano y no necesariamente un borrachín buscando gresca.

Aparte, cada uno en su tiempo libre, que haga lo que quiera, ¿no?

Pese a las evidencias, Tertsch insiste en su lecho de sufrimiento: "Fueron profesionales, me atacaron por la espalda". Las investigaciones apuntan a que, efectivamente, fueron profesionales. Un profesional, al menos. Probablemente, de la prostitución. A mí eso no me interesa. Me interesa el ridículo pero no los detalles. Coincidiendo en el tiempo, Jose A. Pérez, en su blog, "Mi mesa cojea" finge una entrevista con Hermann Tertsch. Suele hacerlo y suelen ser divertidas. A veces, el gusto es dudoso, pero desde luego su sentido del humor es excelso.

En la entrevista fingida y como parodia del periodista -quien, por otro lado, se venía convirtiendo él mismo en una parodia- se reproduce este diálogo:

J: ¿Ya va recordando cómo tuvo lugar la agresión?

T: Vagamente. Sé que yo estaba documentándome entre el lumpen para escribir un ensayo sobre Zapatero cuando alguien que pudo ser un moro o un negro o un ministro o quizás un cineasta español me agredió por la espalda, como sólo los rojos y los inmigrantes saben hacer.

Ya digo que el gusto es dudoso, pero puede entrar dentro de lo que se considera "divertido". Lo curioso es que hoy mismo, en "El Intermedio" se da una noticia sobre Tertsch y su estado y se apunta a unas declaraciones del periodista a una página web. Estas declaraciones: " Por mis ideas me insultan mucho por la calle y pueden haber sido moros, antifascistas o gente normal del cine o de la SGAE". Obviamente, lo primero que pensé es "se la han colado, han dado como real la entrevista de Pérez y la han puesto como noticia".

Pues no. Las declaraciones son reales. Y las hizo en "La Razón" ni más ni menos. Ya digo que a mí los modos de "El Intermedio" y programas similares no me gustan. No es una cuestión moral, es simplemente que no me hacen gracia. Pero lo de Tertsch es algo más que ridículo, es patético.

domingo, diciembre 20, 2009

Gente rara


Detrás de mí, en la tercera fila de la Tribuna Baja A, hay dos amigos de hace tiempo. Si solo oyes las voces parecen treintañeros, si te giras con disimulo como si fueras a saludar a alguien en algún otro lado -por ejemplo la Tribuna Alta B o algo así- te das cuenta de que no pueden tener más de 25. Hace tiempo que no se ven. Uno de ellos vive en Estados Unidos y es un chico con iniciativa. Es el que dirige las conversaciones y el otro dice que sí a todo aunque luego matice que igual no.

Ese tipo de relación.

Hablan de las universidades americanas. El chico con iniciativa quería jugar al fútbol en su universidad. "Football", dijo, y un compañero le animó a que fuera al entrenamiento después de clase. Fue, claro. Con sus espinilleras, sus botas y sus medias altas. El resto del equipo le recibió con cascos, hombreras y pantalones largos ceñidos. El entrenador le sugirió que igual lo que quería decir era "soccer".

Ha venido por Navidades y ayer estuvo en el Bernabéu. Cristiano Ronaldo es el mejor jugador del mundo, opina. Messi está sobrevalorado: le dan premios porque el Barcelona lo gana todo, pero sin Xavi e Iniesta no le llegarían balones. Yo aguanto impasible, viendo a Banic meterlas todas desde cuatro metros. Luego le explica a su amigo de la adolescencia que en realidad el 11-S fue un atentado de los propios americanos contra sí mismos. El amigo le da la razón, o al menos concede que en términos americanos no puede discutir contra una eminencia como él, se interesa y pregunta:

- ¿Por qué?
- La verdad es que no lo sé- contesta el otro.

Por un momento pienso que hay algún vínculo entre pensar que Messi es un jugador sobrevalorado y que el 11-S lo perpetró el Gobierno americano para justificar la invasión de países árabes -el chico cita Afganistán como país árabe- pero luego me doy cuenta de que eso es injusto. Se puede pensar que Messi está sobrevalorado y no es mejor que Cristiano Ronaldo sin ser un gilipollas. De hecho, yo, a veces, en la intimidad...

