viernes, abril 17, 2009
Sarkozy, Zapatero y la muerte de la ironía
El presidente Sarkozy tiene un ego muy elevado. Esa es la impresión que da. Es presidente de la República Francesa y eso -especialmente para un francés- no es cualquier cosa. Conozco a gente capaz de darse aires por mucho, mucho menos.
El caso es que Sarkozy lee en la prensa la propuesta de reducción de publicidad en las televisiones públicas del presidente Zapatero y sonríe. Le parece que es igual que la suya y la considera una copia. Por supuesto, se siente halagado. Es una muestra de que su idea era buena. Si no fuera buena, ¿por qué la iban a copiar? Está reunido con unos cuantos diputados -algunos afines, otros no- y farda. Fardar es algo normal y que hacemos todos: "Zapatero me ha copiado lo de la tele".
Un diputado socialista, un poco cansado de tanto pavoneo, le dice: "Bueno, de Zapatero se pueden decir muchas cosas...". Es cierto, el propio Sarkozy ha dicho alguna en el pasado. Y Zapatero de Sarkozy. Su relación ha pasado por una campaña contra Segolene Royal y Zapatero en campaña es de los que no hace amigos, precisamente.
Sarkozy considera el comentario impertinente. No sólo porque se meta con Zapatero, que en el fondo le da igual, sino porque se mete con su idea. Contraataca: "Puede que el presidente Zapatero no sea muy inteligente, pero ha ganado dos elecciones. Conozco a gente muy inteligente que no ha pasado ni a la segunda vuelta", dice, refiriéndose a Lionel Jospin, ex-presidente del gobierno socialista francés que cohabitó con Chirac a finales del siglo pasado y que fue desplazado por Jean Marie Le Pen en la ronda final de las presidenciales de 2002.
¿De verdad nadie ha captado la ironía? Puede que en el fondo haya un acuerdo tácito común que establece que Zapatero no es muy inteligente, y el diputado socialista se esté apoyando en ese acuerdo para hacer su crítica, pero lo que es indudable es que Sarkozy le defiende. Usando el sarcasmo. Para no ser inteligente, no le ha ido nada mal, vosotros vais de inteligentes y mirad dónde estáis.
Bueno, pues como la prensa local -local francesa y local española- no permite que la realidad -ni siquiera la transversal- le estropee un buen escándalo, ayer tuvimos que soportar el comentario unánime de cómo se atrevía Sarkozy a insultar a Zapatero. Hasta el PP salió a defenderlo.
¿Defenderlo de qué?
Ay, la inteligencia, dónde quedó...
miércoles, abril 15, 2009
Las posibilidades del Barcelona de conseguir el triplete
Agárrense que vienen curvas. Esto es lo que le queda al Barcelona de aquí a final de temporada, es decir, un mes y medio. En negrita y mayúscula, los partidos fuera de casa:
S-18-ABR GETAFE
X-22-ABR Sevilla
S-25-ABR VALENCIA
M-28-ABR Chelsea
D-3-MAY R.MADRID
X-6-MAY CHELSEA
D-10-MAY Villarreal
X-13-MAY ATH. BILBAO (Final Copa del Rey, estadio neutral)
D-17-MAY MALLORCA
S-23-MAY Osasuna
X-27-MAY Final Champions League (si procede)
S-30-MAY DEPORTIVO
Es decir, el Barcelona no sólo tiene que jugar doce partidos en seis semanas si quiere ser tri-campeón, sino que además tendrá que hacerlo en el Bernabéu, Mestalla, Stamford Bridge... además de jugar dos finales. ¿Qué posibilidades tiene de ganar todos los partidos que quedan? Prácticamente ninguna. Esto es, tendrá que saber muy bien cuándo aprieta y cuándo relaja.
El problema es que en la Liga la diferencia es sólo de 6 puntos y por mucho que se centraran sólo en el partido del Bernabéu sería casi un suicidio dejarse llevar antes y llegar ahí empatados a puntos. Como decía Guardiola, el reto es apasionante, pero visto desde fuera, también parece descomunal.
