miércoles, mayo 12, 2010

Paco González en la SER


El grupo PRISA es un misterio insondable. Qué decir de su sección deportiva. Entre los Roncero, Hermel y resto de columnistas del As consiguen que Intereconomía tenga una audiencia brutal en el late night. Nunca entendí que un tipo aparentemente sensato como Alfredo Relaño se rodeara de esa panda de hooligans de criterio muy dudoso. Así que Roncero se queda y Segurola se va a la competencia. De acuerdo que la competencia es un desastre, pero, ¿a qué prescindir de Segurola?

Bueno, pues ahora parece que van a echar también a Paco González. A mí no me afecta demasiado como oyente porque de hecho solo escucho la SER para escuchar su programa. Si se va a otra cadena, lo más probable es que le siga. Y si es posible que se lleve a sus colaboradores. O a la mayoría. Y hagan otro Carrusel Deportivo, al fin y al cabo, lo que hay ahora lo ha inventado él con Jorge Hevia y compañía. Antes había otra cosa. Y no lo escuchaba nadie, escuchaban a García.

En fin, puede que la cosa se arregle y todo siga igual. Yo, desde fuera, no entiendo nada. Preguntaría, pero no me atrevo. En cualquier caso, este escarnio público justo el día en el que el Atleti se lleva la Europa League y en la víspera de la última jornada de liga no parece de recibo. Por no hablar del Mundial. Ya digo, PRISA va de moderno y progresista y en realidad es lo mismo de siempre: despidos, reducciones de sueldo, condiciones dudosas y expedientes fulminantes.

Los expedientes, como siempre, a los mejores. Los mediocres que respiren tranquilos.

martes, mayo 11, 2010

Algunos apuntes sobre Factual y Arcadi Espada


El otro día Arcadi Espada nos recordaba en su columna de "El Mundo" que él solo escribía por dinero. Sin dinero de por medio, ni una palabra. No era una declaración de intenciones sin más, porque esto ya lo ha dicho mil veces. Aquella columna era la respuesta a un artículo de Félix de Azúa -"gran" artículo, dice- anunciando su retirada momentánea del periodismo. Arcadi no lo entiende. ¡Pero si le siguen pagando, por qué dejarlo!

La pose de Arcadi Espada. La estética del hombre amoral, que está por encima de todo. A veces me da pena, porque no me lo creo. Porque sé que estuvo años planeando su gran proyecto, Factual, y sé que ese proyecto era un desastre económico y que Arcadi nunca se preocupó de eso. Se preocupó de que fuera innovador, tuviera calidad y siguiera una línea editorial. De todo menos dinero, vamos. Y si pensó en el dinero, es decir, si su soberbia hizo que en vez de preguntar a nadie siguiera adelante con aquel proyecto faraónico creyendo que iba a ser rentable o no iba a ser un desastre inminente, el tipo es tonto.

A lo que íbamos: él se empeña en que el dinero lo es todo para un periodista. Bien está. Recordemos algunos datos: Factual perdió cientos de miles de euros en apenas cuatro meses. Eso y no otra cosa provocó la salida de Arcadi. La presión de los socios capitalistas que veían como su dinero se iba en un juguete con corresponsales que tenía 800 visitas por día. Arcadi obvió los números -el dinero- y muy digno se fue. Nos dejó a todos tirados. A colaboradores, a redactores, a fotógrafos, a informáticos... a todos. Que os den. Que les den a los que pagaban por leer a Arcadi y compañía también. ¿Han pagado 50 euros? Problema suyo, yo me voy: ni un email de despedida, ni un email de agradecimiento, ni un email anunciando algún tipo de lucha.

No. Sólo anteojos y pose. Me voy donde me paguen mejor.

¿Y a los demás nos han pagado? Pues no. A algunos, parte. Otros se han quedado directamente en el paro, otros seguimos peleando por nuestros 200-300 miserables euros, ¡cómo va a preocuparse don Arcadi de esas minucias! La gran mayoría no ha visto un duro. Gente llamada por el propio Arcadi Espada, que trabajó por el dinero que Arcadi Espada le había prometido y que sigue enviando emails o llamando o recordándole a algún conocido que...

