Cualquiera que me conozca sabe que mi adjetivo favorito es "entrañable" y que lo utilizo indistintamente para todo tipo de personas, incluso las más dispares entre sí. Por ejemplo, Kitty Fitzgerald, autora de "Pigtopia", con sus colores chillones y su aspecto de abuela inglesa y su esfuerzo por pronunciar de la manera más delicada posible para que se le entendiera todo.
Sobre la obra ya he hablado, y no pienso cebarme. Definitivamente, no se lo merece.
Y "entrañable", también, es la última palabra del artículo sobre una chica definida en otros ámbitos como "claramente duéndica". Con razón.
El ejemplar vendido este año en el Día del Libro cae en una librería de
Manresa
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“Hacía mucha falta”, celebran los dueños del local, que llevaban años
participando pero nunca les había tocado nada. Puedes suscribirte aquí en
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Hace 2 horas