En Liga, me temo que el Barcelona acabe dependiendo del Madrid. Con esto me refiero a que, si el Madrid gana todos sus partidos, acabará ganando la liga. Otra cosa es que yo crea que el Madrid va a ganar todos sus partidos. La excusa de que sólo tiene que jugar un partido por semana no me vale: el Barcelona que tiró la liga 2006/07 también jugaba sólo un partido por semana y aun así se dejó puntos por todos lados. Como si fuera tan fácil.
Ahora bien, creo que el Barcelona se va a dejar puntos en Getafe y en Valencia antes de llegar al Bernabéu. Y no doy el partido contra el Sevilla por ganado. Si yo me equivocara -pasa tantas veces- y el Barça se llevara los tres partidos de la semana que viene, esto estaría acabado, por supuesto, aun perdiendo en Madrid después. Si no gana los tres sino que gana uno y empata dos, que no me parece ningún disparate, en el Bernabéu podría hasta perder el liderato... siempre que el Madrid haya ganado a Recreativo, Getafe y Sevilla, claro, que no será fácil.
El calendario posterior a ese partido crucial es muy favorable al Barcelona: es probable que ni Mallorca ni Osasuna ni Deportivo se jueguen nada a esas alturas y el Villarreal es un equipo que fuera de casa baja mucho su rendimiento. El Madrid tendrá que visitar Valencia y Villarreal y jugar la última jornada en Pamplona, con lo que eso supone. Es muy aventurado pensar que ganará los cuatro. Mi pronóstico es que si el Barcelona sale líder del Bernabéu, ganará la liga.
La Champions la veo más compleja: el Chelsea es un equipazo que puede aprovecharse de las distracciones blaugranas. Jugar el primer partido en casa es un arma de doble filo. Si sale como contra el Bayern, te da un partido más de descanso. Si te descuidas y empatas o ganas 2-1 o algo así, más tensión durante toda la semana. Te juegas la final de la Copa de Europa y justo en medio tienes un partido contra el Madrid, ¿cómo estar al cien por cien en cada uno de esos tres partidos? En cada minuto...
Y luego vuelves y te toca el Athletic. Por supuesto, el Barcelona es mil veces mejor que el Bilbao, y si se empeñan en jugar a la heroica como contra el Madrid hace unas semanas, mucho mejor para Guardiola. El Athletic acabará con 10 y el Barcelona meterá cinco. Pero a partido único es imposible saber qué va a pasar. Y a partido único después de haber jugado contra Valencia, Sevilla, Villarreal, R. Madrid y Chelsea dos veces en 25 días, pues mucho más difícil.
En resumen, creo que exigir al Barcelona que lo gane todo es mucho exigir. ¿Es posible? Sí. Basta con que el Madrid tenga un pequeño bajón que permita ahorrar fuerzas en la liga, jugar un gran partido de semifinales de la Champions, relajar en el otro, ganar la final y ganarle al Athletic en Valencia. Eso es posible para un equipo con los números del Barça.
Pero exigible, no. No alimentemos el desaliento.
martes, abril 14, 2009
Good
Es complicado a estas alturas hacer películas sobre la Alemania nazi. Muy complicado. Creo que todas las variantes están ya exploradas con mayor o menor éxito. Desde el cine puramente bélico al de espías pasando por el costumbrista sórdido, tipo "mi mejor amigo es judío, le están haciendo la vida imposible, pero yo miro a otro lado y me digo que en realidad no pasa nada".
"Good" es una de estas últimas películas: la historia de un profesor de literatura que asiste primero con terror, luego con complacencia, por último con una activa militancia a la ascensión de Adolf Hitler a la cancillería alemana y la posterior persecución enloquecida de judíos y exterminación de "seres inferiores" para preservar la raza.
El profesor en cuestión es Viggo Mortensen, ni más ni menos. Uno de los mejores actores que hay ahora mismo en el mundo, capaz de hacer de Aragorn, de matón ruso, de espadachín del Siglo de Oro o de pistolero a sueldo y ser totalmente solvente en todos los casos. Aquí, incluso parece tímido y tartamudea. Un espectáculo. De hecho, el director le saca en absolutamente todos los planos. Algo muy comprensible: si el tema está trillado, por lo menos pon a Viggo ahí.
