jueves, marzo 26, 2015

La desgorriarización de UPyD



Me llega por Twitter un artículo de Paco González en El Mundo explicando que la debacle de UPyD se debe a que es un partido incómodo para el sistema y el IBEX 35 y por eso han decidido cargárselo y aupar a Ciudadanos, que sería un partido menos comprometido con la lucha contra la corrupción y más manejable. Puede ser. Lo cierto es que la descomposición de UPyD es perfectamente explicable sin conspiraciones ajenas, así que apliquemos la navaja de Occam y optemos por la opción más sencilla: UPyD se ha venido abajo por su propio empeño en resultar un partido antipático, sin necesidad de ayuda alguna.

No lo digo como una crítica a la totalidad, ojo. Mi madre me dijo el otro día: "Si vas a conseguir algo en la vida, no va a ser por simpático". Hay gente que no es simpática y tiene que jugar otras bazas. Desde su creación en 2007, UPyD ha recibido críticas por todas partes y las ha encajado como mejor ha sabido. Yo siempre les he votado, tanto en las europeas como en las municipales como en las generales. A Rosa Díez y a los demás. Me pareció un partido necesario, que combatía el bipartidismo desde las instituciones, que defendía una ley electoral más justa y cuyo programa se acercaba mucho a lo que yo pedía a gritos en la Puerta del Sol, denuncias a Bankia aparte.

Por supuesto, siempre que defendí públicamente a UPyD me cayeron tortas. Lo dicho, era un partido antipático con una portavoz antipática y que se empeñaba en decirle a todo el mundo lo que tenía que hacer. Un partido con un exceso de soberbia que producía una inquina para mí inexplicable. "La musa de Intereconomía", la llamaba un amigo periodista cuando Intereconomía tenía prohibido dar ninguna información de Rosa Díez, no fuera a ser que los votantes del PP se dieran por aludidos. Cuando los medios propusieron por enésima vez su fusión con Ciudadanos -¡incluso con VOX!-, una mayoría se negó y creo que hizo bien porque los proyectos simpáticos a veces son mucho más peligrosos.

Con UPyD, al menos, siempre he sabido a qué atenerme y eso se agradece, por mucho que los de izquierdas les llamaran fascistas, sin más, y los de derechas, ya hemos dicho, les condenaran al ninguneo constante.

El problema es que la antipatía tiene un límite. Mi buen amigo Montano ha escrito sobre ello mil veces: en los últimos años los votantes de UPyD nos hemos tenido que enfrentar no ya a las broncas de los demás sino a las de los propios diputados del partido, encabezados por Carlos Martínez Gorriarán. Carlos es un buen tipo, nos hemos reunido varias veces y siempre ha sido de lo más educado conmigo. Con una pestaña de Twitter abierta delante, sin embargo, es un peligro público. Hoy, Sosa Wagner, lapidado públicamente como un hereje cuando propuso acercarse a los de Albert Rivera, daba por hecha la inclusión de militantes y simpatizantes de UPyD en Ciudadanos siempre y cuando acreditaran su "desgrorriarización". Puede que fuera más sencillo que el partido se "desgorriarizara" por sí mismo, pero ya es demasiado tarde. Con o sin Rosa Díez. Con o sin Irene Lozano. Con o sin Toni Cantó, lo cierto es que el partido ya ha quedado marcado para siempre y es una desgracia porque muchos nos hemos quedado sin voto.

Apelar a que lo que pasa es que Albert Rivera es muy guapo y habla muy bien y Planeta le trata como a un rey es excusa de mal perdedor. De perdedor antipático, vaya.

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Justine Sacco abandona por unos días su trabajo como relaciones públicas en una importante firma estadounidense y se dispone a marcharse de vacaciones. Mientras espera pacientemente a que su vuelo salga, pasa el tiempo actualizando su cuenta de Twitter. Nada del otro mundo: apenas tiene 170 seguidores y por mucho que el mundo siga girando, ella tiene once horas por delante rumbo a Sudáfrica precisamente para huir de cualquier preocupación. Cuando por fin anuncian el embarque del vuelo se le ocurre escribir: "Voy rumbo a África. ¡Espero no coger el SIDA! No, es broma, soy blanca".

El chiste puede no tener ninguna gracia y desde luego es una invitación automática a que alguien muy burdo y con la piel muy fina te acuse de racismo, como a Vigalondo le acusaron en su día de antisemita. Ahora bien, no hay que ser el tipo más listo del mundo para darse cuenta de que la ironía, la burla, va dirigida precisamente a quien asocia África sin más con el SIDA y quien a su vez vincula el SIDA con la raza negra.

Sin embargo, fuera de contexto y de explicación, el tuit llega al TL de cientos de miles de usuarios a base de retuits constantes e indignados. "Justine Sacco" se convierte en trending topic mundial con sus derivados del tipo: "Despedid a Justine Sacco". La masa enfurecida se pone en marcha y anima a recibir a Sacco con antorchas y arados en el aeropuerto de Ciudad del Cabo... porque, a todo esto, Justine Sacco sigue en el avión, ajena por completo a cualquier polémica y sin saber la que se está montando.

Cuando llega a Sudáfrica nadie la lincha pero su familia la repudia, la policía no garantiza su seguridad y los empleados de los distintos hoteles donde tiene reserva amenazan con ir a la huelga si aparece por ahí. Tiene que volver corriendo a Estados Unidos, por supuesto la despiden, nadie escucha sus explicaciones y su vida se desliza por una pendiente cuesta abajo. Todo por un tuit torpe o mal entendido, sin  más. Acuérdense de Sacco la próxima vez que quieran humillar públicamente a alguien de quince años por decir que quiere ver "Mujeres y Hombres y Viceversa".

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Mientras el fiscal francés anuncia con datos y evidencias que la única causa posible del desastre aéreo es la voluntad del copiloto de estrellarlo contra los Alpes, un periodista en Twitter, sin idea alguna de lo que ha pasado, corre para escribir: "No me lo creo", otra periodista lamenta que no se pueda investigar la cuenta de Facebook del piloto y otros dos deben de seguir discutiendo sobre las pochas. El mundo se tendrá que salvar solo.

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Mañana es la Noche de los Teatros pero desde hace tiempo ni hay teatros ni hay nada para nosotros. Mañana haremos maletas y comidas y confiaremos en que todo quepa en el coche y que el Niño Bonito no se deje la frente contra ninguna esquina en sus aventuras expedicionarias por el salón. Hace dos años, puede que tres, sí que estuvimos en una de estas celebraciones, con la Chica Imán y la Linda Vaquerita, pero fue un desastre absoluto que acabó como solían acabar las cosas por entonces: tomando descafeinados y botellas de agua en cafeterías vintage de Malasaña.

Aparte de la Noche de los Teatros o la Noche de los Libros, recuerdo la famosa Noche en Blanco y la pena que me daba perdérmela cada septiembre. A mí siempre me pillaba en el Festival de San Sebastián y desde la distancia todo parecía maravilloso. Everybody loves the sound of a train in the distance, everybody thinks it´s true. El único año que pude disfrutarlo en Madrid, por un cambio de fechas, fue 2008. Hice una pequeña fiesta de bienvenida en mi nueva casa de la calle Churruca, aún sin muebles ni nada y salimos a una noche fría, incómoda, llena de viento y de gente.

La gran atracción era un funambulista que iba a cruzar la esquina de Gran Vía con Alcalá caminando por un cable a decenas de metros de altura. A. estaba como loca, deseando que saliera y se cayera y así ella, que había empezado a ser algo parecido a mi novia, dejara de ser el centro de atención de todo mi grupo de amigos. Cada uno elige sus maneras de integrarse. El frío fue aumentando y con el frío el viento y al final el hombre no salió, Una decepcionada A. y yo nos fuimos a Huertas a intentar entrar en algún bar lleno de gente y nos acabamos despidiendo en la plaza de Neptuno, cada uno en su autobús, sin saber que habría más noches, claro, pero ninguna en blanco.

miércoles, marzo 25, 2015

La muerte de Pedro Reyes



A Pedro Reyes lo ubico en el dúo "Pedro y Pablo", primeros recuerdos de infancia que no son tales sino ecos de los recuerdos de mis padres. Creo que salía en La Bola de Cristal, justo cuando a Pablo Carbonell le dio por dedicarse a la música y Pedro Reyes se quedó algo solo, a los veintipocos años, buscándose la vida por salas y televisiones hasta que lo rescataron para el "Pero, ¿esto qué es?". A partir de ahí, una fama que no tenía nada que ver con mis recuerdos heredados. Creo que nunca lo dije pero el Pedro Reyes de los noventa ya no me hacía ninguna gracia y si no lo dije fue porque no quería amargarme la infancia.

