domingo, mayo 13, 2012

El caos del Mutua Madrid Open


La verdad es que es complicado sumar tantos despropósitos en una sola semana y además darles forma y explicarlos. Empecemos por lo obvio, por lo público: las quejas de Nadal y Djokovic, entre muchos otros jugadores, con respecto a la tierra batida de la Caja Mágica. No son fáciles de analizar tampoco: en los días previos, Nadal y Federer se habían mostrado muy molestos con el hecho de que la tierra fuera azul, pero solamente por un tema de tradición, porque, obviamente, no habían jugado todavía sobre la nueva superficie.

Las quejas, después, han variado. En un sentido, me parecen importantes y en el otro, no. Importante es que la pista sea peligrosa, es decir, que sea tan resbaladiza que pueda causar lesiones. Eso es lo que dijeron Djokovic y Nadal para argumentar su posible ausencia el año que viene. No parece refrendado, afortunadamente, por la realidad: no sé si alguno de los 96 jugadores -entre mujeres y hombres- que han pasado por Madrid ha acabado con alguna lesión pero en cualquier caso no ha habido más incidentes que en cualquier otro torneo.

La otra queja tiene que ver con el hecho de que la velocidad de la pista y su dificultad para los apoyos dificulte el estilo de juego de algunos tenistas, como los propios Djokovic o Nadal, que basan su tenis en un despliegue físico muy intenso. Hacen bien en protestar si lo consideran oportuno, pero quejarte de que la pista no se acopla a tus condiciones en vez de hacer el esfuerzo por acoplar tu juego a la pista no me parece serio. Menos aún que se apele al "es que estamos en España y perjudica a los españoles" como si Nadal hubiera sido eliminado por un búlgaro o en Francia preparen pistas para perjudicar al mallorquín, que ha ganado 8 veces Montecarlo y probablemente consiga el mes que viene su séptimo Roland Garros.

Los pegadores siempre van a tener ventaja en Madrid por la altura, eso está claro. ¿Tienen más ventaja ahora por la pista rápida? Puede, pero no creo que eso sea motivo para boicotear un torneo o cada jugador acabará disputando solo aquellos torneos que le beneficien a su estilo y a ser posible en casita.

Por supuesto, todo esto podría haberse evitado, y esa es la otra cara de la moneda. Hubiera bastado con mantenerlo todo como los años pasados y punto. Un poco de mano izquierda en ese sentido habría sido de agradecer pero Ion Tiriac no se ha bajado en ningún momento del burro. En algún sitio leí que el torneo de Madrid estaba muy por encima de Tiriac pero desgraciadamente no es verdad. Tiriac no solo es el dueño del torneo y el concesionario de la licencia ATP sino que es su principal patrocinador. Si se fijan buena parte de la publicidad de la Caja Mágica tiene que ver con productos relacionados con el propio Tiriac.

El ex jugador rumano, buen amigo de Illie Nastase en los 70, ya la montó en Sttutgart cuando les quitó su torneo para llevarlo a Madrid en 2002 y luego se la montó a Hamburgo cuando le quitó su fecha en el calendario ATP e incluso obligó a modificar las fechas del torneo de Roma, tradicionalmente el intermedio de los tres Masters 1000 previos a Roland Garros. En pocas palabras: Tiriac, en la ATP, es Dios. ¿Por qué es Dios? Porque pone el dinero. Pone el dinero que luego reciben los jugadores y sin el cual, obviamente, ni se pensarían en pasarse por Madrid. Recordemos que Madrid tuvo un pequeño torneo ATP en los 80 y 90, sin apenas figuras, en el Club de Tenis Chamartín. Esa es la tradición del tenis en nuestra ciudad.

Precisamente porque Tiriac tiene el dinero y nadie quiere enfrentarse, las críticas se han vertido de manera un tanto cobarde contra la ATP. Lamento decir "cobarde" porque habría que verme en una situación de millones de dólares, pero si la pista está como está simplemente es porque se le ha antojado al dueño... pero ni Djokovic ni Nadal le han señalado como culpable sino que se han limitado a atacar a la ATP por aceptar lo que ellos mismos aceptan, es decir, el dinero. No estamos para tirarlo, desde luego, y lo entiendo, pero hay algo injusto en todo esto: si la culpa es de Tiriac, que se diga, alto y claro. Si el problema de la pista es que causa lesiones, que se prohiba. Si es todo un problema de no adaptación por estilo de juego, me temo que cargar a todo un torneo con esa culpa es un poco exagerado.