En lo que se refiere a la historia, como digo, la película no aporta mucho. Conflictos personales dentro del gran conflicto de la ignominia nazi, cameos de Goebbels, Himmler, Eichmann... campos de concentración y grandes fiestas en edificios a lo Speer. Cómo, en la locura, incluso el alma más buena y noble puede participar en algo perverso e infame sin darse cuenta, poco a poco...
Creo que no hay una película que trate mejor eso que "Cabaret" y se rodó hace 35 años.
Con todo, la película funciona. No se hace larga, está bien interpretada, no cae en maniqueísmos excesivos e innecesarios a estas alturas y tiene un final -no diré más, no se asusten- convincente y efectivo. Se estrena a finales de mayo, creo. Denle una oportunidad.
Santiago Segurola defiende al lector del Marca
Iba a escribir indignado por la portada del pasado domingo del Marca: "¿Campeón por decreto?", acompañada de un editorial en el que se insinuaba no sólo que el Barcelona era ayudado por los árbitros en determinados partidos sino que todo se debía a una confabulación conspiranoica de los estamentos de la Real Federación de Fútbol para que así fuera y se proclamaran campeones.
Todo por un partido ante el Recreativo de Huelva en el que el Barça fue mejor de cabo a rabo, jugó andando para reservar fuerzas y se pasó como ochenta de los noventa minutos en campo contrario. Si no metió cinco sencillamente fue porque no tenía ninguna intención. Era día de descanso y así se lo tomaron.
Hubo decisiones pólémicas por supuesto:
- Una mano de Sylvinho dentro del área en la primera parte, que según el Marca debió ser penalti y expulsión. A mí no me parece que eso sea penalti. Sylvinho salta hacia atrás y buscando la pelota y si le da en la mano es por un rechace completamente involuntario. Es imposible saltar hacia atrás a por el balón con las manos pegadas al cuerpo. Se exige que se haga así cuando la pelota la tiene el contrario y el defensa se interpone en la trayectoria. En esos casos sí, tiene que pegar las manos y el no hacerlo se considera voluntario. O se suele interpretar así, porque en el reglamento no especifica. Yo no hubiera pitado penalti ahí jamás y mucho menos hubiera expulsado a un jugador por eso. Sin embargo, es opinable, lo reconozco.
- Un empujón de Valdés dentro del área a un delantero del Recre. Ese penalti sí es escandaloso. De tan escandaloso y tan absurdo, el árbitro se lo comió.
- Un gol anulado al Recre por fuera de juego, que la repetición demuestra que es en fuera de juego, aunque el tiro de cámara a veces invita a pensar lo contrario.
- Un gol anulado a Henry, justo antes del posible penalti de Valdés que da la sensación de que está en línea con el balón, por el blanco del área pequeña.
- Una mano del Recre que sí acabó en penalti por la razón que mencionaba antes. Alves centra, un defensa intenta taponar y al hacerlo saca la mano y le golpea. Yo creo que sí es penalti. Es opinable.
Según mis cuentas, al Barcelona le quitaron un gol y no le pitaron un penalti en contra justo después. Lo uno por lo otro. Puede que fueran dos penaltis. En cualquier caso, me da igual: no ganó por el árbitro. Ganó porque fue mucho mejor.
Al día siguiente el Real Madrid marcó el 2-0 después de lo que a mí me pareció un penalti de Pepe. También es opinable. Yo creo que intenta anticiparse, pisa al jugador contrario, que pierde la bola -Pepe no llega a tocarla- y en el contraataque marca el Madrid. Tampoco creo que el Madrid ganara por el árbitro: ganó por la calidad de sus delanteros, cosa que su rival no tenía. Eso es todo.
Pero, bueno, me alegra ver que mi indignación es muy compartida. Santiago Segurola, adjunto a la dirección del citado "Marca" se despacha a gusto en su charla con los lectores de los lunes. Vamos, los lectores se despachan con Segurola por la infame portada y Segurola les da la razón. El hecho de que se hayan elegido tantas preguntas sobre el tema y el director adjunto las haya respondido con tal contundencia es un aviso clarísimo al que se le fue la mano el domingo.
En un momento dado llega a decir:
"Conviene estar alerta cuando tanta gente se queja".
