martes, octubre 20, 2009

Moratinos en Cuba


El problema que tienen las dictaduras es que, por cerradas que pretendan ser, al final caen y todo se sabe: se saben los muertos, se saben los desaparecidos, se saben los presos, se saben las persecuciones, se saben las escuchas, se saben los vídeos, se saben los enriquecimientos, los hijos robados, las familias expulsadas de sus casas, los miserables devenidos en comisarios políticos. Se sabe el horror, se sabe el pánico, se sabe el tedio. Todo se sabe. Fosas comunes, incluidas.

Solo espero que cuando eso pase en Cuba -cuando termine de pasar, es decir, cuando no quede más remedio que abrir los ojos, como ha acabado sucediendo con la URSS o la RDA y sus espionajes en las azoteas- alguien le pida cuentas a Moratinos por su asqueroso viaje de hermanamiento con el dictador y su hermano.

No ya por el viaje, que el confrontamiento de ideas con dictadores es discutible y el buenismo invita a pensar que incluso deseable porque así les convencemos de que están equivocados y que tienen que portarse mejor, a ver, daos un besito y a la cama; lo intolerable son algunas de las declaraciones, por ejemplo:

No hay que "pedir gestos" a Cuba sino que se trata de avanzar en la "dirección adecuada"

Excelente muestra de neolengua zapateril: dejemos que el Destino nos guíe y guíe al pueblo cubano hacia la paz perpetua y el bien universal. ¿Cómo? Pues avanzando, Sancho, avanzando. En la dirección adecuada. Agrupémonos todos. Roguemos al Señor. La gente tiene unas cosas... "pedir gestos" a una dictadura. ¿Y si se enfadan, qué? Con los matones, niños, ya sabéis, paciencia y a darles el bocadillo, que tendrán hambre.

De su negativa a reunirse con representantes de la disidencia interna cubana, dijo que "España tiene una vocación clara de defensa de los derechos humanos, pero buscando resultados"

De ese "pero" puede salir de todo. Puede salir Guantánamo, pero también puede salir Videla, Pinochet, Pol Pot, Ceaucescu, Franco... Ese "pero" es una puerta abierta al horror y a su legitimación solo propia de alguien que obviamente no piensa eso -quiero pensar que no piensa eso; mi ministro de Asuntos Exteriores no puede pensar que son los resultados los que marcan la defensa de los derechos humanos, para eso directamente fichemos a Capello- sino que no sabe hablar ni expresarse. Un mediocre. Un mediocre convertido en miserable, claro. Porque la frase es de lo más miserable que se ha escuchado en un país democrático en muchos años.

Y, por supuesto, nada de reunirse con ningún disidente. Aparte, que primero habría que buscarlos, que ya es un coñazo. Pero, además, volvemos al punto uno, que van los matones y se enfadan. Hombre, si se enfadaron con Miguel Bosé hasta el punto de hacerle llorar -criaturita- por un concierto, imagínense con esto...

"Son los propios cubanos los que tienen que dictar cuál es la manera de llevar sus asuntos políticos"

Ahí, como un borreguito, el bueno de Moratinos. Raúl le pasa la mano por el lomo y él contesta, tan a gustito: "Beeeeee". Esta frase quiere decir: "Vosotros tranquilos, que nosotros no nos metemos". Es una gran frase. Una frase a lo Eisenhower con el Caudillo en los años 50. Sólo que otros 50 años después, que tiene mucho más mérito. ¿De verdad que nadie le ha explicado a este hombre que Cuba vive bajo una dictadura férrea y represora que evita cualquier tipo de disidencia ideológica? ¿Qué quiere decir eso de que "los propios cubanos" dicten su manera de llevar sus asuntos políticos. ¿Quiénes son esos? ¿Raúl y Fidel? ¿Pablo y Silvio? Estar en el horror, ver el horror y brindar complaciente por él mientras uno se lava las manos en plan "bueno, si ellos quieren estar así, quienes somos nosotros, viles imperialistas, para decirles nada. Salud, y feliz plan quinquenal" es de gente muy indeseable.

El otro día, un periodista argentino decía que si en su país hubiera empresas serias, como las hay en otros lugares del mundo, y Maradona trabajara en una de ellas, ahora estaría despedido por sus declaraciones. Si este país tuviera un Gobierno mínimamente serio, este tío estaría ahora mismo en la calle con Maradona, los dos con sus tatuajes de Fidel y gritando "Que la mamen, que la mamen" mientras un coche les recoge en la puerta de un hotel de cinco estrellas de La Habana y otro les persigue, a una cierta distancia, no vaya a ser que...