jueves, noviembre 05, 2009

Cristiano Ronaldo y Pepe "el Brujo"


Punto uno: a mí me parece una desgracia que un jugador como Cristiano Ronaldo esté lesionado. Por supuesto, como antimadridista, prefiero no verle en el campo porque es muy bueno, pero no le deseo una lesión a nadie. Si pagan 94 millones de euros por él y fracasa pues me alegro, pero toda lesión tiene un punto injusto.

Aclarado esto, no puedo evitar sentir cierta fascinación por el tema de Pepe, "el Brujo", un personaje que sacó El Mundo de manera inopinada a finales de septiembre anunciando su mal de ojo a CR9 y asegurando que, gracias a su magia negra, el jugador portugués "pasará más tiempo lesionado que jugando. No será una lesión grave, pero se le complicará y jugará muy poco este año".

Por supuesto, me niego a pensar que haya una vinculación entre la magia negra de Pepe, "el Brujo" y la lesión de Cristiano -¿me niego? No sé, haberlos, haylos-pero me resulta divertido que se haya cumplido paso a paso todos sus pronósticos. Un tipo del Marsella entra con los tacos en una entrada descontrolada pero al balón y arrastra el tobillo de Ronaldo. En principio, no pasa nada. Sigue jugando, incluso marca otro gol. Le cambian. Dos semanas de baja por esguince.

Bueno, el Marca sale con que es un ser superior -este también- y que a los cinco días estará para jugar en Sevilla. No está. Tampoco para el siguiente partido. Sí juega con Portugal y a los quince minutos pide el cambio. Su lesión se ha agravado. No pasa nada: en tres semanas está. Bueno, un mes. Bueno, dos meses. Bueno, en realidad no sabemos bien qué le pasa y si le operan estará cuatro meses de baja...

Parece sacado de "Noticias del Mundo", pero quiero manifestar mi estupor ante todo esto. Y esperar que el chico pueda jugar cuanto antes, a ser posible justo después del partido del Camp Nou.

Sí, soy un maldito cobarde.

La Cabra Mecánica-Carne de canción


El disco se presenta como el último de La Cabra Mecánica como tal después de cuatro años sin publicar nada nuevo. De hecho, en este doble CD+DVD sólo hay tres temas inéditos: "Carne de canción", que da título al álbum; "Valientes", himno reivindicativo de toda una generación de perdedores inconformistas y tocacojones como nosotros; y "Yayo, yaya", canción que iba a ser la sintonía de una serie sobre la tercera edad que finalmente no se acabó de emitir.

Decir que La Cabra Mecánica desaparece es algo ambiguo, porque La Cabra Mecánica, como se hace hincapié en todos los libretos de sus discos, es Lichis. Acompañado de excelentes músicos que han ido variando a lo largo de los años. Pero es el proyecto de Lichis, las canciones de Lichis y todo se ha hecho como Lichis ha dicho, aunque le costara más de un disgusto. Obviamente, La Cabra Mecánica puede disolverse, pero Lichis, no. Considerar este disco como el punto final de un estilo de música invita a una pregunta obvia: ¿Qué estilo de música?

Porque Lichis se ha hecho famoso por un par de rumbas bastante logradas, pero no es un rumbero. No es sólo un rumbero, quiero decir. Maneja casi todos los estilos con maestría, pero ahí siguen estando los Beatles, Bob Dylan, cantautores norteamericanos, incluso brit pop camuflado. ¿Qué es lo que se va a acabar y va a empezar de nuevo en Miguelito? Ni idea. Lo que es evidente es que el propio concepto La Cabra Mecánica estaba agotando a Lichis y a su productividad. Dos canciones en cuatro años es muy poco para un genio.

Ya hablaremos de lo que saldrá después del atasco, que puede ser apoteósico. De momento, quedemos con el recopilatorio sepulturero.

De entrada, han sido muy listos a la hora de elegir las canciones y con el propio concepto del disco. Hacer un recopilatorio en la era del MP3 es un riesgo enorme: todo el mundo puede hacerse el suyo en su iPod, ¿para qué comprar uno nuevo y gastarse 20 euros? Lichis se ha adelantado al cambiar -y mejorar, casi siempre- muchos de sus éxitos, incorporar temas nuevos y hacer versiones radicalmente distintos de otros, como el "Shalala". La inclusión de la maqueta de "La lista de la compra", probablemente su canción emblemática y de más éxito nos ayuda a entender por qué en los conciertos canta aquello de "Y aunque cien bakalaeros vengan de Moratalaz, yo hoy me salgo, nano, me da igual lo que me claven por un tinto de verano".