En casa repetíamos mucho aquello de "Manolo Pieza, vete a la mierda", por un sketch que tienen algo más arriba, en vídeo, al que le falta precisamente la última frase. ¿Qué puedo decir? También nos hacía gracia Martes y Trece y podíamos pasarnos todo el año esperando el especial de Nochevieja y luego en Año Nuevo volver a verlo y recordar gag por gag la hora y media de programa, Josema Yuste imitando a Lauren Postigo.

Éramos un público de lo más agradecido.

De "Pedro y Pablo" se puede decir que fueron una especie de "Faemino y Cansado" tempranos, con sus propias actuaciones en el Retiro, pero, sobre todo, creo que encarnaban de alguna manera esa locura estética que fueron los ochenta. Una década de toreros muertos y de monologuistas absurdos que después tantos han intentado imitar. Muere Reyes con 53 años, una edad que me sorprende porque yo creí que era mayor, que aquel chico alto de pelo como mi padre no podía tener solo veinte años cuando le vi por primera vez.

Quizá lo que más nos fascina de la transición y la "Movida" a los setenteros y puede incluso que esa sea la razón por la que hemos llamado a todo eso "Cultura de la Transición" y nos lo queremos cargar cuanto antes, es que con veinte años pudieras tener éxito haciendo lo que querías. Alguien puede decir que ahora es incluso más fácil y que para eso está "La Voz Kids" o "Masterchef Junior" o incluso el Castilla, si eres danés... pero tengo dudas de si en ese caso no estás haciendo, letra por letra, lo que otro mucho más poderoso quiere que hagas.

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David Sardinero me invita a la fiesta del 30º aniversario de "Gigantes del Basket". En casa nunca ha faltado esa revista: ni cuando era un niño, ni de adolescente -salía los lunes, luego los martes para dar tiempo a los partidos del domingo- ni incluso de universitario cuando me suscribí un año entero y bajaba cada jueves al buzón a ver si había llegado por fin, junto a "Claves de razón práctica". Veinte años después de todo eso, yo estoy en la gala y estoy como colaborador, que no es poca cosa. No voy a decir que escribir en Gigantes siempre haya sido mi sueño pero puede que fuera uno de ellos. A mi alrededor, Pablo Laso, Sergio Rodríguez, Iñaki de Miguel, Alberto Herreros, Alfonso Reyes...

Me gustaría que el niño que fui con catorce, con quince años, me diera dos hostias y me recordara dónde he llegado. Jamás lo hubiéramos imaginado entonces, ¿verdad? Tiempos en los que encontrarse a Cvjeticanin saliendo del Magariños ya era razón suficiente para alegrarte el día. Sin embargo, no consigo llegar a esa sensación de plenitud, de objetivo cumplido, porque una vez llegas aquí, la cima te la ponen en cualquier otro lado.., y así voy yo por el Atresmedia Café, detrás de Pablo Martínez, otro de mis ídolos juveniles, persiguiendo periodistas y jugadores y sintiéndome como Kenneth Branagh en "Celebrity", aquella película de Woody Allen en la que un periodista acosaba a Leonardo Di Caprio a lo largo de una noche llena de modelos y actrices incipientes como Charlize Theron, intentando venderle el guion para una película.

Branagh era un hombre desesperado, o por lo menos parecía un hombre desesperado al borde de los cuarenta, y aquella multitud de poderosos y aspirantes, incluyendo al propio Allen detrás de la cámara, le miraban con algo parecido a lástima, simpatía, "a come on from the whores on Seventh Avenue". Así, yo, en un bar con nombre de grupo mediático, vendiéndome al mejor postor convencido de una vez de que somos poco más que mercancía, confiando en que nadie se dé cuenta de que lo mismo incluso está caducada.

lunes, marzo 23, 2015

Podemos y Ciudadanos, un éxito vestido de fracaso (o viceversa)



Se instala la opinión de que Podemos ha fracasado en las elecciones andaluzas mientras Ciudadanos ha conseguido un excelente resultado. Es una opinión irreal como irreales eran las expectativas de los votantes y dirigentes de Podemos, esa fanfarria de "la razón en marcha" que acaba arrasando por sí misma y asaltando los cielos con solo proponérselo. Ambos partidos contaban con el punto a favor del apoyo de las televisiones privadas en distintos momentos de su corta trayectoria y el punto en contra del ninguneo de las televisiones públicas, tanto fuera como dentro de Andalucía. Ninguno de los dos tenía una estructura sólida en la región, ni en las famosas zonas rurales ni siquiera en los propios centros urbanos.

Con todo, han conseguido casi un millón de votos. Es fascinante: hace diez meses, Pablo Iglesias logró esa misma cantidad en toda España y temblaron los cimientos del sistema. Ahora, triplica el número de votos justo en plena oleada de críticas y presuntos escándalos y es un desastre. No soy sospechoso de simpatizar con Podemos ni con Iglesias y ahí están mis artículos al respecto, pero seamos razonables: un partido que se presenta por primera vez a unas elecciones autonómicas y acaba con 600.000 votos y quince escaños puede estar más que satisfecho.

Lo mismo podría decirse de Ciudadanos: nueve escaños es un resultado excelente, sin matices, aunque es cierto que Andalucía es una región que debería ser más propicia para ellos que para los de Iglesias. Me explico: en Andalucía ya hay dos fuerzas de izquierdas que no solo están arraigadas desde el inicio de la democracia sino que han gobernado en la última legislatura. El espacio electoral de Podemos estaba por tanto copado y no es disparatado pensar que estas elecciones hayan sido las más complicadas de cuantas van a afrontar este año. En el caso de Ciudadanos, eran unas elecciones ni que pintadas: en plena efervescencia mediática, con un electorado de centro muy desencantado con el PP y unos 200.000 votantes de UPyD asistiendo perplejos a la desintegración de su partido.

Si alguien debería sentirse ligeramente insatisfecho -ligeramente, insisto- sería el propio Rivera. Su partido se queda en prácticamente el mismo porcentaje que la suma con UPyD de las Europeas. La "tercera España" no ha crecido o lo ha hecho mínimamente. Si conseguirá hacerlo en feudos del PP, de donde, al parecer salen muchos de sus votantes -yo lo pongo en duda- lo sabremos dentro de un par de meses.

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Por cierto, ayer hablé alegremente de cómo se mantenía el PP. Hoy he tenido tiempo de pensarlo un poco más. Sube un 1% con respecto a las Europeas pero entonces se dijo que "el votante de derechas" se había quedado en casa. Con un 25% más de participación, se ve que no, que el votante de derechas simplemente está cansado de su partido de derechas. Si en las generales repitieran resultado por debajo del 30%, unido a la situación de casi marginalidad en Cataluña y el País Vasco y el presumible ascenso de Podemos y Ciudadanos en Madrid y Valencia, con la correspondiente fragmentación del voto para todos los partidos, es muy complicado que el PP pase del 35% a nivel estatal. Y sin 35% no hay gobierno que valga. No gobierno estable, por lo menos.

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Un poco de fútbol: vi el Barcelona-Real Madrid con el rabillo del ojo así que tampoco me pidan grandes análisis. Lo que vi no me gustó, desde luego, al menos hablando como aficionado del Barcelona. Durante demasiado tiempo, el equipo dio la sensación de estar a merced del rival, un dominio que rara vez se ha visto en duelos anteriores. Si el Madrid no ganó holgadamente fue por el larguerazo de Cristiano y un par de fallos imperdonables de Benzema y Bale. Es cierto que al final de la segunda parte, con los de Ancelotti rotos, el Barcelona pudo marcar el 3-1 o incluso el 4-1 y llevarse el "goal-average", que no es ninguna tontería, pero eso llegó ya muy tarde, y en ningún caso como virtud propia sino por la descolocación ajena.

