miércoles, mayo 31, 2006

La hora chanante (chanante): Episodio II

Pío XII es una calle árida, pesada, llena de oficinas y embajadas. Despoblada. Como no pasa nadie por ahí, nadie ha decidido abrir un bar, así que los cuatro tenemos que seguir subiendo la cuesta, divididos en dos parejas, rumbo al Alcampo -antiguo Jumbo- que queda a la altura del Metro. Delante, Joaquín y Ernesto charlan y consultan sus móviles a intervalos. Detrás, Julián me está contando su carrera musical en el conservatorio y el tiempo que le dedica a su grupo de música de cámara.

Un tipo adorable, Julián López.

Salimos de grabar el último programa de "Smonka". En el penúltimo, me he llevado un iPod, una camiseta, una taza y el planeta entero podrá oír vía satélite mi voz llena de helio. Al menos no hubo tarta, ni media sudada, ni gorro de "tontaco"... Una victoria limpia y con un claro punto generacional: Casi todas las preguntas se referían a los 80.

Es lo que tiene compartir edad. Joaquín tiene 32, yo tengo 29, Julián y Ernesto cumplen 28 este año. Los cuatro crecimos viendo las mismas cosas porque, por entonces, los dos canales eran los mismos en Albacete que en Madrid y "La bola de cristal" era "La bola de cristal" para todos y "Sherlock Holmes" era "Sherlock Holmes" para cualquier niño. Por no hablar de "Ulises 31" o "Dartacán" o similares.

Para darle un broche final al concurso, decidieron contar con participantes de lujo: Dani Mateo, Ignatius Farray y el propio Joaquín haciendo de Onofre. Obviamente, ganó Joaquín. Tiene cierta lógica. Están algo tristes porque el proyecto termine -no hay más presupuesto-, pero a la vez orgullosos, o al menos eso dice Ernesto: "Me alegro de haber acabado. Ha estado muy bien y ahora hay que moverse hacia otra cosa".

La televisión echará de menos "Smonka", pero sus autores mucho más. Un alarde de ingenio, de improvisación... todo hecho prácticamente sin guión, sin cortes: tres cuartos de hora para grabar un programa de 25 minutos. Ninguna redactora que te haga mil preguntas sobre tus cinco libros favoritos...

En definitiva, sensaciones de último día en la oficina para ellos tres mientras tomamos coca-colas y cervezas, cada uno lo suyo, y me cuentan historias de Albacete, de Cuenca, de anteriores proyectos en Paramount Comedy. Julián, el más callado. Ernesto, el más cercano. Joaquín, el hombre que siempre parece estar pensando en otra cosa: en lo siguiente que tiene que hacer, que escribir, que rodar, que estudiar...

Hablamos de un hombre que arrasa con "Camera Café" pero ni se plantea dejar "La Hora Chanante" a la vez que ha estado meses rodando "Smonka". Es normal que esté ocupado. Es normal que me intimide tanto llamarle cada vez que tengo que pedirle algo, por mucho que me repita que no pasa nada y que está todo bien.

Por un momento, sólo por un momento, fantaseo con la idea de que no estoy con los tres sino que estamos los cuatro: el dibujante, el cineasta, el músico y el escritor. Es muy pronto para todo eso, pero, tal y como yo lo veo, no hay nadie con ese talento en todo el país -nadie de esa edad, por lo menos, que es mi edad-. Sólo poder estar con ellos compartiendo unas cañas y una conversación ya me hace sentir tremendamente afortunado.

Y lo extraño es que son ellos los que se asombran de mi entusiasmo.

Vuelta a la sala Clamores

El mismo escenario y el mismo músico, pero distinta actitud: como si todo fuera más cercano. Se lo explicaba un día a mi psicóloga, pareciera que envejecer consistiera simplemente en sentirse más cómodo con lo que te rodea. Empezar a hacerte un sitio. At ease.

El entrañable Dani Flaco, de constante promoción -en un camino que sólo se disfruta cuando ya se ha recorrido- y con parada en la Sala Clamores. Charlas en el camerino con Sandra y discusiones sobre Madrid y Barcelona en las que siempre sale ganando Barcelona (y espero que no venga ahora ningún nacionalista madrileño a insultarme vía email) y repaso de datos curiosos: Rojas ha vendido oficialmente 4000 discos. Sin embargo, en una página de carátulas hay 6000 descargas de su portada.

