Cuando venzo la pereza y me pongo a mirar, me doy cuenta de que Kika, Vega y yo formamos un triángulo con los vértices más cerca de lo que aparentan. En concreto, lo de Kika y yo -basta con ver su lista de enlaces y presenciar un par de déjà vus- empieza a ser escandalosamente sospechoso.
Me pregunto si no seremos la misma persona.
O el mismo sueño.
O algo.
Vuelve el que amenazó a los ciudadanos con arruinarlos
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La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el amparo a los delincuentes
nacionalistas incluye entre sus numerosos epítetos los de «irrazonable» y
«co...
Hace 4 horas

