miércoles, marzo 11, 2009

Alpha Beta Gaga


Entendí "Talkie walkie" como una novela de amor. O un libro de relatos, como prefieran. Desde el principio con "Venus" al enamoramiento de "Cherry blossom girl" a la manera en la que el chico pedía que se quedara a dormir en "Run" -"I feel strange when you go,go,go,go...". Me parecía una historia preciosa de cómo las cosas son en los sueños y las películas y las canciones.

Podía imaginar la felicidad de "Universal traveller" o "Surfing on a rocket", o incluso el silbido exultante de mañana de domingo abriendo la nevera en busca de un cartón de leche de "Alpha Beta Gaga". Me recuerdo a mí mismo silbando "Alpha Beta Gaga" a la salida del Patatus, muy chulo, delante de una chica preciosa, mientras los macarras me gritaban "Qué suerte tienes, cabrón" y yo sonreía y le escribía mis propias canciones -a la chica preciosa- e incluso fábulas y relatos de conservatorios y ella las cantaba sobre un escenario.

Ya ven, algo nuevo que saben.

En lo que a mí respecta, "Walkie Talkie" era una novela de amor con final feliz o sin final, o con final abierto. Eso lo dejo en sus mentes. "Biological, I don´t know why I feel the way I do". Como para saberlo. Alguien dijo el otro día que cada vez que me veía era como el día después de verme, aunque hubieran pasado diez meses. Biológico, supongo. Siempre quise ser biológico, en ese sentido. "Química", lo llaman a veces. Incluso, "Física o química" para adaptarlo a los nuevos tiempos.

Y tras "Biological", "Alone in Kyoto", que me negaba a ver como lo que el título anunciaba: la historia de un hombre solo, sino como, quizás, un alto en el camino, un momento de reflexión. Como si fuera imposible que todo aquel enamoramiento se acabara. No en la ficción, al menos. Si nos quitan la ficción, ¿qué demonios nos queda?

martes, marzo 10, 2009

Liverpool-Real Madrid: hubo chorreo


En el descanso del partido, con necesidad de marcar tres goles para clasificarse y en uno de los grandes escenarios del fútbol europeo, Juande Ramos decide cambiar a Robben y meter a un lateral izquierdo, Marcelo. Es todo un detalle: Robben fue durante este año el gran estandarte del equipo, responsable de buena parte de las primeras victorias de Ramos en el equipo, artífice de los inicios de la remontada y candidato a mejor jugador del mundo según determinada prensa afín.

En el momento en el que el Madrid necesita gente especial, Juande le señala como culpable -venía haciéndolo desde el pasado sábado- y le sustituye... por un defensa. Hablamos de un entrenador que empezó su andadura con la innovación táctica de "vamos a coser a patadas a Messi" y que ha podido cavar su fosa con un ataque de vulgaridad impropio de un equipo que se empeña en repetirse a sí mismo que "es el Real Madrid".


La goleada del Liverpool no admite matices. El primer gol vino precedido de falta, el segundo, de un penalti inexistente por mano de Heinze. Pero para entonces, por juego y ocasiones, los ingleses ya podrían ir 3-0 tranquilamente. Sólo ese descomunal portero que es Iker Casillas -27 años, recuerden- impidió el desastre. Además, después de pasarse tres días defendiendo que los "forcejeos" en el área tipo Ramos-Agüero no son falta, es complicado quejarse ahora. Muchos aficionados del Atleti habrán sonreído ante los errores del árbitro francés. El júrgol es asín.

Mientras hubo partido, el juego fue unidireccional: movimiento rápido de balón, profundidad, presión, urgencia, energía... el Liverpool salió como si tuviera que remontar la eliminatoria. Enloquecido, furioso, y a la vez constante y ordenado. Torres demostró que, con más consistencia, podría ser el mejor delantero centro de Europa, y entre Mascherano y Xavi Alonso controlaron por completo el mediocampo.