Pues sí, conviene. Decir que el Madrid lleva 14 victorias y 1 empate en 15 partidos porque haya tenido algún arbitraje a favor -Osasuna, Atleti, ayer frente al Valladolid- es absurdo e injusto. Decir que el Barcelona va líder por la misma razón es igual de absurdo e injusto. No se puede publicar que la liga está decidida por decreto y a la vez dar los números de Juande Ramos. Ni Juande Ramos podría con un decreto así, se entiende.
sábado, abril 11, 2009
El Gran Cronopio
Tengo demasiado reciente "Periodismo práctico" de Arcadi Espada como para resistirme a comentar este artículo que publica elmundo.es sobre Julio Cortázar. Espero que con el tiempo alguien le eche un vistazo y corrija cosas, pero en este instante, es lo que hay, las cursivas son mías.
"En los últimos años la fama castiga de mala manera al 'Gran Gronopio' y ya (¿ya? ¿antes sí? ¿cuándo?)no le da tregua. Al punto de que su traductora al serbocroata lo invita a unas conferencias en Belgrado, con una simpática, pero demasiado formal misiva. (no sé cómo es una carta "simpática", supongo que "informal", "divertida". Me extraña la combinación "simpática pero formal", salvo que quiera decir "demasiado formal para ser realmente simpática", "demasiado formal para..." ¿para qué? Un enigma)
El Gronopio (Gronopio, estupendo, segunda vez) hace caso omiso, pero poco después la traductora, nacida en Buenos Aires pero de origen catalán, y además afincada desde siempre en Belgrado, insiste en un tono más cercano (¿menos simpático?) al escritor barbudo (próxima aparición en circos y ferias, manténganse atentos), amigo de Fidel y la Revolución cubana, que arrastraba las erres a la francesa (Cortázar arrastraba las erres a la francesa, el resto del mundo que habla así tiene frenillo) y se reía de todo, incluso de sí mismo.
Lo llama "Julísimo Julio" y lo trata de 'vos'. Y el 'Gran Cronopio (ahora ya sí: Cronopio)', que no es otro que Julio Cortázar (¡oh, esto sí que es una gran sorpresa! No, en serio, esperar al tercer párrafo para dar el nombre del Gran Gronopio hostigado por la fama y darle un tono de resolución a un enigma es dudoso), ya no puede desentenderse del afecto y se excusa de la invitación a Belgrado "hasta salir de una fatiga impuesta por varios años de viajes permanentes y que por desgracia poco tenían que ver con la literatura y mucho con los Pinochet y los Videla de este pobre planeta". De esas las ("¿de esas las?" ¿estamos siendo serios?) calabazas surge una entrañable amistad por correspondencia entre Julio Cortázar, Carol Dunlop, su segunda esposa, y la traductora Silvia Monrós-Stojakovic (podría haber escrito el nombre desde el principio pero no le pareció suficientemente literario, esperó también al tercer párrafo), entre julio de 1980 y septiembre de 1983.
El pequeño sello barcelonés Alpha Decay publica este breve epistolario, hasta ahora inédito, compuesto por nueve billetes y tarjetas postales del argentino, cinco misivas de la traductora y otras tantas de su mujer, Carol Dunlop, coautora, junto al escritor argentino, de 'Los autonautas de la cosmopista'.
El conjunto tiene más valor humano que literario, dado que la edición respeta las rarezas gramaticales del español escrito de Monrós-Stojakovic y de Carol Dunlop. Norteamericana, esta última, que escribe en un español vacilante (se me ocurre: "...y de Carol Dunlop, norteamericana, que escribe en un español vacilante y tanto bizarro pero de gran expresividad) y tanto bizarro (por cierto, "bizarro" es un galicismo/anglicismo, en castellano, "bizarro" es "valiente", pero vale, está suficientemente extendido y a mí me gusta), pero de gran expresividad.