En UNA página de carátulas. Ahora imaginen cuántos se han bajado el disco de Internet y han decidido no descargarse la carátula o descargársela de otro lado. Por cierto, Raúl Rojas viene el 8 de junio a Madrid -Búho Real- y la cosa promete ser un éxito arrollador. Su segundo disco -si algún día se graba- va a colocarle entre los más grandes.

Por lo menos, en descargas.

Pero hablábamos del Flaco: ¡qué tipo más agradable, qué naturalidad, qué sonrisa constante! Su concierto fue sensiblemente mejor que el anterior, más recursos, más tranquilidad, más intimidad, también. El público se componía de 16 personas, pero aplaudíamos a rabiar para que sonara más fuerte.

Gracias a la serie de entrevistas -que ya, sí, puedo anunciar que ha acabado en lo que a músicos respecta, porque de Maike Lüdenbach no se sabrá hasta septiembre y para entonces yo estaré a otra cosa- he conocido a mucha gente. Algunos de ellos son ídolos míos, otros, son artistas con un futuro impresionante.

Con todo, permítanme que me quede con el que tiene toda la pinta de que se va a convertir en un buen amigo: Dani Flaco.

Yo y mi sucio egoísmo.

martes, mayo 30, 2006

Derecho a vivir

Lo bueno, lo realmente bueno, es que mientras algunas se dedican a actuar, siempre hay otros dispuestos a decir exactamente lo que piensan. Ya sólo falta gente que escuche. O que quiera escuchar, que en este momento viene a ser lo mismo.

Primeras impresiones de "Gente Rara"

Si todo va bien, queda un año para que se publique. Quedan unos nueve meses para que se termine de escribir. Quedan seis meses para que tenga forma y sólo necesite un repaso. "Gente rara" está guardado en una carpeta, hibernando, pero tomando forma en mi cabeza a cada minuto.

Repasando las ideas que ahí aparecen, como notas de una libreta, me doy cuenta de que todo gira en torno a una idea: "el éxito te mata". Es un libro sobre la "hybris" al estilo contemporáneo.

Si realmente fuera así, si todos (o casi todos) los relatos acabaran versando sobre el absurdo de gente que triunfa en su vida y eso mismo les provoca la mayor infelicidad, como Dráculas nunca saciados con más y más sangre, tendría probablemente que optar por dos soluciones:

- Reducir el número de relatos con esa temática y publicar sólo los mejores.
- Volver a hacer un "libro conceptual", pero en ese caso "Gente Rara" ya no parece un gran título.

No creo que pueda decidirme hasta que haya escrito todos los relatos y es que, en cualquier caso, necesito escribir todos los relatos. Una vez que eso haya salido de dentro, será más fácil organizarlo.

De momento, lo que hay es ansiedad y algo de pánico. Lo normal en estos casos.

O eso dicen.

Pequeños objetivos

Inés se enfada, y tiene razón. No hay ni una sola referencia a ella en el libro, ni en la dedicatoria, ni en los agradecimientos... Es una terrible injusticia por sí mismo, aunque puede estar segura de que tendrá dedicatorias para coleccionar en los siguientes libros.

Me recuerda la historia de verdad. La que da nombre al libro y la que da nombre a este blog, sin ir más lejos.

"Pequeños objetivos", la frase que yo creía de Lucía, pero que no era de Lucía, era tan sólo la frase que Lucía había oído de Inés. Es verdad, ¿cómo podía haberme olvidado? Recuerdo el calor de agosto de 2003 y su voz desde las montañas diciendo: "Haz como yo, fíjate pequeños objetivos. No intentes abarcar demasiado. Es la única manera de ir creciendo poco a poco, si no se te viene el mundo encima...".

Recuerdo su voz, pero en este tiempo no he recordado algo que sabía: la carta que Inés le dejó escrita antes de irse. La carta en la que le decía exactamente lo mismo que ella me diría a mí meses después. Pequeños objetivos, qué curioso. Una vez finalizado el libro, todo parece más programado pero en realidad los agradecimientos es algo que uno escribe en cinco minutos, entre traducción y artículo y deja guardado en el Word para cuando se lo pidan.

Si alguna vez hubiera una segunda edición, esa lista de agradecimientos sería un poquito más larga.