Después del partido del Estudiantes bajo a casa de Álida. Es un camino natural que se ha hecho muchas veces antes y que suele desembocar en un plato enorme de spaguetti con tomate. Tenemos que acabar el montaje del corto junto a Pedro y exactamente eso es lo que hacemos, con un problema: los tres estamos hartos del corto, pero muy hartos. De repente, descubrimos que el guión es un asco y que no tiene final. Lo descubro yo, que soy el guionista, y le reprocho al mundo que no me lo hubiera avisado antes, así que cortamos casi por cualquier lado.

Por lo demás, el hartazgo se mezcla con el orgullo. A veces se nos olvida lo que fue eso. Se nos olvida que rodamos en dos días, sin equipo de producción, con material alquilado para el fin de semana, sin más dinero que nuestro propio dinero... Se nos olvida que nosotros hicimos el guión, lo adaptamos, lo dirigimos y lo estamos montando. Que es nuestra primera vez y lo que nos estamos exigiendo es ni más ni menos que la genialidad. Pues bien, es importante que lo asumamos: no somos geniales. Puede que tampoco pase nada.

A la vuelta decido coger el autobús. Es una decisión suicida en domingo por la noche y tres grados bajo cero. Tardo un tiempo en darme cuenta. Exactamente ocho minutos. Cojo un taxi que me lleva por Virgen del Puerto hasta Príncipe Pío, luego Plaza de España, Princesa, Alberto Aguilera y ya la Glorieta de Bilbao. Cuando me bajo, el conductor me da la vuelta y un papel. Un folleto, más bien. Tiene el dibujo de un transatlántico hundiéndose en portada y el siguiente titular: "EL TITANIC: Un viaje sin retorno. La travesía que desafió a Dios".

En realidad pone "desafio" sin tilde, pero, en fin, esto es un blog literario, ya saben.

En las páginas interiores (dos) se llega a la siguiente conclusión: "Al Titanic no lo hundió un iceberg, lo hundió el orgullo, la soberbia del hombre, el pretender desafiar a Dios y creer que sus conocimientos pueden superar su gran Poder y Majestad (Isaias 2:17)".

Es decir, que se lo hicieron a sí mismos.

¿Por qué? Qué más da.

Ya queda menos para que empiece la final de "El Aprendiz".

sábado, diciembre 19, 2009

Barcelona 2-Estudiantes 1


No son solo los seis títulos, que también. Repasen: la Copa ganada con goles de Messi, Xavi y Bojan. La Liga sentenciada con un 2-6 en el Bernabéu, cortesía de Messi, Puyol y Piqué. Copa de Europa con gol final de Messi y ocho canteranos para acabar el partido. Supercopa de España con Jeffren y Pedro de estrellas. El propio Pedro decidiendo en la prórroga de la Supercopa de Europa contra el Shakhtar Donetsk y en Abu Dhabi, el sexto, tantos otra vez de Pedro y Messi.

En resumen, no sólo es cuestión de ganar, es la capacidad para ganar de todas las maneras posibles y siempre confiando en un modelo de gente joven y de la casa. Cuando las cosas pintaban mal en el Campeonato del Mundo, tras una primera parte espantosa, ¿en quién confió Guardiola? En Pedro. Cuando se mascaba la tragedia a falta de diez minutos, ¿con quién se la jugó? Con Jeffren. Ambos fueron decisivos.

Se puede apelar a la suerte, claro, pero cuando se tiene el 70% de la posesión en la segunda parte, cuatro o cinco ocasiones claras y la confianza absoluta de que así se acaba ganando, la suerte aparece más fácilmente. El gol de Pedro llegó al final, de acuerdo, pero tendría que haber llegado mucho antes. El partido de Estudiantes fue épico, pero mediocre. Alguien dirá que si ese cabezazo del canterano no entra o que si el de Desábato en la prórroga se cuela, pues igual el Barcelona no es el mejor equipo del mundo y lo es el otro, el mediocre y épico.

De acuerdo, de eso se trata. Pero ya que la crítica no va por el juego -inobjetable en la segunda parte y la prórroga- aceptemos el resultado tal y como es: 2-1.

Dicho resultado consagra a un equipo, por supuesto, pero sobre todo consagra a un entrenador. Es complicado conseguir lo que Guardiola ha logrado con menos de 40 años. Insisto, no hablo de títulos. Hablo de estilo y de decisiones. Colocar a Messi de mediocampista y poner dos extremos fijos fue una decisión fantástica. Cambiar a Henry por Jeffren, un extremo puro y rápido cuando los argentinos estaban fundidos fue decisivo. Se le pueden achacar algunas cosas, por supuesto, de entrada su empeño en confiar en el delantero francés, pero también es verdad que el año pasado marcó 25 goles y de eso no hace tanto.