El Madrid fue un pelele. Por completo. Sólo Lass Diarra mantenía con coraje el tipo, aunque empeñado en acortar el recorrido del balón. Sus largas conducciones embotellaban el ataque madridista, pero al menos era el único que aparecía. Un excelente jugador de equipo rodeado de tipos que se borraron. Y ya no vale echarle la culpa a Guti, porque estaba en el banquillo.

El hecho de que este equipo haya encadenado diez victorias consecutivas en la liga española creo que lo dice todo sobre el nivel actual de nuestra competición: en la liga inglesa no podría ni soñar con estar entre los cuatro primeros clasificados. No es sólo el Madrid: España se ha quedado sin representantes en UEFA y en Champions la cosa pinta regular en octavos de final: un eliminado, un clasificado (el Villarreal ante el Panathinaikos) y dos que tendrán que luchar mucho mañana (Barcelona y Atleti, ninguno de los dos lo tiene nada claro, viendo lo visto).

Si este Madrid con este entrenador y esta propuesta lograra remontar y ganar la liga sería una tragedia futbolística. El triunfo de la mediocridad. Hay que ganar muchos partidos seguidos para olvidarse de que este equipo merece otra apuesta de juego.

lunes, marzo 09, 2009

Otra crítica de "Watchmen"


Porque cada medio y cada formato requiere su propio análisis. Esta vez en Notodo.com:

Las adaptaciones de cómic a cine son arriesgadas. Eso para empezar. Tienes que satisfacer a dos públicos muy distintos: por un lado, sabes que los fans del cómic estarán pendientes de que todas las tramas y personajes importantes de los libros aparezcan. Por otro, los que van a ver una película, sin más, piden coherencia narrativa y un guión que se entienda sin tener que entrar en una librería a la salida.

Parece que eso a Zack Snyder, director de 300, tampoco le ha presionado mucho. Ha hecho exactamente la película que quería: impresionantes gráficos propios de un videojuego, escenas impresionantes desde el punto de vista visual y espacio para todos los personajes principales del cómic, si bien es cierto que en dos horas y media apenas hay tiempo para profundizar en ninguno y eso a veces se echa en falta.

La película es un auténtico espectáculo, y como casi todos los espectáculos, tiene fases algo fallidas, especialmente cuando se pone a explicar y no a mostrar sin más. Pero cuando muestra, muestra con violencia: un universo de superhéroes venidos a menos, despreciados por la sociedad y los políticos en unos Estados Unidos de pasado-ficción (son los 80, Nixon sigue presidiendo el país y la Guerra Fría está a punto de calentarse de manera definitiva).

Las historias de esos superhéroes, bien interpretados, son lo mejor de la película. Más que sus hazañas o sus vuelos o sus golpes. Hombres disfrazados que han acabado como perdedores o como secretos de estado, cada uno en su rincón, lidiando con el día a día de una sociedad al borde del abismo. Eso es lo que diferencia Watchmen de otros cómics de superhéroes y es el gran atractivo también de la versión cinematográfica. Quizás Zack Snyder podría haber puesto ahí más énfasis, pero entonces no sería Zack Snyder y punto. Sin riesgo no hay gloria.

domingo, marzo 08, 2009

Llantos femeninos y otras torturas perversas


"Llantos femeninos y otras torturas perversas" empieza como acaba: con un elocuente "que os jodan". Es la actitud de toda la obra y no es mala actitud. Básicamente porque es sólo actitud, estética, y no arte. Buena parte del teatro alternativo parte de la premisa "que os jodan" pero lo ocultan y en realidad es poco más que un onanismo mal disimulado con delirios de genialidad.

"Llantos", sin embargo, acude a lo sencillo: espacios limitados, excelentes actuaciones, un excelente libreto, con diálogos irónicos, monólogos efectivos y no efectistas y un ritmo constante y natural que hace que el espectador se sienta parte de lo que está viendo. Como si estuvieran pensando en él, pese a toda la soflama inicial.