Y es que el Madrid se partió descaradamente en cuanto Kroos y Modric reventaron. Es lógico: Isco no puede sostener en defensa el medio del campo y los tres atacantes estuvieron más luchadores de lo habitual pero no lo suficiente. Prueba de la lentitud del Madrid en el medio del campo fue la facilidad con la que los centrales del Barcelona se adelantaban en cada jugada, con mención especial para Piqué e incluso para Alves. El Madrid jugó muy mal ante el Schalke y se clasificó, jugó bastante bien contra el Barcelona y perdió. Eso es lo que queda. Probablemente no hubieran preferido lo contrario.

Tema aparte, lo de Mateu Lahoz, un árbitro que no pita ni una falta y como la que pita es directamente violenta tiene que sacar tarjeta amarilla. Es absurdo. En fin, quedan diez jornadas y es muy probable que el Barcelona se deje cuatro o más puntos en el camino porque le cuesta dominar los partidos complicados y basa demasiado sus resultados en el día que tengan sus tres atacantes. Como el Madrid de toda la vida, vaya. Otra cosa es que el Madrid lo vaya a ganar todo, pero si lo hiciera, tendría una oportunidad, desde luego.

domingo, marzo 22, 2015

Elecciones andaluzas 2015: La vida sigue igual


Perdida la emoción por quién iba a ganar -todas las encuestas daban una holgada victoria para el PSOE de Susana Díaz- el interés de la jornada electoral quedó en hasta dónde llegaría ese triunfo y sobre todo, qué contrapeso ejercerían Podemos, Ciudadanos o incluso UPyD si resurgía de sus cenizas para conseguir algún escaño suelto en Málaga o incluso en Cádiz. La verdad es que lo sorprendente ha sido la falta de sorpresa: es cierto que la ley d´Hondt ha ayudado mucho en la contundencia de la victoria de Díaz -un 35,43% le ha valido para conseguir 47 escaños- pero también hay que reconocer que el PSOE ha mostrado una solidez a prueba de bombas: partido más votado en siete de las ocho circunscripciones, con la única excepción de Almería.

Con el PSOE en el porcentaje que le daban las encuestas, el balón pasaba al tejado del PP. Después de presentar un candidato casi desconocido y tras tres años de profunda crisis estatal, los de Moreno Bonilla pierden un 14% de votos y hasta diecisiete diputados. Es un mal resultado, pero no es un desastre. Con respecto a las Europeas de hace diez meses, incluso mejora un uno por ciento y mantiene además su dominio en la provincia de Almería, buena señal para las generales. Pierde varias de las capitales en las que ganó en 2012 al menos retiene Córdoba, Granada, Jaén y Málaga, aunque esta última por los pelos.

¿Quiere decir eso que el bipartidismo sigue vigente? Bueno, aquí hay un problema de definición de términos: si se considera el bipartidismo como el sistema en el que solo se puede elegir entre dos opciones, como por ejemplo en Estados Unidos, o, por derivación, en el que dos opciones copan más del 80% de los votos, hay que decir con rotundidad que el bipartidismo como tal se ha acabado. Otra cosa es que la hegemonía continúe, especialmente en una comunidad que ha mostrado una reticencia al cambio a prueba de bombas. Salvo imprevisto, el PSOE conseguirá mantenerse 37 años en el poder y a este paso serán los hijos de Susana Díaz los que se preocupen de dejar una Andalucía mejor a sus nietos...

PP y PSOE suman el 62,19% de los votos. En otras circunstancias, perder un 19% entre los dos sería alarmante, pero como las alarmas llevan sonando diez meses al final el incendio se ha quedado en nada. Desde la irrupción de Podemos en las Europeas y todo este follón de tertulias nocturnas, opinadores disparatados y modas de un día, el temor de ambos partidos a perder el pulso de la calle era obvio. Pueden estar tranquilos. Ahora no será tan fácil como pactar con IU a cambio de (casi) nada, pero igual seguirán gobernando en la mayoría de las regiones.

Otra cosa serán los municipios: un dato relevante de estas elecciones autonómicas es la victoria de Podemos en Cádiz capital. Una victoria relativamente contundente, además. Quizá muchos esperaban que el partido de Teresa Rodríguez debutara disputándole las castañas ya directamente al PP, pero eso es mucho pedir cuando partes de la nada institucional. Quince escaños y un 15% de los votos en unas elecciones donde ya hay otros dos partidos de izquierda consolidados en el gobierno es un resultado aceptable. No para entusiasmar, pero aceptable. Con Pablo Iglesias en el cartel, es probable que esa cifra pueda subir hasta un 25%.

En cuarto lugar queda Ciudadanos, con su trabajo de gota malaya. Sus mejores resultados son en Málaga capital, precisamente donde UPyD tenía una mayor base. Parece obvio que el partido de Albert Rivera se ha comido por completo ese espacio de la llamada "tercera España", sea eso lo que sea. Con Ciudadanos, igual que con Podemos, hay sensaciones encontradas: debutar con un 9% de votos, más de 368.000, es un gran resultado. Para todo el mogollón que se ha montado en torno a partido en las últimas semanas, sabe a poco. Tiene la llave de la gobernabilidad y hará bien en no cogerla de momento. Dejar que Susana Díaz gobierne en solitario, apoyar puntualmente y no asumir demasiadas responsabilidades. Su guerra se juega en otros campos.

Quedan, por último, los fracasados: IU, pese a cierto consenso en que Maíllo era un gran candidato que había hecho una gran campaña, no solo pierde más de la mitad de sus diputados sino que pasa a ser un partido intrascendente: sus cinco escaños no sirven para formar mayoría alguna. Mucho peor ha sido lo de UPyD. Los de Rosa Díez se jugaban en esta elección ser una alternativa creíble a Ciudadanos y se han quedado en un 2%. Quizá, posiblemente, por su obsesión con Ciudadanos. Es un resultado tan malo que probablemente provoque un hundimiento general en las municipales. ¿Para qué votar por un partido que estaba llamado a regenerar España y se va a quedar fuera de los parlamentos? Es casi seguro que el "voto útil" se lo lleve por delante.

En definitiva, triunfo del PSOE con menos votos totales y menos porcentaje pero los mismos escaños. Un PP que se sostiene con uñas y dientes en la peor de las condiciones y casi un millón de votantes que aparecen para los "nuevos" partidos, Podemos y Ciudadanos. De nuevo, todos ganan. Sorprende quizá la alta abstención, superior al 35% pese a las "ganas de votar" que se respiraban en algunos ambientes y los casi 100.000 votos nulos o en blanco, casi el doble de los que ha conseguido UPyD, para medir adecuadamente la debacle.

Elecciones andaluzas 2015. Buscando tendencias en la gran excepción



La frase que mejor resume la situación política en Andalucía es la de Susana Díaz al poco de iniciarse la campaña electoral: "Quiero dejar a nuestros hijos una Andalucía mejor que la que nos dejaron". La sensación que ha recorrido estas dos semanas de mítines y debates ha sido que el PSOE nunca estuvo ahí. "Una Andalucía mejor que la que nos dejaron". ¿Quiénes? El partido que lleva gobernando desde 1979, de Plácido Fernández Viagas a la propia Susana Díaz pasando por Escuredo, De la Borbolla, Chaves, Zarrías y Griñán, se presenta una vez más como el adalid del cambio, de la nueva oportunidad, de la regeneración democrática.

Esto no es un hecho aislado. En Madrid, por ejemplo, se presenta Esperanza Aguirre con un eslogan parecido cuando gran parte de sus subordinados han pasado ya por los tribunales o la cárcel y a la prensa le parece estupendo. Tan estupendo como el "caloret faller" de Rita Barberá en Valencia. Votar a partidos asolados por la corrupción ha sido algo muy habitual en España. Por ejemplo, en 1996, aquel PSOE mítico de los GAL, Filesa, el AVE y Mariano Rubio estuvo a un punto porcentual de ganar las elecciones. Lo que extraña de Andalucía es que robar con tanta impunidad salga tan barato. No ya robar en abstracto sino robar el dinero de los parados, el de los pobres, el de las subvenciones públicas...

