Miren ustedes: podemos discutir durante horas sobre la conveniencia y moralidad de la ocupación de Irak, sobre las consecuencias que pueden tener las sanciones a Irán, sobre el drama de los niños libaneses, palestinos, sirios... Podemos echarnos la culpa de todo mil veces y considerar a nuestros propios muertos como mártires de la causa de sus asesinos.
Con todo, bastaría escuchar un poquito, para saber qué es lo que quieren de nosotros, por qué somos sus enemigos y, por otro lado, entender que, si lo que se quiere es la paz, a cualquier precio, como se insiste continuamente, está muy claro cómo conseguirla.
Por ejemplo, Al Zawahri
Vuelve el que amenazó a los ciudadanos con arruinarlos
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La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el amparo a los delincuentes
nacionalistas incluye entre sus numerosos epítetos los de «irrazonable» y
«co...
Hace 4 horas