En la sinopsis de la obra se habla de las adicciones y la tortura de una especie de "jefa de cabaret" sobre tres chicas indefensas. Esa idea permanece en la primera visión del escenario: tres chicas en mallas negras tumbadas en el suelo mientras la corpulenta "madame" las vigila desde su silla de Liza Minelli. Luego la realidad es otra. Afortunadamente. La realidad es que el argumento no es unidireccional: las historias de las chicas, su interacción con el espectador, con la madame y consigo mismas es brillante, divertida en ocasiones, cruel, por supuesto, pero no solo cruel.

No es un canto al dolor, ni mucho menos, aunque la banda sonora incluya a ese gran llorón que fue y es José Luis Perales.

La historia de una anoréxica se mezcla con la de una mujer maltratada y con la de una drogadicta que acabará prostituyéndose. ¿Feminismo barato? En absoluto. ¿Compasión? Ninguna. Cierta indiferencia, de hecho. Como se dice en un momento dado: "En España se hace comedia de cualquier tragedia". La puesta en escena es brillante: tanto en la danza, como en los gestos, como en el aprovechamiento de elementos externos -cámara de vídeo, televisión-. Al público se le vacila, pero lo justo. Odio esas obras en las que todo depende de lo simpático que sea el público.

No. Aquí las simpáticas o antipáticas son las actrices. Lo ingenioso es el libreto. La improvisación va de dentro afuera como debe ser. Teatro. Una obra que merece la pena ver en cualquier circunstancia, que, como también se dice, y permítanme la cita constante: "No es una película francesa y no considera que los espectadores son disminuidos psíquicos".

En absoluto. La provocación consiste en invitarte a pensar y no en obligarte.

La crisis de Robben


Hace unos meses escribí esto sobre Arjen Robben y el empeño de la prensa afín en convertirle en el mejor jugador del mundo. Por supuesto, yo escribo mucho y gran parte de lo que digo son chorradas como pianos, pero ahí creo que le di bien: decía yo, por si les da pereza darle al enlace, que Robben era un gran jugador, pero que no era Messi, y desde luego no era el mejor jugador del mundo. Que tenía desborde, regate y velocidad, pero que no leía bien los partidos, quizá por sus problemas de continuidad en forma de lesiones.

También advertía que si se empeñaban en hacer creer que Robben era un jugador 10, era muy probable que en cuanto se acomodara en el 8, la gente se sintiera engañado.

Que, al parecer, es lo que ha pasado, porque el Bernabéu ya le pita y empiezan esos debates tan madridistas de "Con Guti siempre perdemos" o "es que con Robben el equipo juega peor". Y luego acaban fichando a Faubert y cosas así, claro.

Las declaraciones de Juande Ramos no ayudaron en absoluto, viniendo a señalar su egoísmo como parte de la culpa del empate de su equipo. No es que no ayudaran, es que me parecieron miserables. Como se habrá podido observar, Juande Ramos no es de mis entrenadores favoritos.

Otro detalle del derby del sábado fue el gol en fuera de juego del Madrid. A mí me parece irrelevante, porque a mí los árbitros, salvo casos flagrantes, me resultan más bien indiferentes. Incluso cuando juego en mi liga de distrito. Lo que pasa es que se lleva diciendo todo el año que el Barcelona "tiene que ganar esta liga" y contando todos los errores a su favor que se han producido, incluyendo ese gol en el minuto 6 de un partido que acabó 7-0, pero que de no haberse marcado, todo hubiera sido diferente... y ahora resulta que en tres jornadas pasa esto: expulsan a Keita contra el Espanyol de manera injusta, pitan un penalty a Henry que es justo, pero màs aparatoso que otra cosa, en el Calderón con 2-3, y le conceden un gol a Huntelaar que recorta en un punto la ventaja del Barcelona.

Irrelevante, ya digo. Los partidos son como son y punto. Igual si no hubiera marcado ese, el Madrid hubiera marcado otros dos. Imposible saberlo. Pero las teorías conspiratorias son tan, tan, tan divertidas en tardes como la del sábado...