Todo eso, al parecer, Susana Díaz se lo ha encontrado y espera dejarle a su hijo o a su hija una Andalucía mejor, es decir, una Andalucía sin su partido. Puede que se conforme con quitar de en medio a Pedro Sánchez.

Para ello necesitará un buen resultado este domingo y todo apunta a que lo conseguirá. Hay que recordar que en 2012, la anterior convocatoria, no solo Díaz no era la candidata a la Junta sino que el PSOE ni siquiera ganó las elecciones. El PP se aprovechó de la hecatombe Zapatero para imponerse por fin en las urnas, aunque sin una mayoría suficiente que le permitiera gobernar pese a lo que indicaban casi todas las encuestas previas. Si entonces se consideró el resultado como un exitazo pese a caer casi un diez por ciento, tres años después una previsible caída de otros cinco puntos será vivida como un paseo, dada la división del voto en los demás partidos.

Ninguna encuesta coloca al PSOE por debajo del 30% y teniendo en cuenta que la campaña ha sido plácida para Díaz y que el desgaste regional ya se lo llevó Griñán, es poco probable que la realidad desmienta esta vez a la demoscopia. El ganador, por tanto, parece claro. La expectativa está en saber qué va a pasar con los demás partidos y hasta qué punto se puede encontrar una tendencia en esa gran excepción que es Andalucía, donde el PSOE siempre gana, pase lo que pase.

El PP, por ejemplo, se juega mucho. Las últimas encuestas, tanto en Andalucía como en el resto del país, le están dando una intención de voto lamentable. Esa intención se ha ido "cocinando" dando por bueno el tópico de que el votante de derechas se avergüenza de serlo, con cocientes que llegan a doblar la cifra inicial, esto es, con una intención declarada de voto de un 12% se le ha llegado a dar un 24% de expectativa real de voto. Es complicado que sea así. El PP está muy tocado en todo el país y no hay síntomas de que Moreno Bonilla vaya a cambiar esa tendencia. Con el voto "pro-sistema·" afianzado en Díaz y el voto puramente conservador resignado a la derrota, tengo la sensación de que sus resultados serán peores que lo que anuncian los sondeos. Puede que no llegue ni al 20% de los votos, lo que sería un batacazo tras el 40% de hace tres años.

En cualquier caso, la atracción está en lo desconocido. Después del fenómeno Podemos de las pasadas elecciones europeas, las encuestas parecen más ratings televisivos que otra cosa. ¿Sale mucho Pablo Iglesias en La Sexta? Subidón de su partido en las encuestas. ¿Decide Mediaset "apadrinar" a Albert Rivera? Ciudadanos coquetea con ganar las elecciones. En serio, es todo tan disparatado que alguna de las encuestas va a acertar seguro porque creo que se han dado todas las combinaciones posibles.

Aquí hay varias cuestiones que dilucidar, y vamos una por una:

- ¿Llegará Podemos al 20%? En una comunidad autónoma con un fuerte voto de izquierdas pero muy enraizado en dos partidos políticos que han gobernado municipios y diputaciones durante años, sería una entrada brutal. No es lo mismo sorprender allá donde la izquierda no ha ofrecido resultados que hacerlo donde la izquierda lleva 36 años gobernando, que se dice pronto. Si Teresa Rodríguez llega a esos números -y el cierre de campaña de Dos Hermanas seguramente invite al optimismo entre sus votantes- eso apunte a un excelente resultado de Pablo Iglesias a nivel nacional y a algo más que una anécdota televisiva.

- ¿Pasará Ciudadanos del 10%? Hay una tendencia a pensar que Ciudadanos compite en el mismo espectro electoral del PP. Es un enorme error. No niego que pueda haber votantes de centro-derecha que se sientan cómodos con la imagen de niño bueno de Rivera, pero estoy convencido de que Ciudadanos, como Podemos, y como pudo ser UPyD si no se hubieran tomado a sí mismos tan en serio, son expresiones del descontento con el bipartidismo. El auge de Ciudadanos en las encuestas está siendo tan desmesurado que habrá que ver si es real en una Comunidad donde su implantación hasta ahora ha sido nula, todo lo contrario de UPyD, que siempre ha conseguido unos resultados aceptables por ejemplo en Málaga.

- ¿Conseguirá representación parlamentaria UPyD? Esto es vital. Aquí se juega posiblemente el futuro de la formación de Rosa Díez. Si efectivamente todo su voto de "tercera vía" se va a Ciudadanos será complicado recuperar a esos votantes para los demás comicios. Si, por el contrario, UPyD demuestra que sigue fuerte, con gente detrás, que sigue siendo una alternativa mosca cojonera a los poderes, entonces puede que muchos de sus votantes en las pasadas europeas vean que su voto no es un voto perdido. No nos engañemos, en todas las elecciones se vota a favor de alguien pero se vota sobre todo en contra de mucha gente. Si uno no quiere que gane ni el PP ni el PSOE ni Podemos no va a recurrir a un partido cuyos votos no se ven reflejados finalmente en escaños.

- ¿Se mantendrá IU en un porcentaje similar al de años pasados? Después de doblar sus escaños en 2012, cortesía de la crisis económica, la corrupción generalizada y el ya mencionado "efecto Zapatero", IU se encuentra ahora con una fuerza más joven, más ágil y con más capacidad de comunicación. En España parece que el batacazo va a ser monumental, pero, ¿lo será en Andalucía? Las encuestas le otorgan una tendencia al alza, con el añadido de que las encuestas tienden a menospreciar a IU, al menos en Andalucía.

No son pocas cosas, si se fijan. El país está completamente desorientado, entre tanto lenguaje vacío, tanta mentira y tanto escándalo constante. Las caras llegan y se van, los candidatos cambian meses antes de las convocatorias o renuncian en mitad de las legislaturas... Cuatro años después del 15-M por fin entramos en un ciclo electoral que refleje todo ese malestar que se vivió en las calles. Y ese malestar era reformista en algunos casos, de defensa del desmantelamiento de la clase media en otros, y claramente revolucionario en el resto. Hasta qué punto cada partido ha sabido aprovecharse de ese descontento lo empezaremos a ver el domingo por la noche. Mientras tanto, como cada año, les dejo mi pronóstico:

PSOE 32-33% 39-41 escaños

PP 22-23% 26-28 escaños

Podemos 18-19%  20-22 escaños

Ciudadanos 9-10%  9-11 escaños

IU 7-8% 7-9 escaños

UPyD 3-4% 0-2 escaños

PA 2% 0 escaños

Otros 3%

Con más de 40 escaños, o siempre que la suma de PSOE sume la de Podemos e IU juntos, creo que un gobierno en solitario con ayudas puntuales de Ciudadanos o de IU es viable. Para presupuestos o temas más gordos se pone la cosa más seria, porque ahí sí que Podemos y PP se podrían poner de acuerdo con un tercer partido y tumbar la partida, pero parece que Díaz -o quien sustituya a Díaz llegado el caso- tiene margen de maniobra. Ahora bien, si el PSOE consigue menos de 40 escaños sobre los 109 totales, el paisaje es de una ingobernabilidad clara y una posible repetición de elecciones... lo que apartaría a Díaz de la carrera por La Moncloa.

En pocas horas, saldremos de dudas.

miércoles, marzo 18, 2015

Medina del Campo V. Mi amigo Nietzsche


Iñaki Uriarte considera que "Así habló Zaratustra" no es de los mejores libros de Nietzsche. Tampoco se lo parece a Montano ni a Ernesto, según charlamos el otro día en aquella terraza gélida después de la presentación de los "Diarios". Puede que tengan razón. De entrada, yo me he leído casi toda la bibliografía de Nietzsche excepto el propio Zaratustra, que nunca conseguí terminarlo. Eso no quita para que haya algo emocionante en ese libro, algo poético, triste y alegre a la vez, de camello que se convierte en león que se convierte en niño. Esas proclamas de vitalidad con un regusto tan amargo de fondo, el regusto de la soledad. "Compañeros de viaje busco, pero compañeros vivos", como resumen de una manera de vivir.

