Yendo más allá de la consigna presente en toda la película -"cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor" y pasando por encima del insistente "name-dropping", unos diálogos algo forzados y recurrentes y la belleza de cuento de hadas, casi al estilo de "La rosa púrpura del Cairo", lo más emocionante de "Midnight in Paris", para mí una película soberbia en lo que tiene de complicidad con el espectador, que se llena de entusiasmo igual que su protagonista y es capaz de sentir esa alegría casi en primera persona... Lo más emocionante, decía, es poder salir con la ilusión de que nosotros podríamos ser ellos.
De que a lo mejor, incluso ya somos ellos, pero no nos hemos dado cuenta, igual que ellos parecen no darse cuenta en la película, aunque algo me dice que sí, se daban cuenta, lo sabían, excepto la dulce Marion Cotillard, empeñada en volver sin saber adónde, harta de tanto genio con ínfulas.
En cualquier caso, la mera suposición de que uno puede dejar de ser uno mismo y empezar a ser otro ya me resulta atractiva por sí misma. Sea uno quien sea.
7 comentarios:
A mí me pareció una película quizá excesivamente simple (sobre todo en su parte de mundo real pero también en la caricatura del otro) aunque también una película acogedora en el sentido de poder estar donde y cuando uno quiere. El refugio literario dentro del refugio cinematográfico.
La parte real es simplísima, estoy de acuerdo. La parte imaginada abusa del "name-dropping", es decir, dar muchos nombres sin mucha hilazón. Pero sí, es muy acogedora, y tiene un mensaje bonito, dura poco, sale Cotillard... todos contentos :-)
Por cierto, "París era una fiesta", libro de Hemingway de donde saca Allen casi todo, sigue descatalogado en Seix Barral, excelente visión empresarial.
Para recrearse con Marion Cotillard está Pequeñas mentiras sin importancia. Una delicia de película... Y de criatura.
No la he visto, pero si se sale del cine como cuentas merece la pena.
Saludos.
"Pequeñas mentiras..." estaría bien si se ciñera a lo que realmente interesa -un grupo de amigos en la treintena, sus crisis, folleteos, apariencias...- pero al director le pareció que eso le ganaría la acusación de "simplista" y decidió añadir una hora de videoclips y cursilería.
Aunque sí, dos horas y media de Cotillard son una delicia, y la primera hora y tres cuartos es muy salvable. Un saludo!
Estoy de acuerdo. Hubo un momento de la peli que me dije: "Un fundido en negro aquí y aplaudiría" (mentalmente porque hace tiempo que aplaudo en los cines). Pero luego hubo una hora más.
Publicar un comentario en la entrada