No hay nada más terrible que las trincheras para el pensamiento. Nada más odioso que eso que llaman "línea editorial" y que corta como lecho de Procusto todo lo que sobre por arriba o por abajo. Los periódicos ganan por sus disidentes. Un periódico lleno de disidentes sería un periódico hermosísimo.
La decisión -pareciera que personal- de Polanco de entregar a Salomé la cabeza de Hermann Tertsch es una desgracia para el periodismo. Permítanme que me ponga así de dramático.
Supongo que Tertsch seguirá el camino de Arcadi Espada y desembocará en "El Mundo". Es una excelente noticia para los lectores de ese periódico, entre los que me incluyo, pero una malísima noticia para la pluralidad y la posibilidad de existencia de periodistas neutrales, o, al menos, no adheridos.
Por ejemplo, yo. Con modestia. Todos nos miramos en espejos alargados.
El ejemplar vendido este año en el Día del Libro cae en una librería de
Manresa
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“Hacía mucha falta”, celebran los dueños del local, que llevaban años
participando pero nunca les había tocado nada. Puedes suscribirte aquí en
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Hace 2 horas