Hablar sobre el partido es complicado. Fue una agonía y un aburrimiento. Así lo quiso Estudiantes y así lo aceptó el Barcelona durante 45 minutos. Por momentos, oyendo la voz de J.J. Santos, un hombre perdido, me pareció que asistíamos a la repetición del España-EEUU de la Copa Confederaciones. Tampoco me importó tanto, quiero decir, el Barcelona ha jugado en lo que va de temporada 28 partidos y ha perdido uno, muy improbable, contra el Rubin Kazan. Creo que una segunda derrota entraba dentro de lo aceptable, por mucha carnaza que se hubiera querido sacar del asunto.

Pero ni eso. El Barcelona hace que el mundo sea un poco mejor y más justo. Estás convencido de que los malos van a ganar y viene Pedro al rescate. Se apaga la prórroga sin explotar el agotamiento de Estudiantes y va Messi y aparece de la nada.

Creo que es un buen momento para acabar con el debate. Messi no solo ha ganado seis títulos este año. Como he citado en el primer párrafo, ha marcado en todos los partidos decisivos de esos títulos excepto uno, la Supercopa de Europa, donde se limitó a dar el pase decisivo. Su importancia en el juego es brutal. Parece mentira que pueda desbordar por banda, tirar faltas, bajar balones con la cabeza, distribuir el juego desde la media punta y tenga tiempo para meter goles. 37 la pasada temporada, 15 en la actual. Con la izquierda, con la derecha, de falta, de cabeza y ahora de pecho. Y eso que estaba en crisis.

Pensar que Cristiano Ronaldo es mejor jugador de fútbol es un chiste. Es confundir la realidad con la Playstation.

El Barcelona perderá, por supuesto. Pronto, supongo. Es una cuestión de estadística. Nadie ha ganado siempre igual que nadie ha vivido una eternidad. La gente muere igual que los equipos invictos, pero ahí queda eso. Para el recuerdo. Estamos viendo la Historia del fútbol pasar ante nuestros ojos y espero que al menos seamos capaces de reconocerlo.

Feliz Navidad


Lo primero que pienso es que llegar a Madrid tiene que ser la hostia. Llegar a Madrid en diciembre y quedarse de vacaciones unos días, cinco o seis, y sentir ese aire decadente y a la vez señorial viciado de atascos y manifestaciones. Pasear por Barquillo como un turista y coger Alcalá, ver la Cibeles, colarte por la calle Montalbán dejando atrás el Paseo de Recoletos vacío como todo sábado por la mañana...

Enloquecer incluso con las obras, con lo improbable y caótico de las obras en cualquier lado y la manía de convertir incluso un paseo en un rally. Las luces apagadas y los vendedores de castañas con su pachorra habitual.

Luego, repaso. Repaso los últimos siete días y pienso que es imposible no tirar para atrás y quedarse con todo 2009. 2009 ha sido, con diferencia, el año más enloquecido de mi vida. Ni siquiera 2007, porque en 2007 no pasé un mes en un Ford Festiva atravesando estados y reservas indias ni dirigi cortometrajes ni escribí novelas, ni pasé por quirófano, ni trabajé en cinco ciudades distintas ni nada de eso. En 2007, ni Federer ganó Roland Garros, ni el Barcelona el triplete ni España el Eurobasket. Fue un año fallido.

Pienso que he vivido en un año lo que mucha gente querría haber vivido en toda su vida. Eso lo pienso muy a menudo, ya lo saben, y también saben que eso me llena de melancolía más que de contento. Es una posición estética y la estética nos mata. La estética nos obliga a querer siempre lo que no tenemos incluso cuando lo tenemos todo. La misma razón por la que uno prefiere ser un turista alemán que un madrileño de pura cepa.

El tercer pensamiento es sobre una chica. Podría ser una chica en concreto pero cualquier chica en concreto viene a ser una chica en abstracto, igual que cualquier amor, como diría Pizarnik, es un amor por los espejos. No es un pensamiento, es un diálogo. Cuando no sepan muy bien qué hacer prueben a recrear la situación con una conversación cínica y vean si funciona. Algo así:

- Creo que tú y yo podríamos haber tenido una bonita historia.
- Yo creo que no.
- Yo en realidad tampoco lo creo, si lo creyera supongo que hubiera intentado algo al respecto.

O quizá no. Pero las cosas, como las ciudades, dichas por otro tienen más sentido.