Nietzsche y Zaratustra son los protagonistas de "Mi amigo Nietzsche", el corto brasileño que concursa en el certamen internacional. Por supuesto, a mí me resulta un corto emocionante porque todo lo que tiene que ver con la filosofía y mucho más con el vitalismo me emociona. A Nietzsche se le suele relacionar con el nazismo y en el corto parece que el director pretenda vincularlo con el marxismo, con la "teoría de la sospecha", si se quiere. Quedarse en que Dios ha muerto es no quedarse en ningún sitio, hay que dar el siguiente paso y hay que darlo solo: ¿Qué hacer ahora que nadie vigila?

El superhombre es, sin más, aquel que no obedece al rebaño. No aquel que no obedece a nadie porque a la vida hay que obedecerla siempre sino que no acepta ser una oveja rodeada de ovejas. Un hombre que se atreve a pensar por sí mismo, sin "Führer" ni "Internacional" de fondo. Compañeros de viaje, pero compañeros vivos, de nuevo, imposible confundirse en la masa nazi o en la masa obrera. Algo parecido al anarquismo pero un anarquismo sin bombas, triste, que cada cierto tiempo se pare y diga "no es esto, no es esto" y acabe abrazando a un caballo entre lágrimas.

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El de Nietzsche no es el único buen corto de la sesión de tarde de hoy. En realidad, prácticamente todos son buenos y van al grano. Putas francesas, amistades peligrosas, animaciones salvajes, espinas bífidas que no dejan de ser humanas, demasiado humanas... Una sesión como para salir a la calle con una sonrisa, de buen humor, y encontrarse con el saludo de Cristina desde la puerta del "Coco´s". Resulta que por fin, después de ocho años, se ha encontrado a sí misma y a su bar en este blog. Como decida ponerse al día se puede encontrar cualquier cosa, no me voy a poner a borrar ni a añadir ahora.

Ella da por hecho que me voy a quedar toda la semana, pero no, me voy ya, en lo que tarde en terminar este artículo. Me voy porque ya no es 2009 y tengo una familia y algo parecido a un trabajo que no admiten más demoras. Es raro despedirse hasta el año que viene cuando los años pasan tan deprisa. Emiliano llama por teléfono, demasiado ocupado para encontrar hueco para un café, horarios imposibles, la recepcionista de La Mota me ofrece conectarme desde el hall del hotel para hacer tiempo hasta que salga el tren.

La Chica Diploma me ha prometido que el año que viene vendrá aquí conmigo. La echo de menos y desde luego echo de menos que comparta todo esto conmigo. Supongo que quiero que ella vea lo que me quiere todo el mundo aunque no sepan exactamente por qué y a la vez quiero que ellos vean lo que me quiere ella pese a saber exactamente por qué, que lo hace aún si cabe más incomprensible. 

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Antes de irme: Laura de Pedro en "Teatro". Un corto muy íntimo, muy del estilo de Iván Ruiz Flores. Laura hace de peluquera y yo no entiendo por qué esta chica no está en todos lados si dan ganas de comérsela. Nos conocimos en un pase del anterior corto de Iván, creo que se llamaba "Miedos", al que me invitó Alberto Amarilla. Desde entonces, Laura es una de las personas con las que más cosas he compartido: películas de Woody Allen, acampadas en Sol, incluso clases de pronunciación para películas que nunca se rodaron. Once de noviembre de 2011.

Luego a Laura le pasaron cosas terribles y a mí también, pero a la vez nos pasaron cosas maravillosas y dejamos a un lado los cafés y las charlas para quedarnos con un cariño desde la distancia, algo parecido, supongo, a lo que intento explicarle a la Chica Imán por Facebook, que es el peor medio para explicarle nada a nadie.

Debilidades aparte, es un pase excelente, aunque al final solo nos hayamos plantado cuatro personas a las doce de la mañana. Dice Emiliano que es posible que los cortos de esta sección paralela sean mejores que los de la oficial pero que la oficial está para apoyar desde cero proyectos que no tengan la carrera ya hecha. Es su manera de verlo y no sé si estoy del todo de acuerdo, pero si lo hablo con él seguro que me convence. En cualquier caso, ya digo, es una sesión potente, con Esteban Crespo incluido y una fabulosa Alexandra Jiménez. 

Creo que he visto a Alexandra en películas, cortos y series regulares pero no la he visto nunca en una película, serie o corto malo y seguro que en eso tiene mucho que ver el hecho de que salga ella. Es curioso, cuando conocí a la Chica Diploma, ella me dijo que intentara cumplir mi sueño y me lanzara a conocer a mi actriz favorita. Lo que no sabía era que mi sueño de verdad era conocerla a ella.

martes, marzo 17, 2015

Medina del Campo IV. Vertiges


Tampoco digo que no tenga mérito meterse un lunes a las cinco a ver un montón de cortos en sueco y polaco. Lo tiene. Esta vez, sin embargo, somos menos, apenas los acreditados y un grupo de chicas entusiastas que entran haciendo mucho ruido y se van mustiando conforme avanza la sesión. Y eso que la cosa empieza bien, con "The mother", una buena historia que pretende abarcar demasiado, como sucede a menudo en este formato. Con todo, y aunque le sobran como mínimo cinco minutos, se puede ver y disfrutar, como el atrevido "09.55-11.05" en el que una mujer enferma de cáncer se enamora de su cuidadora temporal.

Es un corto en el que lo que se muestra se muestra sin ambages y en el que lo que no se muestra está latiendo de fondo todo el rato. Una especie de "teoría del iceberg" audiovisual. Eso a veces es bueno y muchas veces es malo porque el corto -o el relato- se acaba convirtiendo en un enigma, pero en esta ocasión, aun con su ritmo lento, nórdico, naturalista, funciona.

El problema es que ya van dos cortos truculentos a su manera... y los dos siguientes no ayudan. "Une histoire syrienne" estaría bien si venciera la tentación de la moralina, pero no, la moralina está en todos lados y a lo que se ve, la culpa de que un dictador sirio se perpetúe en el poder y torture a sus súbditos es de Occidente. Puede que sea verdad, pero a uno le agota tener la culpa de todo: si los árabes matan a los judíos es culpa de Occidente, si los judíos matan a los árabes es culpa de Occidente, si los árabes se matan entre sí es porque Occidente no hace nada para evitarlo. Si Occidente interviene en un conflicto, salga bien o mal, obviamente, cada muerto también es culpa suya.

Sinceramente, agota todo ese discurso por el cual tenemos que ser los guardianes del mundo los días pares y abstenernos de intervenir en problemas de culturas ajenas los impares. Por ejemplo, nada más acabar el corto francés empieza "I am Sami". Más niños sufriendo, esta vez kurdos, empujados al terrorismo porque las tropas de ocupación americanas van por ahí con sus tanques. Los niños y los tanques y ninguna alusión al hecho de que los kurdos, masacrados por Sadam, masacrados por los suníes y masacrados ahora por el IS, igual sí tienen algo que agradecer a Occidente. Al menos, precisamente, cuando Occidente va con los tanques.

En fin, tras el sermón llega un corto interesante. También largo, también turbio... pero interesante. Se llama "Vertiges" y habla de la vida de una estudiante en un instituto belga. Las historias de adolescentes, sin exageraciones, siempre son interesantes, al menos para los que crecimos con "90210" y "Al salir de clase". Hay algo inquietante en cada minuto, en cada mirada de esa chica, incluso en las canciones que escucha. Algo que por primera vez te hace quedarte pegado al asiento. La lástima es que, de nuevo, sobran cinco minutos, quizá más. La tónica de esta edición.

El final, en cambio, es vertiginoso: "Vivos", una animación argentina divertida, de las que siempre funcionan en los festivales y que solo dura cuatro minutos, más que suficientes, y "Counsellor", un chiste australiano de dos minutos sin demasiada gracia. Se lo comentaba el pasado viernes a Jaime: lo peor que se puede hacer en un corto es aburrir. Si eres un genio, demuéstralo. Si no lo eres, sal adelante como puedas, es decir, entretén al público. Cuéntales algo único, interesante, sin pretensiones. No siempre lo conseguirás pero al menos evitarás muchos bostezos.