Y también nos ayuda a entender por qué se quedó en maqueta.

Puede que las canciones sean las mismas, pero hay algo distinto. De entrada, Lichis canta distinto, con un punto marcadamente Bob Dylan, sin ese misterioso deje del sur que se entiende poco de un tipo nacido en Cataluña y criado en Rivas Vaciamadrid, Lavapiés, Moratalaz y Vallecas. Sólo hay una persona capaz de criarse en Moratalaz y acabar hablando como un sevillano y ese es Alejandro Sanz.

La producción está mucho más cuidada, también. Las canciones pueden ser menos "gamberras" -¿qué quiere decir eso?- pero tienen más calidad. Quizá se eche de menos la lectura de Henry Miller al final del directo de "En la soleada tarde de domingo en un parque de Moratalaz", pero había razones poderosas para tomar esa decisión.

En fin, ¿qué les puedo contar yo de La Cabra Mecánica? Olvídense del tópico iluso y de María Jiménez por soleares. Quédense con la tristeza. Yo sé que a Lichis le jode lo de la tristeza y el rollo antihéroe, pero es un maestro de la tristeza que se crece. Un vitalismo pesimista o un pesimismo vitalista. Una incertidumbre constante que sigue tirando adelante. Bajo un nombre u otro, qué más da.

miércoles, noviembre 04, 2009

Obama- By the people



Pases de prensa. Esta mañana, "Celda 211", de Daniel Monzón, próximamente en sus pantallas si entran en Notodo.com cuando les avise. La semana pasada, "By the people", una excelente hagiografía sobre Barack Obama que, si no me equivoco, se estrena esta noche en TVE.

"By the people" es uno de esos documentales que resultan interesantes incluso sin merecerlo. Es un reportaje unidimensional sobre las inmensas virtudes de Barack Obama, al que siguen desde antes de decidir su candidatura a las primarias demócratas y hasta el momento de la jura del cargo en el Capitolio. Lo mejor que se puede decir de Obama es que está a la altura de las expectativas: el personaje resulta interesante a pesar de que la realizadora se empeñe en que resulte cargante con tanta bondad y tanta sabiduría.

Básicamente, es un reportaje sobre las primarias demócratas, pero es que las pasadas elecciones estadounidenses se acabaron cuando Hillary Clinton dio por finalizada su campaña. McCain era poco más que una broma pesada.

La lucha entre Clinton y Obama, estado a estado, caucus a caucus, fanático a fanático es una lección de democracia. Impresionante. Apasionada. Aquí tenemos a Zapatero y a Rajoy. A Gallardón y Aguirre. A Chaves y Soraya. Allí tienen a Clinton y Obama.

Reconozco que hay algo en el presidente estadounidense que me disgusta, y es precisamente su simpatía. Es un prejuicio como otro cualquiera: temo a los dirigentes simpáticos. Nadie puede gobernar el mundo y ser un buen tipo a la vez. Sin embargo, hay que reconocer que parece un buen tipo: preparado, sensato, conciliador, con un punto populista eficaz pero que sabe moderar cuando es preciso.

Un hombre negro. Me parece excesivo el énfasis que se pone en esta cuestión. Insisto en las palabras del doctor King: "Que ningún hombre sea juzgado por su color de piel". Esa insistencia en presentar el hecho de ser negro como mérito me parece tan ridícula como presentarla como demérito. Durante demasiado tiempo de la campaña -y por lo tanto del documental- Obama se presenta como un cambio básicamente por ser negro. Un gran error, porque Obama es un tipo inteligente y preparado, sea negro o no.

Entiendo el simbolismo, no me crean un hombre sin corazón. Pero como simbolismo. Entiendo los lloros, pero como emociones. El reportaje se empeña en convertir a Obama en un icono y curiosamente Obama se escapa continuamente, como si le diera igual ser negro o blanco. Como si lo que le importara fuera ser presidente y hacer algo con el desaguisado de la anterior administración.

Como si estuviera por encima, pero de verdad, no en el significante, sino en el significado.

martes, noviembre 03, 2009

Homenaje a José Sazatornil "Saza"

No, descuiden, no se ha muerto. Se han muerto Francisco Ayala y Claude Levi-Strauss, pero entenderán que uno se canse de hacer de sepulturero.

La Chica Portada y yo compartíamos indignación esta tarde después de una maravillosa comida con sobremesa en el barrio de Chamberí por el asombroso ninguneo con el que se trata la carrera de Saza, un hombre que quizás no tenga la carrera ni el talento de López Vázquez, pero que choca que no se le nombre en absolutamente ningún lado. Ni premios, ni homenajes, ni reconocimientos públicos... todo hasta que se muera, por supuesto.