Sin noticias de Gurb. Él, a lo que se ve, lo ha cobrado todo, todito. Como siempre. Qué bien y qué calentito. Además se ofende cuando se lo recuerdan. Lean esto, a ver qué les parece. Y la destemplada respuesta del esteta. Un poco más arriba he dicho que me daba pena, pero es mentira, la verdad es que cuando pienso en todo esto, "pena" no es la palabra, o si la es, no tiene nada que ver con él.

lunes, mayo 10, 2010

Laporta y su segundo triplete


Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana llamada Factual, escribí un artículo mostrando mi perplejidad por el personaje de Joan Laporta. No me cae bien. No creo que a nadie le pueda caer bien, pero eso es lo de menos. Quiero decir, puede ser muy desagradable, como Van Gaal, y un excelente profesional. El problema de Laporta es que parece desordenado, voluble, populista, continuamente excitado, no mide las consecuencias de sus actos, tiene una opinión de sí mismo exagerada...

Parece, insisto.

Porque todo eso: las broncas al chófer, las broncas en los aeropuertos, las broncas por teléfono, las purgas en las Juntas Directivas, el nacionalismo casi virulento con el que mezcla cada triunfo de su equipo... me resulta incompatible con una gestión modélica de un club que se basa precisamente en la sensatez, en dejar trabajar, en escuchar y en tomar las decisiones menos populares pero necesarias. Más Guardiolas y menos Mourinhos. Más Xavis Pascual y menos Messinas.

El Barcelona, con Laporta, y centrándonos solo en fútbol y baloncesto, porque si no me pierdo ha ganado cinco ligas, cuatro Copas del Rey y tres Copas de Europa. El año pasado se llevó el triplete en una sección y este año parece que se lo llevará en otra. Todo esto en siete años, recuerden. No ha habido momento de mayor unión entre secciones, apoyo institucional a la cantera y éxito deportivo. Este es el mejor Barcelona de la historia con diferencia y el pasado sábado se llevó media Liga de fútbol con nueve canteranos sobre el césped.

El domingo le tocó al baloncesto. Laporta llegó allí como un hooligan, montando el circo. El pueblo rugió. Solo les faltó cantar aquello de "alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos como Laporta en Luz de Gas". A mí me molestó como espectador e incluso como semi-barcelonista. Simpatizante, que lo llaman. Sin embargo, el equipo no lo notó en absoluto. Al contrario. Siguió con su precisión de rodillo: en el primer cuarto, el Barça le ganaba al Olympiakos por 9 puntos de diferencia, al descanso, por 11, luego por 14 y al final por 18. Sin aparente esfuerzo, igual que en el fútbol.

Yo insisto en el mérito de Xavi Pascual en todo esto igual que en su momento insistí en su demérito. Creí que lo de jugársela con Basile y Lakovic era una decisión y no una obligación. En cuanto ha podido, se los ha quitado de en medio y eso es un gran acierto, porque para jugar a quién tiene más puntería ya están los dardos. Pascual ha convertido una buena plantilla en una plantilla descomunal. Por supuesto, un quinteto inicial formado por Rubio, Navarro, Mickeal, Lorbek y Vázquez es una pasada. No lo es menos un Papaloukas, Teodosic, Childress, Kleiza y Schortsianitis. O algún otro.

Lo que siempre se dice es que el Barcelona te gana por su profundidad, pero yo esa profundidad, a priori, no la veo. Cuando el Olympiakos saca a Penn, Beverley, Halperin, Vujcic, Vassilopoulos o Bouroussis, Pascual saca a Sada, Basile, Grimau, Morris y N´Dong. Hombre, hombre, lo mismo no es. Otra cosa es que el sistema esté tan interiorizado, tan trabajado, el talento fluya de una manera tan automática, que dé igual que el base sea Sada o Rubio, que no importe si debajo del aro está N´Dong o Vázquez y que incluso Basile pueda finalizar -con mayor o menor éxito- los sistemas hechos para Navarro.

Igual que en fútbol pueden jugar Henry o Pedro. Bojan o Ibrahimovic. Hleb o Jeffren.

La segunda Euroliga del Barcelona y la contundencia con la que se ha ganado, invita a pensar en un ciclo. Los jugadores son jóvenes y están involucrados. La mayoría o son de la casa o conocen muy de cerca al club por proximidad geográfica: Sada, Rubio, Navarro, Grimau y Trias son catalanes. Vázquez es gallego. Eso ya te hace media plantilla. Aparte, Mickeal, N´Dong o los propios Basile y Lakovic llevan al menos cinco años en la liga ACB. Comparen con otros equipos, de nuevo. Tenemos ciclo duradero en fútbol y ciclo duradero en baloncesto. Eso no quiere decir, bajo ningún concepto, triunfos constantes, un triplete tras otro. No, eso en deporte no existe. Siempre llega alguien que te gana. Si no, ¿de qué vivirían las casas de apuestas?