Foto: elpais.com

jueves, diciembre 17, 2009

"On the line", "Lala "y "La rubia de Pinos Puente" arrasan en Cortogenia


La gala anual de premios de Cortogenia siempre tiene un punto de hermandad entre los cortometrajistas. Además, todo el mundo está de buen humor. El que ha ganado, porque ha ganado. El que no ha ganado, porque sabe que sería una falta de estilo absoluta demostrar que está cabreado, así que se ve obligado a sobreactuar.

Pasemos rápido por los tópicos del frío que hacía en Madrid, de lo emocionado que uno se siente viendo a Guadalupe Lancho entregando premios o de lo encantadores que son -sí, más peloteo- Óscar de Julián y Mariela y vayamos al grano: los premios. Excepto una mención del Jurado a Rocío Monteagudo por "La tama", dirección de fotografía para "Dime que yo" y mejor sonido para "Tu(a)mor", todos los grandes se los repartieron entre tres cortos: dos que me encantan y uno que me gusta solamente. Curiosamente, este último fue el que ganó el gran premio. Suele pasarme.

"Nana", de Esteban Crespo, se llevó guión y dirección. Esteban es un tipo formidable e incluso uno se pregunta si Gustavo Salmerón -que sale en cada plano del corto- no se hubiera merecido también el premio a mejor actor. Eso no quiere decir que Font García fuera un injusto ganador. Font García y Carmen Ruiz son "La rubia de Pinos Puente". Por supuesto, está Vicente Villanueva con su universo y su prodigiosa capacidad de dirección -apunten su nombre porque va a reventar taquillas en largometraje, estoy seguro-, pero sin ellos dos el proyecto no se sostendría.

Como estaba cantado, Carmen Ruiz se llevó el premio a mejor actriz y además el corto, igual que pasó en Almería, se llevó el gran premio del público.

"On the line" arrasó en cuestiones técnicas: dirección de arte, música original y dirección de producción. Todo eso le valió el premio como mejor cortometraje del año. Dudoso. Hacer un cortometraje siempre es algo complicado y desde luego "On the line" cumple de sobra con unos mínimos. Pero, ¿el mejor del año? Muy opinable.

Y ahora yo tendría que contarles cómo me fui a la fiesta del Larios y me invitaron a copas y hablé con éste y el otro, como si esto fuera una columna de Benjamín Prado, pero lo cierto es que felicité a Esteban, felicité a Vicente, me reencontré con María, de Greatways... y me fui a ver a Pablo Ager y Albert Sants en el Barcelona, 8. Nada que reseñar. En un breve ataque de entusiasmo nos fuimos al Libertad, pero como diría Rubén Mata y al menos en mi caso, "all the fish is love", así que nada más llegar me fui a casa.

Por cierto, entre Rubén Mata y Fer Cabezas, ¿quién ganaría un concurso de entusiasmo? Dejo la pregunta en el aire.

miércoles, diciembre 16, 2009

Joaquín Sabina y el Toni 2


Antes hay un concierto de Joaquín Sabina, pero yo llevo yendo a conciertos de Joaquín Sabina desde 1983 aproximadamente, Parque de Berlín, él me dedicaba una canción que se llamaba "La tercera guerra mundial" porque yo era un niño prodigio y aprensivo que intuía el estallido atómico a mis seis años.

Repaso mi infancia y siento temblores.

En fin, demasiadas giras de Sabina como para entrar en matices. Demasiada vinculación sentimental y familiar como para hacer críticas. Eso lo dejo a los expertos. Yo estoy con Dani y lo disfruto. ¿Más o menos? No sé. No me han invitado para que juzgue, me han invitado para que vaya y lo pase bien y es exactamente lo que hago.

Nos colamos en el backstage. Pancho nos cuela en el backstage, hablamos con Javier Krahe. Ahí hay un montón de gente que no pinta nada pero Krahe, obviamente, lo pinta todo. Le cuento que perseguía a su hija con siete años -más o menos cuando aquel concierto-. Que ella celebró uno de sus cumpleaños allá por Alfonso XIII y yo iba detrás por toda la casa diciendo "Violante, qué guapa eres". Le cuento que eso es lo que mi madre cuenta, que yo en realidad no lo sé. Él me responde con una simpatía que casi raya el entusiasmo -estamos hablando de Krahe, tomemos los sustantivos con cierta prudencia- que no se podía imaginar que Gloria tuviera un hijo de mi edad. Por un momento parece que le caigo bien.