Sin embargo, el conjunto —a pesar de la brevedad de las líneas del argentino— (todos los adjetivos y todos los detalles apuntan a que en realidad el libro es una mierda, pero, bueno... Tampoco entiendo que utilice "Sin embargo" y "a pesar de" juntos, con uno sólo vale, miren: "El conjunto -a pesar de...- retrata...") retrata a la perfección al último Cortázar (¿el último de cuántos?) agobiado por su propia enfermedad y la tristeza de la pérdida, tras la muerte de su esposa (¿agobiado por la tristeza de la muerte de su esposa o agobiado por la tristeza de "la pérdida", así en abstracto genérico fantasmal, concretado en la muerte de su esposa? En el primer caso, sobran palabras, para variar). Carol Dunlop murió de una pulmonía el 2 de noviembre de 1982. Y (¿por qué ese punto y seguido antes del "Y"?) la amistad por correspondencia de este triángulo amistoso entre el escritor, su segunda mujer y la traductora al serbocroata (que, curiosamente, jamás llegaron a reunirse los tres en vida) se desvaneció en el aire. Las proezas surrealistas de las que era capaz el autor de 'Rayuela' en sus cuentos se toparon aquí con un escollo imposible de franquear. ¿Cómo preservar una amistad triangular y por carta sólo con dos aristas? (pues sí, la verdad es que era complicado. Esta frase es de antología de chorradas como pianos).
"Lo que tengo que decirte es horrilbe", le escribe el argentino a Silvia Monrós-Stojakovic días después de la muerte de su mujer. Y continúa con absoluta sinceridad: "Estoy en un pozo negro y sin fondo. Pero no pienses en mí, piensa en ella, luminosa y tan querida, y guárdala en tu corazón". (¿no siente el lector que entre tantísima paja falta una información clave: ¿Cómo demonios se conocieron la traductora y la esposa del Gran Cronopio?)
Meses depués, en marzo de 1983, en una de sus cartas más largas dirigidas a Silvia, su traductora, (sí, Silvia es su traductora, había quedado claro antes) las excusas de Cortázar por las misivas no recibidas y tampoco contestadas (lo prodigioso hubiera sido contestar misivas no recibidas), suenan a mentira piadosa que, a la vez, confiesa lo insoportable que le resulta al escritor continuar con una amistad epistolar mutilada por la ausencia de su compañera. "Silvia, no te escribiré más por hoy, me cuesta hacerlo, estoy tan solo y tan deshabitado".
"En los últimos años la fama castiga de mala manera al 'Gran Gronopio' y ya (¿ya? ¿antes sí? ¿cuándo?)no le da tregua. Al punto de que su traductora al serbocroata lo invita a unas conferencias en Belgrado, con una simpática, pero demasiado formal misiva. (no sé cómo es una carta "simpática", supongo que "informal", "divertida". Me extraña la combinación "simpática pero formal", salvo que quiera decir "demasiado formal para ser realmente simpática", "demasiado formal para..." ¿para qué? Un enigma)
El Gronopio (Gronopio, estupendo, segunda vez) hace caso omiso, pero poco después la traductora, nacida en Buenos Aires pero de origen catalán, y además afincada desde siempre en Belgrado, insiste en un tono más cercano (¿menos simpático?) al escritor barbudo (próxima aparición en circos y ferias, manténganse atentos), amigo de Fidel y la Revolución cubana, que arrastraba las erres a la francesa (Cortázar arrastraba las erres a la francesa, el resto del mundo que habla así tiene frenillo) y se reía de todo, incluso de sí mismo.
Lo llama "Julísimo Julio" y lo trata de 'vos'. Y el 'Gran Cronopio (ahora ya sí: Cronopio)', que no es otro que Julio Cortázar (¡oh, esto sí que es una gran sorpresa! No, en serio, esperar al tercer párrafo para dar el nombre del Gran Gronopio hostigado por la fama y darle un tono de resolución a un enigma es dudoso), ya no puede desentenderse del afecto y se excusa de la invitación a Belgrado "hasta salir de una fatiga impuesta por varios años de viajes permanentes y que por desgracia poco tenían que ver con la literatura y mucho con los Pinochet y los Videla de este pobre planeta". De esas las ("¿de esas las?" ¿estamos siendo serios?) calabazas surge una entrañable amistad por correspondencia entre Julio Cortázar, Carol Dunlop, su segunda esposa, y la traductora Silvia Monrós-Stojakovic (podría haber escrito el nombre desde el principio pero no le pareció suficientemente literario, esperó también al tercer párrafo), entre julio de 1980 y septiembre de 1983.