Pero indica paciencia, cimientos, una idea sosegada de club y de trabajo, estabilidad y sentido común. Justamente lo que le falta al hombre que ha hecho todo esto posible.

domingo, mayo 09, 2010

Elastica


Justine Frischmann fue la novia de Brett Anderson, cantante de Suede, y luego pasó a ser la novia de Damon Albarn, cantante de Blur. A Brett Anderson no le sentó nada bien, por cierto, y creo que se lió con alguna actriz o modelo o algo. Tiempos del brit pop. Damon Albarn salió en el primer disco de Elastica colaborando en los teclados de alguna canción con el seudónimo de Dan Abnormal, que luego sería el título de una canción del cuarto disco de Blur, "The Great Escape".

Sobre Blur habría mucho que decir, y mucho se ha insinuado ya. "For tomorrow" y "Girls and boys" en Atenas, "Strange news from another star" imaginando el futuro, partidos de fútbol en los que los fans de Blur se enfrentarían a los fans de Oasis probablemente conmigo de árbitro... Dejémoslo para más adelante y centrémonos en Elastica. Yo les veía un problema: sus canciones me parecían siempre la misma. Mi hermano las ponía una y otra vez en el viaje a París y yo no las distinguía: "Connection", "Line up", "Waking up"... luego dejé de verlo como un problema porque me gustaban. Me gustaban mucho, de hecho.

Si me dejan una guitarra solo sabré tocar tres cosas: la intro del bajo de "Come as you are", de Nirvana; el principio de "Father to a sister in thought", de Pavement y el insistente riff de "Line up", de Elastica. De ahí, en parte, el cariño. A la salida de un concierto me compré una camiseta negra de manga larga con la portada del disco y la utilicé durante años para ir a bares siniestros. Era lo único negro que había en mi armario.

Eran tiempos de chicas y mucho menos coñazo que las de ahora: Kim Deal aprovechó la ruptura de los Pixies para fundar The Breeders y luego The Amps. Si "Cannonball" no fue la mejor canción de 1993 le faltó realmente poco. Veruca Salt se presentó en sociedad con un primer disco impresionante llamado "American thighs". Courtney Love, le pese a quien le pese, grabó uno de los mejores discos de los 90, "Live through this". Suzanne Vega volvió de su olvido ochentero, PJ Harvey empezó a sorprender, Björk me aburría soberanamente pero a los del Tentaciones de El País -la cuna del indie español- les encantaba...

En el Brit Pop, lo de las chicas... como que no. Demasiado machistas y endogámicos, siempre, desde los Kinks y los Who. Sin embargo, Elastica, y en mucha menor medida, Echobelly. Ya en España, Anphetamine Discharge o Los Fresones Rebeldes.

Repasando los números, uno puede pensar que Elastica fue un grupo anecdótico. La Wikipedia afirma que su mayor éxito fue número 13 en la lista de ventas. No es para volverse locos y todos sabemos que lo que dice la Wikipedia es siempre verdad. Sin embargo, tenían un talento para el pop-rock prodigioso: alternancia de guitarras, teclados y baterías. El bajo siempre presente como marcaban los tiempos y una paciencia infinita: su primer disco salió en 1995 y el segundo y último en 2000.

Les voy a ser sinceros: este post iba a centrarse en el segundo disco y en concreto en una canción que dice continuamente "Ich lieb´dich nicht, du liebst mich nicht" y que no deja de ser una versión del viejo "Da da da". A mí me encantaba ese disco, de princpio a fin, y esa canción resumía perfectamente los estertores de mi relación sentimental noventera por excelencia. Luego me di cuenta de que, por mucho que me ponga matemático y defienda que las décadas empiezan en 1 y acaban en 10, era absurdo que considerara el año 2000 dentro de los "noventas".



Así que consideren todo lo de arriba un relleno. Yo lo único que quería contar era que mi novia me dejó y lo pasé muy mal. Música pop, en definitiva.

La desgracia del Marca



Yo ya sé que hay cosas más graves que un periódico parcial, especialmente un periódico parcial ¡deportivo! Mi facilidad para regalar sustantivos y banalizar las cosas no tiene fin, como ya insinuó Hache ayer en una encendida discusión sobre los derechos humanos y la legalidad en las sociedades aconfesionales.

Uno se acuesta así y se levanta pidiendo penalti, como son las cosas.

En fin, yo quería hablarles del Marca, porque recuerdo mi primer Marca como una especie de paso de la infancia a otra cosa distinta. Llegaba al quiosco, pedía el Marca, daba las 50 pesetas o lo que fueran y me iba bien orgulloso a clase o a casa. Era un señor mayor. Por entonces, el Marca mostraba cierta simpatía por el Atleti. Por supuesto, el Madrid daba más ventas y no es que renegaran, pero, comparado con el As, la cosa era bastante aceptable.