Simpatizamos con Dani Pérez de Prada. No tiene ningún mérito simpatizar con Dani, por otro lado, pero el caso es que lo hacemos y cuando no lo hacemos nos quedamos en la barra, pidiendo whiskys gratis mientras Flaco tiene que escuchar mis primeras digresiones de borracho exultante y sin cenar: "El asunto no es ganar su simpatía, el asunto no es caerles bien. Al contrario, el asunto es ser mejores y quitarles de ahí".

Efectivamente, ese es el asunto. Nada de mamoneos ni compadreos, no. Trabajo. No pedimos una rendición incondicional sino un paso al lado. Ni siquiera pedimos que nos lo regalen, nos exigimos merecerlo.

Dani habla del Toni 2 y yo pienso en Hermann Tertsch. Pienso que hay ahí algo parecido a una serendipia, en el sentido de que desde que sé que Tertsch fue golpeado en el Toni 2, a mí me apetece más ir al Toni 2 y de repente surge la ocasión. Tengo la impresión de que mi vida cambiará a mejor mañana, mejor, sin más, y cogemos un taxi los tres: los dos Danis y yo, pero sólo dos entramos en el bar y el otro es Flaco. Pérez tiene un casting.

En el Toni 2 están Leiva y Rubén, está Clarita, cantante de Los Peces, está Carmela, está Fernando Tejero, está Blanca Romero... No hay nada que luchar contra ellos porque ellos son nosotros, son nuestra generación o incluso más abajo. Como mucho habría que temer a los jóvenes -las jóvenes-, las que un día nos echarán a nosotros a patadas. También está Óscar Ladoire. En un ataque de valentía me acerco y me presento como fan de "A contratiempo". Menciono la palabra "tumbadioses" y Óscar sonríe de verdad, como si hasta ese momento no me hubiera creído del todo.

La acción pasa de la barra al piano y del piano a la barra con todos los estados intermedios. Hago cosas que tendría que haber hecho antes, es decir, hablar con gente que merece la pena por sí misma y no por su nombre. Por ejemplo, Miguel Leyva merece la pena. Miguel Leyva se pone a hablar contigo y habla contigo, seas quien seas. No hace como si hablara contigo y de repente se gira y se olvida de ti. No, eso lo hace Quique González pero Miguel Leyva no. Fernando Tejero tampoco. Es un prodigio de simpatía, de hecho, y aunque detesto molestar, le molesto. Le molesto desde "¿Quién mató al teatro?" y Cristina Rota hasta "La espera" y Albert Espinosa.

Un incordio en toda regla.

Fernando está con Blanca Romero. Que nadie malentienda esto: Fernando está con mucha gente, entre ellas, Blanca Romero. Yo me muero de ganas de que alguien me la presente pero eso me parece vacío y previsible. ¿Qué le puede decir alguien a Blanca Romero? ¿"Eres muy guapa"? Por Dios bendito, Blanca Romero tiene 32 años, ¿acaso no se ha enterado ya de eso? No me atrevo, ni siquiera a pedir dos besos, ni siquiera a saludar a DJ Pollo. Como mucho, en un alarde de osadía, me despido de una chica encantadora que dice llamarse Candela y luego matiza "Candela Serrat" y yo digo "claro, qué idiota" y ella dice "no tendrías por qué saberlo" y yo digo "es verdad, qué idiota haberme sentido idiota" y ella sonríe y le recuerdo a Carmela cuando ella nació, y me mira con una media sonrisa y cara que viene a confirmar lo que ya pensaba antes: "Este tío está pirado", y puede que sea verdad, y también puede que haga algo más que ahora mismo no recuerdo.

Algo más aparte de subirme al taxi con Dani y volver a casa, claro.

Con las costillas intactas.

lunes, diciembre 14, 2009

Concierto de Vega en Galileo


Antecedentes de Vega: una chica muy guapa en un programa que iniciaba su decadencia, Inés con su single comprado -o regalado, no sé- dos veces en la víspera de su marcha a Berklee (2003) todo para que la chica en cuestión pudiera sacar disco. Una petición de entrevista a Universal que queda en nada porque la cantante decide cancelar toda la promoción. A cambio, Universal me propone a Nena Daconte (2006) y el resto es historia. Un concierto en el Búho Real al que me apunto y al que no voy, ante el cabreo de Darío, que lógicamente ve mi entrada no usada como una entrada perdida.

