Cualquiera que me conozca sabe que mi adjetivo favorito es "entrañable" y que lo utilizo indistintamente para todo tipo de personas, incluso las más dispares entre sí. Por ejemplo, Kitty Fitzgerald, autora de "Pigtopia", con sus colores chillones y su aspecto de abuela inglesa y su esfuerzo por pronunciar de la manera más delicada posible para que se le entendiera todo.
Sobre la obra ya he hablado, y no pienso cebarme. Definitivamente, no se lo merece.
Y "entrañable", también, es la última palabra del artículo sobre una chica definida en otros ámbitos como "claramente duéndica". Con razón.
El nudismo: cuando las partes se convierten en el todo
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Cuando Dios decidió crear a Adán y a Eva sin ropa, mandó un mensaje claro a
favor del nudismo. También hizo la gamberrada de dibujarle un pene a Adán y
una...
Hace 3 horas