Esta tarde, vamos con la segunda parte. Mirando el programa, no puedo ser demasiado optimista, la verdad, aunque al menos parece que en uno de los cortos se habla de Nietzsche y, mira, eso ya es algo.

lunes, marzo 16, 2015

Medina del Campo III. Todos están muertos


Son las once y media de la noche de un domingo y el Auditorio no está lleno pero casi. Supongo que entre semana el entusiasmo se reducirá pero me parece prodigioso que tantísima gente esté dispuesta a acostarse hasta la una y media como poco solo para ver una película que, por otro lado, pueden ver en su casa gracias a Filmin. Todo sea por retrasar el lunes. El corto previo, el de Javier Fesser, ha gustado mucho y el público está con ánimo de humor, de risotada, de sonrisa inocente cuando menos... pero "Todos están muertos" les da muy poco de eso y les mete en un universo turbio que hace la noche un poco más larga.

Empecemos por partes: la fascinación de los treintañeros por los años ochenta es curiosísima. Supongo que en parte echamos de menos la sencillez aparente de esa década. Una sencillez melódica, una sencillez vital, un hedonismo constante cuyas consecuencias las veríamos más tarde, cuando ya éramos adolescentes. Aparte, claro está, hay que sumar la experiencia propia: para nosotros, a los cinco o diez años, todo era facilísimo, ¿cómo no volver una y otra vez a ese momento mágico de sintetizadores y ropa arrugada? Me apasiona el concepto de "elegancia" que manejaban casi todos los protagonistas de la época. La importancia de la estética y a la vez la convención de que la elegancia dependía de uno mismo y no de Zara y por lo tanto había que inventársela. Inicios de Radio Futura, ya saben.

En "Todos están muertos", esa elegancia ya se ha perdido con el cambio de década. Es la resaca de una fiesta que ha acabado mal. Sanchís no hace concesiones, además. Sin llenar este post de spoilers baste con decir que todo el mundo es infeliz o lo parece. Algo muy noventero, si lo piensan. La sencillez se acabó para siempre y en vez de hacer un "Promoción fantasma", con Alexandra Jiménez intentando ella misma volver al pasado, Sanchís dibuja a una Elena Anaya que parece Iván Zulueta en sus últimas imágenes antes de morir: encerrado en casa, con la bata siempre puesta, la madre recogiendo lo que su hijo va dejando por ahí...

Por lo demás, ya digo, muchas cosas turbias y no siempre justificadas, como si el metraje se quedara corto para la idea inicial y hubiera que soltar bombas de repente, desde el aire. No fue un tiempo perdido, en absoluto, pero es posible que más de uno saliera del cine confuso. Yo, desde luego, lo hice.

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Antes de "Todos están muertos", la sueca "Fuerza mayor", una de esas típicas películas por las que uno va a un festival, con su lentitud, su precisión, sus actores completamente naturales, sin sobreactuar en ningún momento. Yo creo que en España hay actores y actrices excelentes; lo creo de corazón pero probablemente tengan demasiada prisa. La actuación en España se ha convertido en una lucha por el estatus y el no desaprovechar la oportunidad que hace que demasiados actores parezcan nerviosos en sus interpretaciones, como si aquello fuera una serie y tuvieran que grabar tres capítulos al día.

En "Fuerza mayor", al contrario, todo va a un ritmo creíble. Cuando la pareja discute, discute; sin grandes frases, sin grandes aspavientos, como lo haríamos cualquiera de nosotros. Cuando es feliz, es feliz; con las reservas de los nórdicos, esa distancia que siempre dejan con la realidad, ese escepticismo. Por lo demás, la película es dura porque ver a un matrimonio con hijos venirse abajo en cinco días de vacaciones es duro. Sobre todo cuando tú mismo está casado y tienes un hijo y no puedes evitar pasar la película repitiéndote: "Dios mío, ojalá eso a mí no me pase nunca".

Así que, por si acaso, nada más salir intento hablar con la Chica Diploma, solo que la Chica Diploma está agotada y a punto de acostarse -el Niño Bonito ha estado más bruto de lo habitual y ha terminado cayendo redondo él también- y solo podemos enviarnos mensajes recordándonos lo mucho que nos queremos y nos echamos de menos, llenando nuestra vida de emoticonos, algo que en Suecia, sinceramente, no sé si se hace mucho.

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Al llegar de madrugada, me pongo a repasar otras estancias en Medina. Nueve años dan para mucho. Me gusta leerme en 2009. Nunca pensé que en 2009 yo hubiera sido tan feliz, tan ligero, tan capaz de actualizar el blog dos veces al día y maravillarme tanto por la soledad de las sesiones vespertinas como por las visitas de los distintos cortometrajistas que iban pasando mientras yo me quedaba aquí, encastillado en La Mota. Aquellos diez días los califico desde el principio como "una huida" y a lo largo de las páginas no solo aparecen Álex Montoya o Víctor Clavijo sino que hay una reseña casi puntual de cada corto, cada largo y cada video-clip que me trago con entusiasmo.

Seis años más tarde, da miedo pensar cómo ha cambiado todo: ya no trabajo en la Escuela Oficial de Idiomas, estoy casado, tengo un hijo, mi trabajo -o su ausencia- me agobia en exceso, las películas pasan y quedan solo las más destacadas... la sola idea de meterme a la una de la madrugada en un bar a comentar la jornada me provoca espanto. Ayer, de hecho, estuve a punto de mandarle un mensaje a Emiliano para ver si andaban por ahí a esas horas, algo perfectamente factible. No lo hice. Hace seis años lo habría justificado con un "no quería molestarle", hoy lo hago con plena conciencia de que a quien no quiero molestar es a mí.

domingo, marzo 15, 2015

Medina del Campo 2015. II. Al Pelae


Vi en su momento un documental sobre Torremolinos que me dejó a cuadros. Torremolinos en los sesenta y en los setenta, el esplendor de aquella España del landismo y a la vez la entrada de música nueva, de aires de fiesta, de sol dentro del tono gris del país. El Torremolinos revolucionario de los clubs de strip-tease y la homosexualidad tolerada. Una fiesta perpetua. En ese Torremolinos del que solo quedan los callejones vacíos y los locales en venta, se manejaba como pez en el agua Ángel López Peláez, un superviviente que tocó las teclas correctas antes de caer en picado rumbo a la decadencia autodestructiva.

¿Cómo encontró Óscar de Julián a "Al Pelae" y cómo se decidió a hacer un cortometraje al respecto? Después de charlar con él durante media hora por teléfono no acaba de quedarme claro. A Óscar le conocí en Cortogenia y después colaboré con él en el comité de selección del Festival de Almería. Desde hace años, prácticamente desde que ganó en Medina el premio al mejor documental con "Doppelgänger", no nos hemos vuelto a ver y la conversación se acaba perdiendo en temas que no tienen que ver con el fotógrafo, palmero, ventrílocuo y cómico andaluz.

El documental tiene un personaje potente y un montón de secundarios como Frank Sinatra, Cantinflas, Ava Gardner, Pelé o el mismísimo Chiquito de la Calzada. Eso ya debería valer, como vale en cierta manera con el algo acelerado "Gertrudis", sobre la científica Gertrudis de la Fuente, pero a Óscar no le sirve con exponer sin más, necesita narrar, necesita que haya una intención sutil: llenar el documental de trampas para que el espectador no sepa en ningún momento si lo que está oyendo, si ese Frank Sinatra en el calabozo, ese Cantinflas llorando ante la tumba de Manolete, ese Pelé eufórico en la noche malagueña, etc. son reales o invenciones de un hombre desmejorado, borracho, que reconoce haber pasado un tiempo en un manicomio debido a sus adicciones.

Todo eso tiene respuesta pero, obviamente, no se la voy a dar yo. Óscar me mataría. Igual me mata también si digo en público lo que ayer me dijo en privado: Al Pelae, Ángel López Peláez, ha muerto. Hace muy poco. El director podría haber convertido el corto en un homenaje y buscar la lágrima fácil, pero Óscar no es así y se agradece. Dedos en el ojo ya nos meten otros demasiado a menudo y a veces sin éxito alguno.