El pequeño sello barcelonés Alpha Decay publica este breve epistolario, hasta ahora inédito, compuesto por nueve billetes y tarjetas postales del argentino, cinco misivas de la traductora y otras tantas de su mujer, Carol Dunlop, coautora, junto al escritor argentino, de 'Los autonautas de la cosmopista'.
El conjunto tiene más valor humano que literario, dado que la edición respeta las rarezas gramaticales del español escrito de Monrós-Stojakovic y de Carol Dunlop. Norteamericana, esta última, que escribe en un español vacilante (se me ocurre: "...y de Carol Dunlop, norteamericana, que escribe en un español vacilante y tanto bizarro pero de gran expresividad) y tanto bizarro (por cierto, "bizarro" es un galicismo/anglicismo, en castellano, "bizarro" es "valiente", pero vale, está suficientemente extendido y a mí me gusta), pero de gran expresividad.
Sin embargo, el conjunto —a pesar de la brevedad de las líneas del argentino— (todos los adjetivos y todos los detalles apuntan a que en realidad el libro es una mierda, pero, bueno... Tampoco entiendo que utilice "Sin embargo" y "a pesar de" juntos, con uno sólo vale, miren: "El conjunto -a pesar de...- retrata...") retrata a la perfección al último Cortázar (¿el último de cuántos?) agobiado por su propia enfermedad y la tristeza de la pérdida, tras la muerte de su esposa (¿agobiado por la tristeza de la muerte de su esposa o agobiado por la tristeza de "la pérdida", así en abstracto genérico fantasmal, concretado en la muerte de su esposa? En el primer caso, sobran palabras, para variar). Carol Dunlop murió de una pulmonía el 2 de noviembre de 1982. Y (¿por qué ese punto y seguido antes del "Y"?) la amistad por correspondencia de este triángulo amistoso entre el escritor, su segunda mujer y la traductora al serbocroata (que, curiosamente, jamás llegaron a reunirse los tres en vida) se desvaneció en el aire. Las proezas surrealistas de las que era capaz el autor de 'Rayuela' en sus cuentos se toparon aquí con un escollo imposible de franquear. ¿Cómo preservar una amistad triangular y por carta sólo con dos aristas? (pues sí, la verdad es que era complicado. Esta frase es de antología de chorradas como pianos).
"Lo que tengo que decirte es horrilbe", le escribe el argentino a Silvia Monrós-Stojakovic días después de la muerte de su mujer. Y continúa con absoluta sinceridad: "Estoy en un pozo negro y sin fondo. Pero no pienses en mí, piensa en ella, luminosa y tan querida, y guárdala en tu corazón". (¿no siente el lector que entre tantísima paja falta una información clave: ¿Cómo demonios se conocieron la traductora y la esposa del Gran Cronopio?)
Meses depués, en marzo de 1983, en una de sus cartas más largas dirigidas a Silvia, su traductora, (sí, Silvia es su traductora, había quedado claro antes) las excusas de Cortázar por las misivas no recibidas y tampoco contestadas (lo prodigioso hubiera sido contestar misivas no recibidas), suenan a mentira piadosa que, a la vez, confiesa lo insoportable que le resulta al escritor continuar con una amistad epistolar mutilada por la ausencia de su compañera. "Silvia, no te escribiré más por hoy, me cuesta hacerlo, estoy tan solo y tan deshabitado".
Naturalmente, las cartas se interrumpieron algunos meses después, como también se interrumpió la vida del autor de 'Casa tomada' el 12 de febrero de 1984 ("naturalmente", nunca mejor dicho. Lo que se interrumpieron no fueron las cartas, fue la vida, lo demás va de suyo), a causa de una misteriosa leucemia ("leucemia" no es una palabra que permita muchos adjetivos calificativos, pero es que "misteriosa leucemia" me deja a cuadros) que no hizo más que agravar el abatimiento de su luto. "De ánimo estoy todo lo bien que se puede después de este año tan hueco y triste", le escribió el 'Gran Cronompio' (¡Cronompio!) a Silvia Monrós-Stojakovic en su último billete de noviembre del 83 (es decir, se confirma que las cartas no se interrumpieron, que sencillamente el escritor barbudo se murió). El juguetón narrador que había creado uno de los universos de ficción más lúdicos y sugestivos de las letras hispánicas ya no tenía más ganas de jugar. (Sería eso)
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