Este vídeo con Patricio, anteriormente en sus pantallas.

Eso son los antecedentes; en Galileo, Vega sale con su pelo corto y su minifalda vaquera con medias blancas y su manejo exacto de la seducción. Es como si no quisiera ser una chica guapa pero a la vez no le quedara más remedio que demostrarlo. Como si quisiera salir de una espiral comercial pero a la vez no pudiera evitar mencionar en seis segundos hasta siete marcas comerciales distintas a las que tiene que agradecer su apoyo.

En la entrada regalaban sidra y algo que podía confundirse con una carraca.

Hay algo desconcertante en Vega, desde luego. Todos estos juegos contradictorios a los que me refiero: su manejo de lo independiente y lo multinacional. La chica rebelde de Universal que agradece a Orange su esfuerzo. Los resultados están ahí: son las 20,30 de un domingo y Galileo está hasta arriba. No hay entradas. Junto a Isabel y a mí se parapetan varios grupos de lesbianas y gays. No sabemos la relación pero parece ser que parte de un cierto look andrógino y una canción llamada "Libre".

Isabel insiste en que tenía un novio gallego y yo creo recordar algo.

Pero todo esto son antecedentes y accesorios. Lo importante es la música y la música está a la altura. Ella dice que es uno de los mejores conciertos de su carrera a pesar de una afonía evidente entre canción y canción pero que desaparece entre guitarras. Las canciones son buenas y variadas. Las versiones van de Luz Casal a Los Piratas. Del pop más comercial pasamos a un rollo indefinido que casi podría ser jazzero. La chica muestra cierto entusiasmo.

El mejor momento es cuando toca "Mejor mañana". A mí me parece una canción espectacular y a ella supongo que también porque la toca dos veces. También toca dos veces el segundo single. Todo esto antes de los bises donde afortunadamente -o no- no las toca por tercera vez. Cosas raras, de nuevo. Las chicas se quedan sin "Libre" pero nosotros salimos con una sonrisa porque llevábamos tiempo esperando una confirmación y esa confirmación ha llegado.

Y nos tomamos un bocadillo de chorizo. Ella no. Yo me tomo un bocadillo de chorizo.

"La ventana", de Carlos Sorin


Mientras averiguan si Sorin se escribe con o sin tilde -el sentido común indica que "con", el propio director lo escribe "sin"- pueden leer la reseña que he publicado en Notodo.com sobre una peli que probablemente pase inadvertida ante tanto estrenazo de Navidad pero que merece muchísimo la pena:

Carlos Sorín es un tipo de otra época y otro lugar. Un director de amplios paisajes e historias cotidianas. De detalles. No hay nada épico en Sorín más que el propio desarrollo de la vida, su gusto por los silencios, por la naturalidad –aquí, de nuevo, los protagonistas son actores no profesionales- y por la melancolía bien entendida. Historias de gente que quieren que les dejen en paz. Gente en calma o al menos gente que quiere quedar en calma. Sus protagonistas tienen algo de Alonso Quijano cansado de luchar contra molinos. Desde luego esa es la impresión que da Don AntonioAntonio Larreta-, en torno a quien gira toda la acción de La ventana. Acción por decir algo, aquí sobre todo hay emociones. La decadencia y la tristeza mezcladas en un día de amaneceres y atardeceres.

Después de sorprendernos a todos con su magistral Historias mínimas, Sorín llevaba unos años dando tumbos con obras poco logradas como Bombón, el perro o El camino de San Diego. Bien, tenemos excelentes noticias: La ventana es un retorno a la maestría. Se pierde el humor, eso es cierto, pero se gana en narración, en imagen, en recursos, en madurez. La ventana es casi una obra de teatro, con sus apenas 75 minutos de duración, su espontaneidad, sus planos mantenidos en los que no parece pasar nada y pasa todo, sus personajes improbables: el afinador de pianos, el médico rural, las enfermeras, los ciclistas accidentales –qué gran regalo volver a ver a Marina Glezer, una belleza argentina prácticamente desaparecida desde Roma, de Aristaráin-. Todo ello se junta en una jornada de expectativas resuelta de manera magistral. Una película que no te mete en el dedo en el ojo, pero te hace llorar. Es inevitable. Esa Pampa enorme ahí delante, con el sol cayendo y la vieja finca haciendo lo que mejor sabe: envejecer. Un anciano recostado en su cama viendo las avispas entrar por su enorme ventanal mientras lee un libro de relatos de Chèjov. Hay tanto de Chèjov en Sorín y en el propio Don Antonio que ponernos eruditos ahora sobra.