Lo he seguido leyendo durante muchos años. Rajoy y yo, ya ven. No solo lo he leído sino que lo he leído como antimadridista, que tiene más mérito, y la verdad es que se leía bien. Mucho mejor que El Mundo Deportivo o el Sport, que no eran más que propaganda barata. En algún momento de esta travesía, muchos apuntan a la designación de Eduardo Inda como director, el Marca se ha hecho un periódico hostil, desagradable e incluso ridículo, en lo deportivo y a veces incluso en lo político. ¿Como la prensa catalana? Sí, exacto. En el sentido peyorativo del término, que diría Rosa Díez.

Durante años, se acusó al Madrid de ganar por los árbitros, basándose en errores aislados pero que puestos todos juntos parecían tener sentido. Aquello era sentimiento de inferioridad y una especie de pataleta infantil. Por supuesto, el Madrid no ganaba por los árbitros ni por Franco. Ganaba por Di Stefano, Puskas, Kopa, Gento, Amancio, Pirri, Santillana, Juanito, Stielike, Gordillo, Michel, Butragueño, Hugo Sánchez, Raúl, Zamorano, Redondo, Morientes, Zidane, Figo, Ronaldo y por favor no me dejen que siga.

Estas cosas pasan: los grandes jugadores ganan partidos. Los árbitros, no.

Ayer fue un día especial en la liga española, como algunos sabrán: el Madrid se jugaba la liga contra el Athletic y le metió cinco. Muy al final, pero cinco. Al Mallorca le había metido cuatro, al Osasuna, tres, y así sucesivamente. Lleva más de 100 goles y 18 victorias en los últimos 19 partidos. Motivos para estar realmente contentos. En el minuto 22, el árbitro decidió pitar penalti y expulsar a un jugador del Athletic, dejando a su equipo con 10 jugadores para el resto del partido. El penalti es claro, la expulsión es una barbaridad. A mí me da igual, porque estoy convencido de que el Madrid hubiera ganado igual. Juega mejor y es mejor equipo.

Esta victoria del Madrid tenía que ir unida a un pinchazo del Barcelona Sin embargo, el Barcelona se puso 0-3 a principios de la segunda parte. En ese momento, en pleno vendaval de fútbol y ocasiones perdidas, Pedro se va por la banda derecha, desborda a un renqueante Adriano, que solo puede agarrarle y luego tirarle en el área. Fíjense que a mí no me pareció penalti. Me pareció que sí, que le tocaba, que le ponía la mano, que le estorbaba, pero que el que se tiraba en realidad era Pedro. Luego vinieron cinco minutos locos que pusieron al Sevilla 2-3. Nervios. En una jugada suelta, Kanouté intenta recibir de espaldas y Piqué le fija con el brazo. Una jugada casi de baloncesto.

El de Mali exagera un poco, levanta la mano y la jugada sigue. Ningún medio de comunicación habla de ella. En el resumen de la propia Liga, la jugada ni aparece.

Pues bien, ese toque de Piqué a Kanouté, que, insisto, no es falta ni en baloncesto porque se trata solamente de fijar a un rival y si eso es penalti, imagínense lo que le hacen a Ibrahimovic en cada partido, supone la portada, el comentario del director y el editorial del Marca. El Barcelona ha ganado por el árbitro. No ha ganado por sus 13 tiros a puerta ni su 70% de posesión ni por el juego de sus nueve canteranos, ocho de ellos titulares. No. Ha ganado porque ese toque de Piqué es penalty y gol y empate del Sevilla y punto.

Yo no tengo nada en contra de los madridistas y ellos lo saben porque muchos son amigos míos. No me gusta el equipo, pero lo admiro muchísimo y aquí lo he dicho muchas veces. Otros años por su competitividad feroz y su renuncia a rendirse nunca. Este año, además, por su juego. Lo que no soporto es la prensa madridista. No soporto que me nieguen la felicidad de alegrarme por una victoria del equipo que ahora mismo me gusta más. Esa tacañería desagradable a lo Soraya Sáenz de Santamaría.

No, señores, el Barcelona no gana por los árbitros. El Madrid no ganaba por Franco. No darse cuenta de eso, no alabar a los dos mejores equipos de la historia de la liga sino ponerse a analizar cada saque de banda a ver si... es una desgracia. Deportiva, claro, pero desgracia.