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"Al Pelae" es parte de una hora de tregua dentro de lo que es un día de cortos más o menos horribles. Emiliano sabrá perdonarme porque entiende que en la disparidad está el crecimiento, pero la selección no puede basarse en cortos a los que les sobran diez minutos en la mayoría de los casos, no hay apenas historias que contar o son las de siempre y se abusa de un tono dramático excesivo. Parece difícil creer que después de la magnífica edición del año pasado, el nivel del cortometraje español haya bajado de esta manera.

Aun así, ya digo, se encadenan cuatro cortos más que interesantes: "Los cárpatos", una historia no demasiado pretenciosa pero que tiene las mejores actuaciones vistas hasta la fecha en el festival: la de Cecilia Freire, siempre solvente, y sobre todo la de Sonia Almarcha, en mi opinión máxima favorita al premio a mejor actriz. "Line up" tampoco está mal. Un cortometraje que empieza con la carátula de un disco de los Pixies y el principio de "Debaser" tiene a la fuerza que ser un buen corto. El recurso al viaje en el tiempo resulta un poco manido y acaba en una cierta confusión, pero está bien hecho, bien interpretado, pasan cosas... con eso nos basta.

Luego, ya digo, "Al Pelae" y para terminar con una sonrisa, el documental de Javier Fesser sobre una aldea peruana. La verdad es que cuando lo vi en el programa me eché un poco a temblar porque pensé que podía caer en una oleada de "buenismo" que a veces arrastra a la familia Fesser en sus actos públicos. No es el caso. " Bienvenidos" no cae en el paternalismo del "buen salvaje expoliado" sino que, dentro de lo que es la difícil realidad de una aldea peruana, prefiere enfocar el corto hacia el futuro, la risa y el humor. Se agradece y también sería raro que no le cayera algún premio, la verdad.

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Irene Visedo y yo nos miramos con cara de "madre mía" cuando salimos de la primera sesión, la de las cinco. No hablo de cosas concretas con miembros del jurado porque prefiero no enterarme de nada y no hacer ningún comentario torpe. Sensaciones generales, tan solo. No le digo, por ejemplo, lo mucho que me ha irritado "La gran mentira". Hay cortos malos, cortos que me aburren y luego están los que me cabrean, que son pocos. Este es uno de ellos: disparatado, mal hecho, con una combinación de paranoia antieuropeísta y a la vez un inopinado "mejor esto a que vengan los chinos" con náuseas de la protagonista incluida...

El corto no es malo, es abyecto, y no sé qué demonios pinta en un festival así. Esa bandera china sobre la Torre Eiffel, ese empeño en recordar que, ojo, los nazis también creían en una unión europea para subyugar a los países del sur con deudas imposibles de pagar. La eterna comparación de Hitler con Merkel, aunque al menos a Merkel no la sacan como tal. Poco que se diferencie de esas páginas tipo "Investiga11S" y su serie de mentiras, bulos y esquizofrenias.

Lo bueno es que en Medina esos cabreos se pasan rápido. Salgo escopetado y a tiempo para ver la segunda parte del Barcelona en el Coco´s. Cristina me pone mi descafeinado y por los altavoces suena el "So payaso" de Extremoduro por segundo día consecutivo. Es una canción que me encanta y un grupo que me hubiera encantado de adolescente de haberle dado alguna oportunidad. Quizá esté demasiado mayor o quizá aún esté a tiempo, quién sabe. En aquellos años, Extremoduro formaba parte de lo que era el "enemigo", junto a Platero y el rock vasco. Nosotros éramos pijos y glamourosos y solo escuchábamos "brit pop" y música garaje de Seattle.

Sin embargo, sí que recuerdo el vídeo con Robe haciendo de camarero y la música de trompeta subiendo y la virulencia de la situación, la agresividad, el "a ver qué me dice después", la decadencia absoluta, una decadencia a lo "Al Pelae", si se piensa, pero menos autodestructiva, o más conscientemente autodestructiva, si se prefiere. La mía con dieciséis años, vaya.

sábado, marzo 14, 2015

Medina del Campo 2015. I. Not the end


Son nueve años con sus nueve viernes de estreno y sus nueve sábados de gafas de sol y miradas gachas. La ilusión de tantos y tantos equipos de producción y rodaje que se plantan en Medina del Campo desde la nada, a menudo desconociendo el cauce vacío del Zapardiel, el frío de la plaza de Segovia, la noche en el Coco´s o el Logan o el Flanaghan... Este año les ha tocado a "Los últimos días del cine", de Christopher Downs y a "Yo, presidenta", de la entusiasta Arantxa Echevarría. Las mismas risas nerviosas, la misma algarabía en el autobús, la misma euforia liberada...

Son dos buenos cortos. No excelentes, pero buenos. Como bien sabe Álex Montoya, miembro del jurado y cuyo parecido con Santi Balmes tarde o temprano aparecerá en alguna de nuestras conversaciones, a mí los halagos me cuesta regalarlos. Por supuesto, yo podría unirme a la fiesta de elogios y adrenalina, pero lo hago con cuidado, a mi manera, desde una distancia: están bien y eso no es poco. "Los últimos días del cine" habla de un padre idealista que no se entiende demasiado bien con un hijo tímido y algo cínico. El padre muere y el hijo se queda recogiendo los pedazos. Obviamente, me emociona.

"Yo, presidenta" abusa en ocasiones del "gag" pero no creo que sea nada que la directora no busque. Es agradable, divertido y tiene varios momentos brillantes, de dar en el clavo. Sabrina Praga está magnífica, como lo están Olga Alamán y Olivia Delcan en el otro corto, las tres dando vueltas por las bodegas con cara de no haberse situado aún en la ciudad, el festival, la madrugada. Con todo, y dentro de una selección de momento bastante irregular, el corto de la jornada ha sido para mí "Not the end" de los hermanos Esteban Alenda. Es arriesgado, como siempre, tanto en la temática como en la técnica, pero lo resuelven con su maestría habitual. Una historia de amor, por supuesto, porque fuera de las historias de amor solo hay dioses y bárbaros, pero una historia de amor que te mantiene enganchado durante media hora, como si tú fueras uno de los protagonistas, como si fuera tu hombro el que María León usa para apoyar la cabeza en el autobús.

Lo que siempre le hemos pedido al cine, vaya, que nos convierta en lo que no somos durante suficiente tiempo como para que lo que somos adquiera valor de nuevo.

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Jaime dice que uso la paternidad como excusa para todo. Realmente es un comodín fabuloso, incluso cuando tu hijo y tu mujer están a ciento cincuenta kilómetros, pero es que además ser padre es algo que va más allá de la biología. Es un estado mental, una cierta tranquilidad, una pose del que pierde miedo porque sabe que tiene que proteger a la criatura y surgirán problemas y habrá que solucionarlos. En Madrid me he sentido así muchas veces y en Medina, aún más. Confiado. Sí, deprimido muchas veces y sobrepasado casi siempre, especialmente al final del día, pero confiado de una manera instintiva, como si las cosas que tuvieran importancia fueran menos y menos, por tanto, los peligros.

Luego están las necesidades, claro. Yo he venido a Medina sin necesidades y eso se tiene que notar. Sin necesidad de agradar, sin necesidad de conocer, sin necesidad de las tres de la mañana. Cuando el autobús nos deja cerca de la Plaza Mayor, no me uno a ningún grupo ni confío en que Eduardo nos lleve a ninguna fiesta, sino que me limito a caminar lo más rápido que puedo hacia el hotel, bajo cero en la vieja Castilla y solo un jersey con una chaqueta de entretiempo. Los planes, mejor de día. En un rato, charla en el Balneario de Las Salinas. Esta tarde, quizá, cortos con la Chica Velvet, a quien habrá que cambiarle el apodo según ella va cambiando de serie.