En tiempos de montajes frenéticos y sobreactuaciones, Sorín se hace más necesario que nunca. La ventana arriesga a base de apostar por lo clásico, lo que nadie hace ya. Ancianos y amaneceres, la revolución del día a día.

domingo, diciembre 13, 2009

Fernando Iwasaki - España, aparta de mí esos premios


Fernando Iwasaki tiene una merecida fama de escritor divertido. No solo de divertido, porque tener fama de divertido en este país no es tan difícil, ahí está Manel Fuentes. También de valiente. Su sentido del humor no se para donde los demás se pararían, es un tipo políticamente incorrectísimo sin necesidad de escándalos ni de manifiestos, solo mediante el uso de la ironía y la señalización del tópico.

Su último libro de relatos aborda el mundo de los premios literarios. Hasta cierto punto es una novela, más que un libro de relatos, pese a la apariencia. Es la novela de un tipo que se inventa un relato y lo va ajustando con calzador a las distintas bases de concursos que encuentra por el camino hasta llegar a lo absurdo.

En ese camino, hay chistes sobre futboleros que se toman a sí mismos excesivamente en serio, vascos fascinados por los árboles talados y las piedras enormes sobre los hombros, jóvenes antiglobalización dispuestos a cantar el himno de la Legión y así sucesivamente... Lo tiene todo para que le caigan un buen par de hostias en cada esquina, pero a la vez lo tiene todo para que el que lo haga quede como un gilipollas y por lo tanto se abstenga. Pese a las apariencias, en este país quedar como un gilipollas es aún algo muy mal visto.

Los concursos literarios tienen algo de gilipollez. De entrada, el concepto de competición para juzgar la literatura, algo que ya es muy ambiguo. Luego, la tendencia a que cada asociación, pueblo, municipio o comunidad autónoma tenga el suyo, dispuesto, claro está, para que los distintos escritores en lengua hispana (o gallega o catalana o euskérica) glosen las mil virtudes de dicha asociación, pueblo, etc.

La consistencia con la que nuestro protagonista va ganando premio tras premio con sus disparatadas historias tiene un punto verosímil. Absurdo, pero verosímil, como debe ser el fallo de cualquier premio de relato breve. Con esa nota privada del presidente de cada jurado/asociación/etcétera que parece querer decir "No era esto, no era esto...". A bases disparatadas, ya se sabe.

El libro de Iwasaki más que carcajadas provoca sonrisas, aunque cueste un poco entrar en la historia precisamente por su intención de repetirla. Las versiones finales, desde luego, mejoran con mucho las iniciales y no hay nada que invite a pensar que esa no era la intención del autor. Es un libro inteligente, ese tipo de inteligencia que deja las cosas claras pero dichas de una manera que es imposible ofender a alguien.

Un libro que se autoexcusa.

Un libro que parodia, en definitiva: no todos los premios en España se dan al tun-tun, basándose en una fórmula igual que Hipólito G. Navarro no forma parte de todos los jurados. Conozco excelentes relatos ganadores de concursos desconocidos. Pero resulta verosímil y eso es lo que cuenta.

Y divertido, ya digo.

La realidad, dejémosla para la hemeroteca.

sábado, diciembre 12, 2009

Nostalgias y despedidas


Desde que vivo en Tribunal, detesto salir. No sólo eso, detesto que la gente salga. Soy el Mr. Scrooge de Malasaña y convierto mi vuelta a casa en un continuo refunfuño y una recogida de cadáveres: niñas en tirantes y chicos vomitando en los bancos. Regueros de pis junto a mi portal.

Por el camino pienso que una cosa es lo que aquel psicólogo dijera y otra cosa es lo que yo recuerde que él dijo, pero no nos queda más remedio que quedarnos con mi versión y era algo parecido a "No se puede combatir un pensamiento negativo con uno positivo porque menos por más siempre es menos". Y a mí siempre me ha parecido una frase muy inteligente pero nunca he sabido muy bien qué quería decir.

No lo recuerdo, simplemente. Probablemente, él lo explicara.

Aventuremos hipótesis: si nos da por ponernos depres, tristes, pesados y encima intentamos arreglarlo lo normal es que nos sintamos más depres, tristes y pesados. Aparte de la ansiedad y la angustia de ser consciente de todo ello. Así que los pensamientos negativos se llevan hasta el final y cuando ya te dices a ti mismo: "¿Has acabado?" llega el pensamiento positivo, no exactamente como una respuesta sino como otra cosa nueva.