Bueno, pues yo me adelanto.

Soy fanático de Saza desde que le vi como guardia civil amante de Faulkner en "Amanece, que no es poco", de José Luis Cuerda. A eso añádanle el papel de Jaume Canivell en "La escopeta nacional", otras cuantas berlangadas, varias comedias casposas en la que siempre le salía todo mal, con su pose de caballero decadente, funcionario judicial como en "El Verdugo" y su dicción perfecta, ocultando o exagerando el acento catalán a voluntad, y su fantástica representación de "La venganza de Don Mendo", recuerdo televisivo de finales de los 80.

Una debilidad como otra cualquiera: al fin y al cabo, Saza siempre ha sido más un hombre de teatro y cabaret, un rollo muy barcelonés, si se piensa, muy del Paralelo, y da la sensación de que en el cine se sentía incómodo o que el cine se sentía incómodo con él. Por supuesto, es complicado que a sus 83 años cuenten con él ahora mismo, pero lo raro es que, según la biblia de las filmografías, es decir imdb.com, en los últimos once años sólo acumule tres papelitos de secundario en películas casi desconocidas.

Ese bigote, esa mirada orgullosa, ese apellido... Les dejo con una joyita de YouTube, para que los más jóvenes le pongan cara. ¡Recuperemos a Saza antes de que sea demasiado tarde!

lunes, noviembre 02, 2009

La muerte de José Luis López Vázquez


Y puede que al final, como Jude Law en Closer, yo no sea más que un necrólogo metido a escritor. Lo cual me deja a un paso de Natalie Portman y Julia Roberts. Cruel destino.

José Luis López Vázquez ha fallecido a los 87 años. Siendo sinceros, poca gente ha transformado el cine español como este hombre a lo largo de su más que prolífica carrera. No sé cuántas películas ha hecho y no me importa. No me importa la cantidad exacta, me refiero. Creo haberle visto en una de cada dos sesiones de "Cine de barrio" pero limitarle a "Cine de barrio" sería una enorme injusticia.

Algunos nombres, porque con "algunos" nos basta: "El pisito" (1959), "Un ángel tuvo la culpa" (1960), "Plácido" (1961), "Atraco a las tres" (1962), "El verdugo" (1963), "Sor Citroen" (1967), "La cabina" (1972), "La escopeta nacional" (1978), "Mamá cumple 100 años" (1979), "La colmena" (1982)... y un montón de caspa y revivals cómicos hasta la senectud de "Luna de Avellaneda" (2004) o "El oro de Moscú" (2003).

Es decir, López Vázquez empezó como prometedor actor cómico, participando en algunas de las mejores películas españolas de la historia como secundario algo espídico pero siempre eficaz. Luego se vio involucrado en lo que se llamó el landismo, con cientos de películas de nombre glorioso -"El cid cabreador", "Qué verde era mi duque", "El fascista, la beata y su hija desvirgada..."- y vio una cierta redención, nunca parecida a la de José Sacristán o el propio Alfredo Landa gracias a Camus y sobre todo a Berlanga y su trilogía nacional, y a Mercero con su asfixiante "La cabina". Después, el olvido. El personaje. Cine de Barrio.

Se creó un personaje pero supo salir de él. Personalmente, era una de mis debilidades. Un gran actor, un gran cómico, capaz de pasar de un registro a otro. Uno de los esforzados de las cinco películas por año y todas con suecas -pero ¿quién era más creíble que López Vázquez persiguiendo a suecas?- Además, su punto de perdedor continuo, su decadencia... porque a Landa las suecas le hacían caso, pero ¿a López Vázquez? No muy a menudo.

Es complicado saber por qué sus compañeros de landismo han estado triunfando en los 80 e incluso los 90 mientras él conseguía episódicos de series de TV y solo alcanzó cierta fama gracias a aquella improbable serie llamada "Los ladrones van a la oficina" y que contaba con un reparto prodigioso: Fernán-Gómez, Resines, Alexandre, Agustín González...

Probablemente, tuviera algo más que aportar al cine español y probablemente se merecía más homenajes y halagos. Probablemente, también, estuviera agotado. Se le veía tan envejecido últimamente. López Vázquez tiene que pasar a la historia del cine por ser algo más que un friki de los 70. Es obligado. Puede que no fuera Marlon Brando ni Al Pacino, pero su trabajo fue más que digno en unas circunstancias a menudo penosas.

El bigote de la apertura, junto al de Saza. Pero algo más. Aunque Saza también es enorme, por cierto, ¿alguien sabe algo de Saza?