El mejor momento quizá haya sido cuando al final del pase de las cinco, Santiago Zannou, Álex y yo nos hemos puesto a mear en tres urinarios en fila, como en las películas. Un sentimiento de adolescencia y trivialidad algo perdidos. Una concesión, si se quiere, porque halagar películas me cuesta, de acuerdo, pero adaptarme a la gente me va costando un poco menos.

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Me tomo un bocadillo en el Restaurante Madrid y ceno en la hamburguesería "Segovia, 8", nada que mi mujer no se esperara con cierto pánico. En este último sitio me pasa algo raro: está vacío y de hecho, cuando entro, un grupo sale, hasta el punto de que acabo preguntando a la camarera: "¿Estáis cerrando?" y la camarera me mira como si estuviera loco, como si no supiera que es viernes y son las nueve y media y el baile está a punto de comenzar. "Segovia, 8" con sus hamburguesas gigantes, hamburguesas de otros tiempos, de 2007 o 2008, cuando venía con Mar y "los lolitos" a trabajar o al menos intentarlo.

Hago una foto al "Flanaghan" y la cuelgo en Facebook. Marian recoge el guante y cita a los Pixies, Cristina sonríe en la barra del bar, todo es terriblemente entrañable y lo sería aún más si estuviera aquí la Chica Diploma con el Niño Bonito. Poder decirle a Álvaro: "Mira, esta es nuestra otra casa" y señalar el Hotel La Mota e incluso corretear y jugar al fútbol con él en la plaza mientras los cortometrajistas madrileños van copando las terrazas.

En "El norte de Castilla" me encuentro unas declaraciones sorprendentes de la alcaldesa. Está fascinada por lo mucho que se conoce el festival en Madrid. ¿De dónde se cree que salen casi todos los cortos? Uno viene aquí y se siente por un fin de semana en Malasaña, en Lavapiés, en Matadero... Una de las películas de ayer, "La voz del agua", consiste precisamente en eso: un madrileño que pasea por su ciudad intentando olvidar el dolor crónico. De Malasaña a Noviciado, de Noviciado a Príncipe Pío, de Príncipe Pío, un poco por arte de magia, a la entrada de Planetario por Méndez Álvaro y luego ya Palos de la Frontera y el hospital Gregorio Marañón.

El placer de mirar tu ciudad cuando tu ciudad queda lejos. Echar de menos, ya digo. Pasear con el paseante y perderte en ti mismo. Luego salir a la oscuridad. Inés nunca olvida.

jueves, marzo 12, 2015

Flores en el mar



Por un momento pienso que quizá el fracaso de "El pingüino", mi segunda novela inédita, se deba a una cuestión de temática. Creo que Gonzalo Canedo me comentó algo al respecto, pero como la muerte lo dejó todo en el aire, nunca llegamos a concretar. Uno de los detonantes de la trama es que la protagonista finge ser maltratada. Se autolesiona y acusa a su pareja, no ante la policía sino ante su amante y a partir de ahí se lía una buena.

Nunca consideré que eso pudiera ser denigrante para la mujer, así en general, a lo bruto, y mucho menos para la mujer maltratada, pero quizá alguien lo esté viendo así y crea que el hecho de introducir un personaje manipulador, tan manipulador que es capaz de acusar a otro de las lesiones que se inflige ella misma, puede considerarse una acusación genérica, algo del tipo: las mujeres maltratadas tienen mucho cuento.

O lo piensa o tiene miedo de que alguien lo piense por él, las dos hipótesis quedan abiertas.

Es absurdo pero es terrible a la vez. Obviamente, eso no está en mi mente en absoluto. Iratxe es una manipuladora y utiliza su sufrimiento para conseguir un resultado. Un sufrimiento que por otra parte es real, de eso no cabe duda. Se puede argumentar que Iratxe es una mujer pero en realidad eso es lo sexista del asunto porque Iratxe no deja de ser humana, sin más, y como todo ser humano en determinado momento, miente y retuerce la realidad para salirse con la suya. Pensar que eso es una apología del maltrato es como pensar que "Lolita" es un ataque a los segundos matrimonios.

En cualquier caso, el único asesino de la novela es un hombre. Un hombre con muy pocas luces, por cierto, y nunca hay que descartar que, como dijo Andrés Barba, simplemente sea un mal libro.

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Entre tanta Operación Púnica, Gúrtel, hospitales privatizados, Eurovegas y aparcamientos en la Gran Vía, ha hecho falta que me recuerden por Twitter uno de los mejores momentos de Esperanza Aguirre, la gran liberal, cuando fue al telediario nocturno de Germán Yanke en Telemadrid y, como las preguntas no le gustaban, se dedicó a atacarle, a acusarle de tomar partido por "el enemigo" y a exigirle públicamente que se decantara por un bando cuanto antes. No sé exactamente lo que hizo Yanke al respecto, pero a los dos días estaba en la calle, sustituido por Sánchez-Dragó y después por Hermann Tertsch.

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Me encuentro con Álida en Cea Bermúdez, algún punto medio entre el metro de Canal y el de Islas Filipinas. Yo vengo del psiquiatra y ella del trabajo, así que los dos necesitamos algo de beber cuanto antes. De camino a la terraza de turno pasamos por el banco donde A. y yo esperábamos el autobús a las cinco de la mañana, cuando ella cerraba el bar y yo la acompañaba galantemente buscando no se sabe muy bien el qué. "¿Qué curioso, verdad?", le digo mientras recuerdo aquella historia, "¿Qué demonios hacíamos cada noche viniendo aquí a las cinco de la mañana solo para sentarnos?".

A. y yo nos besamos dos veces, es cierto, pero la cosa nunca fue a más. Puse bastante empeño pero no tanto como para que resultara incómodo pasear conmigo de madrugada por una ciudad borracha. De todo eso hace nueve años. Álida recuerda a A. pero no recuerda mucho más. No recuerda a Ron, por ejemplo. En aquel 2006, incluso en parte de 2007, no dejaba de ser la amiga de mi novia y se mantenía al margen de muchas historias, algo en lo que siempre ha destacado y por lo que la envidio profundamente.

Cuando la conversación llega a ese punto, a mi ex novia, me dice con toda naturalidad: "Tú la cuidabas mucho, siempre estabas ahí para ella" y creo que es verdad. Se puede matizar todo lo que uno quiera, porque nuestra historia de amor, como tal historia de amor, quizá dejó mucho que desear, pero la cuidé todo lo que supe y estuve siempre para ella cuando me necesitó. O lo intenté. Exactamente lo mismo que ella hizo conmigo: cuidarme y estar conmigo aunque no entendiera nada, aunque el mundo se contrajera y se dilatara a tal velocidad que no le quedara más remedio que irse a Barcelona lo antes posible.

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Con Montano y Rafa Latorre en el Triskel: Rafa dura poco porque tiene un partido de fútbol, aunque mantiene esa sonrisa que siempre le distingue y la sanísima virtud de hablar bien de todo el mundo, algo que los demás deberíamos aprender.Nos abrazamos en el saludo y en la despedida, luego quedamos Jose y yo en el bar irlandés hablando de planes frustrados, pasados melancólicos y elecciones autonómicas.

Nos llevamos bien porque de alguna manera nos reconocemos. Cada uno en su estilo, pero con un aire de familia. El mismo aire, quizá, que nos une a Uriarte o que, al menos, nos hace admirar a Uriarte. Por lo demás, coincide conmigo en que el disfrute es algo tardío. "Yo viví los ochenta y no me di cuenta de que había sido maravilloso hasta que me lo contaron años después" es su versión de mi "no reconozco la felicidad hasta que han pasado cuatro años".

Me propone que saque un libro con estos diarios, con este blog. No tanto las reflexiones políticas sino las personales. Algo parecido, supongo, a "Cuando las cosas dejaron de tener sentido", pero yo no creo que eso vaya a interesar a nadie y siento que es un libro ya escrito cuando había que escribirlo. En cualquier caso, su confianza en mis posibilidades me parece marcadamente entrañable y así pasamos un rato esperando el 40 en la parada de Tribunal mientras una chica mantiene por teléfono una incomprensible conversación en español e inglés a la vez y un niño de la edad de Álvaro inicia un amago de llanto. La vida, en resumen. Y nosotros, en sus márgenes.