No sé si me entienden.

Supongo que el caso no es cambiar lo malo sino crear lo bueno.

Quizás no debería haber despedido a aquel psicólogo, pero lo hice. Daba unos consejos demasiado buenos. Tan buenos que me resultaban inaceptables. Uno tiene que saber cuándo trata con un paciente tauro, es parte de su trabajo.

Era Olavide cuatro años más tarde, qué curioso. Todo, cuatro años más tarde. Pronto empezaré un blog en Factual sobre la melancolía. Si me preguntan qué quiero hacer en mi vida diré "ser escritor"; si me obligan a reconocer qué quiero hacer en mi vida diré "ser un mujeriego"; si tuviera que decir qué es lo que mejor hago, no me quedaría más remedio que reconocer: "Ser un nostálgico". Un excelente nostálgico.

jueves, diciembre 10, 2009

El catalanismo de Guardiola



No creo que haya nada escandaloso en la frase "Somos un país con una lengua propia y los que la hablamos, la usamos también cuando estamos fuera". Si uno analiza los posibles puntos de escándalo, es difícil aguantar portadas y columnas: Cataluña se puede definir como país sin ofender a nadie. España tiene una Comunidad Autónoma que se llama País Vasco; así, "país". ¿Por qué no Cataluña?

Y tiene una lengua propia. Bueno, vale, tiene dos lenguas propias, pero se puede decir que el catalán es exclusivamente propia. Al menos si no se vincula al valenciano y al mallorquín o no se considera que todo eso es lo mismo y que en realidad Valencia y Mallorca son extensiones de Cataluña, es decir, si no aceptamos el discurso nacionalista. De "Somos un país con una lengua propia" a "Pertenecemos a los Países Catalanes, con su lengua propia y su estatus diferencial con respecto al resto del Estado" hay una gran diferencia.

El problema son los antecedentes. Laporta y compañía. Los referendums fantasma. Oleguer Presas. La manía de meterlo todo en un mismo saco: soy el primero que refunfuña cuando el Barcelona peca de catalanismo. Me parece una paletada, directamente, y me parece que le da toda la razón a Valdano cuando les acusa de paletos. El Barcelona no es la extensión de la sociedad catalana, bla, bla, bla... El Barcelona es un club de fútbol con mucha gente detrás, incluidos muchos no catalanes y creo que se debería tener un respeto hacia ellos y no hacerles sentir culés de segunda.

Por otro lado, Oleguer me parecía un pésimo central, un aceptable lateral derecho y sus opiniones independentistas ni me iban ni me venían. Simplemente, no representaban a nadie más que a él.

Volvamos al caso Guardiola y concedamos que, cuando a uno le tienen muchas ganas, lo mejor es mantenerse un poco al margen de determinadas historias. Yo no creo que Guardiola fuera ni insultante ni provocador con su comentario. Ni siquiera creo que estuviera deslizando un mensaje especialmente nacionalista. Guardiola se ha dejado la piel con la selección española durante casi una década como para andar ahora con tonterías de éstas. Y no en tiempos de Franco, como Iribar, sino en este mismo siglo.

Sí que fue, y no creo que nadie lo haya comentado, maleducado. El contexto de la frase es el siguiente: los periodistas ucranianos se quejan de que el entrenador del Barcelona conteste preguntas sin traductor. Preguntas que ellos no entienden por estar hechas en catalán y que la UEFA no traduce porque no lo tiene previsto: el Barcelona representa a la liga española y el idioma oficial es el español. Así que durante minutos, estos periodistas -y no solo los ucranianos, también los murcianos, riojanos, gallegos...- están viendo ir y venir preguntas y respuestas sin saber qué demonios están diciendo ni si eso afecta a lo dicho anteriormente ni si autoriza o deslegitima lo que ellos mismos van a publicar el día siguiente.

Eso es como mínimo descortés. A mí me parece muy bien que Guardiola hable en catalán. Y que conceda entrevistas en catalán. Pero lo de Kiev estuvo feo y poco elegante, y la contestación, sinceramente y después de todo lo dicho anteriormente, me pareció soberbia e inapropiada. Si el Barcelona quiere hablar con la UEFA para que el catalán sea idioma oficial y pongan un traductor, perfecto. Mientras tanto, lo normal es que se exprese en castellano.

No hablamos de sentimientos, hablamos de educación.